martes 23 de junio de 2009

¿Qué nos impulsa a ayudar a los demás?

Prólogo:

Preguntarnos por el por qué de las cosas es algo natural. Y en este caso, indagar en las motivaciones últimas y profundas del ser humano, es ante todo, un intento de llegar a conocer mejor al hombre, y así conocernos mejor a nosotros mismos.

Paso a explicar los factores más deterninantes a la hora de ayudar a otros.

Vamos a indagar en cada uno de ellos, y cada cual que saque sus propias conclusiones.

1. El aspecto biológico- genético: lo innato en el ser humano :

1.1 El gen del altruismo. Zona cerebral responsable del altruismo

Se entiende por “altruismo”, todo comportamiento de ayuda que no implica recompensa alguna para quien la realiza. Vamos a ver algunos descubrimientos recientes entorno a la vinculación existente entre las conductas altruistas y los genes. Hay dos descubrimientos que han sido claves en este sentido:

a) Gen del altruismo: En el 2005, la revista “molecular Psychiatry” publicó que el psicólogo de la universidad hebrea de Jerusalén, Ariel Knafo y colaboradores, habían descubierto un nuevo gen: el gen AVPR1, que puede predecir la actitud altruista en las personas. En el experimento, se seleccionaron a 203 voluntarios que dieron muestras de ADN, y participaron en un “Juego económico” en el que debían tomar decisiones ( a cada uno se le daban doce dólares, para que los regalasen en parte o en su totalidad a otro participante anónimo).

Los resultados de generosidad de esta prueba se cotejaron con el ADN, y se comprobó que aquellos que tenían alguna variante en este gen (mayor longitud del mismo), entregaban un 50% de media más, de dinero que aquellos que no presentaban esta variante. Los más altruistas presentaban una longitud mayor de este gen, y esto implicaba mayor generosidad.

Además, este gen posibilita que la hormona “Vasopresina” actúe sobre las células cerebrales, su presencia es vital al estar relacionada con nuestra capacidad de establecer vínculos sociales y afectivos.


b) Zona cerebral responsable del altruismo: En el 2007, la revista “Nature Neuroscience” informaba de que el neurólogo Scott a. Huettel y colaboradores, de la universidad de Duke (USA), habían descubierto mediante escáneres cerebrales la activación de una parte del cerebro que predice las conductas generosas en las personas. Para el experimento, se escogieron a cuarenta y cinco voluntarios cuyos cerebros fueron monitoreados, y se les sometió a una serie de preguntas entorno a cómo y cuánto ayudan a otros. Finalmente, se compararon los resultados de la encuesta con los del escáner. Y así, se descubrió que una región del cerebro ( el “surco temporal superior posterior”), mostraba una mayor actividad cuando los individuos percibían una acción realizada por otra persona (los investigadores creen que la capacidad de percibir como valiosas las acciones de otras personas, es crítica para el altruismo). El aumento de la actividad en esta región del cerebro predijo rotundamente la probabilidad de conductas altruistas en cada persona. Dicen los investigadores, que las conductas altruistas tendrían más que ver en cómo cada persona percibe el mundo que en cómo actúa en él.

1.2 Las Neuronas espejo

En 1996, el equipo de Giacomo Rizzolatti, de la universidad de Parma (Italia), mientras estudiába las células cerebrales responsables del movimiento en monos, descubrieron un curioso grupo de neuronas, por casualidad. Se dieron cuenta de que había neuronas que reaccionaban tanto cuando el mono realizaba una acción determinada, como cuando éste observaba a otro individuo realizar una acción parecida. A estas neuronas se les dio el nombre de “neuronas-espejo”.

Estas neuronas se activan, entonces, no sólo cuando realizamos una acción sino cuando vemos realizarla a otra persona. Esto “demuestra -según Rizzolatti- que el reconocimiento de los demás, así como de sus acciones y hasta sus intenciones, dependen en primera instancia de nuestro patrimonio motor”. (“La neuronas espejo”. Giacomo Rizzolatti. Pag. 13)

Estudios recientes afirman, que en el hombre estas neuronas espejo son mucho más inteligentes y evolucionadas, y que no sólo nos permiten entender las acciones de los demás, sino también su significado, las intenciones que hay detrás. Dice Rizzolatti: “Somos criaturas sociales. Nuestra supervivencia depende de entender las acciones, intenciones y emociones de los demás. Las neuronas-espejo nos permiten entender la mente de los demás (...). Sintiendo, no pensando”.

Esto demostraría que verdaderamente somos seres sociales.

Las neuronas espejo son decisivas en el campo de la empatía emocional. Hay personas que no son capaces de captar el estado emocional de los que le rodean: gentes muy inteligentes, son muy torpes socialmente. Es fundamental para nosotros poder comprender las emociones ajenas, para poder desenvolvernos socialmente en las situaciones más cotidianas.

Queda claro que estas neuronas no sólo perciben y analizan, sino que parecen leer mentes:

“La (...) comprensión de los gestos resulta posible, por la reciprocidad de mis intenciones y los gestos ajenos (...), Todo ocurre como si la intención del otro habitara en mi cuerpo o como si mis intenciones habitaran en el suyo”. (cita de Merleau-Ponty, 1945, recogida por Rizzolatti).

2. El factor Psicológico-emocional: lo que siento:

2.1 Las motivaciones psicológicas:

Hoy en día, todos los manuales de “Psicología Social” hablan del altruismo o de la “conducta prosocial”, para referirse a todas esas acciones que realizamos en beneficio de otras personas, cuyas motivaciones son muy variadas. Hablar de motivación es, como dice Vander Zanden, hablar de “los estados y procesos interiores que impulsan, dirigen o sostienen la actividad de un individuo”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 334)

Al profundizar en los factores que la psicología social sostiene, actualmente, entorno a las motivaciones humanas, me doy cuenta de que nos encontramos ante un abanico muy amplio de posibilidades. Si bien, sería excesivo contemplarlas todas, si voy a recoger a continuación las más significativas. Casi todos los autores coinciden en señalar cinco motivaciones psicológicas:

l Una primera motivación, según los psicólogos, sería la expectativa de lograr alguna ganancia o evitar alguna penalización o castigo (entorno a esto, existe toda una discusión abierta, pues muchos investigadores consideran que el recibir un beneficio, aunque no sea material, impide que dicha conducta sea altruista de verdad, o dicho de otro modo, considera que incluso en los actos de ayuda hay cierto egoísmo oculto). David G. Myers explica que las personas “intercambiamos no sólo bienes materiales y dinero, sino también bienes sociales, amor, servicios, información, posición social”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 477)

Es la “Teoría del Intercambio social”, que es capaz de pronosticar nuestra conducta en base a la situación que enfrentamos (se trata de maximizar recompensas y de minimizar costes personales).

Continúa, Myers diciendo que: “Ayudar también incrementa nuestro sentido de valía personal (...). “Hace sentirse bien consigo mismo”, y “da un sentimiento de satisfacción personal””.(“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 477)

O sea, que ayudar nos hace sentirnos bien, esto es una recompensa en sí misma, y en este caso, natural y lógica.

l Una segunda motivación, estaría vinculada a los valores y normas personales, que se refieren a nuestras normas de vida: “Nos sentimos bien con nosotros mismos cuando actuamos en consecuencia con estos principios y mal, cuando los contrariamos”.

(“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 336)

l La tercera motivación sería la emoción empatica que “nos lleva a adoptar la perspectiva del otro individuo y a ver el mundo, tal y como él lo ve”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 337)

Pero sobre la Empatía hablaremos más ampliamente en el apartado 2.2.

l La cuarta motivación, gira entorno a que hay ciertas personas que están más predispuestas a ayudar que otras. Se están refiriendo a los rasgos de personalidad de cada uno. A través del estudio de la personalidad se puede saber quienes son los ayudadores más probables: “Algunas personas son considerablemente más serviciales (...). Los que tienen una alta capacidad de emoción positiva, empatía y eficacia personal tienen mayor probabilidad de estar preocupados y de ser serviciales”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 506)


l La Quinta motivación de las conductas de ayuda son los estados de ánimo del sujeto. Así, el “buen humor” ocasiona mayor grado de comportamiento asistencial. Sobre esto, los psicólogos sociales Rosenhan, Moore y Vanderwood sostienen que “las experiencias positivas crean un estado general de benevolencia que abarca a uno mismo y a los demás, en tanto que las negativas tienen el efecto opuesto”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 344). También existen otro estado de ánimo, como el sentimiento de culpa, que puede promover un aumento de dichas conductas altruistas para reducirlo o para aliviarlo.

Otros factores como la fe religiosa o el género, serán también importantes a la hora de colaborar.

Expuestas ya, las cinco motivaciones principales, es necesario detallar otros aspectos que van a determinar si ayudaremos en una situación o no, como son: Que la situación sea clara o ambigua, es decir, que veamos claramente que es una emergencia o no; el número de personas presentes: La probabilidad de ayuda se reduce al aumentar la cantidad de personas que presencian el hecho. Esto se conoce como “dispersión de la responsabilidad”; A la hora de decidir si debemos ayudar va a intervenir la “Hipótesis del mundo justo”: “según esta creencia -dice Vander- solemos pensar que cada cual obtiene en la vida lo que se merece, y por eso estaremos persuadidos de que las víctimas se han hecho acreedoras de sus padecimientos”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 360); También es necesario tener en cuenta dos normas sociales: “la norma de justicia” que se basa en la igualdad de oportunidades para todos, y “la norma de reciprocidad”, es decir, la creencia de que si generosamente damos, nos debe ser devuelto. Vander explica que “la equidad implica que la gente cree que debe recibir lo mismo que da”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 356)

Y para concluir, cabe preguntarse, ¿a quién vamos a ayudar? La respuesta es inmediata: primero a nuestros familiares y seres queridos, y luego al resto, pero eso no impide que ayudemos a un desconocido en un momento determinado. Naturalmente vas a ayudar a aquellos con los que tienes un vinculo familiar (sanguíneo o afectivo), y a aquellos con los que compartes gustos o creencias.

2.2 La empatía o “en los zapatos del otro”:

La empatía es un elemento clave dentro de la “Inteligencia emocional” que rige las relaciones humanas con éxito. Esto supone ser capaces de “leer” emocionalmente a las personas apreciando sus sentimientos y necesidades. Realmente no podemos leer la mente, pero si existen multitud de señales sutiles: la postura corporal, el tono e intensidad de voz, la mirada, los gestos o incluso el silencio mismo, son todos portadores de gran información. Estas son las señales que tenemos que aprender a interpretar. Sobre esto, dice Myers: “Cuando sentimos empatía, nos enfocamos no tanto en nuestra propia angustia como en la de quien sufre”.(“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 490)

Pero no nos equivoquemos, la empatía no significa estar de acuerdo con el otro ni dejar de lado las propias convicciones: se trata de entender y respetar la postura ajena.

¿Cómo reconocerla? Cuando percibes lo que alguien siente sin que lo haya dicho con palabras, estás siendo empático. Seguro que alguna vez, has vibrado con una mirada o con un tono de voz sin saber por qué; o has sentido la necesidad de ayudar a alguien sin apenas conocerle. Estas son las formas en que se manifiesta la empatía, un fabuloso poder que tienen quienes son capaces de ponerse en el lugar del otro.

