martes 29 de septiembre de 2009

LA TELEVISIÓN COMO HERRAMIENTA DE SOMETIMIENTO

El mundo virtual en que vivimos

“¿Nunca has tenido la sensación de ser la peor versión de ti mismo?

“Tienes un e-mail”, película de Nora Ephron

Giovanni Sartori nos previene sobre algunos efectos originados por la revolución multimedia en nuestra percepción de la vida. Uno de ellos es lo que él llama nuestro tele-ver y, como consecuencia, nuestro vídeo-vivir. El homo sapiens da paso a un homo videns: “El mundo en el que vivimos se apoya sobre los frágiles hombros del vídeo-niño: un novísimo ejemplar de ser humano educado en el tele-ver –delante de un televisor– incluso antes de saber leer y escribir”.

Los humanos del siglo XXI hemos asistido a la guerra (a varias) como quien contempla un videojuego; hemos presenciado incendios, terremotos y catástrofes de toda índole en directo; hemos visto suicidios reales, asesinatos reales y robos reales. Todo, gracias a la tele. Las imágenes de muerte, dolor y destrucción se han convertido en un espectáculo. A esto le hemos añadido los reality-shows, las películas de acción, los concursos donde hay que hacer casi de todo para ganar –excepto pensar– y toda una programación cuyo único fin es mantenernos sin pestañear delante del televisor. El circo está preparado.

Nuestros abuelos observaban con la boca abierta cómo se movían unas figuritas dentro de aquella enigmática y asombrosa caja de luz que no tenía dentro más que lámparas y cables. Nosotros, sus descendientes, estamos tan acostumbrados a ver la televisión que lo ficticio forma parte de nuestra vida.

José Javier Esparza opina que la tele es magia; a veces, negra. El lenguaje visual no solo fabrica en la mente del espectador una imagen virtual y sesgada de la realidad, sino que lo peor es que esa imagen actúa por debajo de la conciencia, aferrándose a la parte subconsciente de la mente y neutralizando en gran parte las respuestas racionales.

De alguna manera, todos llevamos dentro una versión mejor y otra peor de nosotros mismos. Sacar la mejor a flote siempre requiere más esfuerzo que la peor, de eso no hay duda. Pero ¿qué elementos estimulan la versión buena y cuáles la mala?

Cuando temblamos ante las “malas” compañías de nuestros hijos, todos parecemos estar de acuerdo en que son aquellas que pueden arrastrarlos a terrenos inadecuados si no ejercen la suficiente voluntad.

Hoy, nadie se libra de un acompañante omnipresente: la televisión.

Televisión: medio

socializador y distorsionador de la realidad

"Hoy la televisión es acusada de fomentar la alienación colectiva,

de inspirar irracionales actos de violencia,

de romper la comunicación familiar, de manipular la realidad,

de corromper a la infancia, de embrutecer al pueblo...

Con menos cargos, Platón pidió en su República la expulsión de los poetas"

José Javier Esparza

En nuestra sociedad, la ley del número dicta lo que es socialmente correcto. El poder de la televisión reside, precisamente, en la simultaneidad e infiltración de un determinado mensaje en infinidad de cerebros. Eso se llama nivel de audiencia. Miles de millones de personas podemos ser “activadas” en un momento, una capacidad colosal que sería poco sensato no valorar en sus repercusiones.

Implacablemente, la televisión tiene un hábil efecto demoledor. Día a día modela creencias y actitudes, y constituye la principal fuente de socialización. Paralelamente, va ganando terreno un empobrecimiento de la capacidad de entender.

Los mecanismos naturales de defensa del cerebro humano actúan eficazmente en su propio nivel de conciencia. Es ahí donde el individuo participa activamente en la comprensión de la información que recibe.

Las imágenes televisadas, sin embargo, se “introducen” en el sujeto eludiendo esta participación activa. Lo grave de esta cuestión es que, mientras el lenguaje escrito es racional, el lenguaje visual es emocional, es decir, la imagen se salta todos los filtros intelectuales que puedan matizarla, meditarla o criticarla, y va directa al mundo de las sensaciones y de los sentimientos del espectador. El individuo percibe pasivamente lo que se le ofrece, pero con un mayor grado de adhesión porque se sitúa en el nivel de la inconsciencia, lo cual nos lleva a un ver sin entender.

Decir que la televisión “atonta” es bastante exacto. A nuestro cerebro le cuesta un esfuerzo suplementario ponerse al ritmo de la sucesión de imágenes en movimiento y seleccionar los mensajes. Una de las características de la televisión es que entretiene, relaja y divierte. Así se bloquea la capacidad para oponer una barrera racional al mensaje televisivo, mientras que las funciones instintivas siguen recibiendo el bombardeo de imágenes sin oposición ninguna.

Las estrategias de seducción utilizadas en la televisión (y en todos los medios) orientan a la masa televidente hacia un estilo de vida consumista, materialista e insustancial. Primero, crean una desilusión porque se carece de algo y, luego, lo resuelven vendiendo un producto, que puede ser un objeto o una idea.

La televisión comienza siendo la solícita canguro de los niños, y continúa influenciando a los adultos por medio de la “información”.

Por su propia esencia, el medio televisivo privilegia el impacto visual en detrimento del hecho en sí. La información que vale es la que se puede filmar mejor; y si no hay filmación, no hay ni siquiera noticia, por muy importante que sea. Esto es lo que hace que los programas informativos rebosen de noticias intrascendentes.

Varios elementos colaboran a la distorsión de la realidad, todos muy frecuentes en la televisión actual: la información insuficiente, que empobrece la noticia sacándola de su contexto; la no información, es decir, la eliminación de nueve de cada diez noticias existentes (para el hombre común, lo que no ve no existe); y la deformación premeditada de noticias que induce a engaño. Se puede mentir de muchas maneras, pero la fuerza de la imagen hace la mentira más eficaz y, por tanto, más peligrosa.

Hoy, por ejemplo, nadie recuerda el accidente nuclear sucedido en la localidad japonesa de Tokai-Mura en 1999, aunque fue el segundo accidente más grave después de Chernobil. Hábilmente silenciado tras aparecer dos o tres días en los noticieros, la no información consiguió hacer desaparecer el hecho de que la tasa de radioactividad en la atmósfera fue 15.000 veces superior a la normal afectando a más de seiscientas personas que ni siquiera fueron alertadas del hecho en el momento de producirse.

En 1996 se creó en Estados Unidos la National Imagery and Mapping Agency (NIMA), con la misión de centralizar todas las fotografías tomadas por los satélites militares y unificar su tratamiento informático. En 1997 la NIMA lanzó un programa para “controlar a escala internacional el intercambio de imágenes comerciales”. Ofrecía las imágenes a buen precio a nacionales y extranjeros si reconvertían sus sistemas informáticos, con lo que la venta y distribución de imágenes de satélite quedaba indirectamente monopolizada por la CIA y el Pentágono a través de la NIMA. Hoy sabemos que algunas fotos distribuidas estaban trucadas para crear un determinado efecto psicológico. Cuando se quiere manipular una información en origen, la forma de que aumente la desinformación es, precisamente, aumentando la cantidad de información que se da.

Una fotografía miente si es el resultado de un fotomontaje. Y la programación de la televisión, cuando llega al espectador, es toda ella un fotomontaje.

La autoridad de la imagen convierte lo excepcional en normal; lo monstruoso, en cotidiano; el sentido de la realidad es, verdaderamente, puesto a prueba. El número de mensajes es tan elevado y el modo de recibirlos tan intenso que la información, en lugar de despertar interés activo, provoca pasividad e indiferencia. El exceso de información produce una insensibilización general.

Decía Julián Marías que en otros tiempos los hombres recibían muchas menos informaciones, y, aunque sus mentes eran más pobres, seguramente eran más limpias.

La indefensión de los niños

"Lo que se aprende con sana reflexión

queda fijado en la conciencia y permite construir

un edificio de conocimientos bien cimentados."

Delia Steinberg Guzmán

Si la televisión es capaz de distorsionar, dirigir y motivar el comportamiento de los adultos y de condicionar sus opiniones, ¿cómo no va a influir en los niños, que no poseen mecanismos de defensa para juzgar, sino solo para aprender?

Precisamente, la programación comercial busca convertir al niño en un receptor pasivo y manipulable (que se transformará más fácilmente en un adulto pasivo y manipulable).

Los pequeños, privados de espacios en la ciudad para correr libremente, con frecuentes mensajes de “no pisar el césped” y “se prohíbe jugar a la pelota”, son empujados hacia los reducidos parques infantiles con “aparatos de jugar”. El sistema mercantil ha instalado, además, llamativos espacios cerrados donde se consumen “juegos” previo pago de una entrada, con lo que los niños son entrenados para su futuro papel de clientes. Desde muy jóvenes, son encaminados a su papel de espectadores de televisión.

Como señala Alejandra Vallejo-Nágera, esta actividad de tele-ver está acompañada por algo que resulta increíble en un niño: pasividad, silencio e inmovilidad durante horas. Y, lo más importante: mientras un niño mira la televisión no hace otra cosa. La televisión se ha “entrometido” en el juego infantil. Su aprendizaje natural, que es el conocer haciendo, se ve mermado en gran proporción, a la vez que se fortalece el fantasear en los mundos virtuales que se le ofrecen. Al contrario de lo que ocurriría con cualquier otra ocupación, la prolongada exposición ante el televisor no produce fatiga, sino hábito y dependencia. Tiene un “efecto narcótico”, y su acción embotadora, además, inhibe la respuesta positiva de apagar el televisor.

En España, casi la mitad de los niños come, merienda y cena viendo televisión; la mayoría de los de diez años tiene televisor en su habitación, y es muy alta la proporción de los niños entre cuatro y doce años que ve habitualmente la televisión en horas nocturnas. Gracias a la televisión, un niño en Estados Unidos ve una media de cien mil actos violentos antes de acabar la escuela primaria (y nos quedamos tan fríos como si nos dijeran que alrededor de un árbol de nuestro jardín hay cien mil hormigas).

Ya a fines de los años sesenta, un experimento en California demostró que los cerebros de los niños que habían sido sentados delante de la pequeña pantalla comenzaban a emitir ondas “alfa”, las mismas que los adultos emiten cuando suspenden la resistencia consciente practicando yoga, es decir, un estado de receptividad absoluta.

La forma de sembrar ideas en la mente del tele-niño es la que los padres siempre han intuido cuando uno dice: “No metas el tenedor en el enchufe” y el otro contesta: “Sí, sí, tú dale ideas...”. Dale ideas, frase coloquial de gran sabiduría. La imagen televisada “ayuda” al niño a concebir muchas cosas que no se le hubieran pasado por la cabeza a él solo.

Como advierte Fernando Savater, “lo propio de la televisión es que opera cuando los padres no están y, muchas veces, para distraer a los hijos de que los padres no están, mientras que en otras ocasiones están, pero tan mudos y arrobados ante la pantalla como los propios hijos”. Lamentablemente, los padres, la primera línea defensiva, es la primera en caer, quedando a pleno rendimiento el padre ficticio.

Estos padres desorientados dan lugar, en el peor de los casos, a hijos perdidos y, a menudo, angustiados, que no saben qué deben hacer, pues no les han proporcionado ni criterios, ni principios, ni hábitos. Son niños que lo pasan mal, pues les resulta muy difícil elegir entre una cosa y otra, discernir qué está bien y qué está mal. No tienen metas y, muy a menudo, tampoco ilusiones. Son adolescentes sin fines, pero con muchos medios. No han oído hablar del autodominio, de la exigencia y, mucho menos, de la voluntad para poner en marcha proyectos.

La atención a los menores se ha concretado más en darles bienes materiales que en dedicarles tiempo, compañía, conversación o juego en común. El penoso resultado es que el niño se ha convertido en niño-consumidor, y este, en niño-acumulador. Lo triste es que lo que acumula suelen ser cosas y sensaciones innecesarias, que desbordan por exceso sus estanterías y su cabeza.

Así, mientras el Código de Hammurabi condenaba a muerte a todo aquel que vendiera o comprara algo a un niño sin permiso del procurador hace 4000 años, en la actualidad nuestros niños están expuestos a casi medio millón de anuncios televisivos antes de cumplir los dieciocho años. Este tele-niño, moldeado por el modelo comercial, acaba siendo el consumidor perfecto, que llega al extremo decisivo de decir: “papá, cómprame algo”.

La televisión se ha convertido en la tutora de muchos menores, la que marca las pautas y los hábitos de conducta. Los valores que se intentan inculcar desde la familia o la escuela son inmediatamente pulverizados por el efecto apisonadora de los mensajes televisivos.

Ver televisión es parecido a comer: podemos reducir las porquerías que a menudo consumen los niños y, también, las que ingieren a través de los programas. Lo que ocurre es que el niño, para los programadores, es un factor decisivo de audiencia. Cuantos más niños haya delante del televisor, más ingresará una cadena en publicidad de juguetes, ropa, discos o refrescos.

La televisión lanza continuamente el mensaje del niño-rey, incompatible con cualquier idea de esfuerzo o autodisciplina. Resulta más fácil y rentable ofrecer a uno lo que quiere, aunque sea malo, que lo que necesita. Sin embargo, el esfuerzo y la autodisciplina son condiciones necesarias para la formación de la persona. Eliminar los valores que nos ayudan a definir qué es lo bueno, qué es lo bello y qué es lo justo provoca una carencia de defensas y una tendencia al aplastamiento ante la vida. Es la forma de desembocar en una vida inútil, que significa una forma de vivir que consiste solo en matar el tiempo. Los padres se tendrían que asustar viendo el futuro de sus niños en muchos adolescentes de hoy: desorientados, aburridos, con crisis depresivas y, en definitiva, “enfermos de vacío”.

Hay algo que atrapa en la televisión y deja los ojos pegados ahí sin ningún esfuerzo. El esfuerzo hay que hacerlo para despegarlos. El medio televisivo no causa daño por lo que hace, sino por lo que no permite hacer. El vídeo-niño no crece mucho más, y se convierte en un adulto marcado durante toda su vida por una atrofia cultural.

Los efectos negativos del exceso de televisión sobre los niños han sido ampliamente estudiados: fatiga, excitación, trastornos de alimentación y de sueño, pasividad, inactividad, actitud perezosa. La intromisión de este nuevo invitado ha contribuido a una grave distorsión en la comunicación entre los miembros de la familia, y a través de él, nos hemos acostumbrado a contemplar pasivamente cómo unas personas matan, hieren o maltratan a otras. Recordemos que un grupo de niños suecos pensaba que la causa principal de muerte en su país era un tiro en la nuca.

Cuando increpamos a nuestro hijo, que no desvía los ojos de la tele, porque “no prestas atención a lo que te digo”, como si la culpa fuera de él, deberíamos plantearnos que la culpa, en verdad, es nuestra. Le hemos condicionado lenta y sistemáticamente desde que es un bebé a seguir la actitud hipnótica de la tele; gracias a ella los niños “están entretenidos” y permiten a los padres unos momentos de descanso tras una agotadora jornada. Hemos derrumbado la primera defensa ante su desamparo. Más que reñirle lo que deberíamos hacer es pedirle perdón por una carencia que le costará mucho esfuerzo reparar. No podemos administrarle un somnífero y, luego, exigirle que no se duerma.

Una “oración infantil”, extendida por Internet, dice: “Señor, esta noche te pido algo especial: conviérteme en televisor. Quisiera ocupar su lugar, para poder vivir lo que vive el televisor en mi casa. Tener un cuarto especial para mí. Congregar a todos los miembros de mi familia a mi alrededor. Ser el centro de atención al que todos quieren escuchar, sin ser interrumpido ni cuestionado. Que me tomen en serio cuando hablo. Sentir el cuidado especial e inmediato que recibe el televisor cuando algo no funciona. Tener la compañía de mi papá cuando llega a casa aunque venga cansado del trabajo. Que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Que mis hermanos se peleen para estar conmigo. Divertirles a todos aunque a veces no les diga nada. Vivir la sensación de que lo dejan todo por pasar algunos momentos a mi lado. Señor, no te pido mucho, todo esto lo vive cualquier televisor”.

¿Dejaría a su hijo pequeño ir con un extraño a jugar al parque cuatro horas al día sin más información ni explicación sobre el asunto que saber que se lo devolverán al final del día? Pues entonces, ¿a qué espera para ir a ver quién está saliendo de su televisor?

El lado oscuro de los dibujos animados

“Los árboles que crecen solos son igualmente árboles,

aunque no den frutos o sus frutos sean malos.

Los caballos, cuando vienen al mundo, son caballos,

aunque nazcan enfermos o sean inutilizables.

Pero los hombres, creedme, no nacen hombres,

sino que se forman como tales por la educación”

Erasmo de Rotterdam

Muchos padres se despreocupan de los dibujos animados que sus hijos observan, sin conocer el contenido de algunas series que en la actualidad están emitiéndose por las cadenas de televisión. Tampoco es raro encontrar entre los utensilios de los niños (mochilas, platos, bolis, etc.) a los personajes de estas series. Sin embargo, “dibujos animados” no quiere decir obligatoriamente “adecuado para los niños”, sobre todo teniendo en cuenta que es un negocio de adultos que mueve millones de dólares.

Los cuentos clásicos exponen conflictos y soluciones representados con la máxima claridad. Cuando el niño escucha el relato, sabe que le están contando algo que no es verdad: “érase una vez...”. Héroes y heroínas ejemplarizan los valores e ideales que ayudan al niño en su formación. Al ofrecer modelos de comportamiento sin ambigüedades, el malo, en todo momento ejerce de malo. Así, al niño no le cabe duda de lo que está bien y lo que está mal. La fase de las “excepciones”, de “sí, esta regla es válida pero hay casos excepcionales”, “su aplicación es relativa”, etc., es posterior a la adquisición primaria de reglas y valores, y es fruto de un estado más avanzado de la capacidad de razonar y elegir.

En los tiempos de las primeras películas de dibujos animados de Disney, esta idea estaba clara. Por eso, no hay que temer que algunos personajes, como Maléfica o la madrastra de Blancanieves, produzcan miedo, porque al final cada cual tiene lo que se merece. El triunfo del bien y de la justicia no puede apreciarse si antes no hubo desolación ante la maldad y los peligros. Incluso la apariencia física de los personajes funciona como un elemento conductor de la aceptación o el rechazo de estos, y de los valores que representan. Si el malo es repulsivo, esta apariencia favorecerá el rechazo hacia el personaje.

Desde este punto de vista, como señala P. E. Delgado, “a nadie le interesa saber si la malvada bruja se comía niños porque tenía un trauma, ya que de pequeña padeció una hambruna en Ucrania y sus padres, desesperados, le hicieron comer carne humana para que no muriera”.

Lo nocivo es la ausencia de verdaderos criterios morales que justifiquen los contenidos, fenómeno muy frecuente en los dibujos animados actuales, en los que prima, por otra parte, la escasa calidad estética.

Dibujos como “Los Simpsons”, no se emiten en muchos países dentro de las bandas horarias infantiles.

En la serie “Campeones”, el individualismo y las estrategias malintencionadas prevalecen sobre el espíritu de equipo. Los gestos de odio y agresividad, las mandíbulas crispadas, las entradas peligrosas y las irreales posturas y piruetas circenses de los jugadores convierten el juego en una constante lucha de fuerzas, trampas y engaños. La admiración por el líder se convierte en fanatismo. La deportividad, el juego limpio y la sana competitividad son pulverizados en esta serie.

A los contenidos violentos hay que añadir las alusiones a temas eróticos. En “Bola de Dragón” (Dragonball), el Maestro, un viejo preparador en artes marciales llamado Genio Tortuga, es un viejo oriental lascivo, tan desequilibrado como para espiar a las muchachas cuando entran en un retrete y aderezar cada capítulo con reiteradas obsesiones sexuales, secundado por toda una suerte de perturbados.

Chicho Terremoto, protagonista infantil de la serie del mismo nombre, cobra fuerzas como jugador de baloncesto levantando las faldas de las niñas para contemplar su ropa interior.

Cualquier producto japonés de dibujos animados, con distintos matices, posee agresividad, mucha intensidad en la violencia cuando esta aparece y un sentido del ritmo fascinante.

Sí, la palabra es “fascinante”, lo cual nos lleva a un caso muy sonado en su momento, pero que parece haber caído en el olvido aplastado por los intereses comerciales.

El 16 de diciembre de 1997 se emitió en Tokio el episodio “El guerrero del computador Porigon” de la serie de dibujos animados “Pokemon”. Veinte minutos después de acabar, las calles de la capital japonesa fueron asaltadas por cientos de ambulancias que trasladaban a pacientes con síntomas de epilepsia fotosensible. La literatura médica solo había detectado diecisiete casos semejantes en los quince años anteriores. Al repetirse la noticia en los informativos, mostrando escenas del capítulo emitido, una nueva oleada de casos movilizó a los servicios de urgencia. En total, setecientas personas tuvieron que ser hospitalizadas (¡setecientas!), en su mayoría niños y adolescentes. En los días siguientes, trece mil estudiantes (¡trece mil!) faltaron a clase.

Pediatras y psiquiatras confirmaron la causa: el episodio de “Pokemon”. La trampa estaba en una técnica hipnótica, consistente en lanzar sobre el espectador un estímulo visual muy fuerte que atrape su atención. Luego, se complementa con la sucesión vertiginosa de luces de determinados colores a velocidad subliminal, es decir, no percibidas por el ojo humano, pero que sí impresionan el cerebro. A mayor velocidad, mayor emoción. Es obvio que en este episodio se les fue la mano a los responsables del movimiento aplicado a Pikachu, el protagonista, y esto fue lo que provocó el cortocircuito en tantos cerebros jóvenes. Doce años después, la serie se sigue viendo en todo el mundo, por supuesto.

La televisión: fábrica de mentiras

"la tele-democracia confía la conducción del gobierno de un país

a conductores que no tienen permiso de conducir"

Giovanni Sartori

La televisión se ha convertido en un negocio gigantesco. Los ingresos de los canales de televisión en España, hace ya diez años, fueron superiores, por ejemplo, al presupuesto que tenía el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Esto quiere decir que las cadenas de televisión mueven más dinero que numerosos departamentos de la Administración. Y quiere decir también que lo que estas cadenas buscan no es promover proyectos de comunicación con fines sociales, sino mercantiles. Por ello, no ofrecen al espectador algo que le pueda resultar útil, bello o bueno, sino algo que pueda consumir el mayor número posible de espectadores, aunque sea inútil, feo y malo. La televisión del siglo XXI es un gigantesco circo que solo está al servicio del negocio.

Tiene más libertad para decidir un directivo de un trust multimedia que posea cadenas de televisión y portales de Internet que un jefe de Estado de un país de tamaño mediano. ¿Quién puede contra este poder? Ni siquiera una potencia militar, porque las potencias militares se asientan sobre tecnología electrónica y créditos internacionales.

Hubo un tiempo en que el objetivo de la comunicación era hacer llegar las ideas de la cúspide (una élite intelectual selecta) a la base, con el fin de elevar su nivel. Pero, cuando el objetivo ya no es propagar ideas, sino ganar dinero, la comunicación se hace “horizontal”. La cultura se fragmenta. No se ofrece “lo que vale”, sino “lo que gusta”.

La televisión no es una herramienta neutra, sino que impone una forma de ver la realidad y de alterarla a su manera. Con un efecto arrasador, implanta formas homogéneas de vestir, de pensar, de vivir y de sentir. No hay peor tirano que el que consigue que la esclavitud sea confundida con la libertad.

Muchas personas evocan con nostalgia el mundo anterior al televisivo, en el que los niños leían libros, practicaban juegos físicos, tenían grandes sueños y hablaban u oían hablar a los mayores durante la comida de la familia reunida.

Poco a poco, el nuevo aparato, aparentemente inofensivo, fue ocupando un espacio en los hogares. Entonces se dejó de escuchar ese silencio singular que daba pie a la conversación, a la transmisión oral de experiencias entre los diversos miembros de la familia, lo que hasta entonces había constituido la fuente primaria de socialización de los miembros más jóvenes. ¿Cómo puede hoy ser importante el abuelo en una sociedad donde no se escucha?

De la educación que ahora reciban los niños dependerá el tipo de sociedad que tendremos dentro de unos años. Los docentes afirman que lo que consiguen en seis horas de clase se ve arruinado por dos horas de televisión.

El niño tiene que ver la televisión acompañado de un intérprete que le explique lo que está viendo y que amplíe los modelos que le propone la tele. No hay peor niñera que el televisor.

Una vuelta a la filosofía se impone hoy más que nunca. Solo la búsqueda filosófica, el afán de entendernos y entender el mundo que nos rodea, puede proporcionarnos respuestas suficientes para poder descubrir los camuflados enemigos que pretenden entorpecer nuestra marcha.


Esmeralda Merino

BIBLIOGRAFÍA:


Homo videns

Giovanni Sartori

Ed. Taurus

Madrid, 2002

Informe sobre la televisión

El invento del Maligno

José Javier Esparza

Criterio Libros

Madrid, 2001

¡Que no te atrape la pantalla!

Joan Anderson y Robin Wilkins

Alfaguara

Madrid, 2000

Televisión: impacto en la infancia

Javier Urra, Miguel Clemente, Miguel ángel Vidal

Ed. Siglo XXI

Madrid, 2000

Enganchados a las pantallas

Paulino Castells e Ignasi de Bofarull

Planeta

Barcelona, 2002

los niños y la televisión

Bob Hodgey y David Tripp

Colección Nueva Paideia.Editorial Planeta.

Barcelona, 1986

mi hijo ya no juega; sólo ve la televisión

Alejandra Vallejo-Nágera

Editorial Temas de hoy.

Madrid, 1987

Televisión y juegos electrónicos ¿amigos o enemigos?

José Francisco González Ramírez

Editorial Eos

Madrid, 1999


Teleniños públicos, teleniños privados

M. Alonso, L. Matilla y M. Vázquez

Ediciones de la Torre

Madrid, 1995

Violencia y televisión

Miguel Clemente, Miguel Ángel Vidal

Ed. Noesis

Madrid, 1996

El cine de animación

Pedro Eugenio Delgado

Ediciones JC

Madrid, 2000


domingo 2 de agosto de 2009

Libros para descargar: "El arte y la belleza" (de Miguel Angel Padilla)

EL ARTE Y LA BELLEZA

Miguel Angel Padilla

Pincha aquí para descargarlo

Del libro extraemos su introducción donde el autor dice:

"Como tema de reflexión, el Arte supone un mundo apasionante, con infinidad de matices, sugerente y a la vez profundo, pero por su propia naturaleza, difícil para ser abordado desde un punto de vista racional y lógico.

¿Qué decirle a quien contempla extasiado una obra de Cánova o se eleva con las notas de una flauta en el desierto, o quien pasea al atardecer ante las columnas de Karnak o se sumerge entre los versos de Rubén Darío...? No, evidentemente el lenguaje del arte nos habla en “otro idioma” y nuestro intento de estructurarlo en un análisis únicamente racional nos dará tan solo fragmentos de un cadáver.

Sin embargo, el arte es un elemento profundamente unido a nuestra naturaleza humana, a través del arte damos y a través del arte recibimos y aunque se precisa despertar un cierto “sentido interno” para poder ver y escuchar a través del arte el escondido secreto al que nos lleva, el profundizar en torno a su esencia y la de la belleza, el ahondar en la naturaleza humana a modo de reflexión filosófica nos podrá poner en sintonía, abrir oportunidades de comprensión y percepción de esos “sentidos internos” o “sentidos del alma”.

Este pequeño libro nace entonces no como un estudio académico sobre el Arte y la Belleza, sino como el esfuerzo de reunir una serie de ideas que apunten a despertar o a reforzar esa sensibilidad interna necesaria para vivir el arte y crecer internamente a través de él.

Hay dos razones importantes que me llevaron a escribir este pequeño libro: una, el ser una persona que ama profundamente la belleza y la entiende como una de las vías de accesit más directas para poder entrar en contacto con ideas realmente elevadas. Y la otra un cierto desconcierto y pérdida de finalidad que se puede apreciar en el arte durante los últimos decenios, encarrilado en ocasiones por una visión alejada del hombre y su sensibilidad.

Este siglo XX ha sido un gran atanor de transformaciones, pero la gran velocidad de muchos de los cambios producidos ha impedido que pudieran ser asimilados. En demasiadas ocasiones hemos querido vivir una sensación de grandeza tan solo a través de una creatividad y originalidad que rompiera con todo y que trataba de justificarse a sí misma. Se rompieron muchos moldes anquilosados, pero también a veces, con los tiestos rotos de esos moldes viejos se arrojaron principios e ideas que son consustanciales al hombre.

Infinidad de corrientes han ido entretejiendo el tapiz del último siglo. Muchos grandes artistas han pasado anónimamente, otros lograron abrirse paso a través de la espesa sociedad de consumo, pero por desgracia se instaló “oficialmente” un relativismo a ultranza que hacía que se perdiera el sentido y la finalidad del arte, y se desvinculara éste de la belleza. Esta pérdida de finalidad sobrepasó la saludable relatividad para instalarse en la “relatividad absoluta” donde todo vale en nombre de la originalidad. ¿Y si se uniesen originalidad y belleza?, ¿y si el esfuerzo se abriese paso sobre la comodidad que por desgracia se disfraza tanto de creativa?.

De algún modo este arte, como expresión sublime, que sienten hoy día tantos artistas ignorados debe reencontrar su identidad.

Si bien es cierto que el arte precisa de una plasticidad dinámica de lo que está vivo, que hay muchos elementos relativos y subjetivos, también es cierto que el arte debe vencer el discurso ambiguo que suena a demagogia , a esa necesidad de agradar a todo el mundo no diciendo nada, solo cosas imprecisas que tratan de contentar a todos y a nada comprometen.

Pero nada más alejado de la ambigüedad que la creación artística siempre comprometida con las aspiraciones estéticas del autor, plazcan o no a una sociedad mercantilista.

Hoy surgen de nuevo almas jóvenes que, libres de ataduras, quieren recrear un nuevo arte, llenarlo con un contenido que enraíce con lo más profundo y bello de la naturaleza humana

Te propongo lector, hacer un pequeño viaje juntos, de la mano del hilo de la reflexión filosófica, y sumergirnos después en los pensamientos de muchos pensadores y artistas, que han sido verdaderos maestros a lo largo del tiempo y que han hablado de la belleza, de la estética y del arte. Con sus pensamientos podemos recrear ideas que por viejas parecen nuevas, en torno a este elemento que forma parte tan íntima de nuestra vida. Ideas que han relacionado el arte con una plasmación formal de un accésit, de una intuición de mundos bellos, de mundos elevados."

martes 23 de junio de 2009

¿Qué nos impulsa a ayudar a los demás?

Prólogo:

Preguntarnos por el por qué de las cosas es algo natural. Y en este caso, indagar en las motivaciones últimas y profundas del ser humano, es ante todo, un intento de llegar a conocer mejor al hombre, y así conocernos mejor a nosotros mismos.

Paso a explicar los factores más deterninantes a la hora de ayudar a otros.

Vamos a indagar en cada uno de ellos, y cada cual que saque sus propias conclusiones.

1. El aspecto biológico- genético: lo innato en el ser humano :

1.1 El gen del altruismo. Zona cerebral responsable del altruismo

Se entiende por “altruismo”, todo comportamiento de ayuda que no implica recompensa alguna para quien la realiza. Vamos a ver algunos descubrimientos recientes entorno a la vinculación existente entre las conductas altruistas y los genes. Hay dos descubrimientos que han sido claves en este sentido:

a) Gen del altruismo: En el 2005, la revista “molecular Psychiatry” publicó que el psicólogo de la universidad hebrea de Jerusalén, Ariel Knafo y colaboradores, habían descubierto un nuevo gen: el gen AVPR1, que puede predecir la actitud altruista en las personas. En el experimento, se seleccionaron a 203 voluntarios que dieron muestras de ADN, y participaron en un “Juego económico” en el que debían tomar decisiones ( a cada uno se le daban doce dólares, para que los regalasen en parte o en su totalidad a otro participante anónimo).

Los resultados de generosidad de esta prueba se cotejaron con el ADN, y se comprobó que aquellos que tenían alguna variante en este gen (mayor longitud del mismo), entregaban un 50% de media más, de dinero que aquellos que no presentaban esta variante. Los más altruistas presentaban una longitud mayor de este gen, y esto implicaba mayor generosidad.

Además, este gen posibilita que la hormona “Vasopresina” actúe sobre las células cerebrales, su presencia es vital al estar relacionada con nuestra capacidad de establecer vínculos sociales y afectivos.


b) Zona cerebral responsable del altruismo: En el 2007, la revista “Nature Neuroscience” informaba de que el neurólogo Scott a. Huettel y colaboradores, de la universidad de Duke (USA), habían descubierto mediante escáneres cerebrales la activación de una parte del cerebro que predice las conductas generosas en las personas. Para el experimento, se escogieron a cuarenta y cinco voluntarios cuyos cerebros fueron monitoreados, y se les sometió a una serie de preguntas entorno a cómo y cuánto ayudan a otros. Finalmente, se compararon los resultados de la encuesta con los del escáner. Y así, se descubrió que una región del cerebro ( el “surco temporal superior posterior”), mostraba una mayor actividad cuando los individuos percibían una acción realizada por otra persona (los investigadores creen que la capacidad de percibir como valiosas las acciones de otras personas, es crítica para el altruismo). El aumento de la actividad en esta región del cerebro predijo rotundamente la probabilidad de conductas altruistas en cada persona. Dicen los investigadores, que las conductas altruistas tendrían más que ver en cómo cada persona percibe el mundo que en cómo actúa en él.

