domingo, 23 de noviembre de 2008

Platón y Aristóteles: Elementos comparativos

PLATÓN Y ARISTÓTELES: Elementos comparativos

Me cuesta mucho entender a Aristóteles, quizás porque lo he estudiado mucho menos que a Platón. Pero algunas de sus afirmaciones, que los historiadores de la filosofía califican de “geniales” y consideran que superan a su maestro Platón, a mí me parecen injustificadas y contradictorias.

  Si bien en los planteamientos de Aristóteles podemos encontrar ciertos paralelismos con los de Platón, encontramos que las interpretaciones del primero tienden sistemáticamente hacia el materialismo. Me atrevería a decir que con Aristóteles la Filosofía se transforma en Ciencia por una parte, y Teología por otra, con una separación entre ambas que no entiendo muy bien cómo salva.

La diferencia principal entre los dos autores es el concepto de REALIDAD, que se concreta en conceptos como el SER, el MOVIMIENTO, el ALMA o DIOS y plantea distintos modos de CONOCER el mundo.

 

El Ser

  Para Platón, lo REAL es aquello que ES, es decir, aquello que permanece inmutable, que no cambia, que no perece, que permanece siempre igual a sí mismo. Pero las cosas que percibimos con los sentidos no cumplen estas características: todo lo que percibimos con los sentidos tiene un principio y un fin, degenera y desaparece, está sujeto al movimiento, por lo tanto no es real. Sin embargo, detrás de cada una de las cosas que podemos percibir con los sentidos subyace una “Idea” o Arquetipo que sólo podemos percibir a través de la razón; esta Idea es inmutable e imperecedera, no es de naturaleza material sino racional, y existe aunque no haya un soporte material que la exprese. La Idea es, por tanto, la esencia o el Ser de las cosas o Entes, los cuales aparecen como un reflejo o “sombra” de la Idea.

 En cambio, para Aristóteles, lo REAL es lo que percibimos con los sentidos (dentro de los cuales distingue, sobre todos, el de la vista). Lo real son los Entes, y la esencia del ente es la Sustancia (entendida como sustrato, como suporte de los “accidentes” o características diferenciadoras).

Dentro de la Sustancia, Aristóteles diferencia entre:

·        Materia: aquello de lo que está hecha una cosa. Los entes naturales y físicos constituirían la materia del Ente sustancial. Los llama “Sustancias primeras”.

·        Forma: aquello que hace que algo sea esa cosa. Pero lo que determina la forma de las cosas serían los entes universales (conceptos, definiciones, que determinarían los géneros y especies), equivalentes a los Arquetipos de Platón. Los llama “Sustancias segundas”.

Materia y forma no pueden existir separadas: la materia aparece siempre con una forma, y la forma existe siempre que se exprese en la materia.

Si el Arquetipo platónico tenía una existencia en sí mismo, la Forma aristotélica carece de esa existencia, pues depende de la materia, por muy universal que sea.

  Aristóteles decía que si las esencias de las cosas (las Ideas) están separadas de éstas, entonces no son propiamente sus esencias. Pero en realidad Platón no dijo que estuviesen separadas: ¿puede haber la sombra de un jarrón si no hay un jarrón delante de un foco de luz? ¿Puede haber sombra sin objeto que la produzca? Sin embargo, sí puede haber jarrón sin sombra. La Idea es la esencia y la causa del ente, es anterior al ente y existe aunque no exista el ente. Pero el ente no puede existir sin la Idea.

 

Aristóteles hace una clasificación de los Entes en:

·        Entes naturales: son entes porque encierran en sí mismos el principio de su movimiento, siendo la Naturaleza el principio del movimiento de las cosas. Sin embargo, están sometidos al cambio y la transformación, al nacimiento y la muerte, por lo tanto no son plenamente entes. El ente tendría que ser lo que está detrás, que les hace ser.

·        Entes matemáticos: no se mueven, no dejan de ser, pero no existen separados, es decir: carecen de materia. Para Aristóteles sólo tienen existencia en la mente y no pueden tener existencia separados de la mente. Así que no son plenamente entes porque una vez fuera de la mente dejan de existir.