Algunos psicólogos hablan del origen genético de la empatía, pues hoy, se cree que las neuronas espejo son las responsables de esta conexión con el otro. La empatía, entonces, nos permitiría establecer un vinculo beneficiosos con el resto de los seres vivos. Y es que si nuestro cuerpo nos obliga a sentir algo parecido a lo que sienten nuestros semejantes, el cerebro de cada uno buscaría la forma de conseguir el bien común, y esto aseguraría la cooperación colectiva. El investigador Batson dice que “el altruismo genuino inducido por la empatía es parte de la naturaleza humana”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 492).

Myers detalla que el altruismo que induce la empatía produce múltiples beneficios: produce ayuda sensible, inhibe las tendencias agresivas, incrementa la cooperación (...); pero también tiene desventajas: quien ayuda puede resultar herido, desgasta emocionalmente, etc.

Para finalizar, Myers afirma que la empatía puede portar verdadero altruismo: “(...) el egoísmo no es la historia completa de la ayuda (...) existe un altruismo genuino con raíces en la empatía, en los sentimientos de comprensión y compasión por el bienestar de los demás”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 493)

3. Los factores Sociológicos, educacionales y de aprendizaje:

3.1 La moral: cuestión de valores:

La moral es otro pilar básico para las conductas altruistas. La moral se encarga de decirnos “qué conductas están bien y cuáles están mal”. (“Psicología de la motivación y la emoción”. Pag. 256).

La moral responde a una serie de de principios que cada cual tiene internamente, y que le hacen tener una forma propia de entender la vida. Explica Berkowitz que “muchas de las conductas altruistas que aparentemente se realizan sin tener como objetivo la obtención de recompensas, son productos de reglas interiorizadas de comportamiento que no son otra cosa que ''normas sociales''. Dichas normas sociales, son el producto de un entrenamiento en adquisición de valores”. (“Psicología de la motivación y la emoción”. Pag. 258)

El código moral va a depender, por tanto, de lo que hallamos captado de nuestro entorno, y por tanto, están también influenciado por el tiempo en que vivimos, así, la moral desgraciadamente va a ser algo cambiante.

Nuestra moral va a estar constituida por una serie de valores que vamos integrando a lo largo de nuestra vida, que nos hacen sentirnos vinculados al mundo (o no), sentirnos responsables de lo que sucede... y llegan a ser la base de nuestras acciones y elecciones. Así, como son estos valores los que nos sirven de apoyo en los momentos difíciles, pasan de ser meras normas o reglas, para convertirse en el deber a cumplir, entendiendo la vida como un servicio a la humanidad: “Los valores pretenden ser principios unificadores explicativos del comportamiento humano (...). Algunos de los más relevantes son justicia, solidaridad o igualdad”. (“Psicología de la motivación y la emoción”. Pag. 258-259)

Y sobre esto, añade Vanden que “erigimos en nuestro interior patrones de conducta que vivenciamos como obligación de actuar de determinada manera. Nos sentimos bien con nosotros mismos cuando actuamos en consonancia con estos principios, y mal cuando los contrariamos (...) poseen propiedades motivadoras para nuestra conducta”. (“Manual de Psicología Social”. James W. Vander Zanden. Pag. 336)

Esto es, que la práctica de la virtud no sólo es la herramienta y el guía, sino que es también ese elemento consciente que nos obliga a actuar noblemente. Para desarrollar estos valores, debemos ir evolucionando interiormente (en todo un proceso de eliminación del egoísmo), llegando a distinguir lo que realmente importa. Esto lo explica Myers: “Cialdini y colaboradores sugieren que al principio, ayudar es una respuesta a recompensas materiales, luego a recompensas sociales, y finalmente a recompensas personales”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 481).

3.2 La educación: la conducta prosocial se aprende:

Desde el capítulo 1.1, estamos viendo todos los factores que van a influir en nuestras motivaciones, y por tanto, en nuestra actitud hacia los demás. Pero lo interesante es que estas conductas de ayuda no sólo se pueden potenciar, sino que se aprenden. La educación va ajugar un papel absolutamente fundamental en las motivaciones que nos moverán en el futuro. El altruismo es algo que aprendemos desde pequeños (o no), del entorno más cercano. Así, al estudiar a personas que muestran gran empatía y solidaridad hacia los demás, se comprueba que “(...) estos altruistas excepcionales tenían relaciones cálidas y cercanas con al menos un padre, que era en forma similar, una fuente “moralista” o estaba comprometido con causas humanitarias (...). Sus familias les habían enseñado la norma de ayudar y cuidar a los demás -señaló Ervin Staub-”.(“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 513).

Es evidente, que el ejemplo de los padres va a ser importantísimo a la hora de que sus hijos muestren de adultos comportamientos prosociales (el comportamiento será más probable, pero como esta no es una ciencia exacta, no se puede asegurar el éxito en todos los casos).

Numerosos estudios de las motivaciones infantiles muestran que los niños son básicamente egoístas, y que este egoísmo puede ir desapareciendo, según la educación que reciban, y con la experiencia de la propia vida. Así, aunque ayudar es agradable para los adultos, “no es gratificante en forma similar para los niños (...). Aunque los niños exhiben empatía, no sienten mucho placer al ser serviciales; tal conducta resultará de la socialización (...). Estos resultados son consistentes con la visión de que nacemos egoístas (...), ayudar crece en forma natural con la edad, cuando los niños comienzan a ver las cosas desde el punto de vista de otra persona”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 481).

Por tanto, los niños van modelando su carácter y su moral conforme van creciendo. Y esto, de algún modo, confirma que toda persona, aunque sea adulta, esta sujeta a modificaciones (se puede cambiar).

Como la mejor escuela es el ejemplo, hay que dejarse de buenas intenciones y llevar la generosidad a la acción: “ Las actitudes siguen al comportamiento. Por lo tanto, las acciones serviciales promueven la percepción personal de que alguien es bondadoso y servicial, lo que a su vez promueve ayuda posterior (...)”. (“Psicología social”. David G. Myers. Pag. 517).

Los niños que ven una conducta servicial en sus semejantes, tienden a actuar de forma servicial. Está comprobado. Así, que no esperemos que los más pequeños hagan lo que nosotros no somos capaces de hacer: vamos a mostrarles un patrón de conducta desinteresada, para que lo imiten, y acaben integrándolo en su propio ser.

4. Conclusión:

Después de haber tenido en cuenta todos los condicionantes que están detrás de nuestras acciones, me pregunto: ¿qué es, entonces, lo que nos impulsa a ayudar a otros?. Sigue siendo difícil de contestar: una mezcla de instintos, emociones, ideas (moral – ética), pero por encima de todo, es el sentido del deber y del compromiso con nuestra época y con las demás personas. Y en este proceso de ayuda y de autoperfeccionamiento, aflora por fín, nuestro lado más humano.

5. Bibliografía:

l “Molecular Psychiatry” Diario on-line. Ariel Knafo. 2005.

l “Nature Neuroscience”. Revista. Scott A. Huettel. 2007.

l “Las neuronas espejo. Los mecanismos de la empatía emocional”. Giacomo Rizzolatti. Corrado Sinigaglia. Editorial Paidós.

l “Psicología de la motivación y la emoción”. Francesc Pilmero. Enrique G. Fernández-Abascal. Francisco Martinez. Marino Chóliz. Editorial Mc Graw Hill.

l “Psicología social”. 8ª edición. David G. Myers. Editorial Mc Graw Hill.

l “Manual de psicología social”. James W. Vander Zanden. Editorial Paidós.

sábado 13 de junio de 2009

Fichas pedagógicas: Egipto. El hombre, la vida y el Universo

Un recorrido profundo, simbólico y a la vez esquemático, por algunos de los aspectos más profundos del Egipto antiguo.
.- El hombre
.- El templo
.- El más allá
.- Las pirámides
.- La ciencia
.- Máximas y pensamientos
.- El Kybalión

martes 26 de mayo de 2009

Las leyes de la mente

Las leyes de la mente  

La mente es la herramienta más potente que posee el ser humano. Saber manejarla nos conduce a ser libres de pensamiento. Pero, ¿cómo luchar contra las ideas preconcebidas? ¿Pensamos o somos pensados?

Actualmente el conocimiento se transmite de un modo asequible. Estamos inmersos en un mundo racionalista que promueve una actitud intelectual ante la vida. Se ofrecen datos pero no siempre se enseña a discernir. La enseñanza de las leyes básicas de la vida no suele pertenecer a ninguna de las materias de estudio, y hasta la enseñanza de la filosofía se encuentra algo mecanizada y desgajada de la búsqueda total, ética y espiritual, que algún día fue.
El desarrollo de la mente se ha confundido con el desarrollo de la “capacidad mental”. Tener agilidad mental nos hace más listos pero no guarda relación con cualidades más altas, como el discernimiento. Por eso la agudeza mental es utilizada hoy en día para asaltar un banco o para defraudar al fisco, antes que para desarrollar grandes obras. Ayudar al desarrollo mental de una persona no es tan solo capacitarle mecánicamente para lograr algo sino además mostrarle el correcto encauzamiento de esa fuerza. Del mismo modo que aprender ciertas reglas matemáticas no siempre lleva al estudiante a entender la armonía del universo, discernir es una cualidad más elevada que una mera capacidad mecánica, y supone el aprendizaje para tomar el camino más correcto posible en la vida, el que menos dañe, el que nos haga más plenos y felices y nos lleve a las mayores cotas de evolución posibles.
Por ello, aunque se considera al cerebro idéntico a la mente, hay que distinguir entre el órgano físico, que es asiento o receptor de la mente, y la mente propiamente dicha, pues no son lo mismo.

Pensamientos sincronizados
Según concepciones de las culturas tradicionales, el cerebro es la estación receptora de las ondas mentales, las cuales se hallan rodeándonos como una atmósfera, del mismo modo que ocurre con un aparato receptor de ondas de radio. Así, los mensajes emitidos por la mente son independientes del receptor físico que conecta con una idea.
Estas ideas, que parecen flotar en el ambiente de un momento y una época, si no son alimentadas se desvanecen, y en cambio, cuando son repetidas y reforzadas por varias personas, parecen tomar consistencia, como si se asentaran con una forma y fuerza propia, de tal modo que perviven más allá de las personas que las concibieron en un principio. Las ideas, que parecen entidades que flotaran en la atmósfera mental, son “sintonizadas” por determinados sujetos, y así una misma idea puede ser concebida por varias personas al unísono.
Según esta concepción, el mundo mental es un mundo organizado, compuesto de “átomos mentales”. De ahí que se considere que un pensamiento toma “forma y consistencia” en la medida en que se le añade energía mental al mismo.
¿Cuántas veces hemos pensado en una persona largo tiempo ausente y al día siguiente la encontramos de nuevo? ¿Cuántas veces recordamos a una persona que vive a cientos de kilómetros, y a las horas nos llama por teléfono? ¿Cómo supo que la llamábamos mentalmente? ¿Cuántas veces dichos efectos son casi instantáneos? En otros casos, hemos ido a hablar con una persona y el tema que surgió en el transcurso de una conversación, nos cambió la vida. ¿Casualidad? ¿Destino? ¿Rutas de pensamiento prefijadas o transmisiones de ideas que cambian según sean nuestros impulsos mentales irradiados al ambiente? ¿Existe un mundo casual o un hilo conductor que traza el camino invisible que nos espera y reclama, como una invitación a hallarnos a nosotros mismos?