1.2 Las Neuronas espejo

En 1996, el equipo de Giacomo Rizzolatti, de la universidad de Parma (Italia), mientras estudiába las células cerebrales responsables del movimiento en monos, descubrieron un curioso grupo de neuronas, por casualidad. Se dieron cuenta de que había neuronas que reaccionaban tanto cuando el mono realizaba una acción determinada, como cuando éste observaba a otro individuo realizar una acción parecida. A estas neuronas se les dio el nombre de “neuronas-espejo”.

Estas neuronas se activan, entonces, no sólo cuando realizamos una acción sino cuando vemos realizarla a otra persona. Esto “demuestra -según Rizzolatti- que el reconocimiento de los demás, así como de sus acciones y hasta sus intenciones, dependen en primera instancia de nuestro patrimonio motor”. (“La neuronas espejo”. Giacomo Rizzolatti. Pag. 13)

Estudios recientes afirman, que en el hombre estas neuronas espejo son mucho más inteligentes y evolucionadas, y que no sólo nos permiten entender las acciones de los demás, sino también su significado, las intenciones que hay detrás. Dice Rizzolatti: “Somos criaturas sociales. Nuestra supervivencia depende de entender las acciones, intenciones y emociones de los demás. Las neuronas-espejo nos permiten entender la mente de los demás (...). Sintiendo, no pensando”.

Esto demostraría que verdaderamente somos seres sociales.

Las neuronas espejo son decisivas en el campo de la empatía emocional. Hay personas que no son capaces de captar el estado emocional de los que le rodean: gentes muy inteligentes, son muy torpes socialmente. Es fundamental para nosotros poder comprender las emociones ajenas, para poder desenvolvernos socialmente en las situaciones más cotidianas.

Queda claro que estas neuronas no sólo perciben y analizan, sino que parecen leer mentes:

“La (...) comprensión de los gestos resulta posible, por la reciprocidad de mis intenciones y los gestos ajenos (...), Todo ocurre como si la intención del otro habitara en mi cuerpo o como si mis intenciones habitaran en el suyo”. (cita de Merleau-Ponty, 1945, recogida por Rizzolatti).

2. El factor Psicológico-emocional: lo que siento:

2.1 Las motivaciones psicológicas:

Hoy en día, todos los manuales de “Psicología Social” hablan del altruismo o de la “conducta prosocial”, para referirse a todas esas acciones que realizamos en beneficio de otras personas, cuyas motivaciones son muy variadas. Hablar de motivación es, como dice Vander Zanden, hablar de “los estados y procesos interiores que impulsan, dirigen o sostienen la actividad de un individuo”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 334)

Al profundizar en los factores que la psicología social sostiene, actualmente, entorno a las motivaciones humanas, me doy cuenta de que nos encontramos ante un abanico muy amplio de posibilidades. Si bien, sería excesivo contemplarlas todas, si voy a recoger a continuación las más significativas. Casi todos los autores coinciden en señalar cinco motivaciones psicológicas:

l Una primera motivación, según los psicólogos, sería la expectativa de lograr alguna ganancia o evitar alguna penalización o castigo (entorno a esto, existe toda una discusión abierta, pues muchos investigadores consideran que el recibir un beneficio, aunque no sea material, impide que dicha conducta sea altruista de verdad, o dicho de otro modo, considera que incluso en los actos de ayuda hay cierto egoísmo oculto). David G. Myers explica que las personas “intercambiamos no sólo bienes materiales y dinero, sino también bienes sociales, amor, servicios, información, posición social”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 477)

Es la “Teoría del Intercambio social”, que es capaz de pronosticar nuestra conducta en base a la situación que enfrentamos (se trata de maximizar recompensas y de minimizar costes personales).

Continúa, Myers diciendo que: “Ayudar también incrementa nuestro sentido de valía personal (...). “Hace sentirse bien consigo mismo”, y “da un sentimiento de satisfacción personal””.(“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 477)

O sea, que ayudar nos hace sentirnos bien, esto es una recompensa en sí misma, y en este caso, natural y lógica.

l Una segunda motivación, estaría vinculada a los valores y normas personales, que se refieren a nuestras normas de vida: “Nos sentimos bien con nosotros mismos cuando actuamos en consecuencia con estos principios y mal, cuando los contrariamos”.

(“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 336)

l La tercera motivación sería la emoción empatica que “nos lleva a adoptar la perspectiva del otro individuo y a ver el mundo, tal y como él lo ve”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 337)

Pero sobre la Empatía hablaremos más ampliamente en el apartado 2.2.

l La cuarta motivación, gira entorno a que hay ciertas personas que están más predispuestas a ayudar que otras. Se están refiriendo a los rasgos de personalidad de cada uno. A través del estudio de la personalidad se puede saber quienes son los ayudadores más probables: “Algunas personas son considerablemente más serviciales (...). Los que tienen una alta capacidad de emoción positiva, empatía y eficacia personal tienen mayor probabilidad de estar preocupados y de ser serviciales”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 506)


l La Quinta motivación de las conductas de ayuda son los estados de ánimo del sujeto. Así, el “buen humor” ocasiona mayor grado de comportamiento asistencial. Sobre esto, los psicólogos sociales Rosenhan, Moore y Vanderwood sostienen que “las experiencias positivas crean un estado general de benevolencia que abarca a uno mismo y a los demás, en tanto que las negativas tienen el efecto opuesto”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 344). También existen otro estado de ánimo, como el sentimiento de culpa, que puede promover un aumento de dichas conductas altruistas para reducirlo o para aliviarlo.

Otros factores como la fe religiosa o el género, serán también importantes a la hora de colaborar.

Expuestas ya, las cinco motivaciones principales, es necesario detallar otros aspectos que van a determinar si ayudaremos en una situación o no, como son: Que la situación sea clara o ambigua, es decir, que veamos claramente que es una emergencia o no; el número de personas presentes: La probabilidad de ayuda se reduce al aumentar la cantidad de personas que presencian el hecho. Esto se conoce como “dispersión de la responsabilidad”; A la hora de decidir si debemos ayudar va a intervenir la “Hipótesis del mundo justo”: “según esta creencia -dice Vander- solemos pensar que cada cual obtiene en la vida lo que se merece, y por eso estaremos persuadidos de que las víctimas se han hecho acreedoras de sus padecimientos”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 360); También es necesario tener en cuenta dos normas sociales: “la norma de justicia” que se basa en la igualdad de oportunidades para todos, y “la norma de reciprocidad”, es decir, la creencia de que si generosamente damos, nos debe ser devuelto. Vander explica que “la equidad implica que la gente cree que debe recibir lo mismo que da”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 356)

Y para concluir, cabe preguntarse, ¿a quién vamos a ayudar? La respuesta es inmediata: primero a nuestros familiares y seres queridos, y luego al resto, pero eso no impide que ayudemos a un desconocido en un momento determinado. Naturalmente vas a ayudar a aquellos con los que tienes un vinculo familiar (sanguíneo o afectivo), y a aquellos con los que compartes gustos o creencias.

2.2 La empatía o “en los zapatos del otro”:

La empatía es un elemento clave dentro de la “Inteligencia emocional” que rige las relaciones humanas con éxito. Esto supone ser capaces de “leer” emocionalmente a las personas apreciando sus sentimientos y necesidades. Realmente no podemos leer la mente, pero si existen multitud de señales sutiles: la postura corporal, el tono e intensidad de voz, la mirada, los gestos o incluso el silencio mismo, son todos portadores de gran información. Estas son las señales que tenemos que aprender a interpretar. Sobre esto, dice Myers: “Cuando sentimos empatía, nos enfocamos no tanto en nuestra propia angustia como en la de quien sufre”.(“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 490)

Pero no nos equivoquemos, la empatía no significa estar de acuerdo con el otro ni dejar de lado las propias convicciones: se trata de entender y respetar la postura ajena.

¿Cómo reconocerla? Cuando percibes lo que alguien siente sin que lo haya dicho con palabras, estás siendo empático. Seguro que alguna vez, has vibrado con una mirada o con un tono de voz sin saber por qué; o has sentido la necesidad de ayudar a alguien sin apenas conocerle. Estas son las formas en que se manifiesta la empatía, un fabuloso poder que tienen quienes son capaces de ponerse en el lugar del otro.

Algunos psicólogos hablan del origen genético de la empatía, pues hoy, se cree que las neuronas espejo son las responsables de esta conexión con el otro. La empatía, entonces, nos permitiría establecer un vinculo beneficiosos con el resto de los seres vivos. Y es que si nuestro cuerpo nos obliga a sentir algo parecido a lo que sienten nuestros semejantes, el cerebro de cada uno buscaría la forma de conseguir el bien común, y esto aseguraría la cooperación colectiva. El investigador Batson dice que “el altruismo genuino inducido por la empatía es parte de la naturaleza humana”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 492).

Myers detalla que el altruismo que induce la empatía produce múltiples beneficios: produce ayuda sensible, inhibe las tendencias agresivas, incrementa la cooperación (...); pero también tiene desventajas: quien ayuda puede resultar herido, desgasta emocionalmente, etc.

Para finalizar, Myers afirma que la empatía puede portar verdadero altruismo: “(...) el egoísmo no es la historia completa de la ayuda (...) existe un altruismo genuino con raíces en la empatía, en los sentimientos de comprensión y compasión por el bienestar de los demás”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 493)

3. Los factores Sociológicos, educacionales y de aprendizaje:

3.1 La moral: cuestión de valores:

La moral es otro pilar básico para las conductas altruistas. La moral se encarga de decirnos “qué conductas están bien y cuáles están mal”. (“Psicología de la motivación y la emoción”. Pag. 256).

La moral responde a una serie de de principios que cada cual tiene internamente, y que le hacen tener una forma propia de entender la vida. Explica Berkowitz que “muchas de las conductas altruistas que aparentemente se realizan sin tener como objetivo la obtención de recompensas, son productos de reglas interiorizadas de comportamiento que no son otra cosa que ''normas sociales''. Dichas normas sociales, son el producto de un entrenamiento en adquisición de valores”. (“Psicología de la motivación y la emoción”. Pag. 258)

El código moral va a depender, por tanto, de lo que hallamos captado de nuestro entorno, y por tanto, están también influenciado por el tiempo en que vivimos, así, la moral desgraciadamente va a ser algo cambiante.

Nuestra moral va a estar constituida por una serie de valores que vamos integrando a lo largo de nuestra vida, que nos hacen sentirnos vinculados al mundo (o no), sentirnos responsables de lo que sucede... y llegan a ser la base de nuestras acciones y elecciones. Así, como son estos valores los que nos sirven de apoyo en los momentos difíciles, pasan de ser meras normas o reglas, para convertirse en el deber a cumplir, entendiendo la vida como un servicio a la humanidad: “Los valores pretenden ser principios unificadores explicativos del comportamiento humano (...). Algunos de los más relevantes son justicia, solidaridad o igualdad”. (“Psicología de la motivación y la emoción”. Pag. 258-259)

Y sobre esto, añade Vanden que “erigimos en nuestro interior patrones de conducta que vivenciamos como obligación de actuar de determinada manera. Nos sentimos bien con nosotros mismos cuando actuamos en consonancia con estos principios, y mal cuando los contrariamos (...) poseen propiedades motivadoras para nuestra conducta”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 336)

Esto es, que la práctica de la virtud no sólo es la herramienta y el guía, sino que es también ese elemento consciente que nos obliga a actuar noblemente. Para desarrollar estos valores, debemos ir evolucionando interiormente (en todo un proceso de eliminación del egoísmo), llegando a distinguir lo que realmente importa. Esto lo explica Myers: “Cialdini y colaboradores sugieren que al principio, ayudar es una respuesta a recompensas materiales, luego a recompensas sociales, y finalmente a recompensas personales”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 481).

3.2 La educación: la conducta prosocial se aprende:

Desde el capítulo 1.1, estamos viendo todos los factores que van a influir en nuestras motivaciones, y por tanto, en nuestra actitud hacia los demás. Pero lo interesante es que estas conductas de ayuda no sólo se pueden potenciar, sino que se aprenden. La educación va ajugar un papel absolutamente fundamental en las motivaciones que nos moverán en el futuro. El altruismo es algo que aprendemos desde pequeños (o no), del entorno más cercano. Así, al estudiar a personas que muestran gran empatía y solidaridad hacia los demás, se comprueba que “(...) estos altruistas excepcionales tenían relaciones cálidas y cercanas con al menos un padre, que era en forma similar, una fuente “moralista” o estaba comprometido con causas humanitarias (...). Sus familias les habían enseñado la norma de ayudar y cuidar a los demás -señaló Ervin Staub-”.(“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 513).

Es evidente, que el ejemplo de los padres va a ser importantísimo a la hora de que sus hijos muestren de adultos comportamientos prosociales (el comportamiento será más probable, pero como esta no es una ciencia exacta, no se puede asegurar el éxito en todos los casos).

Numerosos estudios de las motivaciones infantiles muestran que los niños son básicamente egoístas, y que este egoísmo puede ir desapareciendo, según la educación que reciban, y con la experiencia de la propia vida. Así, aunque ayudar es agradable para los adultos, “no es gratificante en forma similar para los niños (...). Aunque los niños exhiben empatía, no sienten mucho placer al ser serviciales; tal conducta resultará de la socialización (...). Estos resultados son consistentes con la visión de que nacemos egoístas (...), ayudar crece en forma natural con la edad, cuando los niños comienzan a ver las cosas desde el punto de vista de otra persona”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 481).

Por tanto, los niños van modelando su carácter y su moral conforme van creciendo. Y esto, de algún modo, confirma que toda persona, aunque sea adulta, esta sujeta a modificaciones (se puede cambiar).

Como la mejor escuela es el ejemplo, hay que dejarse de buenas intenciones y llevar la generosidad a la acción: “ Las actitudes siguen al comportamiento. Por lo tanto, las acciones serviciales promueven la percepción personal de que alguien es bondadoso y servicial, lo que a su vez promueve ayuda posterior (...)”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 517).

Los niños que ven una conducta servicial en sus semejantes, tienden a actuar de forma servicial. Está comprobado. Así, que no esperemos que los más pequeños hagan lo que nosotros no somos capaces de hacer: vamos a mostrarles un patrón de conducta desinteresada, para que lo imiten, y acaben integrándolo en su propio ser.

4. Conclusión:

Después de haber tenido en cuenta todos los condicionantes que están detrás de nuestras acciones, me pregunto: ¿qué es, entonces, lo que nos impulsa a ayudar a otros?. Sigue siendo difícil de contestar: una mezcla de instintos, emociones, ideas (moral – ética), pero por encima de todo, es el sentido del deber y del compromiso con nuestra época y con las demás personas. Y en este proceso de ayuda y de autoperfeccionamiento, aflora por fín, nuestro lado más humano.

5. Bibliografía:

l “Molecular Psychiatry” Diario on-line. Ariel Knafo. 2005.

l “Nature Neuroscience”. Revista. Scott A. Huettel. 2007.

l “Las neuronas espejo. Los mecanismos de la empatía emocional”. Giacomo Rizzolatti. Corrado Sinigaglia. Editorial Paidós.

l “Psicología de la motivación y la emoción”. Francesc Pilmero. Enrique G. Fernández-Abascal. Francisco Martinez. Marino Chóliz. Editorial Mc Graw Hill.

l “Psicología social”. 8ª edición. David G. Myers. Editorial Mc Graw Hill.

l “Manual de psicología social”. James W. Vander Zanden. Editorial Paidós.

sábado 13 de junio de 2009

Fichas pedagógicas: Egipto. El hombre, la vida y el Universo

Un recorrido profundo, simbólico y a la vez esquemático, por algunos de los aspectos más profundos del Egipto antiguo.
.- El hombre
.- El templo
.- El más allá
.- Las pirámides
.- La ciencia
.- Máximas y pensamientos
.- El Kybalión

martes 26 de mayo de 2009

Las leyes de la mente

Las leyes de la mente  

La mente es la herramienta más potente que posee el ser humano. Saber manejarla nos conduce a ser libres de pensamiento. Pero, ¿cómo luchar contra las ideas preconcebidas? ¿Pensamos o somos pensados?

Actualmente el conocimiento se transmite de un modo asequible. Estamos inmersos en un mundo racionalista que promueve una actitud intelectual ante la vida. Se ofrecen datos pero no siempre se enseña a discernir. La enseñanza de las leyes básicas de la vida no suele pertenecer a ninguna de las materias de estudio, y hasta la enseñanza de la filosofía se encuentra algo mecanizada y desgajada de la búsqueda total, ética y espiritual, que algún día fue.
El desarrollo de la mente se ha confundido con el desarrollo de la “capacidad mental”. Tener agilidad mental nos hace más listos pero no guarda relación con cualidades más altas, como el discernimiento. Por eso la agudeza mental es utilizada hoy en día para asaltar un banco o para defraudar al fisco, antes que para desarrollar grandes obras. Ayudar al desarrollo mental de una persona no es tan solo capacitarle mecánicamente para lograr algo sino además mostrarle el correcto encauzamiento de esa fuerza. Del mismo modo que aprender ciertas reglas matemáticas no siempre lleva al estudiante a entender la armonía del universo, discernir es una cualidad más elevada que una mera capacidad mecánica, y supone el aprendizaje para tomar el camino más correcto posible en la vida, el que menos dañe, el que nos haga más plenos y felices y nos lleve a las mayores cotas de evolución posibles.
Por ello, aunque se considera al cerebro idéntico a la mente, hay que distinguir entre el órgano físico, que es asiento o receptor de la mente, y la mente propiamente dicha, pues no son lo mismo.

Pensamientos sincronizados
Según concepciones de las culturas tradicionales, el cerebro es la estación receptora de las ondas mentales, las cuales se hallan rodeándonos como una atmósfera, del mismo modo que ocurre con un aparato receptor de ondas de radio. Así, los mensajes emitidos por la mente son independientes del receptor físico que conecta con una idea.
Estas ideas, que parecen flotar en el ambiente de un momento y una época, si no son alimentadas se desvanecen, y en cambio, cuando son repetidas y reforzadas por varias personas, parecen tomar consistencia, como si se asentaran con una forma y fuerza propia, de tal modo que perviven más allá de las personas que las concibieron en un principio. Las ideas, que parecen entidades que flotaran en la atmósfera mental, son “sintonizadas” por determinados sujetos, y así una misma idea puede ser concebida por varias personas al unísono.
Según esta concepción, el mundo mental es un mundo organizado, compuesto de “átomos mentales”. De ahí que se considere que un pensamiento toma “forma y consistencia” en la medida en que se le añade energía mental al mismo.
¿Cuántas veces hemos pensado en una persona largo tiempo ausente y al día siguiente la encontramos de nuevo? ¿Cuántas veces recordamos a una persona que vive a cientos de kilómetros, y a las horas nos llama por teléfono? ¿Cómo supo que la llamábamos mentalmente? ¿Cuántas veces dichos efectos son casi instantáneos? En otros casos, hemos ido a hablar con una persona y el tema que surgió en el transcurso de una conversación, nos cambió la vida. ¿Casualidad? ¿Destino? ¿Rutas de pensamiento prefijadas o transmisiones de ideas que cambian según sean nuestros impulsos mentales irradiados al ambiente? ¿Existe un mundo casual o un hilo conductor que traza el camino invisible que nos espera y reclama, como una invitación a hallarnos a nosotros mismos?

Las ideas que nos venden
El mundo mental tiene formas variadas porque tiene cierta consistencia, y se conforma con átomos mentales que dan cuerpo a las ideas, que son como líneas de fuerza alrededor de las cuales se crea una estructura mental. Las ideas actúan como líneas creativas invisibles, trazan el diseño mental, y cuando esas ideas van tomando cuerpo se decantan del mundo de lo receptivo al de la plasmación, y la materia mental se aglutina en torno a ellas, tal como las partículas eléctricas siguen las líneas de fuerza de potencial de un campo magnético.
Cuando lanzamos un pensamiento al ambiente que nos rodea, puede ser captado por otros, de tal modo que entre todos creamos la atmósfera mental y colectiva que nos circunda. Los pensamientos egoístas irán tomando cuerpo y plasmando una atmósfera gris y pesada; en cambio los pensamientos nobles, heroicos o altruistas ayudarán a que las mentes que los captan vibren en sintonía con sus mejores estados de conciencia.
Es entonces nuestra responsabilidad frenar en nosotros las ideas que juzgamos negativas, y no darles asiento ni consistencia mental en nuestra propia atmósfera individual de pensamiento. Es importante no lanzar más ideas negativas a la atmósfera mental colectiva, pues podrían ser captadas, amplificadas y recreadas por otras personas que las seguirán alimentando y engrosando.
A modo de ejemplo: en nuestro tiempo, las novelas o películas de violencia, o de formas de robo sofisticadas, mostradas como una loable astucia mental, o el culto que se hace a personajes ególatras o paranoicos que se llegan a tomar por héroes, han desplazado a las biografías de los grandes hombres y mujeres, bajo la excusa de que no venden. ¿No serán fruto de intereses de grandes multinacionales que no buscan tan sólo dinero, sino poder e influencia social, unificar conciencias para crear un ejército de seguidores movidos por la igualdad de sus encefalogramas planos? ¿Acaso no hemos aprendido de la historia cómo suelen ser cabalgados los movimientos sociales, y cómo son utilizadas las búsquedas bienintencionadas de paz y de un mundo mejor, y cómo se venden libros a su costa sobre las nuevas ideas seudofilosóficas u orientalizantes? ¿No habrá alguien detrás de la profusión de zafios programas de TV vacíos que recrean la disputa entre personajes de dudosa calidad humana o utilizan el sexo como único reclamo de audiencia? ¿Quién decide que siempre se roce el nivel más bajo posible? ¿No habrá al menos un punto medio, en el que se supone que se halla la virtud?

Ideas enlatadas
El pensamiento se satisface a sí mismo y se estanca cuando se cree suficiente, cuando cree haber alcanzado un tope, lo que nos lleva a una parálisis en el aprendizaje.
La mente se apoya para conformar nuevas ideas en otras anteriores, aunque algunas ideas preexistentes cristalizan en nosotros, se tornan rígidas, pierden frescura y se convierten en esquemas mentales. Se enreda entonces la mente con los propios esquemas de pensamiento, se encasilla en unas frases hechas, en ideas enlatadas previamente que nos restan frescura, en frases resueltas a priori como un alimento precocinado, que merman la capacidad de reflexión a fuerza de repetirse una idea constantemente y convertirse, con el tiempo, en hábito mental.
A modo de ejemplo, solemos decir: “el dinero no da la felicidad pero ayuda a conseguirla”, pero con el paso de los años llegamos a creer que sin él no podremos ser nada, sin darnos cuenta de que las circunstancias que nos rodean siempre serán cambiantes, pues por propia definición serán circunstanciales, y los cambios procuran, en el fondo, mayor avance humano que los estatismos abúlicos.
Otros dirán: “cómo no me he casado yo a mis treinta años… no es posible que esto me ocurra a mí”, o bien que una vida que ha alcanzado su plenitud pasa necesariamente por tener una casa propia en el campo, próxima a la ciudad, y un buen automóvil de la mejor marca posible en la puerta.
En general ocurre que a fuerza de repetirnos ciertas ideas, que creemos válidas para todos, creamos “corrientes de pensamiento” que exportamos a los demás, y con el tiempo acaban conformándose en la inicial plasticidad mental surcos que llamamos “mentalidades”, que a modo de raíles fijos llevan a las personas en el sentido “conveniente”. Así, en Europa actualmente los antropólogos reconocen ocho grandes mentalidades que se repiten como grandes tipologías de pensamiento en las cuales parece que encajamos unos y otros.
Se crean entonces líneas de pensamiento convenientes o correctas para una sociedad, y todo lo que se aparta de ello se rechaza, se excluye, se acaba persiguiendo bajo el rótulo de “raro”, sin reconocer que se excluye por falta personal de tolerancia.
El hombre acaba siendo atrapado por las propias corrientes de pensamiento que a modo de “formas mentales” van tomando cuerpo, asentándose en nuestra sociedad y creando un programa cultural del cual es difícil zafarse, por la propia presión familiar, mediatica y endocultural.

 

Libertad de pensamiento
Salir a la luz de un pensamiento libre es entonces una labor ardua, propia de quien busca un programa individual de conducta, como si el efecto invernadero no fuera tan solo físico sino que alcanzara a crearse una nube de pensamientos previos, de ideas hechas, de conductas aprobadas o reprobables cargadas de trabajados aprioris que no tienen mayor fundamento que las costumbres sociales, poco reflexivas a veces, que son patrones de conducta útiles para adormecidas conciencias y receptivas mentalidades.
Lo dicho anteriormente ocurre en la medida en que el hombre refleja el medio convirtiéndose en un “hombre espejo”. El hombre es más permeable mentalmente en la medida en que atiende tan sólo hacia el exterior, por la falta de una verdadera solidez mental, y acaba reflejando las ideas y actitudes de otros. En una etapa adolescente este modo de aprehender las ideas de otros va conformando la estructura del propio edificio mental, pero con el tiempo esas ropas ajadas tendrán que dejarse a un lado y construir la propia vestimenta de pensamiento.
Hay, en fin, que trabajarse, que educar el propio carácter, y consolidarse alrededor de unas ideas principales, las cuales, a modo de núcleo, aglutinarán otras más cambiantes y superficiales, que han de someterse siempre a revisión antes de integrarlas en la propia estructura de pensamiento.
Cuanto más reflejamos el entorno mental, menos consistencia propia logramos, y navegamos en la superficie del pensamiento que podríamos alcanzar. A la inversa, también es notorio que quien es más superficial, menos ideas propias elabora y más se apoya en las ideas que le circundan, y más se descubren en su conversación los últimos titulares de los periódicos, los razonamientos del último programa de TV de mayor audiencia, y suelen desconocer lo que es un buen libro y una buena música y no mero ruido, porque desgraciadamente hay una ausencia de un programa cultural propio, de un programa de desarrollo trazado por sí mismo.
Tal vez algún día aprendamos a comprender a los seres humanos tan bien como hemos aprendido a reconocer nuestro medio físico, pues nos es incluso más importante. Cuando en una persona hay una gran carestía de pensamiento o es muy permeable, se asemeja a un terreno muy árido o arenoso que no retiene el agua, y se pueden observar y medir fácilmente el grado de saturación acuosa que tiene. En cambio, un buen terreno de labor, que no debe ser ni poco ni demasiado permeable, admite agua, pero la retiene e integra en su estructura manteniendo un grado de humedad constante. En el primer caso citado, la labor de pensar es algo que nos resulta ajeno, y el agua de vida que son las ideas no son asimiladas, reelaboradas e integradas en nuestra estructura mental.

La mente es una herramienta que tiene un gran poder y al mismo tiempo puede ser utilizada para bien o para mal. Por ello en la antigüedad se guardaban de dar el conocimiento a gente innoble y egoísta, que no acreditara una trayectoria moral de vida, pues era poner en sus manos un medio demasiado poderoso.

Actualmente el conocimiento se da de un modo más asequible, aunque asistimos a una forma de enseñar bastante mecánica. Estamos inmersos en un mundo racionalista que promueve una actitud intelectual ante la vida. Se dan más datos pero no siempre se enseña a discernir. La enseñanza de las leyes básicas de la vida no suelen pertenecer a ninguna de las materias de estudio, y apenas la enseñanza de la filosofía aún conserva una leve pátina de su antiguo esplendor, aunque también se encuentra algo mecanizada y desgajada de la búsqueda total, incluso ética y espiritual que algún día fue.

El desarrollo de la mente se ha confundido con el desarrollo de la “capacidad mental”. El tener agilidad mental nos hace más listos pero a veces ello no tiene relación con cualidades más altas, como el discernimiento. Por ello la agudeza mental es utilizada hoy en día tanto para asaltar un banco, para defraudar al fisco, para pasar por bueno siendo torcido, como para desarrollar las grandes obras de la humanidad. Siempre hubo de todo, pero ayudar al desarrollo mental de una persona no es tan solo darle la capacidad mecánica de lograr algo sino además el correcto encauce de esa fuerza. Del mismo modo que aprender ciertas reglas matemáticas no siempre lleva al estudiante a entender la armonía y belleza del universo, así discernir es una cualidad más elevada que una mera capacidad mecánica, y es el aprendizaje para tomar el camino más correcto posible en la vida, entendiendo por tal el que menos dañe, el que nos haga más plenos y felices, y nos lleve a las mayores cotas de evolución posibles.

• Por ello, aunque se considera también al cerebro como igual al concepto de mente, hay que distinguir entre el órgano físico, que es asiento o receptor de la mente, y la mente, pues no son lo mismo.
Se puede comprobar que un síntoma que refleja la existencia de una gran sensibilidad en una persona es poseer una piel delicada y suave. Ello no implica, utilizando éste argumento a la inversa, que podamos afirmar que la forma y aspectos físicos definen la capacidad espiritual de una persona. Pero del mismo modo que el cuerpo algunas veces refleja la calidad del espíritu del ser superior que lo habita, sin por ello ser lo mismo, el cerebro no es tampoco lo mismo que la mente.

Según las concepciones tradicionales el cerebro es la estación receptora de unas ondas que provienen de la mente, las cuales se hallan como una atmósfera rodeándonos, del mismo modo que ocurre con un aparato receptor de las ondas de radio. Así, los mensajes emitidos por la mente son independientes del receptor físico que conecta con una idea.Estas ideas, que parecen flotar en el ambiente de un momento y una época, si no son alimentadas y reforzadas se desvanecen, y en cambio cuando son repetidas y reforzadas por varias personas parecen tomar fuerza y consistencia, como si se asentaran con una forma y fuerza propia, de tal modo que perviven más allá de las personas que las concibieron en un principio. Las ideas, que parecen entidades que flotaran en la atmósfera mental, son algunas veces “sintonizados” por alguien y otras no, y así, una misma idea puede ser concebida por varias personas al unísono.Según la concepción tradicional el mundo mental es un mundo organizado, compuesto de átomos mentales, de ahí que se considere que un pensamiento toma “forma y consistencia” en la medida que se le añade energía mental al mismo, pero éste es un tema demasiado extenso para poder desarrollarlo en estas breves páginas.¿Cuántas veces hemos pensado en una persona largo tiempo ausente y al día siguiente la encontramos de nuevo?, ¿Cuántas veces recordamos a una persona que vive a cientos de kilómetros, y a las horas nos llama por teléfono? ¿Cómo supo que la llamábamos mentalmente? ¿Cuántas veces dichos efectos son casi instantáneos? En otros casos, hemos ido a hablar con una persona sin saber que tal vez nos llevó allí la necesidad de encontrar un libro que surgió en el transcurso de aquella conversación y que al fin nos cambió la vida. ¿Casualidad?, ¿destino?, ¿rutas de pensamiento prefijadas ó transmisiones de ideas que cambian según sean nuestros impulsos mentales que son irradiados al ambiente? ¿Existe un mundo casual o un hilo conductor que traza el camino invisible que nos espera y reclama, como una invitación a hallarnos a nosotros mismos?

El mundo mental tiene formas variadas porque tiene cierta consistencia, se conforma con átomos mentales que dan cuerpo a las ideas, que son como líneas de fuerza alrededor de las cuales se crea una estructura mental. Las ideas actúan como líneas creativas invisibles, trazan el diseño mental, y cuando esas ideas van tomando cuerpo, se decantan del mundo de lo receptivo al mundo de la plasmación, se aglutina la materia mental en torno a ellas, tal como las partículas eléctricas siguen las líneas de fuerza de potencial de un campo magnético.
Cuando lanzamos un pensamiento al ambiente que nos rodea, puede ser captado por otros, de tal modo que entre todos creamos la atmósfera mental, colectiva, que nos circunda. Los pensamientos excesivamente materialistas conformarán con el tiempo van tomando cuerpo y plasmando una atmósfera gris y egoísta; en cambio los pensamientos nobles, heroicos, altruistas ayudarán a que las mentes que los captan vibren en sintonía con mejores estados de conciencia.
Es por tanto nuestra responsabilidad frenar en nosotros las ideas que juzgamos negativas, para nosotros y para los demás, y no darles asiento ni consistencia mental en nuestra propia atmósfera individual de pensamiento. Por otro lado, y mucho más importante, es la necesidad de no lanzar más ideas negativas a la atmósfera mental colectiva, pues dichas ideas podrán ser captadas, amplificadas y recreadas por otras personas que las seguirán alimentando y engrosando.