·        Ente supremo: el ente supremo tendría que ser inmóvil (ya lo habían demostrado los Presocráticos), pero separado (es decir: tendría que ser algo, una cosa, tendría que existir más allá de nuestro pensamiento), y que se bastara a sí mismo (es decir, que no necesite de nada fuera de él mismo para existir). Este Ente Supremo es Dios.

Por esta escala, la Metafísica, que sería la búsqueda del Ser, se convierte en Teología, pues en realidad el único Ser es Dios. Lo demás son “casi entes”, predicados, o “formas de decir” el Ente.

  Todo esto se me hace muy confuso, porque, por una parte, lo que es real es lo que vemos, pero esos entes que vemos están sujetos al cambio, luego no son totalmente entes, y en cambio el único Ente o Ente Supremo es Dios, algo que, desde luego, no vemos ni percibimos con ninguno de los sentidos.

 

El Movimiento

  Para Platón el Movimiento es el camino que tienen que realizar las “sombras” de las Ideas para alcanzar la perfección de éstas, como un camino hacia el foco de luz que proyecta las sombras. Las Ideas son Una (cada Idea es una  Unidad, no son mezclas), son Inmutables (son fijas), y son Eternas (no están sometidas al movimiento o a la corrupción). Pero las cosas concretas, los entes, son el reflejo de las Ideas, y se mueven para alcanzar la perfección de las Ideas. El Movimiento es Evolución.

  Para Aristóteles el movimiento surge de la dualidad Materia-Forma. La Materia es Potencia y la Forma es Acto, luego el movimiento se da al pasar de la Potencia al Acto, por la activación de lo que está en potencia. Es decir: el movimiento se da cuando el universal informa a la materia. Es lo mismo que decía Platón en cuanto a la Idea y el Ente, pero sin separar uno del otro, y sin presumir una perfección en una de las partes. Es una especie de mecanismo automático. Y el ejemplo de la semilla es muy ilustrativo: la semilla es un árbol en potencia, y el movimiento (la transformación) se da hacia el desarrollo de la forma de árbol que habita, o mejor dicho, forma parte de la semilla. El movimiento en Aristóteles, más que Evolución es Desarrollo. La forma “viejo” está en el niño, pero no la forma “sabio”, pues esto sería un “accidente” y no una forma. Todos los hombres, si no se mueren antes, se hacen viejos, pero no todos se hacen sabios, luego la sabiduría es un accidente del hombre. No es una consecuencia del movimiento, como sí lo es en la teoría platónica.

 

El Alma

  En las similitudes y diferencias entre Arquetipos y Forma se basa la diferencia del concepto del Alma entre Platón y Aristóteles, ya que se mantiene la relación del Alma con ese principio racional que Platón llama Idea o Arquetipo y Aristóteles Forma o “Universales”.

  Para Platón, el Alma del hombre está en medio de mundo superior, inteligible, y el mundo inferior, material porque es una mezcla de “lo uno y de lo otro”. Así, distingue tres tipos de Almas: Concupiscible o sensual, que atiende a las necesidades del cuerpo; Irascible o pasional, que atiende a los afectos y emociones; Racional, donde reside el conocimiento de las Ideas y la Voluntad racional.

  El Alma Racional es de naturaleza arquetípica, y por eso podemos alcanzar y conocer el mundo de las Ideas. Y, por lo tanto, también es inmaterial e inmortal. Platón habla claramente y en profundidad de la inmortalidad del Alma y de la reencarnación.

  En cambio, no está muy claro que Aristóteles creyese en la inmortalidad del hombre. Habla del Alma en términos biológicos: el Alma es el principio de la vida, lo que distingue a los seres “animados” de los “inanimados”. El alma es, por tanto, la “forma” de un ente vivo. Como Platón, habla de tres tipos de almas: alma vegetativa (la de las plantas), alma sensitiva (la de los animales) y alma racional (propia del ser humano). El ser humano sólo posee un alma: el alma racional. Pero esta alma posee las cualidades de los otros dos tipos de almas. Y esta alma es la forma de su cuerpo. Pero si la forma no existe sin el cuerpo, entonces, una vez muerto el cuerpo muere también el alma.