Las ideas que nos venden
El mundo mental tiene formas variadas porque tiene cierta consistencia, y se conforma con átomos mentales que dan cuerpo a las ideas, que son como líneas de fuerza alrededor de las cuales se crea una estructura mental. Las ideas actúan como líneas creativas invisibles, trazan el diseño mental, y cuando esas ideas van tomando cuerpo se decantan del mundo de lo receptivo al de la plasmación, y la materia mental se aglutina en torno a ellas, tal como las partículas eléctricas siguen las líneas de fuerza de potencial de un campo magnético.
Cuando lanzamos un pensamiento al ambiente que nos rodea, puede ser captado por otros, de tal modo que entre todos creamos la atmósfera mental y colectiva que nos circunda. Los pensamientos egoístas irán tomando cuerpo y plasmando una atmósfera gris y pesada; en cambio los pensamientos nobles, heroicos o altruistas ayudarán a que las mentes que los captan vibren en sintonía con sus mejores estados de conciencia.
Es entonces nuestra responsabilidad frenar en nosotros las ideas que juzgamos negativas, y no darles asiento ni consistencia mental en nuestra propia atmósfera individual de pensamiento. Es importante no lanzar más ideas negativas a la atmósfera mental colectiva, pues podrían ser captadas, amplificadas y recreadas por otras personas que las seguirán alimentando y engrosando.
A modo de ejemplo: en nuestro tiempo, las novelas o películas de violencia, o de formas de robo sofisticadas, mostradas como una loable astucia mental, o el culto que se hace a personajes ególatras o paranoicos que se llegan a tomar por héroes, han desplazado a las biografías de los grandes hombres y mujeres, bajo la excusa de que no venden. ¿No serán fruto de intereses de grandes multinacionales que no buscan tan sólo dinero, sino poder e influencia social, unificar conciencias para crear un ejército de seguidores movidos por la igualdad de sus encefalogramas planos? ¿Acaso no hemos aprendido de la historia cómo suelen ser cabalgados los movimientos sociales, y cómo son utilizadas las búsquedas bienintencionadas de paz y de un mundo mejor, y cómo se venden libros a su costa sobre las nuevas ideas seudofilosóficas u orientalizantes? ¿No habrá alguien detrás de la profusión de zafios programas de TV vacíos que recrean la disputa entre personajes de dudosa calidad humana o utilizan el sexo como único reclamo de audiencia? ¿Quién decide que siempre se roce el nivel más bajo posible? ¿No habrá al menos un punto medio, en el que se supone que se halla la virtud?

Ideas enlatadas
El pensamiento se satisface a sí mismo y se estanca cuando se cree suficiente, cuando cree haber alcanzado un tope, lo que nos lleva a una parálisis en el aprendizaje.
La mente se apoya para conformar nuevas ideas en otras anteriores, aunque algunas ideas preexistentes cristalizan en nosotros, se tornan rígidas, pierden frescura y se convierten en esquemas mentales. Se enreda entonces la mente con los propios esquemas de pensamiento, se encasilla en unas frases hechas, en ideas enlatadas previamente que nos restan frescura, en frases resueltas a priori como un alimento precocinado, que merman la capacidad de reflexión a fuerza de repetirse una idea constantemente y convertirse, con el tiempo, en hábito mental.
A modo de ejemplo, solemos decir: “el dinero no da la felicidad pero ayuda a conseguirla”, pero con el paso de los años llegamos a creer que sin él no podremos ser nada, sin darnos cuenta de que las circunstancias que nos rodean siempre serán cambiantes, pues por propia definición serán circunstanciales, y los cambios procuran, en el fondo, mayor avance humano que los estatismos abúlicos.
Otros dirán: “cómo no me he casado yo a mis treinta años… no es posible que esto me ocurra a mí”, o bien que una vida que ha alcanzado su plenitud pasa necesariamente por tener una casa propia en el campo, próxima a la ciudad, y un buen automóvil de la mejor marca posible en la puerta.
En general ocurre que a fuerza de repetirnos ciertas ideas, que creemos válidas para todos, creamos “corrientes de pensamiento” que exportamos a los demás, y con el tiempo acaban conformándose en la inicial plasticidad mental surcos que llamamos “mentalidades”, que a modo de raíles fijos llevan a las personas en el sentido “conveniente”. Así, en Europa actualmente los antropólogos reconocen ocho grandes mentalidades que se repiten como grandes tipologías de pensamiento en las cuales parece que encajamos unos y otros.
Se crean entonces líneas de pensamiento convenientes o correctas para una sociedad, y todo lo que se aparta de ello se rechaza, se excluye, se acaba persiguiendo bajo el rótulo de “raro”, sin reconocer que se excluye por falta personal de tolerancia.
El hombre acaba siendo atrapado por las propias corrientes de pensamiento que a modo de “formas mentales” van tomando cuerpo, asentándose en nuestra sociedad y creando un programa cultural del cual es difícil zafarse, por la propia presión familiar, mediatica y endocultural.

 

Libertad de pensamiento
Salir a la luz de un pensamiento libre es entonces una labor ardua, propia de quien busca un programa individual de conducta, como si el efecto invernadero no fuera tan solo físico sino que alcanzara a crearse una nube de pensamientos previos, de ideas hechas, de conductas aprobadas o reprobables cargadas de trabajados aprioris que no tienen mayor fundamento que las costumbres sociales, poco reflexivas a veces, que son patrones de conducta útiles para adormecidas conciencias y receptivas mentalidades.
Lo dicho anteriormente ocurre en la medida en que el hombre refleja el medio convirtiéndose en un “hombre espejo”. El hombre es más permeable mentalmente en la medida en que atiende tan sólo hacia el exterior, por la falta de una verdadera solidez mental, y acaba reflejando las ideas y actitudes de otros. En una etapa adolescente este modo de aprehender las ideas de otros va conformando la estructura del propio edificio mental, pero con el tiempo esas ropas ajadas tendrán que dejarse a un lado y construir la propia vestimenta de pensamiento.
Hay, en fin, que trabajarse, que educar el propio carácter, y consolidarse alrededor de unas ideas principales, las cuales, a modo de núcleo, aglutinarán otras más cambiantes y superficiales, que han de someterse siempre a revisión antes de integrarlas en la propia estructura de pensamiento.
Cuanto más reflejamos el entorno mental, menos consistencia propia logramos, y navegamos en la superficie del pensamiento que podríamos alcanzar. A la inversa, también es notorio que quien es más superficial, menos ideas propias elabora y más se apoya en las ideas que le circundan, y más se descubren en su conversación los últimos titulares de los periódicos, los razonamientos del último programa de TV de mayor audiencia, y suelen desconocer lo que es un buen libro y una buena música y no mero ruido, porque desgraciadamente hay una ausencia de un programa cultural propio, de un programa de desarrollo trazado por sí mismo.
Tal vez algún día aprendamos a comprender a los seres humanos tan bien como hemos aprendido a reconocer nuestro medio físico, pues nos es incluso más importante. Cuando en una persona hay una gran carestía de pensamiento o es muy permeable, se asemeja a un terreno muy árido o arenoso que no retiene el agua, y se pueden observar y medir fácilmente el grado de saturación acuosa que tiene. En cambio, un buen terreno de labor, que no debe ser ni poco ni demasiado permeable, admite agua, pero la retiene e integra en su estructura manteniendo un grado de humedad constante. En el primer caso citado, la labor de pensar es algo que nos resulta ajeno, y el agua de vida que son las ideas no son asimiladas, reelaboradas e integradas en nuestra estructura mental.

La mente es una herramienta que tiene un gran poder y al mismo tiempo puede ser utilizada para bien o para mal. Por ello en la antigüedad se guardaban de dar el conocimiento a gente innoble y egoísta, que no acreditara una trayectoria moral de vida, pues era poner en sus manos un medio demasiado poderoso.

Actualmente el conocimiento se da de un modo más asequible, aunque asistimos a una forma de enseñar bastante mecánica. Estamos inmersos en un mundo racionalista que promueve una actitud intelectual ante la vida. Se dan más datos pero no siempre se enseña a discernir. La enseñanza de las leyes básicas de la vida no suelen pertenecer a ninguna de las materias de estudio, y apenas la enseñanza de la filosofía aún conserva una leve pátina de su antiguo esplendor, aunque también se encuentra algo mecanizada y desgajada de la búsqueda total, incluso ética y espiritual que algún día fue.

El desarrollo de la mente se ha confundido con el desarrollo de la “capacidad mental”. El tener agilidad mental nos hace más listos pero a veces ello no tiene relación con cualidades más altas, como el discernimiento. Por ello la agudeza mental es utilizada hoy en día tanto para asaltar un banco, para defraudar al fisco, para pasar por bueno siendo torcido, como para desarrollar las grandes obras de la humanidad. Siempre hubo de todo, pero ayudar al desarrollo mental de una persona no es tan solo darle la capacidad mecánica de lograr algo sino además el correcto encauce de esa fuerza. Del mismo modo que aprender ciertas reglas matemáticas no siempre lleva al estudiante a entender la armonía y belleza del universo, así discernir es una cualidad más elevada que una mera capacidad mecánica, y es el aprendizaje para tomar el camino más correcto posible en la vida, entendiendo por tal el que menos dañe, el que nos haga más plenos y felices, y nos lleve a las mayores cotas de evolución posibles.

• Por ello, aunque se considera también al cerebro como igual al concepto de mente, hay que distinguir entre el órgano físico, que es asiento o receptor de la mente, y la mente, pues no son lo mismo.
Se puede comprobar que un síntoma que refleja la existencia de una gran sensibilidad en una persona es poseer una piel delicada y suave. Ello no implica, utilizando éste argumento a la inversa, que podamos afirmar que la forma y aspectos físicos definen la capacidad espiritual de una persona. Pero del mismo modo que el cuerpo algunas veces refleja la calidad del espíritu del ser superior que lo habita, sin por ello ser lo mismo, el cerebro no es tampoco lo mismo que la mente.

Según las concepciones tradicionales el cerebro es la estación receptora de unas ondas que provienen de la mente, las cuales se hallan como una atmósfera rodeándonos, del mismo modo que ocurre con un aparato receptor de las ondas de radio. Así, los mensajes emitidos por la mente son independientes del receptor físico que conecta con una idea.Estas ideas, que parecen flotar en el ambiente de un momento y una época, si no son alimentadas y reforzadas se desvanecen, y en cambio cuando son repetidas y reforzadas por varias personas parecen tomar fuerza y consistencia, como si se asentaran con una forma y fuerza propia, de tal modo que perviven más allá de las personas que las concibieron en un principio. Las ideas, que parecen entidades que flotaran en la atmósfera mental, son algunas veces “sintonizados” por alguien y otras no, y así, una misma idea puede ser concebida por varias personas al unísono.Según la concepción tradicional el mundo mental es un mundo organizado, compuesto de átomos mentales, de ahí que se considere que un pensamiento toma “forma y consistencia” en la medida que se le añade energía mental al mismo, pero éste es un tema demasiado extenso para poder desarrollarlo en estas breves páginas.¿Cuántas veces hemos pensado en una persona largo tiempo ausente y al día siguiente la encontramos de nuevo?, ¿Cuántas veces recordamos a una persona que vive a cientos de kilómetros, y a las horas nos llama por teléfono? ¿Cómo supo que la llamábamos mentalmente? ¿Cuántas veces dichos efectos son casi instantáneos? En otros casos, hemos ido a hablar con una persona sin saber que tal vez nos llevó allí la necesidad de encontrar un libro que surgió en el transcurso de aquella conversación y que al fin nos cambió la vida. ¿Casualidad?, ¿destino?, ¿rutas de pensamiento prefijadas ó transmisiones de ideas que cambian según sean nuestros impulsos mentales que son irradiados al ambiente? ¿Existe un mundo casual o un hilo conductor que traza el camino invisible que nos espera y reclama, como una invitación a hallarnos a nosotros mismos?