A modo de ejemplo: en nuestro tiempo, las novelas o películas que hablan de violencia, de formas de robo sofisticadas mostradas como una loable astucia mental, o el culto que se hace a personajes ególatras, paranoicos, que se llegan a tomar por héroes, han desplazado a las biografías de los grandes hombres y de reales héroes, bajo la excusa de que ello no vende. ¿No serán fruto de intereses de grandes multinacionales que no buscan tan solo dinero, sino poder e influencia social, o tal vez buscan unificar conciencias, unificándolas por lo más bajo para crear un ejército de seguidores movidos por la igualdad de sus encefalogramas planos? ¿Acaso no hemos aprendido de la historia cómo fueron cabalgados los movimientos hippies y underground, o el mismísimo Mayo del 68, y cómo fue utilizada su búsqueda bien intencionada de paz, de lograr un mundo mejor, y cómo se vendieron libros a su costa sobre las nuevas ideas pseudofilosóficas u orientalizantes, por aquellos que simulan dormir pero lo hacen siempre con un ojo bien abierto? ¿No hay alguien detrás de la profusión de programas de TV zafios, vacíos, que recrean la disputa entre personajes de dudosa calidad humana o el sexo como único reclamo de audiencia, que están logrando que se escriba una de las páginas más denigrantes de éste medio? ¿Que hay que darle al intelecto de los espectadores que debieran ser “informados, entretenidos y formados” lo que ellos desean, aunque sea el nivel más bajo posible, o lo que es conveniente para su propio desarrollo humano? Si bien es difícil fijar un nivel para todas las personas, ¿quién digita que ello siempre roce el nivel más bajo posible? ¿No habrá al menos un punto medio, en el que decimos se halla la virtud?.

El pensamiento se satisface a sí mismo, y se estanca cuando se cree suficiente, cuando se cree haber alcanzado un tope, lo que nos llega a una parálisis en el aprendizaje.

La mente se apoya para conformar nuevas ideas en otras anteriores, aunque algunas ideas preexistentes se cristalizan en nosotros, se tornan rígidas, pierden frescura, se convierten en esquemas mentales. Se enreda entonces la mente con los propios esquemas de pensamiento, se encasilla en unas frases hechas, en ideas enlatadas previamente que nos restan frescura, en frases resueltas a priori como un alimento precocinado, que merman la capacidad de reflexión a fuerza de repetirse una idea constantemente y convertirse con el tiempo en hábito mental.A modo de ejemplo, solemos decir “el dinero no da la felicidad pero ayuda a conseguirla”, pero con el paso de los años llegamos a creer que sin él no podremos ser nada, como si la realización personal tuviera que depender del nivel económico alcanzado, sin darnos cuenta de que las circunstancias que nos rodean siempre serán cambiantes, pues por propia definición serán circunstanciales, y los cambios procuran en el fondo mayor avance humano que los estatismos abúlicostros dirán: “cómo no me he casado yo a mis treinta años.., no es posible que ésto me ocurra a mí”, o bien, otros se repetirán que una vida que ha alcanzado su plenitud pasa necesariamente por tener una casa propia en el campo, próxima a la ciudad, y un buen automóvil de la mejor marca posible en la puerta.

En general ocurre que a fuerza de repetirnos ciertas ideas, que creemos válidas para todos, creamos “corrientes de pensamiento” que exportamos a los demás, y con las generaciones se conforman en la inicial plasticidad mental surcos que llamamos “mentalidades” que a modo de raíles fijos llevan a las personas en el sentido conveniente. Así en Europa, actualmente los antropólogos reconocen ocho grandes mentalidades que se repiten como grandes tipologías de pensamiento en las cuales parece que encajamos unos y otros.

Se crean entonces líneas de pensamiento convenientes o correctas para una sociedad, y todo lo que se aparta de ello se rechaza, se excluye, se acaba persiguiendo bajo el rótulo de raro, o bien como inmoral, sin reconocer que se excluye por la falta personal de tolerancia.El hombre acaba siendo atrapado por las propias corrientes de pensamiento que a modo de “formas mentales” van tomando cuerpo, van asentándose en nuestra sociedad creando un programa cultural del cual es difícil de zafarse, por la propia presión familiar, mediática y endocultural. Salir a la luz de un pensamiento libre es entonces una labor ardua, propia de quien busca un programa individual de conducta, como si el efecto invernadero no fuera tan solo físico sino alcanzara a crearse una nube de pensamientos previos, de ideas hechas, de conductas aprobadas o reprobables cargadas de trabajados “a prioris” que no tienen mayor fundamento que las costumbres sociales, poco reflexivas a veces, que son patrones de conducta útiles para adormecidas conciencias y receptivas mentalidades.

Lo dicho anteriormente ocurre en la medida que el hombre refleja el medio convirtiéndose en un hombre espejo. El hombre es más permeable mentalmente en la medida que atiende tan solo hacia el exterior, por la falta de una verdadera solidez mental, y acaba reflejando las ideas y actitudes de otros. En una etapa adolescente este modo de aprehender las ideas de otros va conformando la estructura del propio edificio mental, pero con el tiempo esas ropas ajadas tendrán que dejarse a un lado y construir la propia vestimenta de pensamiento. Hay, en fin, que trabajarse, que educar el propio carácter, y consolidarse alrededor de unas ideas principales, las cuales, a modo de núcleo, aglutinarán otras más cambiantes y superficiales, que han de someterse siempre a revisión antes de integrarlas en la propia estructura de pensamiento.

En cuanto más reflejamos el entorno mental menos consistencia propia logramos, y navegamos en la superficie del pensamiento que podríamos alcanzar. A la inversa, también es notorio que quien es más superficial, menos ideas propias elabora y más se apoya en las ideas que le circundan, y más se descubren en su conversación los últimos titulares de los periódicos, los razonamientos del último programa de TV de mayor audiencia, desconociendo lo que es un buen libro, una buena música y no mero ruido, etc., porque hay una ausencia de un programa cultural propio, de un programa de desarrollo trazado por sí mismo.Tal vez algún día aprendamos a comprender a los seres humanos tan bien como hemos aprendido a reconocer el medio físico, pues nos es más importante. Cuando en una persona hay una gran carestía de pensamiento o es muy permeable, se asemeja a un terreno muy árido ó a un terreno arenoso que no retiene el agua, se pueden observar y medir fácilmente el grado de saturación en agua que tiene, pues las manchas de agua afloran sin trabar relación con sus partículas. En cambio, un buen terreno de labor, que no debe ser ni poco ni demasiado permeable, admite agua, pero la retiene e integra en su estructura manteniendo un grado de humedad constante. En el primer caso citado, la labor de pensar es algo que nos es ajeno, y el agua de vida que son las ideas no son asimiladas, reelaboradas e integradas en nuestra estructura mental, como ocurre en el segundo ejemplo.

La mente mide y comprende por comparación, dado que se mueve siempre entre dos polos opuestos. Lo alto y lo bajo, lo bello y lo feo, la alegría y la tristeza, son conceptos no absolutos, sino relativos, que comprendemos por comparación. La mente siempre se debate entre dos extremos, entre pares de opuestos, y alcanza estabilidad cuando aprende a distinguir cuál es el punto medio de las cosas.

• Dado que la mente comprende por comparación siempre pasa por la comparación con los demás. Pero hay que señalar que la comparación con otros siempre propicia duros resultados a fuerza de hacernos salir de nuestro propio interior y promover en nosotros niveles ajenos. Este mirarse constantemente en otros crea anhelos de situaciones que no son aplicables a veces a nuestra vida, propicia a veces la envidia, que acaban en situaciones de celos soterrados.

En el difícil juego de la vida, debemos tan solo compararnos con nosotros mismos, sacar de dentro lo mejor que poseemos, hallarnos y entendernos sin que en ello tengan nada que ver los méritos, las condiciones, las realizaciones o la fortuna de otros. Nos deben alegrar las realizaciones ajenas, pero no sus fracasos, ni sus amarguras. Podemos emular lo mejor de quienes admiramos sinceramente, pero no emular sus aspectos más bajos ni envidiar sus conquistas o posesiones materiales. Hay que ejercitar a lo sumo la sana envidia, que es la admiración de sus virtudes y valores más altos.

Solemos tener fijaciones mentales que obturan los canales de pensamiento. La excesiva preocupación en algún tema, de carácter obsesivo, aprisiona la mente como si la estrechase, restándole amplitud de horizontes. Es como si todas las carreteras de un país quisieran partir o pasar por una ciudad única, que acapara toda la atención y los movimientos que se generan.Por ejemplo, si la autoestima se ve dañada porque la gente nos muestra indiferencia o nos desprecia, sentiremos todo pensamiento con inseguridad, y a a cada paso dudaremos, nos faltará capacidad de decisión y de resolución. Ese nudo mental afecta así a toda acción y a los propios sentimientos, pues se proyecta siempre la idea de que no podremos ser queridos, o incluso de que somos despreciados. La mente tizna así el resto de la personalidad de sombras, de dudas, de miedos, que sólo acaban cuando ese nudo se va deshaciendo pacientemente con ideas positivas y constructivas, o bien cortando, sin dilaciones, esa dependencia con el exterior.

Cuando la energía de la vida se remansa en un lugar hay que hacerla recircular, pues de lo contrario, como un pequeño coágulo en una arteria, puede llegar a obturar los canales de transmisión, afectando a una red mucho mayor, y dejando sin riego áreas principales.

Algunas veces no sólo pasamos nuestra mirada sobre las cosas, las tocamos incluso con la mente, que a modo de extremidad o prolongación del cuerpo va más allá de lo físico, llega antes a las soluciones que luego costarán mucho más de realizar en el mundo de lo físico. Tanto corre la mente que se precipita, da por entendidas las cosas, pero no las razona ni entiende realmente. Éste es el aspecto de una mente que se sacia con el primer sorbo de agua, que entrevé las cosas sin llegar a profundizar realmente. Manoseamos las cosas con nuestra mente, fantaseamos en lugar de dirigir firmemente nuestra imaginación, especulamos sin freno, hacemos cábalas, y quedamos atrapados por una mente pobre, superficial, que se mueve por primeras impresiones.

Podemos diferenciar en nuestra mente dos aspectos: una mente teñida de deseos, más cotidiana y egoísta, y una mente más profunda y universal, que nos emparenta con los grandes arquetipos e ideales de la humanidad, pero acabamos utilizando el aspecto más concreto de la mente, el más cotidiano y superficial, y no su nivel más elevado. Dejamos de lado el entendimiento profundo de una mente elevada, inegoista y noble, para enredarse en el “me conviene”, o “me interesa”, sopesando siempre las cosas desde el punto de vista de lo que puedo obtener de ellas. La contaminación mental y psicológica arrastran a una mente poco educada hacia el propio interés, pues ante nuestros ojos se muestra siempre como una preocupación lícita sobre uno mismo.En otro lugar menos transitado de la mente quedan entonces arrinconados los grandes ideales, las aspiraciones por alcanzar un mundo mejor, más fraterno, más espiritual, y realmente humano. Tenemos tal vez en nosotros una semilla de esas concepciones elevadas, pues las podemos entender, aunque pocas veces las hacemos nuestras realmente, y bastantes menos nos comprometemos con ellas sinceramente.

La mente se halla sometida a leyes de causa y efecto, aunque comúnmente nos quedamos en los hechos, en los efectos, sin llegar a descubrir las causas que los mueven. Estamos tan convencidos de que todo es casual que perdemos por ello la posibilidad de entender que también en lo mental, como en la naturaleza, el mundo se rige por leyes de causa y efecto. La casualidad es lo que ven nuestros ojos cuando pasan sobre las cosas, pero ver los lazos que relacionan los hechos es el trabajo profundo de una mente internamente despierta. Todo sentimiento y actitud está causado por algo, y a su vez siendo efecto de algo será causa de un efecto posterior.

La mente, por estar inmersa en la Naturaleza, se halla sometida a las mismas leyes que la rigen, como la ley de la ciclicidad. Del mismo modo que pasamos del día a la noche, tal como se suceden las estaciones, la mente fluctúa entre momentos de euforia, de actividad y momentos de pasividad. Hay etapas de gran impulso, creativas, expansivas, de gran capacidad de reflexión, de análisis, junto a momentos posteriores de inflexión, y otras etapas de incapacidad de relacionar ideas simples, como si nuestra mente se hallara frenada, aturdida e incapaz de crear en sí misma nada nuevo.Ante semejante circunstancia conviene mantener unos mínimos en los momentos bajos, mantener una actividad reducida pero imprescindible y previamente pactada, y sembrando con actitud positiva y disciplinada para cuando llegue el tiempo expansivo y fértil. También en dicho tiempo habrá que aprender a dosificar las energías, no enredándose con excesivas actividades, ni abriendo varios frentes que pronto harán que la mente se aturda, por stress, por tensionarla en exceso.

Es necesario distinguir los diversos grados de desarrollo de la mente. Es necesario distinguir entre la capacidad mental y la verdadera inteligencia. Dado que la inteligencia es la capacidad de saber elegir de entre varias posibilidades la adecuada, la verdadera inteligencia no es tan solo agudeza mental, sino que debe utilizarse para discernir correctamente de entre todas las posiciones, acciones, sentimientos e ideas, aquellas que nos lleven a vivir como auténticos seres humanos, regidos por los valores más elevados posibles.Al decir de Platón, los arquetipos humanos son las ideas tipo que rigen nuestra condición humana y son comprensibles para todo hombre, tales como la idea de libertad, de fraternidad, de valor, etc., que deben servirnos de guía, y llevarnos a los arquetipos últimos, como son lo Bello, lo Bueno, lo Justo y lo Verdadero. Discernir, que rebasando la actividad mental abarca la esfera de la intuición profunda, es la capacidad de regirnos por lo más elevado a la luz de la verdadera inteligencia.

PROPUESTAS

• Evitar lo que implique rutina, evitando que se mecanice la mente y quede atrapada y adormecida en ella.

• El ejercicio prolongado de la mente, incluso a edad avanzada, la fortalece y la mantiene elástica, con la debida frescura, al igual que ocurre con los músculos del cuerpo. Dado que la mente no guarda una formación paralela a la del cuerpo físico, y por ser de carácter más sutil, no sufre por igual los achaques del tiempo, y por ello puede decirse que no acaba de formarse a ninguna edad.

• Hay que evitar además que la mente se rigidice en sus posturas con el paso de los años, por ello la labor de receptividad y de apertura mental debe ser continua. La necesidad de trabajar nuestra mente no termina nunca, y dado que nuestro cuerpo y emociones la seguirán dócilmente si ella se autodisciplina, es fundamental su formación para el correcto desarrollo humano.

• Comprender las leyes de la Naturaleza que tan bellamente se reflejan en “El Kybalión” egipcio, dado que nos señalarán nuestras propias leyes (de ritmo, de ciclicidad, etc.)

• Descubrir el propio ritmo mental tratando de ponerlo en sintonía con los ritmos de la naturaleza, con el paso de los ciclos, de las estaciones, de ahí que frecuentemente observemos que las etapas de invierno acompañan a etapas de mayor introspección y el estío impulsa en nosotros un estado más expansivo hacia el exterior. Pero esas diferencias de ritmo pueden ser sanamente aprovechadas en nuestro favor para lograr un desarrollo integral.

• Elevar el aspecto más humano y cotidiano de la mente hacia su aspecto más profundo y elevado, restándole superficialidad. Saber discernir, descubriendo las ideas fundamentales de entre las secundarias y accesorias, para conducirnos por las más elevadas.

• Mantener una actitud mental descontaminada, para no contribuir a contaminar el mundo. No corromperse, no olvidar los grandes sueños e ideales con el paso del tiempo, cuando los roces con la vida adormecen los anhelos de juventud. Mantenerse joven en lo mental e internamente.

• No vivir como un ser separado del mundo: educar la propia individualidad de las ideas sin ser individualista.

• Evitar ser un hombre-masa, superficial o demasiado permeable, para no ser un hombre espejo que refleje tan solo las corrientes de pensamiento imperantes. Forjarse un criterio propio, revisando las ideas que sustentamos y adecuándolas a la realidad.

• Encontrar el propio centro.

• Entender que la conciencia no es la mente, sino que aquella se halla por encima de esta y es capaz de dirigir el pensamiento hacia los más altos arquetipos humanos. El verdadero anhelo de superación, de perfección, de búsqueda de la sabiduría procede del verdadero ser y trasciende el mundo de lo mental.

• Evitar los dogmatismos, que restan comprensión pues nos atrincheran en pensamientos que damos como válidos sin poderlos razonar. Si bien la profunda intuición nos puede permitir captar ciertas ideas aunque sean difícilmente expresadas por la razón, debemos en lo posible tratar de entenderlas con elementos racionales, evitando el creer en aquello que la razón no pueda apoyar con argumentos coherentes.A modo de ejemplo cabe decir que cuando el cristianismo afirma que Dios es uno y trino, en la tradición original de las primeras épocas del cristianismo, hallamos elementos suficientes para comprender lo que significa dicha expresión sin tener que recurrir a admitir algo por que sí, y sin entenderlo. En dichas tradiciones se explica que en el universo al igual que en el hombre, y dada la dificultad de expresar la idea de la divinidad, se consideraban tres aspectos espirituales, que son al mismo tiempo una unidad: una voluntad pura, que se expresa en el universo a través de las leyes que lo rigen; una intuición profunda, que lleva a la verdadera comprensión, al amor y la sabiduría, y que en el cosmos se manifiesta como energía y vida; y una inteligencia, que se expresa en las formas de la creación.

• Finalmente, aunque logremos ciertas cotas de desarrollo de la mente y dadas la fluctuaciones de la misma ¿cómo mantener centrada la mente en esas posiciones? Si atendemos a los consejos que propone el texto clásico hindú, el Baghavad Gïta, debemos-evitar los apegos y los lazos del deseo,
-evitar los vaivenes emocionales que la afectan, frenando la variabilidad, la ociosidad, el apego al éxito o al fracaso,
-tener una recta determinación para dirigir nuestra mente, evitando los meros deseos pasajeros,
-tener paciencia cuando no se logra lo que nos propusimos y volver a intentarlo,
-evitar el impulso momentáneo, no perder de vista el objetivo, el rumbo que nos fijamos,
-la mente recta se prueba a sí misma por la recta acción.

Ramón Sanchís.

 

lunes 20 de abril de 2009

Libros digitales para descargar

Clásicos de
Oriente y Occidente:


anónimo Bhagavad Gita 144 Kb
anónimo Dhammapada 75 Kb
anónimo Popol Vuh 173 KbAristóteles Ética 519 Kb
Diogenes Laercio Vida de los filósofos más ilustres 679 Kb
Epícteto Máximas 49 Kb
Helena P. Blavatsky La Voz del Silencio 76 Kb
Lao Tse Tao Te King 42 Kb
Lucio Anneo Séneca Tratados Morales 296 Kb
Marco Aurelio Meditaciones 217 Kb
Pitágoras Versos Áureos 13 Kb
Platón Apología de Sócrates 63 Kb
Platón La República 702 Kb
Plotino Enéada VI Sobre el Bien o el Uno 38 Kb
Ptahotep Instrucciones al rey Merikara 23 Kb

Libros de Nueva Acrópolis:

Delia Steinberg Guzmán :
El Alma de la Mujer 58 Kb
El Carácter según los Astros 87 Kb
Esoterismo Práctico 71 Kb
Libertad Inexorabilidad 65 Kb
Para Conocerse Mejor 183 Kb
Qué hacemos con el Corazón y la Mente 114 Kb
El_Heroe_Cotidiano. 189 Kb
Hoy vi ... 444 Kb
Juegos de Maya 399 Kb


Jorge Ángel Livraga:
Ankor, el último príncipe de la Atlántida 623 Kb
La Vida después de la Muerte 77 Kb
Los Espíritus Elementales de la Naturaleza 247 Kb
Los siete Caminos para la Realización Espiritual 81 Kb
Möassy el perro 218 Kb
El Alquimista 477 Kb

sábado 14 de febrero de 2009

Fichas pedagógicas: filosofía de Platón


Fichas pedagogicas: filosofía de Platón.
Presentamos un ameno trabajo que nos permite dar un paseo sencillo y clarificador por la esencia del pensamiento plotónico.

Un recorrido bajo los siguientes capítulos:
.-La creación y naturaleza del universo
.-El Universo matemático
.-La naturaleza del Hombre
.-La educación
.-El Mundo como vía de acceso a los arquetipos
.-La política
.-El Amor a la Belleza
.-El mito de la caverna
.-La atlantida

Abrir albun de fichas
Puedes descargarlo en pdf aquí

Tambien puedes acceder a una buena biografía de Platón en la Biblioteca filosófica de Alejandría

Fichas pedagógicas: El nº de Oro y geometria sagrada


Presentamos unas interesantes fichas pedagógicas que de manera sencilla y a la vez profunda y sugerente desarrollan el enigma del número áurico o "divina proporción" con los apartados siguientes:







Armonía y proporción en La naturaleza
Dios Geometriza
La creación del universo.
Aritmética y geometría sagrada en la antigüedad
¿Qué es el número de oro?
El número de oro en el arte
El número de oro en el hombre
La música de las esferas



Departamento de investigación de Nueva Acrópolis Málaga

miércoles 21 de enero de 2009

La Juventud. Extraido de las Fuerzas Morales de José Ingenieros

I.- De la juventud

 Jóvenes son los que no tienen complicidad con el pasado. Atenea inspira su imaginación, da pujanza a sus brazos, pone fuego en sus corazones. La serena confianza en un Ideal convierte su palabra en sentencia y su deseo en imperio. Cuando saben querer, se allanan a su voluntad las cumbres más vetustas. Savia renovadora de los pueblos, ignoran la esclavitud de la rutina y no soportan la coyunda de la tradición. Sólo sus ojos pueden mirar hacia el amanecer, sin remordimiento. Es privilegio de sus manos esparcir semillas fecundas en surcos vírgenes, como la historia comenzara en el preciso momento en que forjan sus ensueños.

Cada vez que una generación envejece y reemplaza su ideario por bastardeados apetitos, la vida pública se abisma en la inmoralidad y en la violencia. En esa hora deben los jóvenes empuñar la Antorcha y pronunciar el Verbo: es su misión renovar el mundo moral y en ellos ponen sus esperanzas los pueblos que anhelan ensanchar los cimientos de la justicia. Libres de dogmatismo, pensando en una humanidad mejor, pueden aumentar la parte de felicidad común y disminuir el lote de comunes sufrimientos.

Es ventura si par la de ser jóvenes en momentos que serán memorables en la historia. Las grandes crisis ofrecen oportunidades múltiples a la generación incontaminada, nueva conciencia histórica  deviene en el mundo y transmuta los valores tradicionales de la Justicia, el Derecho y la Cultura. Intérpretes de ella, los que entran en la vida siembran fuerzas morales generadoras del porvenir, desafiando el recrudecer de las resistencias inmorales que apuntalan el pasado.

Los jóvenes cuyos ideales expresan inteligentemente el devenir constituyen una Nueva Generación, que es tal por su espíritu, no por sus años. Basta una sola, pensadora y actuante, para dar a su pueblo personalidad en el mundo. La justa previsión de un destino común permite unificar el esfuerzo e infundir en la vida social normas superiores de solidaridad. El siglo esta cansado de inválidos y de sombras, de enfermos y de viejos. No quiere seguir creyendo en las virtudes de un pasado que hundió al mundo en la maldad y en la sangre. Todo lo espera de una juventud entusiasta  y viril.

3- La juventud es levadura moral de los pueblos.  Cada generación anuncia una aurora nueva, la arranca de la sombra, la enciende en su anhelar inquieto. Si mira alto y lejos, es fuerza creadora. Aunque no alcance a cosechar los frutos de su siembra, tiene segura recompensa en la sanción de la posteridad. La antorcha lucífera no se apaga nunca, cambia de manos. Cada generación abre las alas donde las ha cerrado la anterior, para volar mas lejos, siempre más. Cuando una generación las cierra en el presente, no es juventud: sufre de senilidad precoz. Cuando vuela hacia el pasado, esta agonizando; peor, ha nacido muerta.

Los hombres que no han tenido juventud piensan en el pasado y viven en el presente, persiguiendo las satisfacciones inmediatas que son el premio de la domesticidad.  Débiles por pereza o miedosos por ignorancia, medran con paciencia pero sin alegría. Tristes, resignados, escépticos, acatan como una fatalidad el mal que los rodea, aprovechándolo si pueden. De seres sin ideales ninguna grandeza esperan los pueblos.

La juventud aduna el entusiasmo  por el estudio y la energía para la acción, que se funden en el gozo de vivir. El joven que piensa y trabaja es optimista; acerca su corazón a la vez que eleva su entendimiento. No conoce el odio ni le atormenta la envidia. Cosecha las flores de su jardín y admira las del ajeno. Se siente dichoso entre la dicha de los demás. Ríe, canta y juega, ama, sabiendo que el hado es siempre propicio a quien confía en sus propias virtudes generadoras.

La juventud es prometeana cuando asocia el ingenio y la voluntad, el saber y la potencia, la inspiración de Apolo y el heroísmo de Hércules. Un brazo vale cien brazos cuando lo mueve un cerebro ilustrado; un cerebro vale cien cerebros cuando lo sostiene un brazo firme. Descifrar los secretos de la Naturaleza, en las cosas que la constituyen, equivale a multiplicarse para vivir entre ellas, gozando sus bellezas, comprendiendo sus armonías, dominando sus fuerzas.

4- Los jóvenes tocan a rebato en toda generación. No necesitan programas que marquen un término, sino ideales que señalen el camino. La meta importa menos que el mundo. Quien pone bien la proa no necesita saber hasta donde va, sino hacia dónde. Los pueblos, como los hombres, navegan sin llegar nunca; cuando cierran el velamen, es la quietud, la muerte. Los senderos de perfección no tienen fin. Belleza, Verdad, Justicia, quien sienta avidez de perseguirlos no se detenga ante fórmulas reputadas intangibles. En todo arte, en toda doctrina, en todo código, existen gérmenes que son evidentes anticipaciones, posibilidades de infinitos perfeccionamientos. Frente a los viejos que recitan credos retrospectivos, entonan los jóvenes himnos constructivos. Es de pueblos exhaustos contemplar el ayer en vez de preparar el mañana.

Dos grandes ritmos sobresaltan en la hora actual a los pueblos. Anhelan realizar en la sociedad la armonía justa de los que trabajan por su grandeza extendiendo a todos los hombres el calor de la solidaridad; desean que las nacionalidades venideras sean algo más que fortuitas divisiones políticas, corroídas por la voracidad de facciones enemigas. Toda la historia contemporánea converge a predecir el acrecentamiento de la justicia social y la agrupación de los débiles  Estados afines en comuniones poderosas. Una ilustrada minoría de la Nueva Generación cree que los pueblos de nuestra América latina están solemnemente y parece dispuesta a tentar la vía, creyendo que si no llegara a cumplirse tal destino sería inevitable su colonización por el poderoso imperialismo que desde ha cien años acecha.

Los hombres envejecidos no ven la magnitud de ambos problemas. Niegan la urgencia de asentar sobre más justas bases el equilibrio social; niegan la necesidad de solidarizar nuestros pueblos, como única garantía de su independencia futura. Es misión de la juventud tomar a los ciegos de la mano y guiarlos hacia el porvenir. Arrastrarlos si dudan; abanderados si resisten. Todo es posible, menos convencerlos. A cierta altura de la vida la ceguera es un mal irreparable. Los jóvenes pierden su tiempo cuando esperan impulso de los viejos. Es más razonable obrar sin ellos, como hicieron otrora los próceres cuando supieron hacerse independientes y sembrar los veinte gérmenes de una gran civilización continental.

Extraido de las Fuerzas Morales de José Ingenieros


domingo 23 de noviembre de 2008

Listado de estudios y monografias


¿Qué nos impulsa a ayudar?


(Ver monografía completa)





Las Leyes de la mente

La mente es la herramienta más potente que posee el ser humano. Saber manejarla nos conduce a ser libres de pensamiento. Pero, ¿cómo luchar contra las ideas preconcebidas? ¿Pensamos o somos pensados?





Platón y Aristóteles: Elementos comparativos


Me cuesta mucho entender a Aristóteles, quizás porque lo he estudiado mucho menos que a Platón. Pero algunas de sus afirmaciones, que los historiadores de la filosofía califican de “geniales” y consideran que superan a su maestro Platón, a mí me parecen injustificadas y contradictorias.


Si bien en los planteamientos de Aristóteles podemos encontrar ciertos paralelismos con los de Platón, encontramos que las interpretaciones del primero tienden sistemáticamente hacia el materialismo. Me atrevería a decir que con Aristóteles la Filosofía se transforma en Ciencia por una parte, y Teología por otra, con una separación entre ambas que no entiendo muy bien cómo salva.


La diferencia principal entre los dos autores es el concepto de REALIDAD, que se concreta en conceptos como el SER, el MOVIMIENTO, el ALMA o DIOS y plantea distintos modos de CONOCER el mundo. ( Ver monografía completa)



Serendipia


"El descubrimiento consiste en ver lo que todos han visto y pensar lo que nadie ha pensado". (Albert Szent-Gyorgy)


La “serendipidad” podría definirse como “la facultad de hacer un descubrimiento o un hallazgo afortunado de manera accidental, o también, a encontrar soluciones a problemas no planteados, sin buscarla siquiera.” . Si existe, en cambio, la palabra “Serendipity” aceptado por la Academia de la lengua inglesa. Y en nuestro idioma, existe el término coloquial “Chiripa” que podría ser considerado un sinónimo de “Serendipia”. ( Ver monografía completa)




PIONERAS: Cinco mujeres extraordinarias de tres continentes


1. ENHEDUANNA, Sacerdotisa y poeta ( 2300 a.C.)


2. THEANO, la primera filósofa (s.VII a.C.)


3. MURASAKI SHIKIBU, primera novelista del País del Sol Naciente (978? - 1026?)


4. CHRISTINE DE PIZAN, y la Ciudad de las Damas (1364)


5. MACUILXOCHITZIN, la Quinta Flor del país azteca (1435)


(ver monografía completa)





La verdadera felicidad

Un estudio sobre la felicidad a través de la historia del pensamiento.


(Ver monografía completa)










Marco Tulio Cicerón :"De Officiis" ("Los deberes")

"El que cortésmente enseña el camino a quien se ha extraviado,
hace como el que enciende con su luz la de otro; después de
habérsela encendido, no por eso la suya alumbrará menos"


(Ver monografía completa)









Platón y Aristóteles: Elementos comparativos

PLATÓN Y ARISTÓTELES: Elementos comparativos

Me cuesta mucho entender a Aristóteles, quizás porque lo he estudiado mucho menos que a Platón. Pero algunas de sus afirmaciones, que los historiadores de la filosofía califican de “geniales” y consideran que superan a su maestro Platón, a mí me parecen injustificadas y contradictorias.

  Si bien en los planteamientos de Aristóteles podemos encontrar ciertos paralelismos con los de Platón, encontramos que las interpretaciones del primero tienden sistemáticamente hacia el materialismo. Me atrevería a decir que con Aristóteles la Filosofía se transforma en Ciencia por una parte, y Teología por otra, con una separación entre ambas que no entiendo muy bien cómo salva.

La diferencia principal entre los dos autores es el concepto de REALIDAD, que se concreta en conceptos como el SER, el MOVIMIENTO, el ALMA o DIOS y plantea distintos modos de CONOCER el mundo.

 

El Ser

  Para Platón, lo REAL es aquello que ES, es decir, aquello que permanece inmutable, que no cambia, que no perece, que permanece siempre igual a sí mismo. Pero las cosas que percibimos con los sentidos no cumplen estas características: todo lo que percibimos con los sentidos tiene un principio y un fin, degenera y desaparece, está sujeto al movimiento, por lo tanto no es real. Sin embargo, detrás de cada una de las cosas que podemos percibir con los sentidos subyace una “Idea” o Arquetipo que sólo podemos percibir a través de la razón; esta Idea es inmutable e imperecedera, no es de naturaleza material sino racional, y existe aunque no haya un soporte material que la exprese. La Idea es, por tanto, la esencia o el Ser de las cosas o Entes, los cuales aparecen como un reflejo o “sombra” de la Idea.

 En cambio, para Aristóteles, lo REAL es lo que percibimos con los sentidos (dentro de los cuales distingue, sobre todos, el de la vista). Lo real son los Entes, y la esencia del ente es la Sustancia (entendida como sustrato, como suporte de los “accidentes” o características diferenciadoras).

Dentro de la Sustancia, Aristóteles diferencia entre:

·        Materia: aquello de lo que está hecha una cosa. Los entes naturales y físicos constituirían la materia del Ente sustancial. Los llama “Sustancias primeras”.

·        Forma: aquello que hace que algo sea esa cosa. Pero lo que determina la forma de las cosas serían los entes universales (conceptos, definiciones, que determinarían los géneros y especies), equivalentes a los Arquetipos de Platón. Los llama “Sustancias segundas”.

Materia y forma no pueden existir separadas: la materia aparece siempre con una forma, y la forma existe siempre que se exprese en la materia.

Si el Arquetipo platónico tenía una existencia en sí mismo, la Forma aristotélica carece de esa existencia, pues depende de la materia, por muy universal que sea.

  Aristóteles decía que si las esencias de las cosas (las Ideas) están separadas de éstas, entonces no son propiamente sus esencias. Pero en realidad Platón no dijo que estuviesen separadas: ¿puede haber la sombra de un jarrón si no hay un jarrón delante de un foco de luz? ¿Puede haber sombra sin objeto que la produzca? Sin embargo, sí puede haber jarrón sin sombra. La Idea es la esencia y la causa del ente, es anterior al ente y existe aunque no exista el ente. Pero el ente no puede existir sin la Idea.

 

Aristóteles hace una clasificación de los Entes en:

·        Entes naturales: son entes porque encierran en sí mismos el principio de su movimiento, siendo la Naturaleza el principio del movimiento de las cosas. Sin embargo, están sometidos al cambio y la transformación, al nacimiento y la muerte, por lo tanto no son plenamente entes. El ente tendría que ser lo que está detrás, que les hace ser.