  Para Aristóteles hay un principio superior en el hombre, que es el nous o entendimiento, que puede conocer por “intuición”, sin discurso previo y sin deducciones. Este nous sería lo único inmortal y eterno en el hombre. Pero no entiendo que naturaleza le atribuye Aristóteles: ¿es el alma? ¿Es algún tipo de sustancia? ¿Es un ente...? ¿Cómo se relaciona la “sustancia hombre” (materia y forma de cada ser humano) con ese principio inmortal y eterno?

 

Dios

  El concepto de Dios en Platón es claro: las Ideas, inmateriales y perfectas, se encuentran jerarquizadas, y en la cúspide de las Ideas se encuentra la Idea del Bien o LO BUENO, que coincide con la tríada formada por LO BELLO, LO JUSTO y LO UNO. El Bien, siendo la Idea  Suprema, se encuentra presente en todas las demás Ideas. Se puede decir que es el Bien el que hace que las cosas “sean”, es lo que confiere identidad a todos los entes: el Bien de cada cosa es aquello que cada cosa “es”. Esta Idea Suprema de LO BUENO es lo más parecido a la Divinidad que habla Platón, una Divinidad o Logos inteligente e inteligible.

La Creación, para Platón, parte de esta Idea Suprema de LO BUENO, de la cual emanan todos los Arquetipos y un impulso creador o vitalizador, el “Anima Mundi”, motor intermedio entre las Ideas y las cosas plasmadas.

Desde el principio Divino, pues, y los entes, hay toda una escala descendente y continua.

  En cambio en Aristóteles se marca una gran diferencia entre Dios y los demás entes. Intentando explicar la unidad en la multiplicidad, y la inmovilidad del principio del movimiento, llega a la conclusión de que el verdadero Ente es aquel que es Uno y que es inmóvil. Como todo lo que vemos es múltiple y se mueve, el único Ente verdadero o Ente Supremo será Dios, que es: inmóvil (es causa del movimiento pero Él no se mueve: es siempre, no cambia ni deja de ser), pero separado (tiene que existir más allá de nuestro pensamiento; puesto que es causa del mundo, existe fuera del mundo), y además se basta a sí mismo (no necesita de nada más aparte de Él para existir, ni siquiera necesita de su propia creación).

  Como Dios debe bastarse a sí mismo, su modo de vida tiene que ser el modo de vida “teorético”, que tiene su objeto en sí mismo, su pensamiento. La actividad de Dios es el Saber Supremo.

De aquí deduce que Dios es pensamiento.

  Por otra parte, puesto que Dios no se mueve, no puede participar de “potencia” y “acto” o materia y forma, sino que Dios es “acto puro” y no tiene materia.

 Por lo tanto, tenemos que Dios es “forma”, “acto puro”, “pensamiento”. Y entonces a mí me surgen algunas preguntas:

·        Si no tiene “Sustancia” (compuesta de materia y forma), ¿cómo va a ser Dios un ente? Se contradice con las demás definiciones que había dado sobre los entes y lo que es o no real.

·        ¿Cómo se origina la materia, si Dios no es materia? ¿Cómo se crea la multiplicidad a partir de la unidad, el movimiento a partir de la inmovilidad?

·        Y si Dios es pensamiento, ¿por qué los entes matemáticos no iban a tener existencia en Dios y ser entes reales, como las Ideas platónicas?

 Comprendo que la Teología cristiana se apoyara tanto en Aristóteles, pues da una visión de Dios alejado del mundo y de los hombres muy parecida a la suya.

 

Teoría del Conocimiento

 En el Mito de la Caverna Platón explica su concepto del conocimiento y la diferencia entre conocimiento y opinión.