El mundo mental tiene formas variadas porque tiene cierta consistencia, se conforma con átomos mentales que dan cuerpo a las ideas, que son como líneas de fuerza alrededor de las cuales se crea una estructura mental. Las ideas actúan como líneas creativas invisibles, trazan el diseño mental, y cuando esas ideas van tomando cuerpo, se decantan del mundo de lo receptivo al mundo de la plasmación, se aglutina la materia mental en torno a ellas, tal como las partículas eléctricas siguen las líneas de fuerza de potencial de un campo magnético.
Cuando lanzamos un pensamiento al ambiente que nos rodea, puede ser captado por otros, de tal modo que entre todos creamos la atmósfera mental, colectiva, que nos circunda. Los pensamientos excesivamente materialistas conformarán con el tiempo van tomando cuerpo y plasmando una atmósfera gris y egoísta; en cambio los pensamientos nobles, heroicos, altruistas ayudarán a que las mentes que los captan vibren en sintonía con mejores estados de conciencia.
Es por tanto nuestra responsabilidad frenar en nosotros las ideas que juzgamos negativas, para nosotros y para los demás, y no darles asiento ni consistencia mental en nuestra propia atmósfera individual de pensamiento. Por otro lado, y mucho más importante, es la necesidad de no lanzar más ideas negativas a la atmósfera mental colectiva, pues dichas ideas podrán ser captadas, amplificadas y recreadas por otras personas que las seguirán alimentando y engrosando.

A modo de ejemplo: en nuestro tiempo, las novelas o películas que hablan de violencia, de formas de robo sofisticadas mostradas como una loable astucia mental, o el culto que se hace a personajes ególatras, paranoicos, que se llegan a tomar por héroes, han desplazado a las biografías de los grandes hombres y de reales héroes, bajo la excusa de que ello no vende. ¿No serán fruto de intereses de grandes multinacionales que no buscan tan solo dinero, sino poder e influencia social, o tal vez buscan unificar conciencias, unificándolas por lo más bajo para crear un ejército de seguidores movidos por la igualdad de sus encefalogramas planos? ¿Acaso no hemos aprendido de la historia cómo fueron cabalgados los movimientos hippies y underground, o el mismísimo Mayo del 68, y cómo fue utilizada su búsqueda bien intencionada de paz, de lograr un mundo mejor, y cómo se vendieron libros a su costa sobre las nuevas ideas pseudofilosóficas u orientalizantes, por aquellos que simulan dormir pero lo hacen siempre con un ojo bien abierto? ¿No hay alguien detrás de la profusión de programas de TV zafios, vacíos, que recrean la disputa entre personajes de dudosa calidad humana o el sexo como único reclamo de audiencia, que están logrando que se escriba una de las páginas más denigrantes de éste medio? ¿Que hay que darle al intelecto de los espectadores que debieran ser “informados, entretenidos y formados” lo que ellos desean, aunque sea el nivel más bajo posible, o lo que es conveniente para su propio desarrollo humano? Si bien es difícil fijar un nivel para todas las personas, ¿quién digita que ello siempre roce el nivel más bajo posible? ¿No habrá al menos un punto medio, en el que decimos se halla la virtud?.

El pensamiento se satisface a sí mismo, y se estanca cuando se cree suficiente, cuando se cree haber alcanzado un tope, lo que nos llega a una parálisis en el aprendizaje.

La mente se apoya para conformar nuevas ideas en otras anteriores, aunque algunas ideas preexistentes se cristalizan en nosotros, se tornan rígidas, pierden frescura, se convierten en esquemas mentales. Se enreda entonces la mente con los propios esquemas de pensamiento, se encasilla en unas frases hechas, en ideas enlatadas previamente que nos restan frescura, en frases resueltas a priori como un alimento precocinado, que merman la capacidad de reflexión a fuerza de repetirse una idea constantemente y convertirse con el tiempo en hábito mental.A modo de ejemplo, solemos decir “el dinero no da la felicidad pero ayuda a conseguirla”, pero con el paso de los años llegamos a creer que sin él no podremos ser nada, como si la realización personal tuviera que depender del nivel económico alcanzado, sin darnos cuenta de que las circunstancias que nos rodean siempre serán cambiantes, pues por propia definición serán circunstanciales, y los cambios procuran en el fondo mayor avance humano que los estatismos abúlicostros dirán: “cómo no me he casado yo a mis treinta años.., no es posible que ésto me ocurra a mí”, o bien, otros se repetirán que una vida que ha alcanzado su plenitud pasa necesariamente por tener una casa propia en el campo, próxima a la ciudad, y un buen automóvil de la mejor marca posible en la puerta.

En general ocurre que a fuerza de repetirnos ciertas ideas, que creemos válidas para todos, creamos “corrientes de pensamiento” que exportamos a los demás, y con las generaciones se conforman en la inicial plasticidad mental surcos que llamamos “mentalidades” que a modo de raíles fijos llevan a las personas en el sentido conveniente. Así en Europa, actualmente los antropólogos reconocen ocho grandes mentalidades que se repiten como grandes tipologías de pensamiento en las cuales parece que encajamos unos y otros.

Se crean entonces líneas de pensamiento convenientes o correctas para una sociedad, y todo lo que se aparta de ello se rechaza, se excluye, se acaba persiguiendo bajo el rótulo de raro, o bien como inmoral, sin reconocer que se excluye por la falta personal de tolerancia.El hombre acaba siendo atrapado por las propias corrientes de pensamiento que a modo de “formas mentales” van tomando cuerpo, van asentándose en nuestra sociedad creando un programa cultural del cual es difícil de zafarse, por la propia presión familiar, mediática y endocultural. Salir a la luz de un pensamiento libre es entonces una labor ardua, propia de quien busca un programa individual de conducta, como si el efecto invernadero no fuera tan solo físico sino alcanzara a crearse una nube de pensamientos previos, de ideas hechas, de conductas aprobadas o reprobables cargadas de trabajados “a prioris” que no tienen mayor fundamento que las costumbres sociales, poco reflexivas a veces, que son patrones de conducta útiles para adormecidas conciencias y receptivas mentalidades.

Lo dicho anteriormente ocurre en la medida que el hombre refleja el medio convirtiéndose en un hombre espejo. El hombre es más permeable mentalmente en la medida que atiende tan solo hacia el exterior, por la falta de una verdadera solidez mental, y acaba reflejando las ideas y actitudes de otros. En una etapa adolescente este modo de aprehender las ideas de otros va conformando la estructura del propio edificio mental, pero con el tiempo esas ropas ajadas tendrán que dejarse a un lado y construir la propia vestimenta de pensamiento. Hay, en fin, que trabajarse, que educar el propio carácter, y consolidarse alrededor de unas ideas principales, las cuales, a modo de núcleo, aglutinarán otras más cambiantes y superficiales, que han de someterse siempre a revisión antes de integrarlas en la propia estructura de pensamiento.

En cuanto más reflejamos el entorno mental menos consistencia propia logramos, y navegamos en la superficie del pensamiento que podríamos alcanzar. A la inversa, también es notorio que quien es más superficial, menos ideas propias elabora y más se apoya en las ideas que le circundan, y más se descubren en su conversación los últimos titulares de los periódicos, los razonamientos del último programa de TV de mayor audiencia, desconociendo lo que es un buen libro, una buena música y no mero ruido, etc., porque hay una ausencia de un programa cultural propio, de un programa de desarrollo trazado por sí mismo.Tal vez algún día aprendamos a comprender a los seres humanos tan bien como hemos aprendido a reconocer el medio físico, pues nos es más importante. Cuando en una persona hay una gran carestía de pensamiento o es muy permeable, se asemeja a un terreno muy árido ó a un terreno arenoso que no retiene el agua, se pueden observar y medir fácilmente el grado de saturación en agua que tiene, pues las manchas de agua afloran sin trabar relación con sus partículas. En cambio, un buen terreno de labor, que no debe ser ni poco ni demasiado permeable, admite agua, pero la retiene e integra en su estructura manteniendo un grado de humedad constante. En el primer caso citado, la labor de pensar es algo que nos es ajeno, y el agua de vida que son las ideas no son asimiladas, reelaboradas e integradas en nuestra estructura mental, como ocurre en el segundo ejemplo.

La mente mide y comprende por comparación, dado que se mueve siempre entre dos polos opuestos. Lo alto y lo bajo, lo bello y lo feo, la alegría y la tristeza, son conceptos no absolutos, sino relativos, que comprendemos por comparación. La mente siempre se debate entre dos extremos, entre pares de opuestos, y alcanza estabilidad cuando aprende a distinguir cuál es el punto medio de las cosas.

• Dado que la mente comprende por comparación siempre pasa por la comparación con los demás. Pero hay que señalar que la comparación con otros siempre propicia duros resultados a fuerza de hacernos salir de nuestro propio interior y promover en nosotros niveles ajenos. Este mirarse constantemente en otros crea anhelos de situaciones que no son aplicables a veces a nuestra vida, propicia a veces la envidia, que acaban en situaciones de celos soterrados.

En el difícil juego de la vida, debemos tan solo compararnos con nosotros mismos, sacar de dentro lo mejor que poseemos, hallarnos y entendernos sin que en ello tengan nada que ver los méritos, las condiciones, las realizaciones o la fortuna de otros. Nos deben alegrar las realizaciones ajenas, pero no sus fracasos, ni sus amarguras. Podemos emular lo mejor de quienes admiramos sinceramente, pero no emular sus aspectos más bajos ni envidiar sus conquistas o posesiones materiales. Hay que ejercitar a lo sumo la sana envidia, que es la admiración de sus virtudes y valores más altos.

Solemos tener fijaciones mentales que obturan los canales de pensamiento. La excesiva preocupación en algún tema, de carácter obsesivo, aprisiona la mente como si la estrechase, restándole amplitud de horizontes. Es como si todas las carreteras de un país quisieran partir o pasar por una ciudad única, que acapara toda la atención y los movimientos que se generan.Por ejemplo, si la autoestima se ve dañada porque la gente nos muestra indiferencia o nos desprecia, sentiremos todo pensamiento con inseguridad, y a a cada paso dudaremos, nos faltará capacidad de decisión y de resolución. Ese nudo mental afecta así a toda acción y a los propios sentimientos, pues se proyecta siempre la idea de que no podremos ser queridos, o incluso de que somos despreciados. La mente tizna así el resto de la personalidad de sombras, de dudas, de miedos, que sólo acaban cuando ese nudo se va deshaciendo pacientemente con ideas positivas y constructivas, o bien cortando, sin dilaciones, esa dependencia con el exterior.

Cuando la energía de la vida se remansa en un lugar hay que hacerla recircular, pues de lo contrario, como un pequeño coágulo en una arteria, puede llegar a obturar los canales de transmisión, afectando a una red mucho mayor, y dejando sin riego áreas principales.

Algunas veces no sólo pasamos nuestra mirada sobre las cosas, las tocamos incluso con la mente, que a modo de extremidad o prolongación del cuerpo va más allá de lo físico, llega antes a las soluciones que luego costarán mucho más de realizar en el mundo de lo físico. Tanto corre la mente que se precipita, da por entendidas las cosas, pero no las razona ni entiende realmente. Éste es el aspecto de una mente que se sacia con el primer sorbo de agua, que entrevé las cosas sin llegar a profundizar realmente. Manoseamos las cosas con nuestra mente, fantaseamos en lugar de dirigir firmemente nuestra imaginación, especulamos sin freno, hacemos cábalas, y quedamos atrapados por una mente pobre, superficial, que se mueve por primeras impresiones.