·        Entes matemáticos: no se mueven, no dejan de ser, pero no existen separados, es decir: carecen de materia. Para Aristóteles sólo tienen existencia en la mente y no pueden tener existencia separados de la mente. Así que no son plenamente entes porque una vez fuera de la mente dejan de existir.

·        Ente supremo: el ente supremo tendría que ser inmóvil (ya lo habían demostrado los Presocráticos), pero separado (es decir: tendría que ser algo, una cosa, tendría que existir más allá de nuestro pensamiento), y que se bastara a sí mismo (es decir, que no necesite de nada fuera de él mismo para existir). Este Ente Supremo es Dios.

Por esta escala, la Metafísica, que sería la búsqueda del Ser, se convierte en Teología, pues en realidad el único Ser es Dios. Lo demás son “casi entes”, predicados, o “formas de decir” el Ente.

  Todo esto se me hace muy confuso, porque, por una parte, lo que es real es lo que vemos, pero esos entes que vemos están sujetos al cambio, luego no son totalmente entes, y en cambio el único Ente o Ente Supremo es Dios, algo que, desde luego, no vemos ni percibimos con ninguno de los sentidos.

 

El Movimiento

  Para Platón el Movimiento es el camino que tienen que realizar las “sombras” de las Ideas para alcanzar la perfección de éstas, como un camino hacia el foco de luz que proyecta las sombras. Las Ideas son Una (cada Idea es una  Unidad, no son mezclas), son Inmutables (son fijas), y son Eternas (no están sometidas al movimiento o a la corrupción). Pero las cosas concretas, los entes, son el reflejo de las Ideas, y se mueven para alcanzar la perfección de las Ideas. El Movimiento es Evolución.

  Para Aristóteles el movimiento surge de la dualidad Materia-Forma. La Materia es Potencia y la Forma es Acto, luego el movimiento se da al pasar de la Potencia al Acto, por la activación de lo que está en potencia. Es decir: el movimiento se da cuando el universal informa a la materia. Es lo mismo que decía Platón en cuanto a la Idea y el Ente, pero sin separar uno del otro, y sin presumir una perfección en una de las partes. Es una especie de mecanismo automático. Y el ejemplo de la semilla es muy ilustrativo: la semilla es un árbol en potencia, y el movimiento (la transformación) se da hacia el desarrollo de la forma de árbol que habita, o mejor dicho, forma parte de la semilla. El movimiento en Aristóteles, más que Evolución es Desarrollo. La forma “viejo” está en el niño, pero no la forma “sabio”, pues esto sería un “accidente” y no una forma. Todos los hombres, si no se mueren antes, se hacen viejos, pero no todos se hacen sabios, luego la sabiduría es un accidente del hombre. No es una consecuencia del movimiento, como sí lo es en la teoría platónica.

 

El Alma

  En las similitudes y diferencias entre Arquetipos y Forma se basa la diferencia del concepto del Alma entre Platón y Aristóteles, ya que se mantiene la relación del Alma con ese principio racional que Platón llama Idea o Arquetipo y Aristóteles Forma o “Universales”.

  Para Platón, el Alma del hombre está en medio de mundo superior, inteligible, y el mundo inferior, material porque es una mezcla de “lo uno y de lo otro”. Así, distingue tres tipos de Almas: Concupiscible o sensual, que atiende a las necesidades del cuerpo; Irascible o pasional, que atiende a los afectos y emociones; Racional, donde reside el conocimiento de las Ideas y la Voluntad racional.

  El Alma Racional es de naturaleza arquetípica, y por eso podemos alcanzar y conocer el mundo de las Ideas. Y, por lo tanto, también es inmaterial e inmortal. Platón habla claramente y en profundidad de la inmortalidad del Alma y de la reencarnación.

  En cambio, no está muy claro que Aristóteles creyese en la inmortalidad del hombre. Habla del Alma en términos biológicos: el Alma es el principio de la vida, lo que distingue a los seres “animados” de los “inanimados”. El alma es, por tanto, la “forma” de un ente vivo. Como Platón, habla de tres tipos de almas: alma vegetativa (la de las plantas), alma sensitiva (la de los animales) y alma racional (propia del ser humano). El ser humano sólo posee un alma: el alma racional. Pero esta alma posee las cualidades de los otros dos tipos de almas. Y esta alma es la forma de su cuerpo. Pero si la forma no existe sin el cuerpo, entonces, una vez muerto el cuerpo muere también el alma.

  Para Aristóteles hay un principio superior en el hombre, que es el nous o entendimiento, que puede conocer por “intuición”, sin discurso previo y sin deducciones. Este nous sería lo único inmortal y eterno en el hombre. Pero no entiendo que naturaleza le atribuye Aristóteles: ¿es el alma? ¿Es algún tipo de sustancia? ¿Es un ente...? ¿Cómo se relaciona la “sustancia hombre” (materia y forma de cada ser humano) con ese principio inmortal y eterno?

 

Dios

  El concepto de Dios en Platón es claro: las Ideas, inmateriales y perfectas, se encuentran jerarquizadas, y en la cúspide de las Ideas se encuentra la Idea del Bien o LO BUENO, que coincide con la tríada formada por LO BELLO, LO JUSTO y LO UNO. El Bien, siendo la Idea  Suprema, se encuentra presente en todas las demás Ideas. Se puede decir que es el Bien el que hace que las cosas “sean”, es lo que confiere identidad a todos los entes: el Bien de cada cosa es aquello que cada cosa “es”. Esta Idea Suprema de LO BUENO es lo más parecido a la Divinidad que habla Platón, una Divinidad o Logos inteligente e inteligible.

La Creación, para Platón, parte de esta Idea Suprema de LO BUENO, de la cual emanan todos los Arquetipos y un impulso creador o vitalizador, el “Anima Mundi”, motor intermedio entre las Ideas y las cosas plasmadas.

Desde el principio Divino, pues, y los entes, hay toda una escala descendente y continua.

  En cambio en Aristóteles se marca una gran diferencia entre Dios y los demás entes. Intentando explicar la unidad en la multiplicidad, y la inmovilidad del principio del movimiento, llega a la conclusión de que el verdadero Ente es aquel que es Uno y que es inmóvil. Como todo lo que vemos es múltiple y se mueve, el único Ente verdadero o Ente Supremo será Dios, que es: inmóvil (es causa del movimiento pero Él no se mueve: es siempre, no cambia ni deja de ser), pero separado (tiene que existir más allá de nuestro pensamiento; puesto que es causa del mundo, existe fuera del mundo), y además se basta a sí mismo (no necesita de nada más aparte de Él para existir, ni siquiera necesita de su propia creación).

  Como Dios debe bastarse a sí mismo, su modo de vida tiene que ser el modo de vida “teorético”, que tiene su objeto en sí mismo, su pensamiento. La actividad de Dios es el Saber Supremo.

De aquí deduce que Dios es pensamiento.

  Por otra parte, puesto que Dios no se mueve, no puede participar de “potencia” y “acto” o materia y forma, sino que Dios es “acto puro” y no tiene materia.

 Por lo tanto, tenemos que Dios es “forma”, “acto puro”, “pensamiento”. Y entonces a mí me surgen algunas preguntas:

·        Si no tiene “Sustancia” (compuesta de materia y forma), ¿cómo va a ser Dios un ente? Se contradice con las demás definiciones que había dado sobre los entes y lo que es o no real.

·        ¿Cómo se origina la materia, si Dios no es materia? ¿Cómo se crea la multiplicidad a partir de la unidad, el movimiento a partir de la inmovilidad?

·        Y si Dios es pensamiento, ¿por qué los entes matemáticos no iban a tener existencia en Dios y ser entes reales, como las Ideas platónicas?

 Comprendo que la Teología cristiana se apoyara tanto en Aristóteles, pues da una visión de Dios alejado del mundo y de los hombres muy parecida a la suya.

 

Teoría del Conocimiento

 En el Mito de la Caverna Platón explica su concepto del conocimiento y la diferencia entre conocimiento y opinión.

 

Mundo Sensible

(Realidad aparente)

Mundo Inteligible

(Realidad verdadera)

Sombras

Cosas reales

Objetos matemáticos

Ideas

Conjetura

Creencia

Discurso

Visión Noética

 

Doxa (opinión)

 

Nous

Para Platón las cosas que percibimos con los sentidos son sombras, símbolos de las ideas. Por lo tanto, conociendo las cosas reales, pero superando la conjetura y la creencia, que componen la opinión, a través del discurso, podemos conocer la idea que se manifiesta en la cosa material.

Para Platón conocer no es saber lo que está fuera, sino una especie de “recordar” lo que está dentro. Si el alma es de naturaleza inteligible, y existió en el mundo de las ideas antes del nacimiento, allí tuvo contacto directo con los arquetipos. El proceso de aprendizaje, entonces, no sería otra cosa que un proceso de “recuerdo”, de repaso de las cosas que nuestra alma ya conoce. Este recuerdo o reminiscencia sería la llamada “visión noética”, una especie de intuición, de conocimiento directo de la Idea, o un reconocimiento.

De aquí el gran valor que Platón (como buen discípulo de Sócrates) le da a la educación en su etimológico valor de “educire”, sacar a la luz, sacar a la superficie lo que se encuentra en potencia, dormido en el interior. Aprender es despertar los conocimientos dormidos. Es recordar.

 

 Aristóteles, por su parte, comienza por clasificar las ciencias en tres tipos:

·        Poéticas (poiesis: producción), que tienen un fin distinto de ellas mismas (Poética y Retórica)

·        Prácticas (praxis), tienen el fin en sí mismas, pero necesitan un objeto externo en que apoyarse (Ética, Política y Economía).

·        Teóricas (contemplación), que tienen el fin en ellas mismas y también tienen en sí mismas su objeto (Matemáticas, Física y Metafísica)

 

También establece Aristóteles varios grados del saber:

·        Saber sensible, que es común a los animales.

·        Experiencia, que es personal e intransferible: sólo se puede poner a la otra persona en condiciones de adquirir su propia experiencia.

·        Arte o técnica, que es un saber hacer, que nos aporta cierta idea universal de las cosas que sí se puede enseñar, pues supera la experiencia individual.

·        Episteme o conocimiento de lo que son las cosas y sus causas. Es un saber demostrativo que conduce a la verdadera ciencia. Se basa en unos principios primeros que no son demostrables, no se derivan de nada y sólo pueden conocerse por cierta “intuición” o ”nous”.

 

Como Platón, para Aristóteles la verdadera Ciencia es el conocimiento de los universales (las Ideas de Platón) y no de lo individual. Pero llega al conocimiento de los universales a partir del conocimiento sensorial, experiencial, de lo particular. Estamos hablando del método inductivo-deductivo que tan útil le ha resultado a la Ciencia.

  Inducción: de lo particular a lo general

Deducción: de lo general a lo particular.

  Sin embargo, hay una serie de Principios primeros que no son demostrables, porque no se derivan de otras cosas. Y éstos sólo pueden conocerse mediante una intuición, que para Aristóteles sólo se desarrolla después de una experiencia extensa, pero que es en todo similar a lo que Platón llamó “reminiscencias” o recuerdos.

 

 Conclusiones

Después de este estudio comparado de Platón y Aristóteles puedo concluir que a pesar del empeño que Aristóteles puso en contradecir a su maestro no lo consiguió. Y no estoy de acuerdo con esos historiadores de la filosofía que afirman que Aristóteles superó el dualismo idealista de Platón, pues cae en contradicciones y no demuestra suficientemente sus postulados.

La filosofía aristotélica es una filosofía materialista que no explica suficientemente la existencia de los seres o entes, de Dios, la inmortalidad del Alma o la naturaleza de la intuición.

La filosofía platónica, en cambio, es más coherente, sencilla y directa, y da respuestas válidas para la existencia del ser humano tanto en la Grecia Clásica como en el momento actual.

 

Para mí el Maestro sigue siendo Platón.

 

ANA DÍAZ SIERRA.

lunes 10 de noviembre de 2008

Egipto Hermético

INTRODUCCIÓN: Egipto, tierra de misterio, tierra ancestral.

La más antigua y asombrosa civilización, que hoy llamamos EGIPTO, era llamada KEM, la “tierra negra” o “la tierra quemada”, por sus antiguos habitantes. Fueron los griegos los que le dieron el nombre de Egipto, que significa “tierra del misterio”, y, ciertamente, a pesar de los cientos de arqueólogos que trabajan anualmente en sus arenas desde la época de Napoleón, Egipto sigue siendo una fuente de misterio y asombro incluso para el científico, tecnológico y descreído siglo XXI.
Nos asombran sus fantásticas construcciones, que hemos medido y radiografiado sin alcanzar sus secretos; su lenguaje jeroglífico, que hemos aprendido a leer, sintiendo sin embargo que esconde otros significados; su arte hierático y simbólico, que hemos clasificado e interpretado, entendiendo que nunca tuvo exclusivamente un sentido decorativo... Y sobre todo, nos asombra su longevidad y su perdurabilidad en el tiempo, siendo la nuestra una cultura cambiante hasta la esquizofrenia.
¿Cuáles son tus secretos, Egipto? ¿Dónde podemos encontrar tu Sabiduría, la que te hizo emerger de la arena como un milagro y permanecer en la tierra a pesar de la mortalidad de los hombres que te construyeron?

La sabiduría de Egipto era legendaria cuando los griegos entraron en la Historia. Hasta tal punto la admiraban y respetaban que la consideraban como la fuente de su propia sabiduría. Los grandes sabios griegos, como Solón, Pitágoras, Tales, Anaximandro, Parménides, e incluso el mítico Orfeo, visitaron el país de las pirámides donde, al parecer, fueron iniciados en sus misterios. Así pues, la sabiduría egipcia traspasó las fronteras del espacio y del tiempo a través de los griegos y más tarde los romanos. De alguna manera, a través de los romanos y los griegos, los egipcios son también nuestros ancestros culturales.

Sin embargo, a diferencia del filósofo racional griego, el sabio egipcio era un mago, que no sólo utilizaba la razón especulativa, sino que penetraba la esencia de las cosas hasta alcanzar un cierto poder sobre ellas. La Magia era la Magna Ciencia, el conocimiento que da poder, y por lo tanto ha de transmitirse mediante un sistema que asegure la capacidad moral del aspirante y un uso correcto del poder adquirido. De ahí que en estas enseñanzas el secreto fuese tan importante.

¿Qué podemos averiguar, casi 2000 años después de su decadencia, sobre los secretos tan bien guardados de la sabiduría egipcia?

Tras descifrar sus jeroglíficos hemos podido entender mejor sus conceptos religiosos, morales y éticos y su concepción general y popular del mundo a través de su mitología. Sin embargo se nos sigue escapando el conjunto de conocimientos que se transmitían a través de los misterios iniciáticos y sus pruebas.

Las escuelas de misterios sobrevivieron hasta el siglo IV, cuando el emperador cristiano Teodosio ordenó cerrarlas, así como las escuelas de filosofía, iniciando las persecuciones cristianas al resto de los cultos y formas de pensamiento. Sin embargo, algunos textos consiguieron salvarse de la quema y la destrucción. Unos textos misteriosos que aparecieron, según las fuentes históricas, en el siglo II d.C. y que consiguieron traspasar la época oscura de la Edad Media para emerger durante el s. XV colaborando –si no provocando directamente- la revolución humanística del Renacimiento. El Hermetismo, movimiento basado en las enseñanzas de estos libros y otros conocidos durante la Edad Media, tuvo sin duda una importante influencia sobre los pensadores y humanistas renacentistas, aunque frente a la Contrarreforma tuvo que replegarse nuevamente al secreto, a través de las llamadas sociedades secretas, entre las que cabe destacar el Rosacrucismo y la Masonería.

Cuál es la historia de estos textos, cómo sobrevivieron a la intolerancia medievalizante, y, sobre todo, qué enseñanzas contienen, es lo que nos proponemos desentrañar en este artículo.

Los Libros Herméticos

Los llamados “Libros Herméticos” son un conjunto de textos, escritos en griego algunos y en latín otros, que la tradición atribuye a un gran sabio egipcio, de una antigüedad incalculable, que los egipcios llamaron Thot y los griegos tradujeron por Hermes. Este maestro, Hermes-Thot, fue llamado “Trismegisto”, “tres veces grande” o “tres veces maestro”, pues fue iniciado por los mismos dioses adquiriendo sabiduría como sacerdote, filósofo y legislador. Él fue quien dio la escritura y las leyes a los antiguos egipcios, y fue divinizado como dios de la sabiduría, escriba de los dioses.
Los griegos, que dominaron Egipto a través de la dinastía de los Ptolomeos a partir de Alejandro Magno, tradujeron a este Thot egipcio por Hermes, dios muy complejo de la mitología griega, cuya función principal es la de servir de conexión entre los dioses y los hombres.

La tradición de la gran antigüedad de este maestro, que lo situaba cronológicamente al lado del Zoroastro persa (s.VI a.C.), sólo fue rechazada en el siglo XVII, cuando el filólogo Casaubon dató los textos herméticos en el siglo II d.C.. Los Padres de la Iglesia lo situaban en tiempos remotos, anterior a Platón y a Pitágoras, y era una de las controversias más exacerbadas durante el Renacimiento el debate sobre quién era más antiguo, Hermes o Moisés.

La idea subyacente al Hermetismo entre los griegos y romanos era que se trataba de una teología antigua o primordial (“prisca theologia”) en la cual se habían inspirado todas las demás religiones del mundo conocido, desde Grecia hasta la India. Para los greco-romanos, Hermes fue el iniciador de la teología, antecesor directo de Orfeo, fundador de la religión griega, cuya línea iniciática habrían continuado más tarde Pitágoras y el mismo Platón. Observando las semejanzas de los textos herméticos con la Biblia, los judíos aseguraban que Hermes debía haber aprendido de Moisés; los cristianos, como Clemente de Alejandría (s II y III) o Lactancio (s III y IV), reconociendo un Hermes muy anterior a Cristo, lo consideraban como a uno de los más importantes profetas y videntes paganos del Cristianismo. En el Renacimiento, el gran filósofo y mago Giordano Bruno (s XV) sostenía que la religión mágica egipcia era la más antigua del mundo y la única verdadera, oscurecida y corrompida por el judaísmo y el cristianismo.

Otros, en cambio, como San Agustín (354-430 d.C.), veían la mano demoníaca detrás de tanta sabiduría en estas enseñanzas tan antiguas, un “engañador” cuyo único objetivo al enseñar tales cosas no era otro que confundir a los “buenos cristianos”:

Aunque “... este Hermes dice sobre Dios muchas cosas ajustadas a la verdad.... ... Hermes presagia estos hechos como aliado del diablo...”

Es muy posible que los textos Herméticos deban su supervivencia al apoyo y validación que le aportaron los primeros Padres de la Iglesia, pues de otro modo las hogueras del fanatismo y el miedo hubieran acabado con ellos. Pero en los primeros siglos, rodeados de cultos afirmados por el tiempo, los cristianos se veían con la obsesiva necesidad de justificar históricamente su nueva religión, y la filosofía hermética les fue muy útil a este fin.

Sin embargo, los eruditos posteriores, científicos todos ellos y lógicamente “superiores”, hacen caso omiso de la tradición y se proponen establecer la antigüedad y autenticidad del Hermetismo en base al análisis filológico de los textos encontrados. Aunque el estilo y la estructura de los textos analizados (el “Corpus Hermetitcum” y el “Asclepios”, fundamentalmente) recuerdan en cierto modo las formas narrativas egipcias, el griego utilizado puede ubicarse entre los años 100-300 de nuestra era. Con lo cual concluyen que la obra fue escrita por varios autores del siglo II, alejandrinos, seguramente, cuyo objetivo era dar credibilidad a la religión emergente. Algunos autores afirman categóricamente que los textos son falsificaciones realizadas por cristianos, quizás cristianos gnósticos, y que todos los parecidos que pueden hallarse con la filosofía griega, el judaísmo y el cristianismo se deben a la mezcla de razas y culturas que en el siglo II se daba en Alejandría, y que los autores del fraude mezclaron hábilmente.

Otros, mejor intencionados, consideran el Hermetismo como un fenómeno tardío de síntesis (o sincretismo) de las múltiples creencias que pululaban en el mundo romano del silgo II, cuyo crisol era Alejandría. Y así, se lanzan a analizar las influencias griega, hebraica y cristiana en los Libros Herméticos.

Influencia Hebraica: Las similitudes expresivas y a “grosso modo” entre el Poimandres y el Génesis (creación del Hombre a su imagen y semejanza, “creced y multiplicaos”), que fueron utilizadas por los judeo-helenistas alejandrinos y los cristianos para glorificar a Hermes y considerarlo discípulo de Moisés, son usadas hoy por los científicos para confirmar la poca antigüedad y originalidad de los textos. Mas, si aceptamos la tradición, también cabría reconsiderar lo siguiente: Moisés, según la Historia Sagrada, fue educado en Egipto, donde llegó a tener un gran poder. ¿Acaso es una locura pensar que Moisés tradujo en el Génesis parte de la sabiduría adquirida durante su iniciación en Egipto? Hay que tener en cuenta que Egipto era entonces el pueblo más civilizado, culto y sabio, mientras que los judíos eran un pueblo nómada.

Influencia Cristiana: Se encuentran similitudes fundamentalmente con el Evangelio de San Juan (por cierto, el más místico y misterioso), sobre todo al usar expresiones tales como “Hijo de Dios” para un segundo Dios generado por el primero y Único, a través del “Verbo”. Estas similitudes se interpretan como influencias cristianas sobre los autores de los Libros Herméticos. Sin embargo, se supone que ambos libros son de la misma época, ya que los Evangelios no se escribieron hasta el siglo II. Por lo tanto, también podría darse el fenómeno contrario: que el Hermetismo influyera sobre San Juan. Ambos hablan del Verbo como potencia creadora, si bien San Juan lo identifica con Jesucristo, mientras que el Hermetismo lo considera una fuerza espiritual e inmaterial. El propio San Juan dice en una de sus cartas:

“... el Verbo del que habláis, por el que todo ha sido hecho, que es la luz y la vida, se ha hecho carne...”

En esta cita se me hace evidente que la expresión hermética es anterior, y que San Juan entra en contacto con ella y la utiliza para su propio apostolado.
En la Estela de Berlín (y también en el templo de Philae y en el de Medinet-Abou) se lee:

“El Sol es el primer nacido, el Hijo de Dios, el Verbo.”

En términos muy parecidos se expresa San Juan al referirse a Jesús... ¡catorce siglos más tarde! En este caso podemos asegurar que los jeroglíficos no son una falsificación del siglo II.
Otra idea muy importante coincidente entre ambas escuelas es la de la Trinidad Padre-Hijo-Hombre que los cristianos transforman en Padre-Hijo-Espíritu Santo. Pero tampoco esto implica una influencia del cristianismo sobre el Hermetismo, pues podría implicar justamente lo contrario. Tanto más cuanto de la Trinidad no hay nada en las palabras de Jesús, y sabemos que es un dogma de origen pagano adaptado por la Iglesia posteriormente.

Influencia griega: Son también múltiples las similitudes entre la filosofía hermética y la filosofía griega de la línea pitagórico-platónica. Como en el Timeo, Dios está por encima de la materia, pero no la crea de la nada; la Inteligencia (Mente) ordena el mundo según un modelo ideal que es el Verbo (llamado Logos en Platón y Zenón); el Hombre es una mezcla de materia (animal) y espíritu; el Universo (o Mundo) es un “animal cósmico”; Dios es el Bien; los primeros hombres eran andróginos; “Conócete a ti mismo”,... Son innumerables. Ahora bien: es cierto que el Neoplatonismo tenía una gran importancia en Alejandría, pero también lo es que todos los filósofos griegos se jactaban de haber aprendido en Egipto, la patria de los Misterios.

Contenidos egipcios: Entre todas estas influencias, los eruditos (Vacherot, Louis Menard) encuentran también elementos que reconocen como netamente egipcios: en el fondo del politeísmo egipcio subyace la idea del Panteísmo, un dios único, el Todo, origen de todo lo existente (también de los dioses posteriores) que subyace a todo lo creado. Se puede decir que en los textos herméticos encontramos el panteísmo egipcio despojado de sus formas simbólicas y revestido de las formas abstractas de la filosofía. El Dios supremo es definido de forma muy similar al empleado en los Libros Herméticos en multitud de textos e inscripciones jeroglíficas (como el Libro de los Muertos). La creación del Hombre, su caída en la materia y el proceso de ascensión de nuevo a la condición divina se explica también de forma simbólica en el Libro de los Muertos y el mito de Osiris. La importancia del Verbo y la Palabra; del viento o soplo creador como alma del mundo; el proceso de animación mágica de las estatuas narrado en el Asclepios; ...

Aunque nos cueste reconocer algunos conceptos como egipcios, lo cierto es que son mucho más egipcios que cristianos o hebreos.

Otras relaciones: Son muy numerosas las similitudes entre el Hermetismo y las filosofías y religiones desarrolladas en torno al Mediterráneo, pero, ¿habrá que aceptar también que las similitudes con Oriente, que son muchas y fundamentales, representan también una influencia de los Vedas, el Budismo y la sabiduría tibetana sobre el Hermetismo? La narración de la Creación del Mundo y del Hombre tiene muchos más parecidos con la tradición india que con la propia Biblia: Del Uno surge el Trino Logos, y de él los 7 Rayos (Gobernadores) que van a regir los 7 Globos.... Los primeros hombres son andróginos, como los animales, y la división en sexos se produce al mismo tiempo en ambos. La explicación de la reencarnación y de la evolución... La importancia de la meditación y el desapego a las cosas materiales como medio de alcanzar la visión suprema, que es lo mismo que la Iluminación...

La verdad es que los Hermética contienen una enseñanza tan atemporal, profunda y universal que lo más honrado es considerar que corresponden a una “prisca theología", que coincide con las demás formas de pensamiento y religión en aquello de universal que existe en cada una, diferenciándose sólo en los aspectos temporales que ha ido marcando el tiempo y la historia de los distintos pueblos.

Y en cuanto a la antigüedad del Hermetismo, resulta un infantilismo asignarle la antigüedad de un texto material, teniendo en cuenta:

Que tres siglos antes de la fecha fatídica de datación (en el siglo I a.C.), el mismo Cicerón (106-43 a.C.) asignaba a Hermes (Mercurio para los romanos), quien otorgó las leyes y las letras a los egipcios, una antigüedad superior a la de Orfeo, que consideraba como su inmediato sucesor. Y si el fundador del Hermetismo es el mismo que dio las letras y las leyes a los egipcios, ¡los jeroglíficos aparecieron en torno al 3.100 a.C.!
Que las enseñanzas iniciáticas se transmitieron oralmente durante muchos siglos, y que los textos de esta naturaleza, de haberlos, serían escasos y muy valiosos para sus escuelas.
Que la implantación del cristianismo en el Imperio Romano fue acompañada de grandes desórdenes y destructivos enfrentamientos.

¿Tenemos una copia traducida en griego de un antiquísimo libro egipcio? Es posible. Nadie ha demostrado lo contrario. ¿Y dónde está el original? Teniendo en cuenta su valor, lo más probable es que se encontrara en la Biblioteca de Alejandría o en alguno de los importantes templos egipcios (uno de los textos, el “Libro Sagrado”, llamado también “Virgen del Mundo” o “Pupila del Mundo”, narra cómo Hermes embalsamó y escondió los libros por él escritos “cerca de los secretos de Osiris”). Pero la Biblioteca de Alejandría sufrió varios incendios, y a partir de los siglos III y IV el fanatismo condujo hacia una destrucción voraz de todo resquicio de sabiduría no cristiana que todavía quedara en el mundo.

Imagínense que todas las biblias se destruyeran y sobreviviera sólo un ejemplar editado en chino. ¿Habría que interpretar que este libro y las enseñanzas que contiene son de origen chino y del siglo XX? Quizás sea difícil la comparación, puesto que la Biblia es quizás el libro más editado y divulgado de los que existen. Por lo tanto, teniendo en cuenta que el contenido de los Libros Herméticos era reservado sólo a unos pocos (los que demostraban a través de numerosas y difíciles pruebas que eran merecedores de este conocimiento), es de suponer que no proliferaran las copias de tales textos. Es más, la opinión de su autoría por distintas personas tampoco es desdeñable: de las enseñanzas pitagóricas, sin ir más lejos, lo que nos ha llegado es un conjunto de apuntes de los estudiantes.


Más importante que la antigüedad de los textos nos resulta el análisis de los conocimientos contenidos en ellos. Por la ventana que suponen a la sabiduría egipcia (ya sea la de sus inicios o la de su ocaso), y por la trascendencia y valor que encierran en sí mismos, independientemente de su origen y de su autor.

“Hermético” es, aún hoy, sinónimo de cerrado, oculto, secreto. Pero, curiosamente, “Hermenéutica”, con la misma raíz, es el arte de comprender e interpretar símbolos y textos.

Vamos, pues, a examinar, aunque solamente sea superficialmente, algunos de los contenidos que se pueden extraer de estos libros herméticos, compendiados a través de una sabia hermenéutica en el Kybalion.

El Kybalion
Este libro recoge una serie de principios sobre el Mundo (la Creación, el Universo), transmitidos oralmente, pero que pueden seguirse perfectamente de la lectura de los Libros Herméticos que nos han llegado, si bien están desprovistos de la religiosidad que impregna a los libros antiguos. Se puede decir que constituyen la base filosófica que permite comprender las enseñanzas mistéricas e iniciáticas contenidas en ellos.

Los principios del Kybalión son los siguientes:

El TODO es MENTE: el universo es mental.
(Principio de mentalismo)


Dios es Uno, y al ser Uno es Todo: no hay nada que pueda estar fuera del Uno, de ahí que el Uno y Todo sean lo mismo. Él es lo que es (activo) y lo que no es (potencia). Él es Todo y todo está en Él.

“Y no digo únicamente que contiene todo, sino que verdaderamente es todo. Él no saca nada de fuera, hace surgir todo de Él mismo.” (Corpus Hermeticum, IX: Sobre el Pensamiento y la sensación)

Y lo hace surgir a través del Verbo, de su Pensamiento, la Inteligencia. Del Uno aparece lo Múltiple.
El Universo, el Mundo, que es “El Hijo de Dios”, es la expresión mental del Todo. Por lo tanto, la naturaleza del Universo es mental.

“El universo es un animal compuesto de materia e inteligencia... La inteligencia pone en movimiento a la materia”

“Dios está en la Inteligencia, la inteligencia en el alma, el alma en la materia, a través de la eternidad”.

Por eso el mundo es ordenado y bello, y observando con nuestra mente ese orden y esa belleza es que podemos “ver aparecer lo invisible”, entablar contacto con el Todo y comprenderlo.
Por el estudio de las leyes (entidades mentales) es que podemos conocer el Todo.

Como es arriba es abajo: como es abajo es arriba.
(Principio de correspondencia)


Hay una correspondencia entre las leyes y fenómenos de los diversos planos de existencia. A pesar de las cualidades diferentes de cada nivel, los “esquemas” organizativos son los mismos. Y no sólo se refiere a lo que ocurre en lo grande y en lo pequeño (organización similar de un átomo y de un sistema solar), sino en los diversos planos: material, energético, emocional, mental y espiritual.
El principio de correspondencia, a través de las “analogías”, capacita al hombre a conocer lo desconocido a partir de lo conocido.

Nada descansa; todo se mueve; todo vibra
(Principio de vibración)

“Dios no está ocioso, de otra forma todo estaría en reposo...”
“No puede haber producción sin movimiento... Ahora bien, todo lo que se mueve está vivo, y la vida universal es una transformación necesaria”

Todo está en movimiento, en vibración, aunque haya apariencia de quietud. Pero cada cosa, o cada nivel de la existencia, tiene una vibración a un determinado nivel: los sólidos tienen una vibración muy lenta, que aumenta en los líquidos y aún más en los gases; pero la vibración da un salto de nivel hacia la energía..... Y así sucesivamente en los demás planos: emocional, mental y espiritual.

Todo es dual: todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se encuentran; todas las paradojas pueden ser reconciliadas.
(Principio de polaridad)


Los opuestos no son más que aspectos opuestos de una misma cosa: luz y oscuridad son la misma cosa en diferentes grados, como amor y odio. Son expresiones extremas, en polos opuestos de una misma cosa. Bien y mal...

Todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la dereca es la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa.
(Principio de ritmo)

Todo está en movimiento, y todo fluye y refluye. En cierto modo, el movimiento es circular, provocado por los polos del principio anterior. El ritmo es el que consigue el equilibrio en el movimiento. El movimiento es cíclico.
A toda acción le corresponde una reacción.
También el movimiento de creación y destrucción, o de vida y muerte, es rítmico.

Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley; casualidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la ley.
(Principio de causa y efecto)


Nada escapa a la ley. No hay milagros: todo lo que ocurre tiene una causa, que normalmente se encuentra por un nivel superior de existencia: los fenómenos en la materia tienen una causa en la energía; los fenómenos en la energía, pueden tener una causa en la mente.

El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos.
(Principio de género)

Es la aplicación del principio de polaridad en la generación. Para que haya creación deben aplicarse los contrarios: para que se genere electricidad debe haber polo positivo y negativo; para que haya reproducción en los seres vivos debe haber un macho y una hembras. La generación se produce a través de los contrarios, por eso todo se presenta diferenciado en géneros.