 

Mundo Sensible

(Realidad aparente)

Mundo Inteligible

(Realidad verdadera)

Sombras

Cosas reales

Objetos matemáticos

Ideas

Conjetura

Creencia

Discurso

Visión Noética

 

Doxa (opinión)

 

Nous

Para Platón las cosas que percibimos con los sentidos son sombras, símbolos de las ideas. Por lo tanto, conociendo las cosas reales, pero superando la conjetura y la creencia, que componen la opinión, a través del discurso, podemos conocer la idea que se manifiesta en la cosa material.

Para Platón conocer no es saber lo que está fuera, sino una especie de “recordar” lo que está dentro. Si el alma es de naturaleza inteligible, y existió en el mundo de las ideas antes del nacimiento, allí tuvo contacto directo con los arquetipos. El proceso de aprendizaje, entonces, no sería otra cosa que un proceso de “recuerdo”, de repaso de las cosas que nuestra alma ya conoce. Este recuerdo o reminiscencia sería la llamada “visión noética”, una especie de intuición, de conocimiento directo de la Idea, o un reconocimiento.

De aquí el gran valor que Platón (como buen discípulo de Sócrates) le da a la educación en su etimológico valor de “educire”, sacar a la luz, sacar a la superficie lo que se encuentra en potencia, dormido en el interior. Aprender es despertar los conocimientos dormidos. Es recordar.

 

 Aristóteles, por su parte, comienza por clasificar las ciencias en tres tipos:

·        Poéticas (poiesis: producción), que tienen un fin distinto de ellas mismas (Poética y Retórica)

·        Prácticas (praxis), tienen el fin en sí mismas, pero necesitan un objeto externo en que apoyarse (Ética, Política y Economía).

·        Teóricas (contemplación), que tienen el fin en ellas mismas y también tienen en sí mismas su objeto (Matemáticas, Física y Metafísica)

 

También establece Aristóteles varios grados del saber:

·        Saber sensible, que es común a los animales.

·        Experiencia, que es personal e intransferible: sólo se puede poner a la otra persona en condiciones de adquirir su propia experiencia.

·        Arte o técnica, que es un saber hacer, que nos aporta cierta idea universal de las cosas que sí se puede enseñar, pues supera la experiencia individual.

·        Episteme o conocimiento de lo que son las cosas y sus causas. Es un saber demostrativo que conduce a la verdadera ciencia. Se basa en unos principios primeros que no son demostrables, no se derivan de nada y sólo pueden conocerse por cierta “intuición” o ”nous”.

 

Como Platón, para Aristóteles la verdadera Ciencia es el conocimiento de los universales (las Ideas de Platón) y no de lo individual. Pero llega al conocimiento de los universales a partir del conocimiento sensorial, experiencial, de lo particular. Estamos hablando del método inductivo-deductivo que tan útil le ha resultado a la Ciencia.

  Inducción: de lo particular a lo general

Deducción: de lo general a lo particular.

  Sin embargo, hay una serie de Principios primeros que no son demostrables, porque no se derivan de otras cosas. Y éstos sólo pueden conocerse mediante una intuición, que para Aristóteles sólo se desarrolla después de una experiencia extensa, pero que es en todo similar a lo que Platón llamó “reminiscencias” o recuerdos.

 

 Conclusiones

Después de este estudio comparado de Platón y Aristóteles puedo concluir que a pesar del empeño que Aristóteles puso en contradecir a su maestro no lo consiguió. Y no estoy de acuerdo con esos historiadores de la filosofía que afirman que Aristóteles superó el dualismo idealista de Platón, pues cae en contradicciones y no demuestra suficientemente sus postulados.

La filosofía aristotélica es una filosofía materialista que no explica suficientemente la existencia de los seres o entes, de Dios, la inmortalidad del Alma o la naturaleza de la intuición.

La filosofía platónica, en cambio, es más coherente, sencilla y directa, y da respuestas válidas para la existencia del ser humano tanto en la Grecia Clásica como en el momento actual.

 

Para mí el Maestro sigue siendo Platón.

 

ANA DÍAZ SIERRA.

2 comentarios:

Vanja Esther Chubretovich dijo...

voh solo eri un pobre idiota que es un fan de platon. perquin qlio

Vanja Esther Chubretovich dijo...

pwn q pena