Podemos diferenciar en nuestra mente dos aspectos: una mente teñida de deseos, más cotidiana y egoísta, y una mente más profunda y universal, que nos emparenta con los grandes arquetipos e ideales de la humanidad, pero acabamos utilizando el aspecto más concreto de la mente, el más cotidiano y superficial, y no su nivel más elevado. Dejamos de lado el entendimiento profundo de una mente elevada, inegoista y noble, para enredarse en el “me conviene”, o “me interesa”, sopesando siempre las cosas desde el punto de vista de lo que puedo obtener de ellas. La contaminación mental y psicológica arrastran a una mente poco educada hacia el propio interés, pues ante nuestros ojos se muestra siempre como una preocupación lícita sobre uno mismo.En otro lugar menos transitado de la mente quedan entonces arrinconados los grandes ideales, las aspiraciones por alcanzar un mundo mejor, más fraterno, más espiritual, y realmente humano. Tenemos tal vez en nosotros una semilla de esas concepciones elevadas, pues las podemos entender, aunque pocas veces las hacemos nuestras realmente, y bastantes menos nos comprometemos con ellas sinceramente.

La mente se halla sometida a leyes de causa y efecto, aunque comúnmente nos quedamos en los hechos, en los efectos, sin llegar a descubrir las causas que los mueven. Estamos tan convencidos de que todo es casual que perdemos por ello la posibilidad de entender que también en lo mental, como en la naturaleza, el mundo se rige por leyes de causa y efecto. La casualidad es lo que ven nuestros ojos cuando pasan sobre las cosas, pero ver los lazos que relacionan los hechos es el trabajo profundo de una mente internamente despierta. Todo sentimiento y actitud está causado por algo, y a su vez siendo efecto de algo será causa de un efecto posterior.

La mente, por estar inmersa en la Naturaleza, se halla sometida a las mismas leyes que la rigen, como la ley de la ciclicidad. Del mismo modo que pasamos del día a la noche, tal como se suceden las estaciones, la mente fluctúa entre momentos de euforia, de actividad y momentos de pasividad. Hay etapas de gran impulso, creativas, expansivas, de gran capacidad de reflexión, de análisis, junto a momentos posteriores de inflexión, y otras etapas de incapacidad de relacionar ideas simples, como si nuestra mente se hallara frenada, aturdida e incapaz de crear en sí misma nada nuevo.Ante semejante circunstancia conviene mantener unos mínimos en los momentos bajos, mantener una actividad reducida pero imprescindible y previamente pactada, y sembrando con actitud positiva y disciplinada para cuando llegue el tiempo expansivo y fértil. También en dicho tiempo habrá que aprender a dosificar las energías, no enredándose con excesivas actividades, ni abriendo varios frentes que pronto harán que la mente se aturda, por stress, por tensionarla en exceso.

Es necesario distinguir los diversos grados de desarrollo de la mente. Es necesario distinguir entre la capacidad mental y la verdadera inteligencia. Dado que la inteligencia es la capacidad de saber elegir de entre varias posibilidades la adecuada, la verdadera inteligencia no es tan solo agudeza mental, sino que debe utilizarse para discernir correctamente de entre todas las posiciones, acciones, sentimientos e ideas, aquellas que nos lleven a vivir como auténticos seres humanos, regidos por los valores más elevados posibles.Al decir de Platón, los arquetipos humanos son las ideas tipo que rigen nuestra condición humana y son comprensibles para todo hombre, tales como la idea de libertad, de fraternidad, de valor, etc., que deben servirnos de guía, y llevarnos a los arquetipos últimos, como son lo Bello, lo Bueno, lo Justo y lo Verdadero. Discernir, que rebasando la actividad mental abarca la esfera de la intuición profunda, es la capacidad de regirnos por lo más elevado a la luz de la verdadera inteligencia.

PROPUESTAS

• Evitar lo que implique rutina, evitando que se mecanice la mente y quede atrapada y adormecida en ella.

• El ejercicio prolongado de la mente, incluso a edad avanzada, la fortalece y la mantiene elástica, con la debida frescura, al igual que ocurre con los músculos del cuerpo. Dado que la mente no guarda una formación paralela a la del cuerpo físico, y por ser de carácter más sutil, no sufre por igual los achaques del tiempo, y por ello puede decirse que no acaba de formarse a ninguna edad.

• Hay que evitar además que la mente se rigidice en sus posturas con el paso de los años, por ello la labor de receptividad y de apertura mental debe ser continua. La necesidad de trabajar nuestra mente no termina nunca, y dado que nuestro cuerpo y emociones la seguirán dócilmente si ella se autodisciplina, es fundamental su formación para el correcto desarrollo humano.

• Comprender las leyes de la Naturaleza que tan bellamente se reflejan en “El Kybalión” egipcio, dado que nos señalarán nuestras propias leyes (de ritmo, de ciclicidad, etc.)

• Descubrir el propio ritmo mental tratando de ponerlo en sintonía con los ritmos de la naturaleza, con el paso de los ciclos, de las estaciones, de ahí que frecuentemente observemos que las etapas de invierno acompañan a etapas de mayor introspección y el estío impulsa en nosotros un estado más expansivo hacia el exterior. Pero esas diferencias de ritmo pueden ser sanamente aprovechadas en nuestro favor para lograr un desarrollo integral.

• Elevar el aspecto más humano y cotidiano de la mente hacia su aspecto más profundo y elevado, restándole superficialidad. Saber discernir, descubriendo las ideas fundamentales de entre las secundarias y accesorias, para conducirnos por las más elevadas.

• Mantener una actitud mental descontaminada, para no contribuir a contaminar el mundo. No corromperse, no olvidar los grandes sueños e ideales con el paso del tiempo, cuando los roces con la vida adormecen los anhelos de juventud. Mantenerse joven en lo mental e internamente.

• No vivir como un ser separado del mundo: educar la propia individualidad de las ideas sin ser individualista.

• Evitar ser un hombre-masa, superficial o demasiado permeable, para no ser un hombre espejo que refleje tan solo las corrientes de pensamiento imperantes. Forjarse un criterio propio, revisando las ideas que sustentamos y adecuándolas a la realidad.

• Encontrar el propio centro.

• Entender que la conciencia no es la mente, sino que aquella se halla por encima de esta y es capaz de dirigir el pensamiento hacia los más altos arquetipos humanos. El verdadero anhelo de superación, de perfección, de búsqueda de la sabiduría procede del verdadero ser y trasciende el mundo de lo mental.

• Evitar los dogmatismos, que restan comprensión pues nos atrincheran en pensamientos que damos como válidos sin poderlos razonar. Si bien la profunda intuición nos puede permitir captar ciertas ideas aunque sean difícilmente expresadas por la razón, debemos en lo posible tratar de entenderlas con elementos racionales, evitando el creer en aquello que la razón no pueda apoyar con argumentos coherentes.A modo de ejemplo cabe decir que cuando el cristianismo afirma que Dios es uno y trino, en la tradición original de las primeras épocas del cristianismo, hallamos elementos suficientes para comprender lo que significa dicha expresión sin tener que recurrir a admitir algo por que sí, y sin entenderlo. En dichas tradiciones se explica que en el universo al igual que en el hombre, y dada la dificultad de expresar la idea de la divinidad, se consideraban tres aspectos espirituales, que son al mismo tiempo una unidad: una voluntad pura, que se expresa en el universo a través de las leyes que lo rigen; una intuición profunda, que lleva a la verdadera comprensión, al amor y la sabiduría, y que en el cosmos se manifiesta como energía y vida; y una inteligencia, que se expresa en las formas de la creación.

• Finalmente, aunque logremos ciertas cotas de desarrollo de la mente y dadas la fluctuaciones de la misma ¿cómo mantener centrada la mente en esas posiciones? Si atendemos a los consejos que propone el texto clásico hindú, el Baghavad Gïta, debemos-evitar los apegos y los lazos del deseo,
-evitar los vaivenes emocionales que la afectan, frenando la variabilidad, la ociosidad, el apego al éxito o al fracaso,
-tener una recta determinación para dirigir nuestra mente, evitando los meros deseos pasajeros,
-tener paciencia cuando no se logra lo que nos propusimos y volver a intentarlo,
-evitar el impulso momentáneo, no perder de vista el objetivo, el rumbo que nos fijamos,
-la mente recta se prueba a sí misma por la recta acción.

Ramón Sanchís.

 

lunes 20 de abril de 2009

Libros digitales para descargar

Clásicos de
Oriente y Occidente:


anónimo Bhagavad Gita 144 Kb
anónimo Dhammapada 75 Kb
anónimo Popol Vuh 173 KbAristóteles Ética 519 Kb
Diogenes Laercio Vida de los filósofos más ilustres 679 Kb
Epícteto Máximas 49 Kb
Helena P. Blavatsky La Voz del Silencio 76 Kb
Lao Tse Tao Te King 42 Kb
Lucio Anneo Séneca Tratados Morales 296 Kb
Marco Aurelio Meditaciones 217 Kb
Pitágoras Versos Áureos 13 Kb
Platón Apología de Sócrates 63 Kb
Platón La República 702 Kb
Plotino Enéada VI Sobre el Bien o el Uno 38 Kb
Ptahotep Instrucciones al rey Merikara 23 Kb

Libros de Nueva Acrópolis:

Delia Steinberg Guzmán :
El Alma de la Mujer 58 Kb
El Carácter según los Astros 87 Kb
Esoterismo Práctico 71 Kb
Libertad Inexorabilidad 65 Kb
Para Conocerse Mejor 183 Kb
Qué hacemos con el Corazón y la Mente 114 Kb
El_Heroe_Cotidiano. 189 Kb
Hoy vi ... 444 Kb
Juegos de Maya 399 Kb


Jorge Ángel Livraga:
Ankor, el último príncipe de la Atlántida 623 Kb
La Vida después de la Muerte 77 Kb
Los Espíritus Elementales de la Naturaleza 247 Kb
Los siete Caminos para la Realización Espiritual 81 Kb
Möassy el perro 218 Kb
El Alquimista 477 Kb

sábado 14 de febrero de 2009

Fichas pedagógicas: filosofía de Platón


Fichas pedagogicas: filosofía de Platón.
Presentamos un ameno trabajo que nos permite dar un paseo sencillo y clarificador por la esencia del pensamiento plotónico.

Un recorrido bajo los siguientes capítulos:
.-La creación y naturaleza del universo
.-El Universo matemático
.-La naturaleza del Hombre
.-La educación
.-El Mundo como vía de acceso a los arquetipos
.-La política
.-El Amor a la Belleza
.-El mito de la caverna
.-La atlantida

Abrir albun de fichas
Puedes descargarlo en pdf aquí

Tambien puedes acceder a una buena biografía de Platón en la Biblioteca filosófica de Alejandría

Fichas pedagógicas: El nº de Oro y geometria sagrada


Presentamos unas interesantes fichas pedagógicas que de manera sencilla y a la vez profunda y sugerente desarrollan el enigma del número áurico o "divina proporción" con los apartados siguientes:







Armonía y proporción en La naturaleza
Dios Geometriza
La creación del universo.
Aritmética y geometría sagrada en la antigüedad
¿Qué es el número de oro?
El número de oro en el arte
El número de oro en el hombre
La música de las esferas



Departamento de investigación de Nueva Acrópolis Málaga

miércoles 21 de enero de 2009

La Juventud. Extraido de las Fuerzas Morales de José Ingenieros

I.- De la juventud

 Jóvenes son los que no tienen complicidad con el pasado. Atenea inspira su imaginación, da pujanza a sus brazos, pone fuego en sus corazones. La serena confianza en un Ideal convierte su palabra en sentencia y su deseo en imperio. Cuando saben querer, se allanan a su voluntad las cumbres más vetustas. Savia renovadora de los pueblos, ignoran la esclavitud de la rutina y no soportan la coyunda de la tradición. Sólo sus ojos pueden mirar hacia el amanecer, sin remordimiento. Es privilegio de sus manos esparcir semillas fecundas en surcos vírgenes, como la historia comenzara en el preciso momento en que forjan sus ensueños.