Éstos principios enunciados han sido los principios iluminadores de la magia y la alquimia a lo largo de la Historia. Y me atrevería a decir que también iluminan la ciencia de bandera desde finales del siglo XX y en el Tercer Milenio.


ANA DÍAZ SIERRA

domingo 2 de noviembre de 2008

Pitágoras

Existen muy pocos datos fidedignos sobre Pitágoras de Samos aunque si que abundan referencias en autores, a veces muy posteriores, de carácter casi legendario o místico. Platón, en La República hace una interesante cita sobre el “modo de vida pitagórico”, señalando que “sus discípulos, conservando aún hoy su norma de vida se distinguían, de alguna manera de entre los demás hombres”. Cuenta la tradición que Pitágoras había sido hijo del propio Apolo, de donde provendría su naturaleza extraordinaria. En todo caso sus padres “terrestres” serían Mnarco y Pites y su vida se desarrollo entre el 570 y el 480 a.C. Como casi todos los sabios antiguos realizó muchos viajes, destacando una larga estancia en Egipto y probablemente también estuvo en Persia e incluso en India. A su regreso a Grecia abandonó Samos desplazándose a Crotona en la Magna Grecia, donde fundó su Escuela. Ésta tuvo un éxito enorme, atrayendo a numerosos discípulos no solo hombres sino también mujeres, y constituyéndose como el auténtico modelo de “escuela de filosofía” en cuanto núcleo de discípulos que se reúnen en torno a un Maestro y siguen un modelo de vida conformado por un conjunto de normas morales y políticas. Constituían de hecho una suerte de hermandad o fraternidad de corte aristocrático, en el sentido moral de los mejores en cuanto virtud, con unas estrictas normas de comportamiento y de silencio. La influencia y prestigio que iban alcanzando suscito numerosos rencores y enemigos y finalmente fueron atacados y destruida la Escuela, siendo asesinados muchos de sus miembros. El propio Pitágoras logró huir terminando sus días en la cercana Metaponto. No obstante la Escuela Pitagórica sobrevivió en otras ciudades influyendo poderosamente en el pensamiento de los siglos posteriores, experimentando un renovado vigor el neopitagorismo en el siglo I aC.

 

   ENSEÑANZAS

   Se atribuye a Pitágoras el origen de los términos “filosofía” y “filósofo”. Cicerón recoge la anécdota de cuando, estando de visita en Fliunte, al conversar con su gobernante este le llamo “sabio” pero Pitágoras le respondió que era “filósofo”, al desconocer el gobernante el significado de esta palabra  le aclaro: “filósofos son aquellos hombres que no vienen de otra vida a servir a la gloria o a las riquezas, sino que teniendo a todas las demás cosas en nada, examinan cuidadosamente la naturaleza de las cosas”.

   Uno de las enseñanzas fundamentales era la relativa a la inmortalidad y transmigración (reencarnación) de las almas. De ahí se seguía la necesidad de purificación en la vida cotidiana en la que todas las acciones debían tener un alto sentido moral pues en el proceso de las transmigraciones según hayamos actuado en esta existencia así será la siguiente. Es decir las almas vuelven al mundo en circunstancias correspondientes a las acciones pasadas. Consideraban que el alma era prisionera del cuerpo, mortal y perecedero, y al ser inmortal participaba de la misma naturaleza de los Dioses, así el alma sería un fragmento de la realidad divina engarzado en la materia mortal.

   Como consecuencia de ese común origen divino y de los largos ciclos de transmigraciones derivaban la idea del parentesco entre todos los seres vivos y particularmente la necesidad de la fraternidad entre todos los hombres. Así fueron los pitagóricos los primeros entre los griegos que hablaron de la comunidad de bienes y la renuncia de los propias fortunas en aras a la felicidad común.

   En el aspecto matemático, por el que quizás es mas conocido Pitágoras, planteaban que los números y las figuras geométricas son entes, son ideas, y tienen existencia propia. Lo primero sería la Idea, lo que Platón llamaría Arquetipo, esta se concreta u objetiva en un Número, que es un ente, y este a su vez se plasma en una Figura Geométrica, que ya empieza a ser mas presencia que esencia. Es decir es ya algo mas “material” o al menos “visible”. Cuando muchas figuras se reúnen forman cuerpos.  Pitágoras estableció así una relación entre aritmética y geometría. El uno se corresponde con el punto central de un círculo; el dos con el diámetro del círculo; el tres con el triángulo y el tetraedro; el cuatro con el cuadrado y el cubo, etc.  El diez sería el número clave pues se obtiene por la suma de los cuatro primeros y significa el comienzo de un nuevo ciclo numérico.

 Miguel Artola 

lunes 6 de octubre de 2008

Tertulia: “OPTIMISMO VITAL” de Bernabé Tierno

Resumen de la tertulia sobre “Optimismo Vital” de Bernabé Tierno
Celebrada el jueves, 2 de Octubre de 2008.

El pasado jueves 2 de Octubre, bajo los auspicios de un extraordinario optimismo, y después del periodo vacacional, reanudamos el ciclo de tertulias. Y que mejor libro para armarnos de fortaleza en este nuevo tramo que afrontamos, que “Optimismo Vital” del profesor Bernabé Tierno.

  Una vez más, la acogedora estancia que Nueva Acrópolis en Málaga tiene consagrada a los libros, nos dio cobijo y abrazó a nuestras quiméricas trayectorias, e inmersos en un infinito amor a los libros dio comienzo el reencuentro, y la gran oportunidad de comentar y leer juntos fragmentos del libro elegido para esta ocasión.

  En primer lugar se procedió a una breve introducción sobre Bernabé Tierno y su obra. Posteriormente, se leyó un resumen de la Introducción, sus once Capítulos y las 104 Reflexiones que el autor de “Optimismo Vital” nos brinda; para acto seguido pasar al intercambio dialéctico y constructivo de los asistentes a la tertulia sobre la interpretación que cada uno ha hecho de dicha lectura. (he de reconocer que ésta es la parte que más ansío de las tertulias)

    Pero, ¡Qué sorpresa! No hay posturas contrarias, ni exceso de temperamento por parte de los asistentes.

    “Optimismo Vital” es una búsqueda ética y moral que deriva de una reflexión profunda. Bajo la complicidad de la Psicología Positiva, Bernabé Tierno nos ofrece un reencuentro con los Valores Universales que la filosofía ha mantenido vivos a través de los siglos.

  “Optimismo Vital” es una vuelta de tuerca más a la esencia del camino recto del espíritu. Un camino extraordinario sobre el conocimiento de uno mismo. Es un punto de referencia que nos exige pensar y reflexionar para que seamos nosotros los constructores de nuestro destino.

   Leer “Optimismo Vital” es realmente una satisfacción, pues afortunadamente, Bernabé Tierno es un transmisor optimista e idealista, y nos plantea la cuestión existencial de nuestro propio destino de la manera más llana posible que un filósofo pueda lograr para dirigirse a sus lectores.

  Es mi deseo, de todo corazón, que aquellos que tengan la oportunidad de leer “Optimismo Vital” no la dejen pasar, no les pesará.

 

Posdata: superamos con éxito el test de optimismo que el profesor Bernabé incluye en dicho libro.

Paco López.

lunes 29 de septiembre de 2008

Serendipia




"El descubrimiento consiste en ver lo que todos han visto 

y pensar lo que nadie ha pensado". (Albert Szent-Gyorgy)


 

 INDICE

  1. Introducción
  2. El fenómeno serendípico:
    • Origen de la palabra e historia
    • El proceso serendípico

  

  1. Ejemplos de descubrimientos asombrosos y “accidentales” en Química:

a)      Mendeleyev y la tabla periódica

b)      Daguerré y la fotografía

c)      Goodyear y la vulcanización del caucho

d)      Kekulé: arquitectura molecular a partir de sueños

e)      Mestral y la invención del velcro

  1. La creatividad en la ciencia. El amor como factor en el pensamiento científico
  2. Educándonos hacia la serendipia. Serendipia & Intuición
  3. Conclusión
  4. Bibliografía


1. INTRODUCCIÓN:

 

        Cuando pensé en hacer este estudio sobre descubrimientos curiosos en Química ni yo misma sabia la dirección que iba a tomar este trabajo. En principio pretendía enumerar algunos hallazgos interesantes a lo largo de la historia, intentando hallar algún atisbo de algo más profundo, (dándole el punto de vista acropolitano), pues dudo mucho que estos descubrimientos fueran fruto del azar. Y como suele suceder, conforme iba indagando más en el tema, en tantos descubrimientos por accidente, descubrí la “Serendipia” y todo lo que la rodea, con lo que mi enfoque cambió radicalmente. De este modo, lo que pretendo con esta monografía no es tanto citar ciertos hallazgos o anécdotas, sino que estos me sirvan de apoyo para hablar de lo que realmente me interesa que es tratar de entender que lleva a un ser humano a hacer un gran descubrimiento. En este proceso intervendrán muchos factores pero con 

seguridad el factor más determinante será aquel que no es palpable, que sólo vive en nuestra imaginación y en la de todos estos científicos que antes que estudiosos eran soñadores y pioneros. Les invito pues a adentrarnos en el mágico mundo de la “Serendipia”…

 

2. EL FENÓMENO SERENDÍPICO:

     -Origen e Historia:

       

             “Serendipia” es una curiosa palabra asociada a otros hechos también curiosos. Probablemente no conozcan esta palabra, y de hecho, si la buscan en el diccionario no aparece 

porque este término no ha sido aceptado aún oficialmente.

La “serendipidad” podría definirse como “la facultad de hacer un descubrimiento o un hallazgo afortunado de manera accidental, o también, a encontrar soluciones a problemas no planteados, sin buscarla siquiera.” . Si existe, en cambio, la palabra “Serendipity” aceptado por la Academia de la lengua inglesa. Y en nuestro idioma, existe el término coloquial “Chiripa” que podría ser considerado un sinónimo de “Serendipia”.

Históricamente, esta palabra se extrajo del relato “Los tres príncipes del Serendip”, que se cita en la obra: “La historia de Simbad de las mil y una noches”. Les resumo el relato: “Había una vez un reino exótico y oriental llamado Serendip (parece ser que se podría situar en Sarandib o Serandib, denominación ancestral de la isla de Ceilán/Sri Lanka o quizá Serendip siempre existió en Persia, el reino de los cuentos), en dicho reino había tres príncipes que tenían el privilegio del descubrimiento fortuito. Ellos encontraban, sin buscarla, la respuesta a problemas que no se habían planteado; gracias a su capacidad de observación y a su sagacidad, descubrían incidentalmente la solución a dilemas impensados”. Tan peculiar le debió parecer este relato a Horace Walpole en el siglo XVIII que inventó al efecto la expresiva palabra “Serendipity” para denominar a todos esos descubrimientos producidos por la combinación de sagacidad y accidente.

 

  -El proceso Serendípico:

 

          La historia está llena de descubrimientos “Serendípicos”, es decir, que la “Serendipia” nos conduce a resultados importantes.

Las fases del proceso podrían ser las siguientes:

 

  • existe un problema
  • existe un sujeto con el problema
  • el sujeto está buscando una solución
  • el sujeto encuentra la solución por accidente

 

Pero esto nos conduce a una segunda cuestión: ¿Cómo sabe el sujeto que “eso” que ha descubierto es la solución? Aquí intervienen muchos factores pero por encima de todo existe sagacidad e intuición. El sujeto busca algo específico que encaje en el problema como una llave en una cerradura. Esto supone que debe estar atento y alerta, y que además sabe perfectamente qué falta, y lo espera. Por eso, la “Serendipia” no es un accidente, no es una casualidad, ni tampoco buena suerte, pero lo parece. Para quién está fuera del problema, llegar a la solución es fruto del azar, un regalo de los dioses. Quién está en el problema, en cambio, está atento, tenso, para cazar la respuesta al vuelo cuando se le presente, y en este caso, llegar a la solución no es una casualidad. La “Serendipia” no es magia, pero en el proceso “Serendípico” interviene la magia porque la solución surge de modo inesperado y del rincón más oculto de nuestro ser.

 

3. ALGUNOS DESCUBRIMIENTOS ASOMBROSOS EN QUÍMICA:

 

    a)”Mendeleyev y la invención de la tabla periódica”:

 

        Muchos habían intentado crear una Tabla Periódica para ordenar los elementos, pero conseguirlo parecía una utopía pues los elementos tenían propiedades muy diferentes. Sólo alguien con una inspiración fértil y con el valor para desafiar el saber convencional iba a resolverlo: Dmitry Mendeleyev, un siberiano que quería que la Ciencia se pusiese al servicio del mundo. Él intuía que existía un lazo de unión entre los elementos, por eso, hizo 63 cartas, una por elemento donde se incluía sus propiedades y su peso atómico (entonces sólo se conocían 63 elementos), e intentaba ordenarlos continuamente. Un día en sueños le vino la solución, y al despertar, empezó a ordenarlos. Así, distribuyó los elementos en siete grupos (precisamente usó el siete como número de ordenación natural: siete planos, siete notas, siete colores del arco iris…). Él no había hecho ningún experimento pero si ingenio era tal que él sabia que su Tabla Periódica no era perfecta porque faltaban elementos por descubrir, así describió las propiedades de tres elementos aún no descubiertos, para los que dejó un hueco concreto en la tabla. Años después, todas sus predicciones se hicieron realidad pues tres elementos fueron descubiertos y éstos cumplían al pie de la letra lo vaticinado por él.

 

     b) “Daguerré y la fotografía”:

 

           Daguerré quería conseguir fijar una imagen fotográfica con la máxima nitidez posible, pero con todos los productos que había experimentado no había tenido éxito.

Un día guardó varias placas con las que había estado experimentando en un armario y cuando días después las sacó, vio que en ellas la imagen aparecía clara. Este había sido el accidente pero el descubrimiento procede de la sagacidad de Daguerré al concluir que alguno de los compuestos químicos del armario era el causante. El mercurio de un termómetro de derramó y el vapor de Mercurio había causado el milagro, convirtiendo a Daguerré en el pionero de la Fotografía. Él dijo: “la buena fortuna me llevó a ello”.

 

    c) “Goodyear y la vulcanización del caucho”:

                Charles Goodyear estaba decidido a fabricar caucho sintético resistente a los cambios bruscos de temperatura. Tras muchos intentos, completamente obsesionado con hallar la solución, se le ocurrió mezclar azufre con el caucho que accidentalmente cayó sobre una cocina 

caliente, y para su sorpresa, no se fundió sino que se carbonizó lentamente como si fuese cuero. Goodyear comprendió inmediatamente el significado de este accidente. A este proceso de añadir azufre al caucho lo llamó “vulcanización” (en honor al Dios Vulcano).

 

 

    d) “Kekulé: arquitectura molecular a partir de sueños:

 

          Kekulé llevaba mucho tiempo intentando encontrar la estructura satisfactoria para la molécula de Benceno. En sus memorias cuenta que la solución le vino al quedarse dormido en el autobús: “comencé a soñar con átomos que se agitaban y chocaban entre ellos formando una cadena. Luego, varios átomos se unieron formando una serpiente que se mordía su propia cola y 

giraba velozmente”. Kekulé se despertó, y lo tuvo claro: el Benceno tenía que ser un compuesto cíclico de seis átomos de Carbono, algo que no se le había ocurrido a nadie.

Kekulé refiriéndose a su feliz descubrimiento a través de sueños dijo a sus colegas: “Aprendamos a dormir, caballeros, entonces quizá encontraremos la verdad. Pero cuidado con publicar nuestros sueños antes que hayan sido evaluados por el entendimiento despierto”.

 

    e) “Mestral y la invención del Velcro”:

         

          El ingeniero suizo George Mestral observó su chaqueta cubierta de esos pequeños cadillos llamados “arrancamoños”, tras un paseo por el campo. Al quitarlos de su abrigo y estudiarlos en le microscopio, descubrió que estos parásitos poseen numerosos ganchos dotados de una forma 

peculiar que les hace adherirse muy eficientemente en otras superficies igualmente irregulares. Tras esto se le ocurrió crear un sistema de cierre práctico basado en dicha estructura. Así, surgió el cierre de Velcro que hoy en día se usa en todas partes: ropa, calzado…


4. LA CREATIVIDAD EN LA CIENCIA.  EL AMOR COMO FACTOR DEL  PENSAMIENTO CIENTÍFICO:

 

      -La creatividad en la Ciencia:

 

             Uno de los factores determinantes para que se pueda producir la “Serendipia”, y para el progreso humano en general, es la creatividad, que es una facultad innata en el hombre. La creatividad se basa en la capacidad imaginativa de cada uno, y sin duda, detrás de los grandes descubrimientos de la Ciencia siempre ha estado la imaginación. Y es que para poder hacer un hallazgo, hace falta una mente abierta y libre, que contemple todas las posibles soluciones por inverosímiles que parezcan, pues si algo hemos aprendido (de los descubrimientos del apartado anterior), es que en cualquier momento “salta la liebre”, que la respuesta que tanto deseamos podemos hallarla en el momento más inesperado. Por eso, si un científico dedica su vida al estudio de un proceso, con la idea de descubrir lo que nadie ha podido hasta ahora, si no consigue encontrar la solución tras años de esfuerzo y dedicación, a este estudioso le quedan dos opciones: abandonar esa búsqueda que ha podido convertirse en una obsesión que domina su vida, o por el contrario, continuar sus investigaciones pero tomando otro camino, porque el científico tiene que ser práctico e inteligente, y ser capaz de romper barreras, de romper las propias barreras de su mente. Llega un momento en la trayectoria de todo investigador en que tiene que ser saber renunciar a una idea que no acaba de cuajar para contemplar otras posibilidades, que tal vez le lleven, por fin, al camino correcto.

Ante todo, la creatividad-imaginación no puede existir en una mente que se aferra desesperadamente a algo, la imaginación supone que nuestra mente pueda volar en libertad, dirigida por la Voluntad y supervisada por la inteligencia, pues sino no podríamos hablar de imaginación sino de fantasía: de múltiples imágenes que se suceden sin control pero que desde luego no no0s llevarán a ninguna solución viable.

El científico si quiere avanzar y poder acercarse a la “Serendipia”, no debe permitir que nada influya en su investigación, ni siquiera su propio deseo de éxito, porque desear algo con demasiada vehemencia puede ser el principal obstáculo para que podamos alcanzarlo.

 

 

- El amor como factor del pensamiento científico:

 

  El hombre suele creer que par conseguir sus objetivos basta con perseverar y formarse en una disciplina pero esto no es del todo exacto. Solemos pasar por alto un factor fundamental para la vida: el amor. Todo aquel que quiera aprender y especializarse en una disciplina científica no sólo ha de estudiar sobre ese tema sino que debe amarlo. Seguramente la mejor manera de alcanzar el éxito sea amar todo aquello en lo que trabajamos de una manera desinteresada. No olvidemos que la Ciencia lo que persigue es descubrir los secretos que la naturaleza posee, y para ello, el egoísmo o la vanidad son nuestros peores enemigos. Quizá se ha preguntado alguna vez qué determina que una persona pueda descubrir algo o no, y tal vez la respuesta sea más sencilla de lo que creemos: la naturaleza es un ente vivo y como tal, tiene su propia mente y su propia voz, ella le habla al científico al oído, pero éste completamente absorbido por sus circunstancias no es capaz de oírla, porque quién habla es el alma de la naturaleza, y ésta sólo puede ser oída por lo más sutil del hombre. Por eso, si es el amor al estudio y el amor a la humanidad lo que guía aun investigador, estará en condiciones de poder ver un poco más allá de lo habitual. Cuando el corazón está lleno de elevados sentimientos y pensamientos, es más fácil que el Hado o las Musas se conviertan en nuestras aliadas. Aquel que busca, si se encuentra en paz consigo mismo, sereno y con humildad, está preparado para recibir la solución que tanto esperaba. Tal vez la clave sea esa, tal vez todas las respuestas están en lo más recóndito de nuestro interior, y para hallarlas sólo tenemos que saber oír, sólo tenemos que acallar nuestra propia mente para poder oír la “voz del silencio” (como dijo la Maestra H.P. Blavatsky).

5. EDUCÁNDONOS HACIA LA “SERENDIPIA”:

 

     Hay quienes dicen que para hacer un nuevo descubrimiento hay que tener un poco de suerte, pero no nos limitemos a creer que las respuestas surgen por casualidad.

Lo cierto es que todos aquellos que han sido iluminados con alguna verdad que los demás no han sido capaces de encontrar, tenían muchas cosas en común, y es que sin saberlo se estaban preparando para poder ser dignos  del premio que iban a recibir (se encaminaban hacia su destino). Quiero decir, que es posible formarse y educarse a lo largo de la vida para poder acercarse, al menos, a la “serendipia”.

Las cualidades que nos educan hacia la “serendipia” son muy variados:

Para empezar, los accidentes se convierten en descubrimientos debido a la sagacidad de la persona que se tropezó con ese accidente. Pero no sólo eso, todo estudioso ha de tener una formación básica con la que trabajar, por eso, es fundamental una mente preparada (Louis Pasteur dijo: “La fortuna favorece a la mente preparada”), eso supone toda una vida dedicada al estudio: perseverancia, estar continuamente aprendiendo. Y además, esta preparación debe ser una formación global, lo más completa posible, porque muchos de los grandes descubrimientos se produjeron gracias a que el investigador tenía nociones básicas de muchos campos diferentes dentro de la Ciencia (se necesitan muchos conocimientos para comprender el problema, si este no se entiende, difícilmente se encontrará la solución). Los accidentes se convierten en descubrimientos gracias a la curiosidad manifiesta del que observa el suceso, que junto con la percepción le llevan a darse cuenta del significado de lo que acaba de ver. Ambas: curiosidad y percepción pueden ser más despiertas en el caso de algunas personas pero también pueden estimularse. Está claro que la observación va a ser fundamental en lo que la “serendipia” se refiere, por eso es muy útil, ir anotando todos los resultados obtenidos en las investigaciones: tanto los esperados como los inesperados. Y todo eso hay que interpretarlo con la mayor objetividad posible, para ello, es necesario ser flexibles en pensamiento y en interpretación no despreciando los resultados inesperados considerándolos “erróneos” porque, a veces, el resultado inesperado es lo que lleva al descubrimiento, por eso, la mente preparada ha de estar también preparada para sorprenderse.

También debemos contar con el poder de la fortuna (un viejo poema nórdico dice: “Es mejor tener suerte que ser listo”), que parece tener a una serie de “elegidos” que tendrán la suerte de estar en el lugar preciso en el momento adecuado.

No olvidemos tampoco, la creatividad como elemento básico del ser humano para concebir lo que parecía imposible.

Además, estos científicos tenían otra cosa más en común: no tenían miedo al descrédito profesional o a la humillación por plantearse lo que nadie creyó que valía la pena plantear. Tenían gran confianza en sí mismos y aunque encontraron una gran oposición entre sus colegas, ellos seguían defendiendo aquello de lo que estaban convencidos, generando así, nuevas maneras de pensar. Se caracterizaban por estar siempre aprendiendo de los errores o incluso, indagando en ellos como fuente de inspiración para nuevas investigaciones, porque el científico debe saber “sacarle partido a todo”, y tener en cuenta que las equivocaciones sugieren muchas veces rutas que nos pueden llevar a la verdad. Por tanto, el hecho de que muchos estudiosos fracasaran no es porque se movieran en la dirección equivocada sino más bien porque no se atrevieron a ir lo suficientemente lejos.

Queda un último factor, pero de él, hablo a continuación…

 

-“Serendipia” & intuición:

Todos los factores descritos en el apartado anterior son muy importantes a la hora de intentar hacer un gran descubrimiento, pero en última instancia existe un factor clave y absolutamente esencial: la intuición. Como sabemos, se relaciona con el sexto plano de la división septenaria del universo: Budhi, y para el hombre sigue siendo una facultad prácticamente adormecida (sin desarrollar aún), que podría definirse como el conocimiento directo o dicho de otro modo, saber sin precisar de la razón.

Con seguridad, todos los descubridores (del pasado y los que vengan en el futuro) tienen algo en común, ellos fueron capaces de entender el significado de lo que acababan de ver. Es como si el germen de una idea estuviese flotando en el aire, esperando ser descubierta, pues bien, estos “elegidos” pudieron alcanzarla por ser lo bastante listos o lo bastante intuitivos. Debemos creer que la respuesta está a veces delante nuestra pero necesitas ese destello (proveniente de la intuición) para verlo todo claro de repente, sabiendo conectar entre sí ideas que aparentemente no tenían relación alguna. Por eso, la “serendipia” está íntimamente ligada a Budhi: a la capacidad intuitiva del ser humano, así, aquellos que deseen experimentar el fenómeno “serendípico”, deben prepararse a conciencia, porque la intuición está asociada de alguna manera al aprendizaje. Sin embargo, seamos realistas, no todos los científicos de mérito que han buscado respuestas las han hallado, por eso, cabe pensar que la intuición es diferente en cada persona, esa chispa de Budhi necesaria para ver lo que nadie ha visto, no la posee todo el mundo por igual, sino que dependerá de las cualidades innatas del sujeto así como de su momento evolutivo. Pero por encima de todo, recordemos que si alguien quiere estar en contacto con lo levado, con la Triada, debe despegarse de lo inferior, no puede permitir que su personalidad le moleste y/o le guíe en sus investigaciones. Dicho de otro modo, para encontrar la verdad, para descubrir las respuestas, no pensemos en la fama o el dinero que podríamos lograr, sino que, debemos amar a la respuesta en sí misma, como el tesoro más preciado que la naturaleza nos puede regalar.

 

 

6. CONCLUSIÓN:

 

     Por más que pase el tiempo, la “Serendipia” como fenómeno continuará siendo un misterio por resolver, por eso, me conformo con haber tratado de entenderlo, aunque sólo sea un poco, permitiendo que cada cual saque sus propias conclusiones.

¿Cuestión de suerte o intuición? No veo por qué he de desechar una de las dos, puede que la intuición y la suerte vayan de la mano, puede que la intuición sea un golpe de suerte.

En cualquier caso, creo que si alguien tiene facultades para la música o el arte, también hay quien tiene facultades para la “Serendipia”, pues probablemente se nace con ella. Esta facultad está como latente, esperando el momento oportuno: cuando en el científico surge la idea, brillante y clara como un relámpago en la noche. Y lo más curioso es que lo que distingue a este científico de todos los demás, no es su preparación o su inteligencia, sino que al observar lo que sucedía a su alrededor, él supo reconocer lo que a los demás les pasó desapercibido. Supo acercarse a la “Serendipia”,y puede que lo hiciera siguiendo este esquema:

 

 

             OBSERVACIÓN>>>>IMAGINACIÓN>>>>INTUICIÓN

 

También debemos tener en cuenta que tanto el descubrimiento como la investigación siempre estarán ligados, de alguna manera, a la pureza de corazón y al amor. El amor o la pureza por sí solos no aseguran nada, pero han de formar parte de una persona para que sea digna ante los ojos de la naturaleza o de los dioses. Alguien que practica el amor, un filósofo, posee una serie de valores internos y externos que permiten que se pueda depositar la confianza en él, pues lo único seguro es que hará un buen uso de la información recibida, pensando antes en los demás que en él mismo. Un científico debe ser, en esencia, un filósofo, un pensador, un soñador cuyos sueños no tengan límites, por eso, Filosofía y Ciencia han de volver a unirse lo antes posible, porque una vez fueron uno. Todos tenemos a un científico y a un filósofo dentro, sólo hace falta que seamos capaces de encontrarlos para no perder la capacidad de sorprendernos ante la vida, pues toda la vida puede ser una “serendipia”: a lo largo de toda nuestra existencia tenemos experiencias, descubrimos un Ideal, conocemos personas… porque probablemente son nuestro destino. Asociémonos a lo elevado. Mantengámonos despiertos ante la intuición y la suerte. Tal vez, incluso, seamos capaces de hacer un descubrimiento. ¿Quién sabe?, El destino nos está esperando. Vayamos en su busca…


 

7. BIBLIOGRAFÍA:

 

·        “¡Eureka!. Descubrimientos científicos que cambiaron el mundo”.

         Leslie Alan Horvitz. Editorial Paidós

·        “Serendipia. Descubrimientos accidentales en ciencia.”

          Royston M. Roberts. Alianza editorial

·        “Breve historia de la química.” Isaac Asimos. Alianza editorial


Lourdes Martos

 

 


Libros para descargar: Las fuerzas Morales (de José Ingenieros)

LAS FUERZAS MORALES
José Ingenieros

Esta pequeña obra de José Ingenieros -filósofo y psicólogo argentino- es un compendio de sus escritos publicados en diversas revistas universitarias y estudiantiles durante el quinquenio transcurrido entre 1918 y 1923. Digo lo de pequeña obra, por el tamaño y grosor del librito, pero, si nos atenemos a su contenido, aún vigente, a pesar de haber transcurrido casi cien años; los conceptos que en él desarrolla José Ingenieros, no solo son Universales, sino que siguen siendo actuales.

   El contenido de Las Fuerzas Morales trasciende todos los tiempos, porque contiene en sí mismo la chispa de un espíritu libre, un corazón en constante transformación, cuya sensibilidad fluye con el Universo, porque sabe que el Orden Cósmico y Humano se desarrolla en un eterno movimiento, de suerte que todos podemos elegir ser más fuertes y perfectos o caer en la mediocridad.

   Estas lecciones o máximas de José Ingenieros van dirigidas a la juventud, pero no a la juventud de una edad concreta, sino a todos aquellos individuos que están dispuestos a ser responsables de sus actos, de lo que hagan o piensen y de lo que dejen de hacer, para transformarse a sí mismos y a su entorno, para lograr un mundo mejor. Y la única fuerza que puede mantener unidos a todos aquellos idealistas que luchan por un mundo mejor es la moral. Por eso, este librito será siempre actual, porque, entre otros valores, José Ingenieros aborda la justicia, la solidaridad, la dignidad, el deber, la bondad, el ideal, la ciencia, la educación.

  A ustedes, jóvenes de hoy, aconsejo la lectura de este pequeño librito, a ustedes, que habéis caído en el servilismo que la sociedad actual os ha impuesto, a ustedes, que os creéis libres y felices y no os saciáis de atiborraros de apetitos erróneos de los que siempre estáis insatisfechos y que solo os llevan al sufrimiento y a la infelicidad, a ustedes, eternos adolescentes, que navegáis irresponsables e inmaduros en una sociedad sin referentes adecuados, anclados al falso fondo del ocio y del consumo donde todo vale y nada sirve.

   A ustedes, víctimas de una realidad ficticia hecha a vuestro gusto. A ustedes, va dirigido este librito, para que toméis el mando de vosotros mismos, para que os hagáis cargo de vuestra individualidad y de vuestro propio futuro, de vuestra vida, para que sintáis la alegría de vivir y la esperanza de que sois la semilla y el proyecto de un futuro de innumerables posibilidades. La vida es vuestra mejor oportunidad, vivirla sin prisas, con reflexión y coherencia, dad por sentado que es lo único que tenéis y que nadie os podrá quitar. Esa es vuestra gran perspectiva y vuestro gran proyecto de crecimiento. No dejad pasad esta gran oportunidad, vuestra fuerza interior puede con todo, y no solo podréis hacer algo por vosotros mismos, sino que lograréis un mundo más fraternal y más solidario.

Paco López

                                                                         

martes 9 de septiembre de 2008

Tertulias literarias en la Biblioteca Alejandría de Nueva Acrópolis Málaga. Meses de Octubre, Noviembr y diciembre de 2008

Las tertulias tendrán lugar en la Biblioteca de Alejandría, De nueva Acrópolis de Málaga, en la C/ Comedias nº 5- 1º izq (tef:952223592 Tardes), un extraordinario marco donde los libros son el protagonista.Te esperamos


Jueves, 2 de Octubre.
Optimismo Vital
de Bernabé Tierno

RESUMEN:

Aunque la herencia, la educación recibida y otras circunstancias "condicionen" la predisposición al optimismo o al pesimismo en mayor o menor medida hasta los 14 o 15 años de la vida, en que se define el carácter, también es cierto que, en el pero de los casos, cualquier ser humano dispone de un amplísimo 80 u 85 por ciento de posibilidades de determinar y construir su propio destino con su libre actitud conscientemente positiva, tal y como han definido tantos escritores a lo largo de la historia y, actualmente, proclama Bernabé Tierno en su nueva obra desde el ámbito de la psicología positiva.En su opinión, es sólo nuestra responsabilidad que a partir de la adolescencia nos convirtamos en personas tónicas pero no tóxicas, constructivas no destructivas, pacíficas no violentas, agradables no desagradables, espirituales no materialistas, sensibles no insensibles..., felices no desgraciadas, optimistas no pesimistas, etc. Por ello, el lector de Optimismo vital encontrará en este libro todas las herramientas necesarias para ser el mejor y más entusiasta constructor de su propio destino.

Jueves, 30 de Octubre.
La Voz del silencio
de Helena Petronila Blavatsky

RESUMEN:

Este libro puede considerarse, sin género de duda, una de las obras cumbres de la escuela teosófica y uno de los más importantes textos de enseñanza oculta de todos los tiempos. Según la autora, La voz del silencio es un extracto de una obra denominada Libro de los Preceptos de Oro, a la cual tuvo acceso durante su formación y aprendizaje en los monasterios del Himalaya. Desde su primera publicación en 1889, esta obra capital se ha convertido en una referencia inexcusable para todos aquellos interesados en la vía iniciática y en la senda espiritual. Sus aforismos, llenos de profunda sabiduría, son una fuente inagotable de reflexión y meditación que impactarán, hoy como ayer, a todo discípulo seguidor de la verdadera enseñanza.

Jueves, 6 de Noviembre
El Alquimista
de Paulo Coello

RESUMEN:

Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar el lenguaje que está más allá de las palabras. El Alquimista relata las aventuras de Santiago, un joven pastor andaluz que un día abandona su rebaño para ir en pos de una quimera. Un enriquecedor viaje por las arenas del desierto que recrea un símbolo hermoso y revelador de la vida, el hombre y sus sueños.

Viernes 12 de Diciembre
El Juego del Ángel
Carlos ruiz Zafón

RESUMEN:
En la turbulenta Barcelona de los años 20 un joven escritor obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor para escribir un libro como no ha existido nunca, a cambio de una fortuna y, tal vez, mucho más.
Con estilo deslumbrante e impecable precisión narrativa, el autor de La Sombra del Viento nos transporta de nuevo a la Barcelona del Cementerio de los Libros Olvidados para ofrecernos una gran aventura de intriga, romance y tragedia, a través de un laberinto de secretos donde el embrujo de los libros, la pasión y la amistad se conjugan en un relato magistral.

jueves 17 de julio de 2008

PIONERAS: Cinco mujeres extraordinarias de tres continentes

Cinco mujeres extraordinarias de tres continentes

1. ENHEDUANNA, Sacerdotisa y poeta (2300 a.C.)

2. THEANO, la primera filósofa (s.VII a.C.)

3. MURASAKI SHIKIBU, primera novelista del País del Sol Naciente (978? - 1026?)

4. CHRISTINE DE PIZAN, y la Ciudad de las Damas (1364)

5. MACUILXOCHITZIN, la Quinta Flor del país azteca (1435)



1. ENHEDUANNA DE AKKAD

Uno de los escritores más antiguos, cuyo nombre ha podido llegar hasta nosotros, fue una mujer. Enheduanna nació cerca del 2300 a.C, y su padre fue el poderoso Sargón de Akkad, quien unificó las distintas ciudades-estado sumerias en un único estado. En efecto, hasta entonces Mesopotamia había estado dividida en distintos “reinos”, o ciudades estado, más allá de la unidad cultural, religiosa y de idiomas que existía. Entre dos de los ríos del Paraíso bíblico, el Tigris y el Eufrates, se había asentado el pueblo sumerio, de oscuro origen, que guardaba el recuerdo de dinastías reales que “descendieron del Cielo”, anteriores al propio Diluvio. En la actualidad, los historiadores hacen caso omiso de este dato y lo atribuyen a la fantasía desbordante que convertía en universal un simple hecho local, unas inundaciones que tuvieron lugar en el 2900 a.C. en una de las numerosas ciudades sumerias, y reducen los 241.000 años que, según la Lista Real Sumeria, duraron esas dinastías “antediluvianas” ( a los que hay que sumar los 24.510 años de la dinastías “post diluvianas”, anteriores a las dinastías “históricas”) a unos “razonables” 1.500 años (como siempre, los antiguos, siempre confundiendo los “años solares” con los “lunares”...). Lo cierto es que, la propia lengua no da ninguna pista sobre el origen de los sumerios: no es semítica ni parecida a las “camíticas” (lenguas del África oriental, egipcio, nubio) ni a ninguna lengua conocida, cercana o lejana; no se puede determinar con exactitud si descienden de los primitivos pobladores del área, asentados desde el Neolítico, o incluso desde el Paleolítico, o bien proceden de alguna otra región; si bien en esa Lista Real aparecen como totalmente autóctonos, y relatan cómo la “realeza descendió del Cielo” en la propia Sumer, sucediéndose 8 dinastías milenarias hasta que “el Diluvio lo niveló todo”, tras el cual la realeza tuvo que “descender” de nuevo del Cielo.

Para complicar más las cosas, los sumerios no eran la única etnia en poblar Mesopotamia: sino que desde tiempos inmemorables tenían que convivir con pueblos que hablaban una lengua semítica, los acadios. Estos pueblos semitas, en un primer lugar nómadas dedicados principalmente al pastoreo, con el paso de los siglos se fueron sedentarizando y adoptando el modo de vida sumerio, compartiendo costumbres, religión, e incluso tomando la escritura cuneiforme para su propia lengua. Por esta razón no parece que haya habido enfrentamientos “étnicos” entre estos pueblos, como lo demuestra el ascenso de un acadio, según la leyenda, el humilde hijo de un jardinero real, (y según él mismo, hijo de la propia diosa Inanna-Ishtar ) llegando a ser copero del rey sumerio Ur-Zababa, a quien pasado un tiempo destronaría, para asumir el poder como “Rey Legítimo” (que es lo que significa su nombre, Sharru-kîn > Sargón), conquistar y a unificar Sumer, e instaurando su Dinastía en la nueva capital, Akkad o Agade (que aún no ha sido descubierta por la arqueología). Su hija Enheduanna fue educada en la corte, con esmero, siendo nombrada Suma Sacerdotisa del Dios de la Luna, Nanna, y de la Diosa Inanna, cuyo Descenso a los Infiernos es el tema principal del Himno que le dedicó, y que nos ha llegado a nosotros, 4.300 años más tarde. A través de sus escritos podemos vislumbrar su personalidad; en ellos se convierte también en la primera cronista, narrando el derrocamiento de su padre por parte de Lugalzagesi, “ensi” (o “señor”, gobernador) de la ciudad de Umma, el destierro de la familia real, incluida ella misma, despojada de su cargo; al poco tiempo Sargón logró recuperar el trono, castigando duramente al usurpador. Enheduanna presenció otros acontecimientos no menos terribles, como el asesinato de su hermano y su tío, Rimush y Manishtusu, respectivamente, sucesores de su padre en el trono; así como un terremoto que sepultó el reino, al comienzo del reinado de su primo, Naram-Sin (hijo de Manishtusu y el segundo gran rey de la dinastía de Akkad).
Es poco lo que se sabe de ella, gracias a la recuperación de algunos pocos restos cerámicos en Ur -entre otros, un disco de arcilla en donde aparece en una procesión -marco probable en el que se recitara el Himno de Inanna-; y sobre todo, contamos con tablillas con sus himnos y poemas, en versiones sumerias y akadias, a través de los cuales podemos vislumbrar una mujer con una personalidad fuerte, decidida, capaz de encarnar los distintos aspectos de Inanna como Diosa Madre y Dadora de Vida, benévola Diosa del Amor, pero también terrible y fiera Diosa Guerrera, capaz de enfrentarse a las potencias infernales para restablecer el Orden tras la aparente victoria del caos. Enheduanna tuvo que ser además de culta, valiente; educada con refinamiento, y posiblemente iniciada en los Misterios, en las Escuelas Sacerdotales que existían entorno a los Zigurats, las Torres de Babel (Bab-Ili, Puerta de los Dioses). Estas pirámides escalonadas, tan parecidas a las pirámides precolombinas de Centroamérica, servían de escalera hacia el cielo, de puente entre la Tierra (KI) y el Cielo (AN): cuando en la Lista Real Sumeria subrayan “y la realeza descendió del Cielo” no hacen sino reflejar de forma simbólica un hecho que aparece en los mitos de todo el mundo: la Edad Heroica, cuando los Semidioses, de la estirpe de Zeus gobernaban en la Tierra, en la mitología china, cuando el mítico Primer Emperador desciende sobre un Dragón; recuerdos, en forma de mitos, de acontecimientos que, (según la Doctrina Secreta, tuvieron lugar en la transición de la Tercera a la Cuarta Raza,) cuando tuvieron que “descender del Cielo” los llamados en la India Manasaputras, portadores del Manas o Chispa Mental, la antorcha de Prometeo; los Pitris, Padres de la Humanidad, fundando las Escuelas de Misterios, para despertar y formar a los primeros Sabios y Reyes. Esas Escuelas de Misterios perduraron en el Egipto histórico, en los Colegios Sacerdotales mesopotámicos, en los Mags iranios...¿?

Los zigurats están considerados por nuestra mentalidad moderna como una extraña mezcla entre una catedral y el observatorio de Monte Palomar, y sin embargo, esa afición de estos pueblos por la Astrología, heredada de los sumerios por los babilonios, ( la fama de los astrólogos babilonios, o “sabios caldeos” pasó a Grecia y a Roma y llegó incluso a la Edad Media; gracias a ellos tenemos la hora dividida en sesenta minutos, y los doce signos del zodíaco, entre otras cosas) no es sino el reflejo, por un lado, de su concepción del Universo como un Todo contenido en cada una de sus partes, la máxima hermética, “así es arriba como es abajo”; y por otro, de su vastos conocimientos astronómicos y astrológicos, inseparables de lo religioso en el mejor sentido de la palabra, como Re-Ligare, volver a unir, reunirse con la Esencia, con lo que está detrás y mueve los Astros, el Sol, la Luna, la Tierra. Mas, esos conocimientos, esa Sabiduría, nos han llegado de forma fragmentada, en forma de mitos, o bien “escritos” en los escasos restos arqueológicos que nos quedan de esa época. Hay que tener en cuenta, además, que las construcciones mesopotámicas, al no ser de grandes bloques de piedra, como las egipcias, sino de ladrillo, han soportado peor el paso del tiempo, y los pocos zigurats que vemos en pie son reconstrucciones modernas de arqueólogos imaginativos, a partir de montículos de ladrillos; y además no hay que olvidar la particular situación sociopolítica en que está sumida Irak, que dificulta sobremanera cualquier labor de investigación, ya sea internacional o autóctona. Y por otro lado, si nos enfrentamos a los fragmentos escritos, por muy completos que nos hayan llegado, siempre nos topamos con el problema de tratar de entender una cultura de hace 4.500 años, y más si nos empeñamos, como suele suceder, en interpretarla según nuestra propia mentalidad, según nuestras ideologías modernas, de raíz judeocristiana, positivista y materialista,, ya sea desde el capitalismo o el marxismo, da igual; no entendemos que, para esos pueblos, el Orden Natural de la Naturaleza se expresaba siempre de forma piramidal, y que el reflejo de ese Orden en la sociedad humana era a través de la realeza. Pero, endoculturados en la mentalidad capitalista, (creyendo firmemente que la Democracia es el mejor sistema que podemos concebir,) entonces, desde esa posición, fácilmente juzgamos a aquellos Reyes como tiranos, déspotas, y exportando la lucha de clases propia de nuestra sociedad, nos aparece una Enheduanna justificadora de ese orden social, impuesto a través de una religión que evitaba el ser cuestionada, satisfaciendo la curiosidad de los incordiosos creyentes con “cuentos” sobre dioses, monstruos, héroes, diluvios, etc. Nada más lejos de la realidad: el conocimiento que guardan esos mitos es tan profundo como lo pueda ser cualquier manual científico estudiado en la facultad, si no más; ya que nuestra Ciencia, por ahora, se ciñe sólo al conocimiento del plano material del Universo, mientras que, en la Antigüedad existían varios niveles de interpretación, tantos como planos de existencia. Y también hay que tener en cuenta que una Escuela Sacerdotal de entonces no era como nuestros monasterios cristianos, o incluso nuestras Facultades de Teología: no consistía sólo en aprenderse himnos, cantos litúrgicos, una serie de rituales, ejecutados mecánica y monótonamente, o de enredarse en vanas discusiones que no llevan a ningún lugar. Cuando Enheduanna escribe el Himno a Inanna no sólo ejerce de poetisa, cuando compone este poema para ser cantado en el ritual correspondiente, es consciente del efecto de la repetición de palabras, determinados sonidos, asociados a notas musicales, perfumes, colores, símbolos, estatuas, elementos, en suma, “cargados” de determinadas energías, estos himnos, palabras sagradas, cantadas o recitadas como mantrams servirían para despertar esas “energías”, esos devas, y estos himnos, hieros logoi, se convertirían en puentes para elevar el Alma hasta ponerla en contacto con lo Superior.


EL DESCENSO DE INANNA AL MUNDO DE LOS MUERTOS.
Trad.Federico García Morales
(del texto establecido por Samuel N.Kramer, recopilador, trascriptor y traductor al inglés.
según versión publicada en Proceedings of The American Philosophical Society, vol.85,n.3,february 1942, p. 293-323)
1. Ella, desde su alta cumbre, decidió bajar
al gran abismo.
2. La diosa, desde su alta cumbre decidió bajar
al gran abismo.
3. Inanna, desde su alta cumbre se decidió a bajar
al gran abismo.
4. Mi señora abandonó el cielo, abandonó la tierra,
Al otro mundo descendió,
5. Inanna abandonó el cielo, abandonó la tierra,
Al otro mundo descendió,
6.Abandonó su señorío absoluto,
Al otro mundo se fue.
[...]
Las repeticiones rítmicas nos señalan que no estamos ante un poema para ser leído en privado, sino para ser recitado, o cantado. Es más, recuerdan las oraciones que se pueden escuchar en cualquier misa católica. Podemos dejar volar la imaginación y ver a la Sacerdotisa Enheduanna recitando los versos respondidos por un coro (de sacerdotes, sacerdotisas, o el mismo pueblo). Podemos atrevernos a imaginar cómo hubiera sido escuchar este himno cantado, tal vez con una voz principal y un coro, en el templo, o en una procesión, quizá hubiera monofónico, como el canto gregoriano, o en polifonía, a varias voces... (es una verdadera lástima que no podamos tener una grabación, o que no nos hayan dejado la partitura): seguramente tendría que haber impresionado a todo aquel privilegiado que lo presenciara, es posible que no tuviera que envidiar al Réquiem de Mozart o al Mesías de Haendel...
112. Entonces Ereshkigal [...]
113 Le responde a Neti, su guardián principal:
114. "Ven Neti, guardián principal del mundo de los muertos,
115. En las palabras con que te mando, presta atención.
116. Abrirás los cerrojos de sus siete puertas,
117. En la puerta Genzir, el rostro del Otro mundo, definirás
sus reglas;
118. Al entrar Inanna,
119. Inclínate [...]y déjala[...]!"
120. Neti, el guardián principal del Otro mundo,
121. Honró la palabra de su reina,
122. Y abrió los cerrojos de las siete puertas del mundo de los muertos,
123. Y en la puerta Genzir, el rostro del Otro mundo, definió
sus reglas.
124. Y a la pura Inanna, le dijo:
125. "Ven, Inanna, entra. " Ven, Inanna, entra !
126. Y al atravesar la primera puerta,
127. La shugurra, "la corona de la abundancia”, le fue
removida.
128. "Qué es esto !" Qué es esto !
129. "Extraordinariamente, Inanna, los decretos del Mundo de los muertos
han sido perfeccionados,
130. Oh, Inanna, no cuestiones los rituales de este mundo !"
131. Al cruzar ella la segunda puerta,
132. Le quitaron el cetro de lapislázuli.
133. "Qué es esto !" Qué es esto !
134. "Qué es esto !" [etc.]
[...]136. Al pasar por la tercera puerta,
137. La despojaron de las pequeñas cuentas de lapislázuli que llevaba atadas al cuello.
138. "Qué es esto !" [etc.]
[...]141. Al traspasar la cuarta puerta,
142. Las brillantes piedras de su pecho le fueron removidas.
143. "Qué es esto !" [etc.]
[...]146. Al entrar por la quinta puerta,
147. Le sustrajeron el anillo de la mano,
148. "Qué es esto [etc.]
[...]151. Tras penetrar por la sexta puerta,
152. La placa ...de su pecho fue quitada.
[...]156. Al cruzar la séptima puerta
157. La despojaron del resto de sus ropajes.
[...]162. La pura Ereshkigal se sentó en su trono,
163 Los anunnaki, los siete jueces, pronunciaron juicio
ante ella,
164.Y fijaron sus ojos sobre ella, los ojos de la muerte,
165. Y a su palabra, la palabra que tortura al espíritu
166. [...]
167. La ("mujer") enferma fue convertida en cadáver
168. Y el cadáver fue colgado de una estaca.
por ella,
179. Y dirigió sus pasos al Ekur, a la casa de Enlil.

En este fragmento Inanna aparece engalanada con sus 6 joyas, más las vestiduras, y siete “decretos” (lo que quiera que signifique esto: tal vez, atributos de su poder) y se dirige a las Puertas del Otro Mundo. Sin embargo, su astuta hermana Ereshkigal ha decretado que ante cada puerta tenga que desprenderse de una joya, y por último, ante la séptima puerta, de sus vestidos. En cierta clave de interpretación podemos entender ese desprendimiento como rituales de purificación para cada uno de los siete planos, o el sacrificio de cada uno de los elementos de la personalidad. Así, indefensa, se presenta ante su hermana y los Annunnaki , quienes la condenan a muerte. Ninshubur, el mensajero, cumpliendo las instrucciones que le había dado su señora antes de partir, recorre los palacios de los dioses Enlil , Nanna y Enki, y les suplica que salven a Inanna de la muerte.
Finalmente es Enki quien hace caso de los ruegos del mensajero y le hace llegar a Inanna el “alimento de vida” y el “agua de vida”

243. "Sobre el cadáver colgado de la estaca dirigid el temor de los rayos del fuego,
244. Sesenta veces el alimento de la vida, sesenta veces el agua de la vida, salpicarás sobre él.

De esta forma, Inanna recobra la vida y regresa, triunfante, del Más Allá, al frente de un ejército de “demonios” (no lo entendamos desde el significado cristiano de seres malignos, sino de daimon, espíritus, genios, etc.) Estamos ante el viejo mito de la Luz que es “vencida” por la Oscuridad, de la Noche que se adueña temporalmente del Día, del Caos que aparentemente vence al Orden. Es un período de recogimiento, de sacrificio, de “muerte” aparente, la semilla enterrada en la oscuridad, en las entrañas de la tierra, esperando el momento propicio para estallar de Vida,: nada más y nada menos que el Misterio de la Vida y de la Muerte, del Ciclo, de la gran Rueda, de lo que tiene que morir para poder renacer con fuerzas renovadas, restaurando de nuevo el Orden, Triunfante y Victoriosa, bella y terrible, “ la Reina del Cielo, el lugar donde se alza el Sol".


2. THEANO, la primera Filósofa (siglo VII a.C)
Se dice que, cuando en la antigua Grecia, ante una disputa, un juicio, etc., era necesario el concurso de algún ciudadano incorruptible, de intachable conducta y moralidad, llamaban a un pitagórico. Aparecen como hombres y mujeres elegantes, pulcros, impecables en su sencillez y, distinguiéndose en sus vestiduras, aún sin ser lujosas, y su forma de hablar, de moverse, por su pureza, frescura, elegancia. Si bien en nuestro tiempo a Pitágoras sólo se le relaciona con las Matemáticas y su famoso teorema, hay que decir que la Escuela Pitagórica era mucho más que un conjunto de individuos dedicados al estudio de la Geometría y Aritmética.

Era un verdadero sistema de desarrollo integral del individuo, y perseguía la armonización interna del Hombre y sus distintos aspectos, planos, de su personalidad, para convertirse en un canal, en una caña hueca, a través de la cual el Ser pudiera expresarse de la mejor forma; armonizándose de esta manera con la Naturaleza, en todos sus planos, hasta los más elevados, la Región de los Números Puros, volviéndose a reunirse con la Mónada, de la que surgió todo el Universo, en el Acto de la Creación expresado en la Tetractys

La fraternidad fundada por Pitágoras en Crotona (Sicilia) se regía por severas reglas de conducta, libremente aceptadas al entrar en la Escuela. Este código moral iba dirigido al dominio de la personalidad, del yo animal, para que le “estorbara” lo menos posible al Alma en su camino ascendente. Este sentido de purificación de la personalidad iba ligado a la idea de la Reencarnación o Trasmigración de las Almas, que el platonismo recuperaría, heredada del orfismo, y de las doctrinas egipcias e indoiranias, conocidas directamente por Pitágoras en su estancia en Babilonia y Egipto.


Se basa en cuatro aspectos, según señala Porfirio en su biografía sobre Pitágoras:

- El alma es inmortal.

- Las almas cambian su lugar pasando de una forma de vida a otra.

- Todo lo que ha sucedido retorna en ciertos ciclos y no sucede nada realmente nuevo.

- Hay que considerar todos los seres animados como emparentados entre sí.
El Hombre, al purificarse, iba liberando cada vez más su Alma de la Tierra que la aprisionaba. Reencarnación tras reencarnación, hasta que llegara un momento en el que el alma, libre por fin de ataduras, no necesitara encarnar más, uniéndose de este modo a la Divinidad. Este tipo de enseñanzas más esotéricas iban acompañadas del conocimiento profundo de la esencia de la Naturaleza, basada en el Número el principio inteligible a través del cual el cosmos, gobernado por el Espíritu manifestaba al hombre su armonía interna, cuyas proporciones armónicas se expresan a través de la Música, y se transmitían bajo secreto a los mathematikoi, o conocedores , mientras que los akousmatikoi u oidores se limitaban, bajo voto de silencio, a seguir los preceptos morales y a conocer las enseñanzas exotéricas, hasta que estuviesen preparados, y tras una serie de duras pruebas, demostraran que eran dignos de esas enseñanzas.

Si bien podemos tomar esta distinción, existente en todas las grandes Escuelas Iniciáticas, como un signo de “elitismo” o “discriminación”, también es cierto que, hoy en día no todos entendemos (ni tenemos por qué entender) la Teoría de la Relatividad o las complicadas fórmulas de la Física cuántica, por poner un ejemplo. Además, para entrar al círculo de los mathematikoi el discípulo debía pasar una serie de pruebas, necesarias para probar que se estaba preparado para recibir ese tipo de conocimiento profundo de la naturaleza del Hombre y del Cosmos; y servía, junto a la obligación de guardarlo en secreto, para que no cayera en manos equivocadas.

Y... ¿no tenemos el ejemplo, hoy en día, del peligro que corre un conocimiento en malas manos (pensemos, por poner un ejemplo, en los “manuales” de fabricación de bombas caseras, que hoy circula por internet...)
Por otra parte, Pitágoras aceptaba como discípulos a hombres de muy diversa condición, incluso a esclavos; y a las mujeres, al mismo nivel, algo que para la mentalidad griega era casi revolucionario, pues las mujeres solían estar apartadas de la “alta” cultura y relegadas al gineceo, al ámbito doméstico, excepto algunos casos paradigmáticos, como el Thiasos[2] sáfico o algunas cortesanas o “hetairas” (que más que prostitutas de lujo pudieran ser una “institución” parecida a la de las Geishas, salvando, por supuesto, las distancias culturales y temporales). Se sabe que en la primitiva comunidad pudieron existir unas 28 pitagóricas, tanto alumnas como maestras: se conocen los nombres de Theano, Arignote, Themistoclea, Myia y Damo, entre otras.

De Theano de Crotona se sabe bien poco; fue alumna de Pitágoras, contrajo matrimonio con él y tuvieron dos hijos y una hija, Arignote (o Damo). Theano se convirtió a su vez en Maestra de la Escuela, y se le atribuyen incluso varios textos, de los que sólo nos quedan referencias indirectas: una Vida de Pitágoras, una Cosmología, Teorema de la razón áurea, Teoría de los números y Construcción del Universo, además de varias cartas y una obra de orden moral, titulada Sobre la Piedad, en la que expone la responsabilidad del hombre y de la mujer como mantenedores de la Ley, la Justicia y la Armonía: la mujer en el interno-el ambito familiar- y el hombre en el externo, de hecho, cada uno de los dos es importante en los dos aspectos, pero casi más el de la mujer, en ese sentido, si ésta falla, la sociedad entera se resiente. Hay que tener en cuenta que desde siempre la mujer era la principal educadora: la que transmite todos los valores familiares, sociales, humanos, de generación en generación. Ambos roles, el masculino y el femenino, son igual de importantes, y en la concepción pitagórica del mundo, entre dos polos opuestos no existe la competencia, sino la armonía de los contrarios.

Pitágoras huyó de su isla natal, Samos, por culpa del tirano Polícrates; de la misma forma tendrá que exiliarse de Crotona, debido a un movimiento antipitagórico, tal vez de raíces políticas, instigado por un aristócrata que precisamente no había sido admitido por la Escuela; resentido, movilizó a la muchedumbre con falsos rumores, acusándoles de ser la causa de todos los males, incluso terremotos (de siempre los hombres honestos e incorruptibles han sido incómodos para el poder establecido, para los “amos de la caverna”...).
Muchos de los miembros morirían asesinados, otros sobrevivieron, exiliados, desperdigados por la “coiné”. A la muerte de Pitágoras sobre el 500 a.C. (unos dicen que en Crotona, durante el asalto, otros que fue en el exilio) su viuda, Theano, se hizo cargo de la Escuela, conservando el cuerpo principal de las doctrinas de su Maestro y esposo. De hecho, posteriormente, la Escuela se dividió: de un lado, un grupo de los acusmáticos se centraron en conservar las enseñanzas exotéricas, tal y como las recibieron, sin apenas cambios; mientras que los matemáticos, se consideraron los continuadores de su obra, gracias a Theano, conservaron el lado más profundo de sus enseñanzas, profundizando en los conocimientos filosóficos y esotéricos; en lugar de aferrarse a la letra muerta trataron de conservar el espíritu. Aquí es donde cobra mayor importancia la labor callada, oculta, casi de espaldas a la Historia, que Theano realizó al seguir la senda que trazara Pitágoras. Gracias a esta extraordinaria mujer las ideas del filósofo samio pudieron sobrevivir a la destrucción y al exilio, a las persecuciones y matanzas que hubo, no solo en Crotona sino en las demás “filiales” de la Magna Grecia, y pudo así surcar las aguas de la Historia, inspirando a Platón y a los neoplatónicos, llegando su legado hasta la República Romana, de la mano de Catón el Mayor, según cuentan Plutarco y Cicerón, seguidor igualmente del neopitagorismo. En definitiva, vemos cómo a menudo la Historia no se construyen sólo con grandes hazañas, obra de Grandes Hombres inspirados directamente por la Divinidad, sino que, además, esas Obras deben mantenerse en el tiempo, a base de Constancia, Paciencia, Perseverancia, Fidelidad y Lealtad, así como Amor, Voluntad e Inteligencia. Y, en este caso, si bien fue Pitágoras de Samos quien encendió la Antorcha, hay que reconocer también que fue una mujer de Crotona, una Filósofa, una Matemática, una Maestra, quien supo mantenerla encendida, y transmitirla a las generaciones posteriores, a toda la Humanidad.

[1] Movimiento religioso de origen probablemente oriental, se instaura en Grecia a través de Tracia en el siglo VI a. C. El orfismo toma a Dionisos como su dios y a Orfeo como su sacerdote, reuniendo cierto sentido místico con una ascética de purificación. El espíritu humano procede de otro mundo y se encuentra como desterrado en este, encadenado al cuerpo por la sensualidad
[2] Escuela de probable contenido Mistérico fundada por la poetisa Safo de Lesbos y encaminada a educar a las niñas y mujeres, centrándose en el Arte, la Poesía y la Música.


3. MURASAKI SHIKIBU (978? - 1026?)
Cuando en 1925 apareció en Inglaterra la primera versión occidental de "La historia de Genji", los críticos y escritores europeos quedaron impactados por esta novela japonesa, comparable en calidad con los grandes clásicos occidentales, teniendo en cuenta además que fue escrita hace mil años, y que su autora era una mujer.
Murasaki Shikibu era hija de Fujiwara Tametoki, un letrado y literato, quien se preocupó de que su hija fuese bien instruida. Murasaki fue notable aún siendo niña, cuando era capaz de leer libros que incluso los jóvenes mejor educados encontraban difíciles.
Su infancia no fue feliz, pues su madre murió poco después de su nacimiento, seguida en poco tiempo por su hermana mayor, de quien ella dependía. Poco después, contrae nupcias con un noble de una familia de similar clase social. En unos pocos años, su esposo, Fujiwara no Nobutaka, también moriría dejándola con una hija. Fue en este contexto adverso en el que Murasaki escribió “El Relato de Genji”.
En "La historia de Genji", Murasaki Shikibu, dama de la corte imperial, realiza un retrato minucioso de una sociedad refinada, culta; auque también un tanto vacía y frívola. Murasaki no se detiene, pues, en ensalzar ese modo de vida, ya que, a medida que avanza la novela, esta va madurando, a la par que ella misma; va profundizando en las motivaciones de todo lo que le rodea, y de la mano del pensamiento budista zen, desvela lo superficial de la vida cortesana, así como la fragilidad de las mismas emociones humanas, contrastándolas con la belleza de la naturaleza, y enfrentando el aparente refinamiento aristocrático con los sufrimientos y miserias de los personajes. La obra relata la vida del príncipe ficticio Hikaru Genji (“príncipe Brillante) y de sus descendientes. Comienza con el nacimiento de éste, fruto de la relación entre el emperador Kiritsubo y una dama de la corte, y continúa con las aventuras amorosas de Genji, su ascenso en la corte, su posterior exilio y retorno.
Los retratos psicológicos son ricos en matices; los personajes femeninos que aparecen en la vida de príncipe Genji son también descritos de forma individual, con sus refinamientos aristocráticos, talentos en las artes de la música, dibujo, poesía y amor por las bellezas de la naturaleza, en contraste a sus propios sufrimientos y precarias situaciones. Todo ello refleja una hondura de pensamiento, una capacidad de observación, de penetrar en el alma de las personas, un alma culta, sensible, de esmerada educación, llena de amor por la belleza de la naturaleza y del arte, deseosa de plasmar todo un mundo interior, logrando, como decimos al principio, una de las primeras novelas propiamente dichas, en un tiempo en que, no lo olvidemos, Europa estaba sumergida de lleno en la Edad Media, las pocas personas que sabían leer y escribir se dedicaban a copiar, el teatro había desaparecido y la literatura consistía en los cantares de gesta que relataban hazañas guerreras más realistas o fantásticas: habría que esperar unos tres siglos, hasta los trovadores, y aún hasta los albores del Humanismo, hasta un Bocaccio, Dante, Petrarca, Chaucer, para encontrar algún tipo de texto literario que no fuera religioso o guerrero; y aún dos siglos más hasta la primera novela “moderna”, El Quijote. Por tanto, se puede decir que estamos ante una precursora, adelantada al mismo Cervantes.
Pero no se limita sólo al retrato costumbrista: a través de sus personajes, Murasaki deja traslucir su mundo interior, incluso sus motivaciones, el porqué de su arte:
"(...) Pero tengo una teoría propia acerca de lo que es este arte de la novela y como nació. Primero, no consiste sencillamente en que el autor haga una narración de las aventuras de otra persona. Por el contrario, la novela surge porque la propia experiencia del narrador acerca de hombres y cosas, ya sea en bien o en mal -y no solamente lo que él mismo ha pasado, sino también los hechos que no hizo más que presenciar o que le fueron contados-, le produjo una emoción tan arrebatadora, que no podría tenerla encerrada más tiempo en su corazón. Muchas veces algo de su propia vida o de lo que lo rodea le parece al escritor tan importante, que no puede soportar que quede en el olvido. Jamás deberá llegar el día -piensa- que los hombres no sepan esto. Esa es mi idea de como surgió este arte.

Evidentemente, pues, el describir sólo lo que es bueno y bello no es lo que concierne al arte del narrador. Por su puesto que a veces su tema será la virtud y entonces podrá jugar con él como le parezca. Pero justamente no es lo menos probable que le hayan impresionado numerosos casos de vicio e insensatez del mundo que le rodea, y con respecto a ellos tiene exactamente los mismos sentimientos que con respecto a las acciones superlativamente buenas con que tropieza: son importantes y hay que guardarlas en las trojes. Así, todo, sea lo que fuere y cuanto suceda en esta vida terrenal y no en algún país de hadas que escapa a nuestro alcance.(...)"
A través de Genji, Murasaki nos revela su pensamiento. Para ella, la novela no es sólo entretenimiento, no es sólo un deleite, su función no es puramente estética: tiene un fin moral. Es el Libro de la Vida, en el que es necesario el registro no sólo de lo bueno; precisamente son los malos momentos los que (por desgracia) más nos enseñan (recordemos las enseñanzas del Buda, el dolor como vehículo de conciencia) y nuestra mente dual funciona por la oposición de los contrarios: reconoce lo bueno en función de lo malo, lo bello en función de lo feo, lo justo por lo injusto...y lo malo y lo feo son necesarios, incluso, para que aprendamos a reconocer y valorar lo bueno y bello. Y esa es tarea del escritor: dejar constancia, para que generaciones posteriores puedan beneficiarse de esas enseñanzas.
Puede pensarse que esa es también la función de los que escriben la Historia, sin embargo:
"(...) Historias comunes son sólo meros registros de eventos, y generalmente son tratados de una sola forma. No dan una visión interior del verdadero estado de la sociedad. Esta, sin embargo, es la verdadera esfera en la que principalmente moran las novelas. Las novelas, son ciertamente ficciones, pero no siempre representan puras invenciones; siendo estas sus únicas peculiaridades, que en ellas los escritores frecuentemente desarrollan, entre numerosos personajes reales, el mejor, cuando desean representar el bien, y el más extraño, cuando desean entretener. (...)"
Es decir, por un lado está la historia, como registro de hechos; y por otro, la novela: la recreación de esos hechos. Que no tienen por qué guardar absoluta fidelidad con los hechos a los que alude, pero que sí pueden reflejar mejor la “intrahistoria”. La Historia no sólo se construye de grandes hazañas: está esa historia cotidiana, del día a día, que a los historiadores oficiales normalmente no interesa. Y no olvidemos que la historia que nos llega procede de los cronistas o historiadores que en ese momento o en la posterioridad escribían bajo determinados condicionamientos políticos, ideológicos, etc; y esos condicionamientos les hacían resaltar determinados aspectos, sucesos, y en cambio soslayar otros que no convenían a sus fines. De esta manera, en la ficción encontramos una mayor libertad de movimientos, y una mejor capacidad de reflejar esa “visión interior del verdadero estado de la sociedad”.
Con estas palabras, Murasaki define a la perfección lo que es el oficio de escribir. O más que oficio, vicio nefando, casi un exorcismo, de todo un mundo interior, de situaciones y hechos, reales imaginados, que han impresionado al autor y que por tanto considera importantes y dignos de ser contados, ya sean malos o buenos, da lo mismo: de lo que se trata es de dar testimonio, de aprender, en suma, y no importa que sean puras invenciones; pues, como dicen los sabios, quien sabe si lo imaginado no es más real que lo que consideramos como realidad; en este sentido, Imaginación y Realidad, Novela y Vida, serían una sola cosa.