Cada vez que una generación envejece y reemplaza su ideario por bastardeados apetitos, la vida pública se abisma en la inmoralidad y en la violencia. En esa hora deben los jóvenes empuñar la Antorcha y pronunciar el Verbo: es su misión renovar el mundo moral y en ellos ponen sus esperanzas los pueblos que anhelan ensanchar los cimientos de la justicia. Libres de dogmatismo, pensando en una humanidad mejor, pueden aumentar la parte de felicidad común y disminuir el lote de comunes sufrimientos.

Es ventura si par la de ser jóvenes en momentos que serán memorables en la historia. Las grandes crisis ofrecen oportunidades múltiples a la generación incontaminada, nueva conciencia histórica  deviene en el mundo y transmuta los valores tradicionales de la Justicia, el Derecho y la Cultura. Intérpretes de ella, los que entran en la vida siembran fuerzas morales generadoras del porvenir, desafiando el recrudecer de las resistencias inmorales que apuntalan el pasado.

Los jóvenes cuyos ideales expresan inteligentemente el devenir constituyen una Nueva Generación, que es tal por su espíritu, no por sus años. Basta una sola, pensadora y actuante, para dar a su pueblo personalidad en el mundo. La justa previsión de un destino común permite unificar el esfuerzo e infundir en la vida social normas superiores de solidaridad. El siglo esta cansado de inválidos y de sombras, de enfermos y de viejos. No quiere seguir creyendo en las virtudes de un pasado que hundió al mundo en la maldad y en la sangre. Todo lo espera de una juventud entusiasta  y viril.

3- La juventud es levadura moral de los pueblos.  Cada generación anuncia una aurora nueva, la arranca de la sombra, la enciende en su anhelar inquieto. Si mira alto y lejos, es fuerza creadora. Aunque no alcance a cosechar los frutos de su siembra, tiene segura recompensa en la sanción de la posteridad. La antorcha lucífera no se apaga nunca, cambia de manos. Cada generación abre las alas donde las ha cerrado la anterior, para volar mas lejos, siempre más. Cuando una generación las cierra en el presente, no es juventud: sufre de senilidad precoz. Cuando vuela hacia el pasado, esta agonizando; peor, ha nacido muerta.

Los hombres que no han tenido juventud piensan en el pasado y viven en el presente, persiguiendo las satisfacciones inmediatas que son el premio de la domesticidad.  Débiles por pereza o miedosos por ignorancia, medran con paciencia pero sin alegría. Tristes, resignados, escépticos, acatan como una fatalidad el mal que los rodea, aprovechándolo si pueden. De seres sin ideales ninguna grandeza esperan los pueblos.

La juventud aduna el entusiasmo  por el estudio y la energía para la acción, que se funden en el gozo de vivir. El joven que piensa y trabaja es optimista; acerca su corazón a la vez que eleva su entendimiento. No conoce el odio ni le atormenta la envidia. Cosecha las flores de su jardín y admira las del ajeno. Se siente dichoso entre la dicha de los demás. Ríe, canta y juega, ama, sabiendo que el hado es siempre propicio a quien confía en sus propias virtudes generadoras.

La juventud es prometeana cuando asocia el ingenio y la voluntad, el saber y la potencia, la inspiración de Apolo y el heroísmo de Hércules. Un brazo vale cien brazos cuando lo mueve un cerebro ilustrado; un cerebro vale cien cerebros cuando lo sostiene un brazo firme. Descifrar los secretos de la Naturaleza, en las cosas que la constituyen, equivale a multiplicarse para vivir entre ellas, gozando sus bellezas, comprendiendo sus armonías, dominando sus fuerzas.

4- Los jóvenes tocan a rebato en toda generación. No necesitan programas que marquen un término, sino ideales que señalen el camino. La meta importa menos que el mundo. Quien pone bien la proa no necesita saber hasta donde va, sino hacia dónde. Los pueblos, como los hombres, navegan sin llegar nunca; cuando cierran el velamen, es la quietud, la muerte. Los senderos de perfección no tienen fin. Belleza, Verdad, Justicia, quien sienta avidez de perseguirlos no se detenga ante fórmulas reputadas intangibles. En todo arte, en toda doctrina, en todo código, existen gérmenes que son evidentes anticipaciones, posibilidades de infinitos perfeccionamientos. Frente a los viejos que recitan credos retrospectivos, entonan los jóvenes himnos constructivos. Es de pueblos exhaustos contemplar el ayer en vez de preparar el mañana.

Dos grandes ritmos sobresaltan en la hora actual a los pueblos. Anhelan realizar en la sociedad la armonía justa de los que trabajan por su grandeza extendiendo a todos los hombres el calor de la solidaridad; desean que las nacionalidades venideras sean algo más que fortuitas divisiones políticas, corroídas por la voracidad de facciones enemigas. Toda la historia contemporánea converge a predecir el acrecentamiento de la justicia social y la agrupación de los débiles  Estados afines en comuniones poderosas. Una ilustrada minoría de la Nueva Generación cree que los pueblos de nuestra América latina están solemnemente y parece dispuesta a tentar la vía, creyendo que si no llegara a cumplirse tal destino sería inevitable su colonización por el poderoso imperialismo que desde ha cien años acecha.

Los hombres envejecidos no ven la magnitud de ambos problemas. Niegan la urgencia de asentar sobre más justas bases el equilibrio social; niegan la necesidad de solidarizar nuestros pueblos, como única garantía de su independencia futura. Es misión de la juventud tomar a los ciegos de la mano y guiarlos hacia el porvenir. Arrastrarlos si dudan; abanderados si resisten. Todo es posible, menos convencerlos. A cierta altura de la vida la ceguera es un mal irreparable. Los jóvenes pierden su tiempo cuando esperan impulso de los viejos. Es más razonable obrar sin ellos, como hicieron otrora los próceres cuando supieron hacerse independientes y sembrar los veinte gérmenes de una gran civilización continental.

Extraido de las Fuerzas Morales de José Ingenieros


domingo 23 de noviembre de 2008

Listado de estudios y monografias


¿Qué nos impulsa a ayudar?


(Ver monografía completa)





Las Leyes de la mente

La mente es la herramienta más potente que posee el ser humano. Saber manejarla nos conduce a ser libres de pensamiento. Pero, ¿cómo luchar contra las ideas preconcebidas? ¿Pensamos o somos pensados?





Platón y Aristóteles: Elementos comparativos


Me cuesta mucho entender a Aristóteles, quizás porque lo he estudiado mucho menos que a Platón. Pero algunas de sus afirmaciones, que los historiadores de la filosofía califican de “geniales” y consideran que superan a su maestro Platón, a mí me parecen injustificadas y contradictorias.


Si bien en los planteamientos de Aristóteles podemos encontrar ciertos paralelismos con los de Platón, encontramos que las interpretaciones del primero tienden sistemáticamente hacia el materialismo. Me atrevería a decir que con Aristóteles la Filosofía se transforma en Ciencia por una parte, y Teología por otra, con una separación entre ambas que no entiendo muy bien cómo salva.


La diferencia principal entre los dos autores es el concepto de REALIDAD, que se concreta en conceptos como el SER, el MOVIMIENTO, el ALMA o DIOS y plantea distintos modos de CONOCER el mundo. ( Ver monografía completa)



Serendipia


"El descubrimiento consiste en ver lo que todos han visto y pensar lo que nadie ha pensado". (Albert Szent-Gyorgy)


La “serendipidad” podría definirse como “la facultad de hacer un descubrimiento o un hallazgo afortunado de manera accidental, o también, a encontrar soluciones a problemas no planteados, sin buscarla siquiera.” . Si existe, en cambio, la palabra “Serendipity” aceptado por la Academia de la lengua inglesa. Y en nuestro idioma, existe el término coloquial “Chiripa” que podría ser considerado un sinónimo de “Serendipia”. ( Ver monografía completa)




PIONERAS: Cinco mujeres extraordinarias de tres continentes


1. ENHEDUANNA, Sacerdotisa y poeta ( 2300 a.C.)


2. THEANO, la primera filósofa (s.VII a.C.)


3. MURASAKI SHIKIBU, primera novelista del País del Sol Naciente (978? - 1026?)


4. CHRISTINE DE PIZAN, y la Ciudad de las Damas (1364)


5. MACUILXOCHITZIN, la Quinta Flor del país azteca (1435)


(ver monografía completa)





La verdadera felicidad

Un estudio sobre la felicidad a través de la historia del pensamiento.


(Ver monografía completa)










Marco Tulio Cicerón :"De Officiis" ("Los deberes")

"El que cortésmente enseña el camino a quien se ha extraviado,
hace como el que enciende con su luz la de otro; después de
habérsela encendido, no por eso la suya alumbrará menos"


(Ver monografía completa)









Platón y Aristóteles: Elementos comparativos

PLATÓN Y ARISTÓTELES: Elementos comparativos

Me cuesta mucho entender a Aristóteles, quizás porque lo he estudiado mucho menos que a Platón. Pero algunas de sus afirmaciones, que los historiadores de la filosofía califican de “geniales” y consideran que superan a su maestro Platón, a mí me parecen injustificadas y contradictorias.

  Si bien en los planteamientos de Aristóteles podemos encontrar ciertos paralelismos con los de Platón, encontramos que las interpretaciones del primero tienden sistemáticamente hacia el materialismo. Me atrevería a decir que con Aristóteles la Filosofía se transforma en Ciencia por una parte, y Teología por otra, con una separación entre ambas que no entiendo muy bien cómo salva.

La diferencia principal entre los dos autores es el concepto de REALIDAD, que se concreta en conceptos como el SER, el MOVIMIENTO, el ALMA o DIOS y plantea distintos modos de CONOCER el mundo.

 

El Ser

  Para Platón, lo REAL es aquello que ES, es decir, aquello que permanece inmutable, que no cambia, que no perece, que permanece siempre igual a sí mismo. Pero las cosas que percibimos con los sentidos no cumplen estas características: todo lo que percibimos con los sentidos tiene un principio y un fin, degenera y desaparece, está sujeto al movimiento, por lo tanto no es real. Sin embargo, detrás de cada una de las cosas que podemos percibir con los sentidos subyace una “Idea” o Arquetipo que sólo podemos percibir a través de la razón; esta Idea es inmutable e imperecedera, no es de naturaleza material sino racional, y existe aunque no haya un soporte material que la exprese. La Idea es, por tanto, la esencia o el Ser de las cosas o Entes, los cuales aparecen como un reflejo o “sombra” de la Idea.

 En cambio, para Aristóteles, lo REAL es lo que percibimos con los sentidos (dentro de los cuales distingue, sobre todos, el de la vista). Lo real son los Entes, y la esencia del ente es la Sustancia (entendida como sustrato, como suporte de los “accidentes” o características diferenciadoras).