4. Christine de Pizan (1364-1430 )

" Si fuera costumbre mandar a las niñas a la escuelas e hiciéranles luego aprender las ciencias, cual se hace con los niños, ellas aprenderían a la perfección y entenderían las sutilezas de todas las artes y ciencias por igual que ellos... pues... aunque en tanto que mujeres tienen un cuerpo más delicado que los hombres, más débil y menos hábil para hacer algunas cosas, tanto más agudo y libre tienen el entendimiento cuando lo aplican.
Ha llegado el momento de que las severas leyes de los hombres dejen de impedirles a las mujeres el estudio de las ciencias y otras disciplinas. Me parece que aquellas de nosotras que puedan valerse de esta libertad, codiciada durante tanto tiempo, deben estudiar para demostrarles a los hombres lo equivocados que estaban al privarnos de este honor y beneficio. Y si alguna mujer aprende tanto como para escribir sus pensamientos, que lo haga y que no desprecie el honor sino más bien que lo exhiba, en vez de exhibir ropas finas, collares o anillos. Estas joyas son nuestras porque las usamos, pero el honor de la educación es completamente nuestro. "

De esta forma reivindica Christine de Pizan el derecho primordial a la educación, siglos antes de que se hablaran de Cartas de Derechos Humanos, de Derechos del Niño o del feminismo. Esta escritora francesa de origen veneciano se convirtió en la primera mujer europea en vivir de la Literatura, en la primera escritora profesional de nuestro continente. Fue contemporánea a Juana de Arco, de quien incluso escribió una semblanza, pero a diferencia de la Doncella de Orleans, no llevó su lucha a cabo con la espada, sino con la pluma.

Se podría ver cierto paralelismo entre su vida y Murasaki Shikibu, la escritora japonesa que analizamos más arriba. Como Murasaki, Cristina nació de una familia de buena posición y ligada a la corte. Su padre, Tommaso da Pizzano, médico y astrónomo, fue invitado a la corte del rey Carlos V de Francia, cuando ella contaba con cuatro años, instalándose en París, donde recibió por parte de su padre una educación muy completa, en contra de la opinión de su madre, quien prefería ver a su hija entregada por completo a las labores domésticas, antes que dedicarse a la cultura. A los quince años casó con un secretario de la corte, Etienne du Castel; su matrimonio resultó excepcionalmente feliz. Y, tras diez años de dicha, llegarían las pruebas.

Al morir el rey Carlos, tanto su padre como su esposo perdieron ascendiente en la corte, y la familia se encontró en circunstancias difíciles. Finalmente, tras una larga enfermedad, moriría su padre, Tommaso; y poco después, la peste le arrebató a su amado esposo, lo que supuso un golpe aún más duro para ella, al quedarse viuda a los veinticinco años, encontrándose con tres niños pequeños a su cargo, además de su madre y una sobrina. Para colmo, se vio obligada a pleitear para recuperar y mantener el pequeño patrimonio que su esposo le había dejado. Ante una situación tan precaria, Christine debe sacar su familia adelante. Y para ello, decide utilizar sus dotes literarias.
Comienza escribiendo baladas de lamentación por la muerte del amado, que pronto adquieren una gran popularidad, y sus escritos comienzan a circular en las cortes europeas y en círculos de nobles y reyes, como los Duques de Burgundia, el nuevo Rey de Francia Carlos VI, y su esposa Isabel de Baviera. Sin embargo, además de estos poemas y baladas, que le permiten conseguir los ingresos necesarios para mantener a los suyos, su obra toma una nueva dimensión, escorando hacia temas de más envergadura, y por ello, considerados impropios para una mujer, como la historia y la política. Y para colmo, incluso tiene la osadía de entrar en polémica con los intelectuales de la época, iniciando la famosa Querella de las Mujeres, a raíz de la segunda parte de la obra “El Roman de la Rosa”, en la cual su autor, Jean de Meun, ataca duramente a las mujeres, continuando la visión tradicional medieval negativa de la mujer como mal encarnado en la tierra, pecadora y fuente de pecado, sin la capacidad de pensar racionalmente, o incluso como animal dotado de habla y astucia, pero no de razón ni inteligencia; llegando a negar que estuviésemos dotadas de Alma.

Frente a él se sitúa claramente Christine, en sus “Cartas de la Querella del Roman de la Rosa” reivindica para la mujer el reconocimiento de la condición de persona, con toda la dignidad que ello implica, y con todas las cualidades que se atribuían exclusivamente a los varones: inteligencia, fuerza, valor, creatividad, y, asimismo los valores morales propios del ser humano: tenacidad, entrega, fidelidad, prudencia. Y todo ello sin olvidar los valores propios del Rol femenino, y que, por ello, eran minusvalorados: la ternura, el cuidado del hogar y de las personas, niños y ancianos. De aquí que no estemos precisamente ante una “pre-feminista”, ya que, aunque en su obra cumbre, la Ciudad de las Damas, expone lo que los comentaristas modernos denominan una “ginecotopía” (un mundo ideal habitado por mujeres) no significa que la autora crea que las mujeres sean superiores a los hombres, y que por tanto puedan prescindir de ellos. Simplemente es excusa para demostrar que, “aunque en tanto que mujeres tienen un cuerpo más delicado que los hombres, más débil y menos hábil para hacer algunas cosas, tanto más agudo y libre tienen el entendimiento cuando lo aplican”.

La obra principal de Christine, "La Ciudad de las Damas", comienza relatando cómo la autora recibe en su estudio, a tres figuras alegóricas: Razón, Rectitud y Justicia. Ellas le proponen construir una ciudad cuyos cimientos, piedras y acabados son los ejemplos de mujeres virtuosas, y cuya argamasa es la tinta. Reinas poderosas como Semíramis, guerreras como la amazona Pentesilea, poetisas como Safo, profetisas como las sibilas, sabias como la reina de Saba, amantísimas esposas como Artemisa mujeres valerosas como Judith o las sabinas, mujeres castas como Sarah o Rebeca, santas como María Magdalena e incluso la Virgen María. Todas ellas son ejemplos de la capacidad de las mujeres para desplegar todo su potencial, cada vez que tienen la oportunidad. Pero esa Ciudad no es una ciudad real, no es una “ginecotopía”, sino una ciudad interna, esa Ciudad que cada uno en nuestro interior debe construir, donde habite nuestra Alma Inmortal, representada, en los cuentos y en los mitos, como la Princesa que yace dormida en el centro del laberinto.

OBRAS DE CHRISTINE DE PIZAN
-1399: Epístola al Dios Amor - 1400: Debate de los Dos AmantesDechado de Poissy- 1401: Epístola de Othea- 1402- 1403: Libro del Camino de Largo Estudio- 1404: Libro de la Mutación de Fortuna- 1405: Libro de la Ciudad de las DamasEl Tesoro de la Ciudad de las Damas o Libro de las Tres VirtudesEpístola a Isabel de BavieraEl sueño de Cristina- 1410: Libro sobre Hechos de Armas y Caballería- 1411-1412: Lamentaciones sobre los males de Francia- 1414: Epístola sobre la Cárcel de la Vida Humana- 1415: El Libro de la Paz- 1429: Dechado sobre Juana de Arco


5. MACUILXOCHITZIN (1435-¿?)
Elevo mis cantos,
Yo, Macuilxóchitl,
con ellos alegro al Dador de la vida,
¡comience la danza!

“Quinta Flor” significa Macuilxochitzin en náhuatl. Probablemente sea el nombre del día del calendario azteca en que nació una princesa y poetisa, hermosa flor del país del águila y la serpiente.
Normalmente se tiene a los aztecas por un pueblo belicoso, dedicado exclusivamente a la guerra. Es cierto, hasta cierto punto. No hay que negar el carácter expansionista del imperio aztecatl, y por otro lado la celebración de las “guerras floridas”, y los cruentos sacrificios humanos que ensangrentaban los templos; este cuadro, aderezado por el arte que nos ha llegado de ellos, por esas esculturas terribles de Diosas Madres de cabeza de serpiente, cráneos en el cinturón, vestidas de piel humana, nos dan una imagen poco favorable de este pueblo. Y, sin embargo, aunque nos cueste imaginarlo, los aztecas tenían sus poetas, tenían sus filósofos, como Netzahualcoyotl, príncipe, filósofo y poeta; ensalzaban la belleza, se deleitaban con las mariposas y las flores, omnipresentes en sus poemas; recordaban a aquel sabio Rey y Dios, ataviado con una máscara de serpiente de jade y plumas de quetzal, que les ordenó sacrificar exclusivamente jades, plumas, flores, y que marchó al Oriente, con la promesa de regresar algún día, siguiendo el camino inverso al de sus antecesores, cuando tuvieron que huir de una Aztlan a punto de desaparecer en las aguas del olvido.
Aquellos que, mucho tiempo después, oyeron la llamada del Colibrí del Sur, Huitzilopochtli, y fueron conducidos a un lugar pantanoso, encontraron un águila devorando una serpiente: la señal convenida. Allá se instalaron, fundaron Tenochtitlan, una de las mayores ciudades de su época, una metrópolis del siglo XV, comparable a Constantinopla, Pekín, y que dejó boquiabiertos a los aventureros que llegaron de Oriente, con armas que escupían fuego y la codicia pintada en sus ojos.
En Tenochtitlan nació la princesa Macuilxochitzin , quizás el día “5-Flor”. O quizás tomo ese nombre del Dios del Canto y la Danza, Macuilxochitl. Su padre fue Tlacaelel, poderoso consejero militar de la realeza azteca, y vivieron durante en el reinado de Axayácatl, uno de los más grandes reyes aztecas, cuyas hazañas cantó la forjadora de cantos, la princesa Macuilxochitzin.

5 ¿Adónde de algún modo se existe.
a la casa de El
se llevan los cantos?
¿O sólo aquí
están vuestras flores?,
10 ¡comience la danza!

Poco se sabe de la vida de la princesa. Pero sabemos que no fue del todo una excepción. Existen noticias procedentes de historiadores aztecas y de la Conquista sobre mujeres notables, sabias, cultas, artistas, como la señora de Tula, amante de Nezahualpilli, quien “competía con el rey y con los más sabios del reino y era muy aventajada en poesía”. Esto indica la importancia que tenía la cultura, el arte, el conocimiento, entre el pueblo azteca, así como la preocupación por la formación de sus hijos.
Después de la lactancia, los hijos se separaban por sexos: el padre se ocupaba de los hijos, la madre, de sus hijas, adiestrándolas en tareas propias del hogar: limpieza, faenas culinarias, artesanía (arte de tejer, cerámica...). a los hijos se les trataba de despertar el valor. Al mismo tiempo se preocupaban por inculcarles los valores de la comunidad: el respeto a los mayores, la auto-disciplina, el esfuerzo en el trabajo, la honestidad, la piedad religiosa, y velaban por que se convirtieran en personas honradas, modestas, sencillas, todo ello con rigor y disciplina, pero sin olvidar nunca el amor.
Más o menos, a los quince años, los jóvenes de ambos sexos pertenecientes a las clases populares (macehuales) ingresaban en el telpochcalli o escuela de barrio. Los jóvenes de las clases nobles (pillis) pasaban al calmecac. La educación era obligatoria y gratuita, y se fundamentaba en el desarrollo del alumno desde su interior al exterior. En este sentido podemos señalar un aspecto poco conocido de los aztecas: la importancia que daban a la formación del individuo, dirigida al desarrollo intelectual y emocional, dirigida por los temachtiani, sabios o maestros.

Maestro de la verdad
No deja de amonestar
Hace sabios los rostros ajenos
Hace a los rostros tomar una cara
Los hace desarrollarla.
Les abre los oídos, los ilumina.
Es maestro de guías,
Les da su camino,
De él uno depende.
Pone un espejo delante de los otros
Los hace cuerdos y cuidadosos,
Hace que en ellos aparezca una cara…
Gracias a el, la gente humaniza su querer,
y recibe una estricta enseñanza.
Hace fuertes los corazones, confronta a la gente,
Ayuda, remedia, a todos atiende.

El Calmecac constituyó una verdadera Escuela de Sabiduría, que comenzaba desde la infancia. El estudio y del trabajo templaban el carácter de los niños, por medio de una disciplina espartana, a través de actividades cotidianas, mencionadas en el Códice Florentino, como "ir a traer a cuestas leña, barrer los patios, ir a buscar puntas de maguey", para transmitirles el sentido de la responsabilidad; incluso practicaban autosacrificios rituales: pinchazos con agujas de maguey, respiración de humo de chile, exposición a la intemperie en un charco de agua... nos pueden parecer prácticas crueles, desde nuestra blanda mentalidad burguesa, sin embargo, así aprendían a dominar su cuerpo y a no prestarle tanta importancia, a prescindir de la comodidad, a resistir el dolor. Recibían clases de los “maestros de la palabra”, los tlatolmatinime, sacerdotes poetas y sabios, autores de discursos, quienes les enseñaban el tecpilatolli, o lenguaje noble y cuidado, es decir, la Oratoria. Estos maestros se reunían en las fraternidades de sabios y poetas, las icniúhyotl, para dar a conocer las composiciones. Además de estas materias, equivalentes a nuestras Humanidades, se enseñaba matemáticas, astronomía, el calendario, los ritos y dogmas, el arte de gobernar, las leyes y, sobre todo, la estrategia militar. Esta educación, por tanto, era vivencial: lo que aprendían intelectualmente lo aplicaban en todos los órdenes de la vida, y a la vez, todo cuanto sucedía en la vida de cada uno, desde lo cotidiano hasta cualquier acontecimiento más o menos extraordinario, era una oportunidad para aprender. Los investigadores que están re-descubriendo este sistema de educación azteca se asombran del conocimiento que poseían sobre al ser humano y sus capacidades, y de su manejo de lo que hoy se conoce como “inteligencia emocional” (cuando sería justamente lo contrario: no es que la hubieran descubierto ellos antes, es que nosotros, la civilización occidental, la habíamos olvidado, y ahora es cuando se está recuperando).
Existía también el cuicalco (casa del canto), donde al atardecer muchachos y muchachas se ejercitaban en danzas y cantos de carácter religioso y ritual, hasta muy entrada la noche. En estas escuelas aprendería Macuilxochitzin a rimar versos para los bailes sagrados y guerreros.

El matlatzinca
es tu merecimiento de gentes, señor Itzcóatl:
¡Axayacatzin. tú conquistaste
la ciudad de Tlacotépec!
15 Allá fueron a hacer giros tus flores,
tus mariposas.
Con esto has causado alegría.
El matlatzinca
está en Toluca, en Tlacotépec.
20 Lentamente hace ofrenda
de flores y plumas
al Dador de la vida.
Pone los escudos de las águilas
en los brazos de los hombres.
25 allá donde arde la guerra,
en el interior de la llanura.
Como nuestros cantos,
como nuestras flores.
Así, tú, el guerrero de cabeza rapada.
30 das alegría al Dador de la vida.
Las flores del águila
quedan en tus manos,
señor Axayácatl.
Con flores divinas.
35 con flores de guerra
queda cubierto.
con ellas se embriaga
el que está a nuestro lado.
Sobre nosotros se abren
40 las flores de guerra.
[...]
El poema de Macuilxochitzin constituye un canto a la Victoria del gran rey azteca Axayácatl. en él se cuenta cómo fue herido por un guerrero del pueblo de los otomíes, cómo manda llamar al guerrero y cómo las mujeres otomíes logran ablandar al rey con sus súplicas. Llaman la atención los versos «Preparadle un braguero, una capa,/ se los daréis, vosotras que sois valientes.» parece que quiera resaltar la valentía de esas mujeres, contrastándolo con el miedo del guerrero que no se atreve a enfrentarse al rey.
Macuilxochitzin parece conocer de primera mano los acontecimientos bélicos, las conquistas de su rey. No es extraño que hubiera acompañado a su padre en las campañas en que este participó como consejero de Axayacatl, pues era habitual que mujeres de la nobleza sirvieran de intendencia en la retaguardia, lo que da muestra de la valentía de las mujeres mexicas. Es de señalar también el tratamiento que hace de la guerra: para ser un pueblo tan belicoso, están siempre utilizando imágenes muy líricas, hablando de flores, mariposas... en realidad, como pueblo guerrero que eran, reconocían la fugacidad de la vida de los hombres, pero también su belleza: (algo que también ocurre en el Japón del código samurái, el Bushido); por ello es que juegan tanto con estas imágenes, que evocan cosas hermosas, pero efímeras, poderosas en su fragilidad, en su belleza, con el poder que nace de la ternura, de la delicadeza, de la dulzura de una flor, de una mariposa, de una pluma, de una mujer.


Cristina Diaz

sábado 28 de junio de 2008

Reglas para la vida práctica- Paracelso


1.- Lo primero es mejorar la salud. Para ello hay que respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rítmica, llenando bien los pulmones, al aire libre o asomado a una ventana. Beber diariamente en pequeños sorbos, dos litros de agua, comer muchas frutas, masticar los alimentos del modo más perfecto posible, evitar el alcohol, y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un tratamiento. Bañarte diariamente, es un habito que debes a tu propia dignidad.

2.- Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza. Huir como de la peste de toda ocasión de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines, murmuradoras, indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores por natural bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman la base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de importancia decisiva: se trata de cambiar la espiritual contextura de tu alma. Es el único medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.

3.- Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna persona. Debes cuidar tus propias energías y huir de todo sentimentalismo.

4.- Hay que olvidar toda ofensa, más aun: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu alma es un templo que no debe ser jamás profanado por el odio.

5.- Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto fortifica enérgicamente el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con las buenas influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos a veces luminosas ideas, susceptibles de cambiar toda una existencia. Con el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente por una voz interior que te guiará en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el daimon de que habla Sócrates. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablara así de pronto, tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en sí, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse; la carne flaca.

6.- Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aún de tus más íntimos, todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras. Por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.

7.- Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el día de mañana. Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque hay detrás de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños. Si elevas tu espíritu no habrá mal que pueda tocarte. El único enemigo a quien debes temer es a ti mismo. El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas de todos los fracasos, atraen las malas influencias y con ellas el desastre. Si estudias atentamente a las personas de buena suerte, veras que intuitivamente, observan gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de las que allegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el sentido recto, pero poseen muchas virtudes que arriba se mencionan. Por otra parte, la riqueza no es sinónimo de dicha; Puede ser uno de los factores que a ella conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras; pero la dicha más duradera solo se consigue por otros caminos; allí donde nunca impera el antiguo Satán de la leyenda, cuyo verdadero nombre es el egoísmo. Jamás te quejes de nada, domina tus sentidos; huye tanto de la humildad como de la vanidad. La humildad te sustraerá fuerzas y la vanidad es tan nociva, que es como si dijéramos: pecado mortal contra el Espíritu Santo.

Theophrastus Bombast von Hohenheim PARACELSO

jueves 12 de junio de 2008

Platón

PLATÓN.

El ateniense Aristocles, conocido posteriormente como Platón por la anchura (platys) de sus hombros nació en 427 aC. Pertenecía a una familia de la nobleza ateniense que contaba entre sus antepasados a Solón y remontaban su genealogía mítica hasta el mismo Poseidón.
Aunque no sabemos mucho de sus años de juventud es lo mas probable que recibiera la enseñanza literaria típica de la época, teniendo que memorizar los textos poéticos que contenían las doctrinas morales, así como los fundamentos de la música, la danza y la gimnasia. Su enseñanza debió de ser muy completa. Es muy posible que recibiera clases de Crátilo, discípulo de Heráclito y quizá también de Hermógenes, de la escuela de Parmenides. Eran aquellos unos años ciertamente difíciles para la ciudad de Atenas, enzarzada en plena guerra del Peloponeso contra Esparta por la hegemonía de la Hélade.
Fue en el año 407, cuando con apenas veinte años, Platón descubrió a Sócrates quedando tan impresionado de la enseñanza del anciano que se convirtió al punto en su discípulo. Es famosa la anécdota referente al encuentro entre ambos: Sócrates tuvo un sueño en el que entre las personas que le escuchaban conversar en una plaza aparecía un cisne blanco que se abría camino entre ellos. Al día siguiente en la plaza, mientras enseñaba, apareció Platón. Este encuentro cambiaría el curso de la cultura griega y por tanto de la europea-occidental.

Los años siguientes, que marcan el final de la guerra y la derrota de Atenas, fueron especialmente dramáticos y agitados en la ciudad y su epílogo de régimen oligárquico, el de “los treinta tiranos” propiciado por la vencedora Esparta, y la rápida reacción democrática ateniense fueron precisamente los pocos años en que en Platón pudo ser discípulo de Sócrates. Breves años aunque fundamentales en la formación del filosofo que recibirá de su maestro algunas enseñanzas clave que estarán presentes en toda su trayectoria posterior: por un lado la virtud del dialogo como método de investigación en las almas de las personas, la necesidad de indagar siempre y además en compañía, no en solitario, y por otro la necesidad de la virtud unida indisolublemente al conocimiento.
Otro aspecto fundamental de toda la filosofía de Platón, el interés por la política, el buen gobierno de las ciudades y la búsqueda de la justicia, también tiene su origen en esta época. Según narra el propio Platón en su famosa Carta VII su deseo era participar en la vida política de Atenas, pero las incoherencias y los abusos que presenció tanto en “los treinta tiranos” como en la posterior reacción democrática (que condenó a muerte a Sócrates) lo desengañaron: “Finalmente llegué a la conclusión de que todos los Estados actuales están mal gobernados, pues su legislación es casi incurable... Entonces me sentí irresistiblemente movido a alabar la verdadera filosofía y a proclamar que solo con su luz se puede reconocer donde está la justicia en la vida pública y privada . Así pues no se acabarán los males para el hombre hasta que llegue al poder la raza de los puros y auténticos filósofos al poder, o hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad, no se pongan verdaderamente a filosofar”.
El carácter netamente político de toda la filosofía posterior de Platón queda bien definido por estas palabras y muchos de sus diálogos, además de sus infructuosos intentos en Siracusa serán buena muestra de ello.
El ejemplo de vida, que supuso el anciano Sócrates para el joven Platón fue decisivo. Toda la sabiduría y afán de perfección del maestro se volcó sin duda sobre el discípulo. Podemos imaginar fácilmente el entusiasmo y satisfacción del maestro que, casi al final de sus días consigue encontrar al mas destacado y brillante de todos sus discípulos. Podemos imaginar también el impacto que sobre Platón debió ejercer el injusto juicio y condena de su maestro. La crisis interior debió ser tremenda y el sentimiento de injusticia e impotencia enormes. A partir de allí debía seguir sólo su camino que iba a ser, pese a la veneración por su maestro, muy diferente al de Sócrates. Si este apenas salió de Atenas, Platón recorrerá el Mediterráneo oriental, desde Egipto a Sicilia, pasando largos años fuera de su ciudad. Pero a lo largo de estos viajes su formación se fue completando y enriqueciendo al recibir nuevas e interesantes influencias y enseñanzas. Por otro lado si Sócrates nunca escribió sus enseñanzas, Platón compondrá uno tras otro sus casi treinta diálogos, en una actividad literaria sin tregua de tanta calidad como extensión. Tenemos pues filósofo viajero y escritor.

Tras la muerte de Sócrates se dirigió a Megara junto con algunos otros discípulos, donde no permaneció mucho tiempo, quizá unos tres años, donde recibió clases de Euclides (no es el famoso matemático). Un doble sentimiento debía acuciarle, de un lado el resentimiento contra los atenienses que le impulsaba a alejarse de Atenas, e incluso de Grecia, y por otro el afán de continuar aprendiendo y abrirse al mundo. Se dirigió, como tantos otros griegos antes y después de el, a Egipto atraído por la fama de sabiduría ancestral que emanaba de sus templos y centros de estudio. Aunque sometido al dominio político persa y lejos ya de sus mejores momentos culturales y espirituales Egipto todavía era un referente fundamental y una fuente básica de conocimientos para todo el que quisiese buscar. Allí sin duda, aunque no sabemos exactamente ni donde estuvo ni cuanto tiempo, continuó ampliando su formación. Posiblemente estudió matemáticas y astronomía. En todo caso las referencias que hace a Egipto en sus obras muestran siempre una gran reverencia y hacia aquella gran civilización.

Posteriormente se dirigió a Cirene, colonia griega en la costa de la actual Libia, donde se encontró con el filósofo Aristipo y el matemático Teodoro. Desde allí pasó a la Magna Grecia donde encontraría nuevas oportunidades para seguir aprendiendo. Llegó a Tarento, donde gobernaba el filosofo pitagórico Arquitas. Este encuentro será trascendental también para Platón. Las ideas pitagóricas, le influyeron fuertemente siendo una constante en sus obras a partir de este momento, temas como el de la inmortalidad del alma, la reencarnación, el fuerte misticismo, el interés enorme por la geometría y las matemáticas en general, y por último el modelo de vida común en comunidad que tomara como modelo para su academia.


El viaje posterior a Siracusa le introdujo en el difícil mundo de la política real. Su origen noble y la amistad de Arquitas le favorecieron el acceso a la corte de Dionisio I, el tirano que gobernaba la ciudad, donde entabló profunda amistad con su sobrino Dion que se convirtió en su discípulo. A través de el intentó difundir sus teorías políticas, en buena parte aprendidas en Egipto, pero pronto choco frontalmente con Dionisio que consideraba inadecuados y peligrosos aquellos planteamientos. Las críticas de Platón al estilo de vida de la corte y al tipo de gobierno ejercido por Dionisio terminaron por enojar a éste que decidió encarcelarlo y mandarlo en una nave a Egina para venderlo como esclavo. Allí lo compró un viejo conocido de Cirene, Aniseris, que le devolvió la libertad.

Platón pudo así volver a Atenas donde fundó su Academia, institución educativa que tomó su nombre de la cercanía al templo de un héroe ateniense llamado Academos. Esta especie de primera universidad occidental obtuvo un gran éxito, tanto por la calidad de sus discípulos como por la perfección de sus organización. Su duración fue extraordinaria prolongándose hasta el año 549 dC cuando el emperador bizantino Justiniano la cerró, aún entonces muchos de sus miembros se refugiaron en el imperio persa sasánida continuando allí sus estudios muchos años mas. Fue en gran medida por el celo y cuidado con que sus discípulos cuidaron sus textos durante siglos que podemos conocer las obras de Platón casi totalmente integras, lo cual es un caso casi único en la filosofía antigua. Otros discípulos de Sócrates como el ya mencionado Aristipo de Cirene, o Euclides de Megara, habían fundado escuelas semejantes, incluso el sofista Isócrates estableció una en la misma Atenas, pero ninguna alcanzó la relevancia de la platónica. Esta es la época de mayor fecundidad y brillantez en la producción platónica.

Habiendo muerto el tirano Dionisio (367 aC) y sucediéndole su hijo Dionisio II “el joven” Dion solicitó a Platón que acudiera a Siracusa pues creía que el joven gobernante estaba dispuesto a recibir la enseñanza filosófica. Tras muchas dudas aceptó finalmente por la posibilidad de poner en práctica sus ideas filosóficas. No fue así, Dionisio no mostró ningún interés por la filosofía y el intento resultó de nuevo un gran fracaso. Dión fue acusado de conspiración y enviado al exilio mientras que Platón permaneció dos años en la cárcel hasta poder volver a Atenas. El resultado de este viaje parece que afectó bastante a Platón cambiando la tónica de sus escritos que se vuelven mas pesimistas a partir de este momento.

Tras unos años concentrado en la dirección de la Academia todavía vuelve a ser llamado a Siracusa, en esta ocasión por el propio tirano Dionisio asegurando estar dispuesto recibir sus enseñanzas, convertirse en discípulo suyo y permitir el regreso de Dión. Nuevo viaje y nuevo fracaso que termina con Platón retenido de nuevo y logrando la libertad gracias a la intervención del gobernante-filósofo Arquitas de Tarento. De regreso a Atenas ya nunca mas intenta intervenir directamente en la política, permaneciendo tan solo dedicado a la dirección de su escuela y la redacción de sus últimas obras. Es en esta época cuando escribe su carta VII, dirigida a Dión y sus partidarios que intentan derrocar por la fuerza al tirano, y donde justifica su interés en la política.

Desde el año 366 era discípulo de la Academia el joven Aristóteles que en los últimos años comenzó a marcar algunas diferencias con los planteamientos del maestro. A la muerte de Platón, en el 347, y al no ser designado el como director de la Academia, sino el menos brillante Espeusipo, la abandono iniciando su camino propio que le llevaría a ser preceptor del gran Alejandro de Macedonia y posteriormente a fundar su propia escuela: el Liceo.

OBRAS.
Su enorme producción se puede clasificar en varias fases atendiendo a un criterio tanto cronológico como de evolución de los planteamientos y temas.

Estas fases serían:
A) Diálogos socráticos de juventud (399-389). En estos diálogos escritos en los años inmediatamente posteriores a la muerte de su maestro, Platón recoge con bastante fidelidad el pensamiento de Sócrates, y la aportación originalmente platónica es aún escasa. Son pequeños tratados donde el tema principal es el de la Virtud y Sócrates emplea en ellos su método para definir en cada uno una particular virtud. Estos diálogos son: el Critón o del deber, en el que Sócrates, en la cárcel, se niega a escapar aduciendo el deber del ciudadano de cumplir con su deber y obedecer las leyes. Laques, o el Valor ; Cármides o de la Templanza; Lisis o de la Amistad; Eutifron, o de la Piedad; Ion, o de la Poesía, donde se describe a ésta como un don divino; Protágoras, o los Sofistas, quizá el diálogo mas importante de ésta etapa donde se plantea el problema de la posibilidad de enseñar la virtud y aparece el concepto socrático de la virtud como forma de saber. Por último hay que destacar de esta época la Apología de Sócrates, que no es un diálogo sino el discurso de defensa de Sócrates ante el tribunal que finalmente lo condenará a muerte
B) Diálogos de transición (388-385). Son los escritos durante la época de su primer viaje a Italia y la fundación de la Academia. Sócrates sigue siendo el personaje principal de los diálogos pero claramente Platón comienza a presentar sus propias doctrinas. Predominan los temas políticos (Sócrates enfrentado a los sofistas y sus demagógicas posturas) y se observa ya una notable influencia del pitagorismo y quizá también del orfismo: preexistencia e inmortalidad del alma y primeros esbozos de la teoría de las Ideas. A esta época corresponden el Gorgias, o de la retórica, donde aparece implícita una crítica a la democracia ateniense y aparece ya un mito sobre la inmortalidad del alma. El Menón, o de la virtud, donde se plantea de nuevo la posibilidad de enseñar la virtud, se insiste en la inmortalidad del alma y aparece por primera vez la idea del cocimiento como reminiscencia. El Crátilo, o de la exactitud de las palabras, enfrenta a Sócrates con los sofistas a propósito de si las palabras son meras convenciones o reflejan lo que las cosas son por naturaleza, aparece así la teoría de las Ideas. Otros diálogos de esta época son el Hipias Mayor, o de lo bello; Hipias el menor, o de lo falso; Eutidemo, o del discutidor y por último Menexeno, o de la oración fúnebre.
C) Diálogos de madurez. (385-370). En estos años, concentrado en el desarrollo de su Academia, Platón escribe sus obras fundamentales. Lugar central en todas ellas ocupa la teoría de las Ideas y también desarrolla plenamente su teoría del Estado. El personaje principal es Sócrates pero ahora aparece tremendamente seguro de si mismo, Platón habla a través suyo con completa convicción en la certeza de sus ideas. En estos tratados es donde aparecen la mayoría de los famosos mitos platónicos. Mencionamos en primer lugar El Banquete, o del amor, donde Sócrates dialoga con Pausanias, Fedro, Aristófanes y Alcibíades sobre los conceptos comunes del amor y les explica, a través de Diotima, sacerdotisa de Mantinea, el verdadero significado del Amor. En el Fedón, o de la inmortalidad del alma, Platón recrea el último día de la vida de Sócrates consagrado íntegramente a explicar a sus discípulos porque el filosofo no debe temer a la muerte, sino por el contrario confiar en que la vida continua en el mas allá y el alma es inmortal. La República, o de la justicia, que es junto con Las Leyes, su obra mas larga. Aquí se refleja no solo su concepción política, desarrollada con gran extensión, sino también la teoría de las Ideas y algunos de sus mitos mas célebres: el Mito de la Caverna y el Mito de Er. Finalmente en el Fedro, o de la belleza, insiste en los temas del amor, la belleza y el alma.
D) Diálogos críticos. (369-362). Son estos los años de su segundo viaje a Siracusa y el cruel desengaño que allí sufre. Aparece una cierta crítica y revisión de sus propios planteamientos. El estilo se hace mas difícil y los problemas lógicos ocupan cada vez mas extensión. Desaparecen los mitos y aunque Sócrates sigue apareciendo ya no es el personaje principal siempre. El Parmenides, o de las Ideas, constituye una autocrítica de la teoría de las Ideas, en la que el anciano Parmenides conversa con el joven Sócrates refutándole buena parte de sus planteamientos. En el Teeteto, o de la ciencia, la discusión sobre la esencia del conocimiento resulta de una gran complejidad sin poder llegar, no obstante a una conclusión definitiva. Le siguen otros dos diálogos mas, el Sofista o del ser y el Político o de la realeza que debían ser completados con un tercero, el Filósofo, que nunca llegó a escribirse. En estos parece que Platón comienza a dudar de la identificación político-filósofo y en los últimos ya no aparece Sócrates sino un “forastero de Elea”.
E) Últimos diálogos (361-347). En los últimos diálogos Platón abandona las grandes cuestiones metafísicas y se interesa más por la cosmología y la historia. La influencia pitagórica se evidencia en los temas cosmológicos, políticamente los planteamientos son mas duros. En el Filebo planteaba la naturaleza del placer. Pero los principales tratados de esta época son un conjunto de tres, que no pudo llegar a terminar, y que debían constituir un gran compendio sobre la ciencia de la época y la creación del mundo, tema tratado en el Timeo, seguido de una historia de la Atenas primitiva, en el Crítias, donde aparece la descripción de la Atlántida, las luchas entre ésta y Atenas y el hundimiento final de la gran isla oceánica hacía 9000 años. Aquí la narración se interrumpe de forma brusca, quizá casual pero en todo caso extremadamente misteriosa, cuando Zeus reúne a todos los dioses para anunciarles el castigo que ha decidido paraa aquella raza soberbia y rebelde Y debía completar la trilogía un tercer diálogo, el Hermógenes que no llego ni siquiera a iniciar.


LA ACADEMIA.
La filosofía según la entendía Platón no podía ser actividad de un hombre aislado, por el contrario era necesario efectuar esa búsqueda de la Verdad, de la Sabiduría en compañía de otros, en colectividad. Y ello por varias razones, en primer lugar por la facilidad y garantía que supone la existencia de maestros, filósofos que en razón de su mayores conocimientos y mejor vivencia de las enseñanzas puedan dirigir el aprendizaje de los mas noveles.

Por otro lado el diálogo como método de investigación y desarrollo de uno mismo tan solo es posible con compañeros, condiscípulos y maestros con quienes debatir, con quienes confrontar las propias ideas en búsqueda permanente del propio desarrollo y de la Verdad.

Por último si una de las aspiraciones máximas de Platón era lograr un estado perfecto, regido por filósofos, si bien este empeño se le mostró como imposible, si era factible al menos lograrlo al menos a pequeña escala, haciendo vivir a sus discípulos en condiciones similares, dentro de lo posible, a esa ciudad ideal. Justamente esto era lo que pretendía la Academia platónica, crear un modelo de convivencia donde los discípulos pudieran desarrollar al máximo sus capacidades en un ambiente de convivencia y de fraternidad filosófica. Es indudable que el modelo pitagórico, y muy probablemente también su experiencia en los templos y escuelas egipcias, son la fuente de inspiración de la Academia.
Aunque no se sabe demasiado de cómo era su funcionamiento parece que había dos grandes categorías de miembros: los más edad, investigadores y profesores y por otro lado los mas jóvenes, los estudiantes. Sabemos que se admitía entre los alumnos a las mujeres, y al menos se conoce el nombre de dos de ellas: Axiotea y Lastenia, que fueron discípulas de Platón y de Espeusipo. Entre los “maestros” que junto con Platón desarrollaban la enseñanza conocemos a Espeusipo, Eudoxio de Cnido, Heráclides del Ponto, Jenócrates y Aristóteles, que estuvo veinte años en la academia, primero como alumno y luego como profesor.
Las matemáticas, y especialmente la geometría, jugaban un papel fundamental en la enseñanza de la escuela platónica. Su objetivo era depurar la mente y darle herramientas lógicas mucho. Allí se fueron elaborando muchos elementos matemáticos que posteriormente darían lugar a la redacción por Euclides de sus famosos “Elementos” de matemáticas.
La dialéctica era otra de las disciplinas básicas que tenían que llegar a dominar, si bien era necesario demostrar una cierta madurez previa para comenzar estos estudios. En aquella época la dialéctica era una técnica que seguía un método bien definido: se planteaba una “tesis” , es decir una propuesta en forma de interrogación y uno de los interlocutores la atacaba y el otro la defendía. El atacante interrogaba intentando llevar al defensor a encontrar contradicciones en sus planteamientos. El interrogador no sostenía ninguna tesis, simplemente intentaba demostrar la inconsistencia de la tesis planteada inicialemente. No obstante la dialéctica no solo enseñaba a atacar, sino también a efectuar hábilmente une defensa.
Pero la dialéctica platónica no es sólo un ejercicio de lógica, es también todo un método de transformación y perfeccionamiento individual, que se efectúa en común. No se trata de un combate intelectual para ver quien derrota al otro, se trata de aprender a dialogar. Y esto implica no solo buscar la Verdad, que no es lo mismo en absoluto que intentar imponer la “propia verdad”, sino también saber ponerse en el lugar del otro, para del intercambio fecundo de argumentos llegar a descubrir por sí mismos, y en sí mismos, una verdad independiente. La filosofía así se convierte en un movimiento, en un esfuerzo por medio del cual el individuo se trasciende en algo que le supera.
La enseñanza en la Escuela platónica por tanto no era en absoluto dogmática sino todo lo contrario, de hecho algunos de los maestros mencionados antes sostenían tesis contrarias al propio Platón en muchos aspectos.
¿Qué era pues lo que daba a la Academia su unidad, su lazo de cohesión?. Todos admitían, si bien participaban de ello en diversos grado, el modo de vida propuesto por Platón. ¿Y cual era este? Se trataba de aprender a vivir de manera filosófica, con un afán de investigación totalmente apartado de los intereses materiales, opuesto frontal y conscientemente a las prácticas y métodos de los sofistas. Se planteaba una suerte de ética del diálogo en cuanto que el objeto de este era siempre la búsqueda de la Verdad. Se consideraba la sabiduría, o la ciencia, no como un conjunto de conocimientos “externos al hombre” sino como formadora del propio hombre, como método de educación del carácter, de conformación de la propia personalidad. En definitiva no se trataba tanto de encontrar algunas verdades “fuera”, de descubrir cosas en la naturaleza o en las demás personas, cuanto de desarrollar las propias capacidades, cualidades y valores, es decir crecer y perfeccionarse, lograr un desarrollo lo mas armónico posible de uno mismo. El “conócete a ti mismo” llevaría implícito la necesidad de mejora interna. El estilo de vida platónico implicaba un afán de mejora, de renovación diaria. Lograr ser cada día mas dueño de uno mismo, consagrándose al desarrollo dela virtud y del alma racional.

En fin el modelo filosófico platónico, como el de todas las grandes escuelas de filosofía de la Antigüedad, comprende dos grandes aspectos: por un lado un discurso en el que se plantean amplia y minuciosamente toda una serie de ideas sobre la justicia, el alma, el amor, los arquetipos, etc, etc. Y por otro lado la elección y la práctica de un modo de vida. Y esa es la clave de la filosofía “ a la manera clásica” tal como la planteamos en Nueva Acrópolis, la elección de un modo de vida en que los planteamientos teóricos, no queden en el mero campo de la especulación, sino que puedan ser aplicados al modo de vida cotidiano permitiéndonos llegar a ser un poco mas sabios y un poco mejores. En definitiva “hay que honrar las verdades con la práctica”.

Miguel Artola
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viernes 6 de junio de 2008

Libros para descargar: Bhagavad-Gita

Bhagavad-Gita

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Introducción al origen de la obra.-
El Bhagavad-Gita es un texto religioso universalmente conocido. Data según algunos, de mediados del primer milenio a. de C., según otros, tiene una antigüedad de más de 5.000 años. Es uno de los textos fundamentales de la base del hinduismo y, de ulterior desarrollo a las enseñanzas del Rig Veda (primer libro sagrado de la India).



El pensamiento filosófico de la India se ha ido modificando debido a la influencia a la que ha estado sometida a través del tiempo, de una constante mutación donde se han ido reproduciendo y multiplicando distintas razas, civilizaciones, lenguas y religiones. Influencias que han arrastrado a las diferentes corrientes religiosas de la India a desarrollar el conjunto de la evolución mística y espiritual más prodigiosa y metódica que hasta hoy se conoce, y que ha llevado al hombre a lograr todas las posibilidades del espíritu humano de cara al Universo.
Esta suma de conocimientos y experiencias religiosas y místicas ha dado lugar, en un desarrollo posterior a los Upanishads, los Seis Sistemas Filosóficos y el Bhagavad-Gita, como métodos de realización y perfeccionamiento.

Comentario sobre el Bhagavad-Gaita.-

Discúlpame Krishna, por exponer mis reflexiones a este canto poético de infinita riqueza, aún, sin ser vencida mi ignorancia.

El Bhagavad-Gita es un relato épico, su comienzo está situado en un campo de batalla en donde van a luchar hombres de la misma sangre en distintos bandos. Arjuna, al frente de uno de los ejércitos, justo antes de comenzar la batalla, se debilita al ver a sus hermanos en el bando contrario. Comienza entonces, con Krishna, uno de los más bellos poeemas narrados en torno a la acción.
Arjuna pregunta al Dios, si es necesario llevar a cabo la lucha y, hasta que punto es legítimo matar a sus hermanos en la batalla. Es decir, le está preguntando: ¿Cómo podemos conciliar nuestra parte espiritual con la material en este mundo?
A través de este relato, Krishna introduce a Arjuna en una serie de estadios espirituales progresivos y le hace ver que más allá, de si la acción es buena o mala, hay una Ley Superior basada en el conocimiento de uno mismo.
Esta fuerza y poder de la acción, libre de todo ego individual, es la que da lugar al acto puro, mediante el cual, el hombre alcanza su perfección, la libertad total. Entonces el hombre vive en una Unidad Total y logra la paz.
No debemos olvidar que, paralelamente a esta Unidad Total, donde el hombre se hace dueño de su Ser y alcanza una voluntad firme y estable, el tema principal del Bhagavad-Gita es la unión del Atmán y del Brahamán. Es decir, la identidad indisoluble del alma humana y de la divinidad, alcanzar esta Unidad es la que lleva al hombre a la acción sin fruto y a su identificación con la Inteligencia Espiritual.

¿Por qué recomiendo este poema filosófico compuesto de 700 versos, escritos originalmente en sánscrito, y una de las más importantes obras literarias y filosóficas conocidas por el hombre?

Porque sus enseñanzas, a pesar de ser ignoradas por la enseñanza actual, no han perdido actualidad ni importancia para esta humanidad llena de conflictos. Porque estos poemas son una alternativa llena de esperanza, que nos enseña a salir victoriosos de cualquier conflicto, nos enseña a levantarnos y a enfrentarnos al presente sin miedos. Porque a través de estos poemas nos habla la voz de una vieja inteligencia que en otra época, estudió y dio respuesta a las mismas preguntas que hoy nos afligen. Porque en ellos se ha inspirado el pensamiento de generaciones de filósofos y religiosos. Porque los misterios de la Reencarnación, la Transmigración del alma y la Creación, son transmitidos a través de metáforas a quienes tengan ojos y vean, y a quienes tengan oídos y oigan. Porque es sin duda un libro indispensable al que podemos volver a lo largo de nuestra vida para seguir descubriendo nuevos mensajes.

Y, porque no debemos de olvidar que, el Bhagavad-Gita no es sólo un Libro Sagrado, es la joya de la Sabiduría Espiritual de la India, en él trascienden las limitaciones de todo tiempo y lugar para aplicarse a los esfuerzos humanos más fundamentales de comprender la identidad y la existencia acerca del yo y del Universo.



Paco López

lunes 2 de junio de 2008

Tertulia: "Elogio de Sócrates" de Pierre Hadot

Resumen de la tertulia sobre “Elogio de Sócrates” de Pierre Hadot
Celebrada el jueves, 29 de mayo de 2008.



Una vez más, nos hemos reunido en torno a un libro, una oportunidad maravillosa, no sólo para dialogar, sino para reflexionar sobre las posibles y diferentes interpretaciones a que dan lugar la lectura de un mismo texto. Un punto de encuentro, una mesa redonda donde se cultiva el amor a los libros, una nueva tertulia a la que ha sido invitado D. Lorenzo Rodríguez (Presidente de la Asociación Unesco para el Diálogo Intercultural y Religioso) por lo que sirvan estas líneas para agradecerle su asistencia.

Comenzamos la tertulia con un resumen de la obra: “Elogio de Sócrates” es una conferencia que Pierre Hadot impartió en suiza en 1974, en la cuál nos da una pequeña introducción de la figura física de Sócrates, para llegar a la conclusión de que poco importa su físico, pues su figura ideal fue el pilar de la tradición filosófica occidental y del pensamiento contemporáneo. Posteriormente, divide la conferencia en tres partes tratando a Sócrates en cada una de ellas, como Sileno, con rasgos místicos de Eros, y por último de dionisiaco.

Esto nos llevó a reflexionar sobre la figura del Sileno y descartando al Sócrates desvergonzado y vividor, nos quedamos con la definición siguiente de Sileno: como aquél cofre que se utiliza para depositar en su interior estatuillas de dioses. Posteriormente al pasar a la segunda parte del libro donde del autor identifica a Sócrates con Eros basado en las referencias de “El Banquete” de Platón, fue el tema más desarrollado de la tertulia, pues de todos es conocido las erróneas interpretaciones que se han realizado sobre el amor masculino de los educadores en aquella época, ignorando, o no sabiendo reconocer el amor como ideal, donde los maestros reflejaban en sus discípulos belleza, bondad y justicia. Al afrontar la figura del Sócrates dionisiaco, última parte del libro, se alcanzó el punto álgido de la tertulia, pues no sólo hubo diferencia de opiniones sobre las últimas palabras de Sócrates antes de morir: “Oh Critón!, le debo un gallo a Asclepio”, sino que también las hubo sobre los comentarios de Nietzche sobre estas últimas palabras que Pierre Hadot nos describe. No por ello dejamos de llegar a la conclusión de que la referencia al Sócrates dionisiaco y su poder de seducción, se refiere a la fuerza del diálogo socrático como transmisión de enseñanzas, y por último, no olvidamos que Sócrates quedará como el filosofo ideal, cuya obra filosófica no fue otra que su elección de vida como opción existencial, pues sus valores están en el saber que no sabe.
Paco Lopez

miércoles 21 de mayo de 2008

Gemistos Pleton.

Durante toda la Edad Media el conocimiento que se tuvo de los filósofos griegos fue muy escaso, especialmente de Platón. Apenas se conocían algunos diálogos como el Timeo, el Fedón y el Menón. Sabemos que Petrarca tenía bastantes obras de Platón y que sentía un gran interés por el pero su escaso dominio del griego limitaba sus posibilidades, también Manuel Crysaloras y Leonardo Bruni habían hecho alguna traducción, pero en definitiva era casi un desconocido en la Italia de comienzos del siglo XV. El gran impulsor del conocimiento sobre Platón fue el bizantino Gemistos Pletón.

VIDA.
Nacido en Constantinopla a finales del siglo XIV, hacia 1390, hijo de un sacerdote ortodoxo fue educado para dedicarse a la administración imperial a cuyo servicio trabajo durante toda su vida.. Siendo joven parece que mantuvo algún contacto en Adrianopolis con un misterioso judío cabalista que le habría iniciado en profundos conocimientos de filosofía y particularmente en los llamados “Oráculos Caldeos” atribuidos por entonces a Zoroastro. A partir de entonces se consagró al estudio de la filosofía antigua y especialmente de Platón por el que desarrollo un gran entusiasmo. Hacia 1407 fue enviado como “juez general” acompañando al hijo del emperador de Bizancio Teodoro II en su misión de gobernador de Morea (es decir la península del Peloponeso). Allí vivió en un castillo en el pueblo de Mistra, a pocos kilómetros de la antigua Esparta, prácticamente toda su vida, salvo el trascendental viaje a Italia entre los años 1437 y 1440. En Mistra formó una suerte de escuela de filosofía, una fraternidad filosófica, donde desarrollo su sistema filosófico que si bien era esencialmente platónico, podríamos calificar quizá mas acertadamente como ecléctico pues también presentaba elementos propios del estoicismo y remontaba los orígenes de la filosofía a Zoroastro, Pitágoras, etc. Su principal discípulo allí fue Bessarión que llegaba a afirmar que “de creer a Pitágoras en cuanto ala reencarnación de las almas el mismo Platón se había reencarnado en Gemistos”. Fue en Mistra donde Giorgios Gemistos, llevado de su entusiasmo por Platón, comenzó a usar el nombre de Pletón. Giorgios Pletón aunque generalmente le conocemos como Gemistos Pletón.
El motivo del viaje a Italia fue acompañar, junto con Bessarión, a la delegación imperial bizantina presidida por el propio emperador Juan VII Paleolólogo, al Concilio de Ferrara para tratar la reunificación de las iglesias romana-católica y la griega-ortodoxa. Bizancio, acosado por los turcos otomanos necesitaba ayuda de occidente y las concesiones en materia religiosa negociando la unión de las iglesias era una de las pocas bazas que le quedaban a Bizancio para jugar. En Ferrara Pletón conoció a otro filosofo extraordinario, en este caso procedente del norte de Europa, Nicolás de Cusa, que llegó a ser gran amigo de Bessarión pues los dos permanecieron en Roma posteriormente. Trasladado el concilio a Florencia a comienzos de 1439 Pletón comenzó a dar unas conferencias sobre filosofía en aquella ciudad. El impacto fue enorme pues por primera vez llegaba a Italia el conocimiento directo y vital de Platón y sus propuestas de renovar la política y la religión bajo la inspiración de la filosofía antigua (¡eso es el Renacimiento!) encontraron terreno fértil. Rápidamente se reunió un núcleo de discípulos alrededor suyo (Cosme de Medicis, Bruni, el cardenal Cesarini, etc) que sería el germen de la Academia Florentina, protegida e impulsada por Cosme de Médicis, “el viejo”, y luego por Lorenzo el Magnífico en la que poco después destacarían Marsilio Ficino y Pico della Mirándola. Hay que destacar que llegado a Roma, Bessarión formó también, en su propia casa, otra escuela de filosofía donde difundía sin cesar el platonismo de su maestro, ya regresado a Gracia, y lo defendía de las acusaciones de otros rivales, de línea mas escolástico-aristotélica como Jorge de Trebisonda. Es decir estos filósofos intentaban difundir sus ideas donde fuera y como fuera, fundando escuelas y reuniendo discípulos en un lugar y otro, defendiéndose de los ataques que sufrían y refutándolos con gran brillantez. Al fin el Concilio llegó a un acuerdo de compromiso redactándose una “formula sobre la unión de las iglesias” y la delegación griega retornó a su país en 1440. El clero y el pueblo de Bizancio no aceptaron la formula y la ayuda occidental no llegó. Poco después el sultán Mohamed II inició el ataque final contra los restos del imperio bizantino cayendo Constantinopla en 1453 y todos sus demás territorios poco después. Pletón, que no llego a aceptar tampoco la formula de unificación, regresó también en 1440 Mistra. Allí vivió hasta su muerte en 1464, ocupando sus últimos años en la redacción de sus obras, que se han perdido prácticamente en su totalidad pues fueron quemadas por el patriarca ortodoxo Gennadio, mortal enemigo de su “paganismo”. Morea fue ocupada por los turcos en 1458 y años después una expedición de reconquista enviada por Venecia, al mando del condotiero Malatesta, aunque fracasó en su intento de expulsar a los turcos si que rescató al menos los restos de Gemistos Pletón que reposan en el exterior de la catedral de Venecia.

OBRA Y PLANTEAMIENTOS.
Gemistos Pletón en la medida que es el primer gran divulgador de Platón en Italia es uno de los impulsores del renacimiento italiano. Su planteamiento esencial es recuperar la filosofía antigua y emplearlo para reformar la realidad presente. No es un intento erudito y puramente “académico”,sino que por el contrario es un planteamiento tremendamente vital de intentar aplicar la filosofía para reformar la iglesia y el cristianismo, reformar los estados incluida la sociedad, la economía y los ejércitos, reformar el arte, en fin, vitalizar todos los aspectos de la sociedad aprovechando los extraordinarios conocimientos y teorías de Platón y otros sabios antiguos.
Sus obras son escasas y se han perdido en su mayor parte. Destaca en primer lugar un “Tratado sobre las diferencias entre Platón y Aristóteles” redactado a partir de sus conferencias en Florencia , y que al ser refutado por Jorge de Trebisonda inició la larga polémica entre platónicos y aristotélicos. De vuelta en Mistra completo tres nuevos libros, el “Código de las Leyes” en el que aportaba sus fundamentos para la renovación religiosa . otro “Sobre el Destino”, que era un compendio de las enseñanzas de Zoroastro y Platón y por último otro sobre “Las Virtudes”.
Pletón consideraba que Platón había sido el mas grande de los filósofos griegos pero que en realidad era tan solo un eslabón de una larga cadena de grandes filósofos y sabios que transmitían sistemáticamente a lo largo de los siglos unas enseñanzas esenciales. De esta larga tradición formarían parte Zoroastro, Pitágoras, evidentemente Platón, los estoicos y neoplatónicos, los templos iniciáticos de Eleusis y Dodona, los grandes legisladores de la antigüedad como Minos, Numa o Licurgo... De modo sorprendente excluía, en el “Código de las Leyes”, a los egipcios a causa de su zoolatría (posteriormente Marsilio Ficino restablecería la “conexión egipcia” basándose en los textos del Corpus Hermeticum e incluyendo también la tradición hebrea). Excluía también a Aristóteles a quien acusaba de haber deformado la enseñanza de su Maestro, abusando de la erudición cuando la verdadera filosofía “tiene en poco las palabras”, le achacaba también dejar el mundo sujeto en demasía al azar negando la providencia divina y la inmortalidad del alma.
Planteaba una suerte de emanación, muy descrita por los neoplatónicos alejandrinos, en la que el conjunto de los seres constituiría una cadena continua desde lo inteligible a lo sensible, sin rupturas. Las almas habrían surgido por emanación de las Ideas, que a su vez han sido emanadas de lo Uno o Dios. En el mundo intermedio de las Ideas existiría una multiplicidad finita de seres distintos que, en la filosofía esotérica de Mistra, se hacían corresponder con los llamados dioses en el paganismo antiguo que entonces serían símbolos exotéricos de causas formales. En esa cadena jugarían un papel muy destacado el Sol, como arconte o regente del mundo visible, y el hombre que es material y divino al mismo tiempo.
Los hombres poseen una suerte de “nociones comunes” o precaptadas (reminiscencias en suma) que pueden aflorar y hacerse presentes cuando se liberar la mente de las “innovaciones de los sofistas modernos” y que son relativas a los conceptos morales básicos sobre los comportamientos correctos e incorrectos, sobre la idea de dios o los dioses, etc. Una especie de “moral natural” o “ética atemporal” que sería propia de todos de los hombres de forma natural, independientemente de su época y lugar de nacimiento, y que contrapone abiertamente tanto con los dogmas particulares de las religiones monoteístas (judías, cristianas y musulmanas) basados en pretendidas visiones o revelaciones proféticas como con las ficciones mitológicas de poetas como Homero o Hesiodo. Pletón consideraba que la naturaleza era reflejo de lo divino, por tanto debía ser respetada y valorada pero en todo caso había que asegurar la libertad humana logrando escapar de la esclavitud de las pasiones. “Nadie es voluntariamente malo, los malos se convierten en tales a pesar de ellos mismos, por no haber alcanzado su propia meta”.
Por fin en los aspectos políticos Pletón soñaba con recuperar la gloria y grandeza de Grecia aplicando leyes inspiradas en Licurgo, el mítico legislador de Esparta, y en el propio Platón. Así se fortalecería al pueblo inculcándole virtud y valor. Las tropas mercenarias serían despedidas y sustituidas por tropas nacionales formadas por los propios ciudadanos cuyo patriotismo compensaría su inicial falta de destreza militar. Criticaba ferozmente a los monjes (no es de extrañar que el patriarca Gennadio le odiara) por su vida ociosa y excesiva riqueza. Proponía que los latifundios de los monasterios fueran repartidos entre los labriegos que desearan trabajarlos, cediéndoselos a cambio del pago de un tercio de la cosechas al estado.
Gemistos Pletón fue uno de estos personajes extraordinarios que en ocasiones, pese a ser casi desconocidos, son los que realmente mueven los goznes de la Historia. Su papel en la recuperación de la filosofía antigua y en el fenómeno del Renacimiento italiano son determinantes. De hecho el propio Renacimiento sería totalmente incomprensible sin su aportación.

Miguel Artola

viernes 9 de mayo de 2008

Libros para descargar: MEDITACIONES - Marco Aurelio


MEDITACIONES
Marco Aurelio
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El autor, MARCO AURELIO

Nos encontramos ante un personaje histórico, intercultural y bilingüe de gran calado y ejemplo a seguir por muchas generaciones. Ante todo, es filósofo, amaba a la filosofía como a una madre en la que hallar refugio. Recibió desde pequeño las enseñanzas helénicas y fue introducido por Junio Rustico en la filosofía estoica, y fiel a dichos principios dio ejemplo hasta el final de sus días, de que el bien supremo del hombre consiste en vivir en armonía consigo mismo, con sus semejantes y con la naturaleza; es decir, en alcanzar la ataraxia (Estado de ánimo que se caracteriza por la ausencia de deseos o temores).
¿Por qué un filósofo acepta ser Emperador de Roma? No olvidemos lo anteriormente dicho, Marco Aurelio era estoico, y si bien no sentía simpatía por la actuación política, el servicio al Estado era un deber sagrado para un romano estoico, por lo que aceptó el cargo y puso al servicio del pueblo su ética.
Gobernante y Filósofo, dos actividades que parecen difíciles de compaginar, pero que como hombre que era de virtudes, sencillez y modestia, las pudo llevar a cabo sin ninguna dificultad.


El texto, MEDITACIONES

"TA EIS EANTON" (A mí mismo) Es curioso el hecho, de que un Emperador romano escriba sus reflexiones personales en griego, pero no debemos de extrañarnos, pues, aunque Marco Aurelio nos está expresando sus pensamientos íntimos, lo está haciendo en la lengua culta del momento que le tocó vivir, y además; debemos de tener en cuenta que los filósofos estoicos se expresaban habitualmente en griego.

Meditaciones fue escrito en los últimos años de su vida, se trata de un soliloquio espiritual y filosófico, expresado en aforismos de un Emperador y Filósofo preocupado por construir una “ciudadela interior” que tuviera mayor fortuna que la de su Imperio. Esta preocupación me recuerda a Mahoma, cuando a la vuelta de una batalla se dirige a sus súbditos y les manifiesta: “Ahora, dejemos las armas, regresamos de la pequeña guerra santa (exterior) a la gran guerra santa (interior).”
Meditaciones consta de doce libros, y a través de ellos nos ofrece un conjunto de reflexiones, sentencias y pensamientos, cuyas ideas más importantes son el respeto, el recuerdo y el agradecimiento a los familiares, amigos y tutores que le llevaron a ser la persona que fue. Una de las ideas más importantes de éste libro es la de un principio rector por el que te guías, un grupo de ideas o pensamientos que delimitan tu forma de pensar, actuar; y, poder conocer a los que te rodean, para poder así ayudarles, comprenderles, y relacionarte con ellos.
Asimismo nos enseña que hay que procurar darle un sentido a la vida, reflexiona sobre la muerte y sobre el paso del tiempo. Otro tema de gran interés es, en el que nos insiste en seguir a la razón, puesto que el tiempo humano no tiene importancia y todas las cosas materiales se desvanecen. A esto le llama filosofía, porque consiste en no darle importancia al tiempo y llevarlo con dignidad y no tener miedo de los cambios.

También nos describe al hombre perfecto racionalmente, aquél que puede decir siempre lo que está pensando porque su mente no está contaminada viendo los fallos de los demás, tiene que estar en armonía con la naturaleza y habrá de situarle entre los mejores. Nos aconseja que el hombre de bien debe ser austero, sereno, tranquilo y autosuficiente.
Nos ofrece un canto a la individualidad inteligente apoyándose en Sócrates. El hombre ha de volverse hacia el bien supremo, y lo más probable es que el bien supremo sea su inteligencia. Define al buen romano como aquél, que ha de conservar ante todo, dos principios como hombre mortal: el primero se basa en saber que las cosas se alcanzan a través de la razón y que no son visibles fácilmente. Y la segunda que todas las cosas percibidas pronto cambiaran.

¿Por qué aconsejo la lectura de este libro? Sobre todo porque es un buen libro, y porque, de manera amena y comprensible, nos cuenta cosas humanas, nos ayuda a comprender unas pautas vitales para aceptarlas o rechazarlas una vez meditadas.
Estos pensamientos íntimos, que hemos heredado de Marco Aurelio, son una maravilla, no olvidemos que dicha obra es considerada el primer diario espiritual de Europa, en ella no sólo nos da un punto de vista, sino que nos ofrece un punto de partida, un camino hacia la perfección.

Paco López

domingo 4 de mayo de 2008

Tertulia sobre "Un día de cólera" de Arturo Pérez Reverte

Resumen de la tertulia sobre "Un día de cólera" de Arturo Pérez Reverte.
Jueves 24 de abril, 20 horas.

Nos reunimos de nuevo en la Biblioteca de Alejandría, cita en la sede de Nueva Acrópolis en Málaga, esta vez en torno a la obra “Un día de cólera” del escritor Arturo Pérez Reverte, a escuchar, a respetar las opiniones de los demás y a disfrutar con la lectura.

En primer lugar, he de decir que la tertulia fue bastante animada y fraguó en parte el inolvidable tono de las mejores tertulias a las que he asistido. Es por lo que agradezco desde estas líneas el interés demostrado por los asistentes.

Tomando como punto de partida la citada obra, que más, que propiamente de historia trata sobre aspectos poco difundidos de la historia, en un intento de relatarnos la personalidad de los protagonistas inscritos en los documentos oficiales e informes militares. El punto álgido de la tertulia se centró en los siguientes comentarios personales que Pérez Reverte realizó al ser entrevistado en el País Digital:

“Fue lucha sucia, callejera. Cada uno hizo su guerra, es la chusma, el pueblo bajo, ignorante, el que sale a la calle. Las putas de Lavapiés, los matarifes del Rastro, los chisperos (herreros) de Barquillo, los delincuentes, los mendigos. Muchos salen por barullo, por chulería, por robarle al francés los dineros de la bolsa y arrancarle los dientes de oro.
¡Maldito día! El Dos de Mayo es una losa que aún nos pesa. Es el día en que el instinto, el coraje, el fanatismo, el valor, el patriotismo, el ansia de rapiña, el deseo de venganza, lo noble y lo innoble produjeron un proceso que trajo consecuencias terribles para España. Los madrileños luchan en el bando equivocado ese día. Para restituir el viejo orden, casposo, ruin. Esa épica callejera nos metió en una pesadilla que arrastramos hasta hoy.”

Cuando se leyó este comentario, subió inesperadamente la temperatura de los tertulianos, pues la mayoría de los presentes no estuvieron de acuerdo con dichos comentarios, pues se consideró que el autor no sólo se ha encastrado en la animalidad del astral colectivo, sino que ha quedado encasillado en ella y mide a todos los personajes que salieron a defender a su país con la misma vara. Un drama como manifiesta, del que creemos que aún no se ha restablecido el autor.
Posteriormente, y más relajados, se comentó la ironía de los protagonistas, que en un primer momento fueron tratados de rebeldes, y que posteriormente, con el transcurso del tiempo, pasaron a ser héroes.
Asimismo, se trató sobre la fuerza que puede tener la masa en la evolución de un país, y cómo puede cambiar su historia, lo que nos llevó a preguntarnos ¿Quién decide la Historia o el destino de un país? ¿Qué hubiera ocurrido si hubiera fraguado la intención napoleónica de instalar un gobierno francés en España? ¿Están los países en manos de la incultura y la ignorancia? Reflexiones que se fueron deshilando poco a poco durante la tertulia. Y, ya para terminar, agradecer desde estas líneas la participación en la tertulia del historiador Miguel Artola, el cuál nos esclareció datos históricos concretos de dicho periodo y que nos fueron útiles durante la tertulia.

Paco López,