Dentro de la Sustancia, Aristóteles diferencia entre:

·        Materia: aquello de lo que está hecha una cosa. Los entes naturales y físicos constituirían la materia del Ente sustancial. Los llama “Sustancias primeras”.

·        Forma: aquello que hace que algo sea esa cosa. Pero lo que determina la forma de las cosas serían los entes universales (conceptos, definiciones, que determinarían los géneros y especies), equivalentes a los Arquetipos de Platón. Los llama “Sustancias segundas”.

Materia y forma no pueden existir separadas: la materia aparece siempre con una forma, y la forma existe siempre que se exprese en la materia.

Si el Arquetipo platónico tenía una existencia en sí mismo, la Forma aristotélica carece de esa existencia, pues depende de la materia, por muy universal que sea.

  Aristóteles decía que si las esencias de las cosas (las Ideas) están separadas de éstas, entonces no son propiamente sus esencias. Pero en realidad Platón no dijo que estuviesen separadas: ¿puede haber la sombra de un jarrón si no hay un jarrón delante de un foco de luz? ¿Puede haber sombra sin objeto que la produzca? Sin embargo, sí puede haber jarrón sin sombra. La Idea es la esencia y la causa del ente, es anterior al ente y existe aunque no exista el ente. Pero el ente no puede existir sin la Idea.

 

Aristóteles hace una clasificación de los Entes en:

·        Entes naturales: son entes porque encierran en sí mismos el principio de su movimiento, siendo la Naturaleza el principio del movimiento de las cosas. Sin embargo, están sometidos al cambio y la transformación, al nacimiento y la muerte, por lo tanto no son plenamente entes. El ente tendría que ser lo que está detrás, que les hace ser.

·        Entes matemáticos: no se mueven, no dejan de ser, pero no existen separados, es decir: carecen de materia. Para Aristóteles sólo tienen existencia en la mente y no pueden tener existencia separados de la mente. Así que no son plenamente entes porque una vez fuera de la mente dejan de existir.

·        Ente supremo: el ente supremo tendría que ser inmóvil (ya lo habían demostrado los Presocráticos), pero separado (es decir: tendría que ser algo, una cosa, tendría que existir más allá de nuestro pensamiento), y que se bastara a sí mismo (es decir, que no necesite de nada fuera de él mismo para existir). Este Ente Supremo es Dios.

Por esta escala, la Metafísica, que sería la búsqueda del Ser, se convierte en Teología, pues en realidad el único Ser es Dios. Lo demás son “casi entes”, predicados, o “formas de decir” el Ente.

  Todo esto se me hace muy confuso, porque, por una parte, lo que es real es lo que vemos, pero esos entes que vemos están sujetos al cambio, luego no son totalmente entes, y en cambio el único Ente o Ente Supremo es Dios, algo que, desde luego, no vemos ni percibimos con ninguno de los sentidos.

 

El Movimiento

  Para Platón el Movimiento es el camino que tienen que realizar las “sombras” de las Ideas para alcanzar la perfección de éstas, como un camino hacia el foco de luz que proyecta las sombras. Las Ideas son Una (cada Idea es una  Unidad, no son mezclas), son Inmutables (son fijas), y son Eternas (no están sometidas al movimiento o a la corrupción). Pero las cosas concretas, los entes, son el reflejo de las Ideas, y se mueven para alcanzar la perfección de las Ideas. El Movimiento es Evolución.

  Para Aristóteles el movimiento surge de la dualidad Materia-Forma. La Materia es Potencia y la Forma es Acto, luego el movimiento se da al pasar de la Potencia al Acto, por la activación de lo que está en potencia. Es decir: el movimiento se da cuando el universal informa a la materia. Es lo mismo que decía Platón en cuanto a la Idea y el Ente, pero sin separar uno del otro, y sin presumir una perfección en una de las partes. Es una especie de mecanismo automático. Y el ejemplo de la semilla es muy ilustrativo: la semilla es un árbol en potencia, y el movimiento (la transformación) se da hacia el desarrollo de la forma de árbol que habita, o mejor dicho, forma parte de la semilla. El movimiento en Aristóteles, más que Evolución es Desarrollo. La forma “viejo” está en el niño, pero no la forma “sabio”, pues esto sería un “accidente” y no una forma. Todos los hombres, si no se mueren antes, se hacen viejos, pero no todos se hacen sabios, luego la sabiduría es un accidente del hombre. No es una consecuencia del movimiento, como sí lo es en la teoría platónica.

 

El Alma

  En las similitudes y diferencias entre Arquetipos y Forma se basa la diferencia del concepto del Alma entre Platón y Aristóteles, ya que se mantiene la relación del Alma con ese principio racional que Platón llama Idea o Arquetipo y Aristóteles Forma o “Universales”.

  Para Platón, el Alma del hombre está en medio de mundo superior, inteligible, y el mundo inferior, material porque es una mezcla de “lo uno y de lo otro”. Así, distingue tres tipos de Almas: Concupiscible o sensual, que atiende a las necesidades del cuerpo; Irascible o pasional, que atiende a los afectos y emociones; Racional, donde reside el conocimiento de las Ideas y la Voluntad racional.

  El Alma Racional es de naturaleza arquetípica, y por eso podemos alcanzar y conocer el mundo de las Ideas. Y, por lo tanto, también es inmaterial e inmortal. Platón habla claramente y en profundidad de la inmortalidad del Alma y de la reencarnación.

  En cambio, no está muy claro que Aristóteles creyese en la inmortalidad del hombre. Habla del Alma en términos biológicos: el Alma es el principio de la vida, lo que distingue a los seres “animados” de los “inanimados”. El alma es, por tanto, la “forma” de un ente vivo. Como Platón, habla de tres tipos de almas: alma vegetativa (la de las plantas), alma sensitiva (la de los animales) y alma racional (propia del ser humano). El ser humano sólo posee un alma: el alma racional. Pero esta alma posee las cualidades de los otros dos tipos de almas. Y esta alma es la forma de su cuerpo. Pero si la forma no existe sin el cuerpo, entonces, una vez muerto el cuerpo muere también el alma.

  Para Aristóteles hay un principio superior en el hombre, que es el nous o entendimiento, que puede conocer por “intuición”, sin discurso previo y sin deducciones. Este nous sería lo único inmortal y eterno en el hombre. Pero no entiendo que naturaleza le atribuye Aristóteles: ¿es el alma? ¿Es algún tipo de sustancia? ¿Es un ente...? ¿Cómo se relaciona la “sustancia hombre” (materia y forma de cada ser humano) con ese principio inmortal y eterno?

 

Dios

  El concepto de Dios en Platón es claro: las Ideas, inmateriales y perfectas, se encuentran jerarquizadas, y en la cúspide de las Ideas se encuentra la Idea del Bien o LO BUENO, que coincide con la tríada formada por LO BELLO, LO JUSTO y LO UNO. El Bien, siendo la Idea  Suprema, se encuentra presente en todas las demás Ideas. Se puede decir que es el Bien el que hace que las cosas “sean”, es lo que confiere identidad a todos los entes: el Bien de cada cosa es aquello que cada cosa “es”. Esta Idea Suprema de LO BUENO es lo más parecido a la Divinidad que habla Platón, una Divinidad o Logos inteligente e inteligible.

La Creación, para Platón, parte de esta Idea Suprema de LO BUENO, de la cual emanan todos los Arquetipos y un impulso creador o vitalizador, el “Anima Mundi”, motor intermedio entre las Ideas y las cosas plasmadas.

Desde el principio Divino, pues, y los entes, hay toda una escala descendente y continua.

  En cambio en Aristóteles se marca una gran diferencia entre Dios y los demás entes. Intentando explicar la unidad en la multiplicidad, y la inmovilidad del principio del movimiento, llega a la conclusión de que el verdadero Ente es aquel que es Uno y que es inmóvil. Como todo lo que vemos es múltiple y se mueve, el único Ente verdadero o Ente Supremo será Dios, que es: inmóvil (es causa del movimiento pero Él no se mueve: es siempre, no cambia ni deja de ser), pero separado (tiene que existir más allá de nuestro pensamiento; puesto que es causa del mundo, existe fuera del mundo), y además se basta a sí mismo (no necesita de nada más aparte de Él para existir, ni siquiera necesita de su propia creación).

  Como Dios debe bastarse a sí mismo, su modo de vida tiene que ser el modo de vida “teorético”, que tiene su objeto en sí mismo, su pensamiento. La actividad de Dios es el Saber Supremo.

De aquí deduce que Dios es pensamiento.

  Por otra parte, puesto que Dios no se mueve, no puede participar de “potencia” y “acto” o materia y forma, sino que Dios es “acto puro” y no tiene materia.

 Por lo tanto, tenemos que Dios es “forma”, “acto puro”, “pensamiento”. Y entonces a mí me surgen algunas preguntas:

·        Si no tiene “Sustancia” (compuesta de materia y forma), ¿cómo va a ser Dios un ente? Se contradice con las demás definiciones que había dado sobre los entes y lo que es o no real.

·        ¿Cómo se origina la materia, si Dios no es materia? ¿Cómo se crea la multiplicidad a partir de la unidad, el movimiento a partir de la inmovilidad?

·        Y si Dios es pensamiento, ¿por qué los entes matemáticos no iban a tener existencia en Dios y ser entes reales, como las Ideas platónicas?

 Comprendo que la Teología cristiana se apoyara tanto en Aristóteles, pues da una visión de Dios alejado del mundo y de los hombres muy parecida a la suya.

 

Teoría del Conocimiento

 En el Mito de la Caverna Platón explica su concepto del conocimiento y la diferencia entre conocimiento y opinión.

 

Mundo Sensible

(Realidad aparente)

Mundo Inteligible

(Realidad verdadera)

Sombras

Cosas reales

Objetos matemáticos

Ideas

Conjetura

Creencia

Discurso

Visión Noética

 

Doxa (opinión)

 

Nous

Para Platón las cosas que percibimos con los sentidos son sombras, símbolos de las ideas. Por lo tanto, conociendo las cosas reales, pero superando la conjetura y la creencia, que componen la opinión, a través del discurso, podemos conocer la idea que se manifiesta en la cosa material.

Para Platón conocer no es saber lo que está fuera, sino una especie de “recordar” lo que está dentro. Si el alma es de naturaleza inteligible, y existió en el mundo de las ideas antes del nacimiento, allí tuvo contacto directo con los arquetipos. El proceso de aprendizaje, entonces, no sería otra cosa que un proceso de “recuerdo”, de repaso de las cosas que nuestra alma ya conoce. Este recuerdo o reminiscencia sería la llamada “visión noética”, una especie de intuición, de conocimiento directo de la Idea, o un reconocimiento.

De aquí el gran valor que Platón (como buen discípulo de Sócrates) le da a la educación en su etimológico valor de “educire”, sacar a la luz, sacar a la superficie lo que se encuentra en potencia, dormido en el interior. Aprender es despertar los conocimientos dormidos. Es recordar.

 

 Aristóteles, por su parte, comienza por clasificar las ciencias en tres tipos:

·        Poéticas (poiesis: producción), que tienen un fin distinto de ellas mismas (Poética y Retórica)

·        Prácticas (praxis), tienen el fin en sí mismas, pero necesitan un objeto externo en que apoyarse (Ética, Política y Economía).

·        Teóricas (contemplación), que tienen el fin en ellas mismas y también tienen en sí mismas su objeto (Matemáticas, Física y Metafísica)

 

También establece Aristóteles varios grados del saber:

·        Saber sensible, que es común a los animales.

·        Experiencia, que es personal e intransferible: sólo se puede poner a la otra persona en condiciones de adquirir su propia experiencia.

·        Arte o técnica, que es un saber hacer, que nos aporta cierta idea universal de las cosas que sí se puede enseñar, pues supera la experiencia individual.

·        Episteme o conocimiento de lo que son las cosas y sus causas. Es un saber demostrativo que conduce a la verdadera ciencia. Se basa en unos principios primeros que no son demostrables, no se derivan de nada y sólo pueden conocerse por cierta “intuición” o ”nous”.

 

Como Platón, para Aristóteles la verdadera Ciencia es el conocimiento de los universales (las Ideas de Platón) y no de lo individual. Pero llega al conocimiento de los universales a partir del conocimiento sensorial, experiencial, de lo particular. Estamos hablando del método inductivo-deductivo que tan útil le ha resultado a la Ciencia.

  Inducción: de lo particular a lo general

Deducción: de lo general a lo particular.

  Sin embargo, hay una serie de Principios primeros que no son demostrables, porque no se derivan de otras cosas. Y éstos sólo pueden conocerse mediante una intuición, que para Aristóteles sólo se desarrolla después de una experiencia extensa, pero que es en todo similar a lo que Platón llamó “reminiscencias” o recuerdos.

 

 Conclusiones

Después de este estudio comparado de Platón y Aristóteles puedo concluir que a pesar del empeño que Aristóteles puso en contradecir a su maestro no lo consiguió. Y no estoy de acuerdo con esos historiadores de la filosofía que afirman que Aristóteles superó el dualismo idealista de Platón, pues cae en contradicciones y no demuestra suficientemente sus postulados.

La filosofía aristotélica es una filosofía materialista que no explica suficientemente la existencia de los seres o entes, de Dios, la inmortalidad del Alma o la naturaleza de la intuición.

La filosofía platónica, en cambio, es más coherente, sencilla y directa, y da respuestas válidas para la existencia del ser humano tanto en la Grecia Clásica como en el momento actual.

 

Para mí el Maestro sigue siendo Platón.

 

ANA DÍAZ SIERRA.

lunes 10 de noviembre de 2008

Egipto Hermético

INTRODUCCIÓN: Egipto, tierra de misterio, tierra ancestral.

La más antigua y asombrosa civilización, que hoy llamamos EGIPTO, era llamada KEM, la “tierra negra” o “la tierra quemada”, por sus antiguos habitantes. Fueron los griegos los que le dieron el nombre de Egipto, que significa “tierra del misterio”, y, ciertamente, a pesar de los cientos de arqueólogos que trabajan anualmente en sus arenas desde la época de Napoleón, Egipto sigue siendo una fuente de misterio y asombro incluso para el científico, tecnológico y descreído siglo XXI.
Nos asombran sus fantásticas construcciones, que hemos medido y radiografiado sin alcanzar sus secretos; su lenguaje jeroglífico, que hemos aprendido a leer, sintiendo sin embargo que esconde otros significados; su arte hierático y simbólico, que hemos clasificado e interpretado, entendiendo que nunca tuvo exclusivamente un sentido decorativo... Y sobre todo, nos asombra su longevidad y su perdurabilidad en el tiempo, siendo la nuestra una cultura cambiante hasta la esquizofrenia.
¿Cuáles son tus secretos, Egipto? ¿Dónde podemos encontrar tu Sabiduría, la que te hizo emerger de la arena como un milagro y permanecer en la tierra a pesar de la mortalidad de los hombres que te construyeron?

La sabiduría de Egipto era legendaria cuando los griegos entraron en la Historia. Hasta tal punto la admiraban y respetaban que la consideraban como la fuente de su propia sabiduría. Los grandes sabios griegos, como Solón, Pitágoras, Tales, Anaximandro, Parménides, e incluso el mítico Orfeo, visitaron el país de las pirámides donde, al parecer, fueron iniciados en sus misterios. Así pues, la sabiduría egipcia traspasó las fronteras del espacio y del tiempo a través de los griegos y más tarde los romanos. De alguna manera, a través de los romanos y los griegos, los egipcios son también nuestros ancestros culturales.

Sin embargo, a diferencia del filósofo racional griego, el sabio egipcio era un mago, que no sólo utilizaba la razón especulativa, sino que penetraba la esencia de las cosas hasta alcanzar un cierto poder sobre ellas. La Magia era la Magna Ciencia, el conocimiento que da poder, y por lo tanto ha de transmitirse mediante un sistema que asegure la capacidad moral del aspirante y un uso correcto del poder adquirido. De ahí que en estas enseñanzas el secreto fuese tan importante.

¿Qué podemos averiguar, casi 2000 años después de su decadencia, sobre los secretos tan bien guardados de la sabiduría egipcia?

Tras descifrar sus jeroglíficos hemos podido entender mejor sus conceptos religiosos, morales y éticos y su concepción general y popular del mundo a través de su mitología. Sin embargo se nos sigue escapando el conjunto de conocimientos que se transmitían a través de los misterios iniciáticos y sus pruebas.

Las escuelas de misterios sobrevivieron hasta el siglo IV, cuando el emperador cristiano Teodosio ordenó cerrarlas, así como las escuelas de filosofía, iniciando las persecuciones cristianas al resto de los cultos y formas de pensamiento. Sin embargo, algunos textos consiguieron salvarse de la quema y la destrucción. Unos textos misteriosos que aparecieron, según las fuentes históricas, en el siglo II d.C. y que consiguieron traspasar la época oscura de la Edad Media para emerger durante el s. XV colaborando –si no provocando directamente- la revolución humanística del Renacimiento. El Hermetismo, movimiento basado en las enseñanzas de estos libros y otros conocidos durante la Edad Media, tuvo sin duda una importante influencia sobre los pensadores y humanistas renacentistas, aunque frente a la Contrarreforma tuvo que replegarse nuevamente al secreto, a través de las llamadas sociedades secretas, entre las que cabe destacar el Rosacrucismo y la Masonería.

Cuál es la historia de estos textos, cómo sobrevivieron a la intolerancia medievalizante, y, sobre todo, qué enseñanzas contienen, es lo que nos proponemos desentrañar en este artículo.

Los Libros Herméticos

Los llamados “Libros Herméticos” son un conjunto de textos, escritos en griego algunos y en latín otros, que la tradición atribuye a un gran sabio egipcio, de una antigüedad incalculable, que los egipcios llamaron Thot y los griegos tradujeron por Hermes. Este maestro, Hermes-Thot, fue llamado “Trismegisto”, “tres veces grande” o “tres veces maestro”, pues fue iniciado por los mismos dioses adquiriendo sabiduría como sacerdote, filósofo y legislador. Él fue quien dio la escritura y las leyes a los antiguos egipcios, y fue divinizado como dios de la sabiduría, escriba de los dioses.
Los griegos, que dominaron Egipto a través de la dinastía de los Ptolomeos a partir de Alejandro Magno, tradujeron a este Thot egipcio por Hermes, dios muy complejo de la mitología griega, cuya función principal es la de servir de conexión entre los dioses y los hombres.

La tradición de la gran antigüedad de este maestro, que lo situaba cronológicamente al lado del Zoroastro persa (s.VI a.C.), sólo fue rechazada en el siglo XVII, cuando el filólogo Casaubon dató los textos herméticos en el siglo II d.C.. Los Padres de la Iglesia lo situaban en tiempos remotos, anterior a Platón y a Pitágoras, y era una de las controversias más exacerbadas durante el Renacimiento el debate sobre quién era más antiguo, Hermes o Moisés.

La idea subyacente al Hermetismo entre los griegos y romanos era que se trataba de una teología antigua o primordial (“prisca theologia”) en la cual se habían inspirado todas las demás religiones del mundo conocido, desde Grecia hasta la India. Para los greco-romanos, Hermes fue el iniciador de la teología, antecesor directo de Orfeo, fundador de la religión griega, cuya línea iniciática habrían continuado más tarde Pitágoras y el mismo Platón. Observando las semejanzas de los textos herméticos con la Biblia, los judíos aseguraban que Hermes debía haber aprendido de Moisés; los cristianos, como Clemente de Alejandría (s II y III) o Lactancio (s III y IV), reconociendo un Hermes muy anterior a Cristo, lo consideraban como a uno de los más importantes profetas y videntes paganos del Cristianismo. En el Renacimiento, el gran filósofo y mago Giordano Bruno (s XV) sostenía que la religión mágica egipcia era la más antigua del mundo y la única verdadera, oscurecida y corrompida por el judaísmo y el cristianismo.

Otros, en cambio, como San Agustín (354-430 d.C.), veían la mano demoníaca detrás de tanta sabiduría en estas enseñanzas tan antiguas, un “engañador” cuyo único objetivo al enseñar tales cosas no era otro que confundir a los “buenos cristianos”:

Aunque “... este Hermes dice sobre Dios muchas cosas ajustadas a la verdad.... ... Hermes presagia estos hechos como aliado del diablo...”

Es muy posible que los textos Herméticos deban su supervivencia al apoyo y validación que le aportaron los primeros Padres de la Iglesia, pues de otro modo las hogueras del fanatismo y el miedo hubieran acabado con ellos. Pero en los primeros siglos, rodeados de cultos afirmados por el tiempo, los cristianos se veían con la obsesiva necesidad de justificar históricamente su nueva religión, y la filosofía hermética les fue muy útil a este fin.

Sin embargo, los eruditos posteriores, científicos todos ellos y lógicamente “superiores”, hacen caso omiso de la tradición y se proponen establecer la antigüedad y autenticidad del Hermetismo en base al análisis filológico de los textos encontrados. Aunque el estilo y la estructura de los textos analizados (el “Corpus Hermetitcum” y el “Asclepios”, fundamentalmente) recuerdan en cierto modo las formas narrativas egipcias, el griego utilizado puede ubicarse entre los años 100-300 de nuestra era. Con lo cual concluyen que la obra fue escrita por varios autores del siglo II, alejandrinos, seguramente, cuyo objetivo era dar credibilidad a la religión emergente. Algunos autores afirman categóricamente que los textos son falsificaciones realizadas por cristianos, quizás cristianos gnósticos, y que todos los parecidos que pueden hallarse con la filosofía griega, el judaísmo y el cristianismo se deben a la mezcla de razas y culturas que en el siglo II se daba en Alejandría, y que los autores del fraude mezclaron hábilmente.

Otros, mejor intencionados, consideran el Hermetismo como un fenómeno tardío de síntesis (o sincretismo) de las múltiples creencias que pululaban en el mundo romano del silgo II, cuyo crisol era Alejandría. Y así, se lanzan a analizar las influencias griega, hebraica y cristiana en los Libros Herméticos.

Influencia Hebraica: Las similitudes expresivas y a “grosso modo” entre el Poimandres y el Génesis (creación del Hombre a su imagen y semejanza, “creced y multiplicaos”), que fueron utilizadas por los judeo-helenistas alejandrinos y los cristianos para glorificar a Hermes y considerarlo discípulo de Moisés, son usadas hoy por los científicos para confirmar la poca antigüedad y originalidad de los textos. Mas, si aceptamos la tradición, también cabría reconsiderar lo siguiente: Moisés, según la Historia Sagrada, fue educado en Egipto, donde llegó a tener un gran poder. ¿Acaso es una locura pensar que Moisés tradujo en el Génesis parte de la sabiduría adquirida durante su iniciación en Egipto? Hay que tener en cuenta que Egipto era entonces el pueblo más civilizado, culto y sabio, mientras que los judíos eran un pueblo nómada.

Influencia Cristiana: Se encuentran similitudes fundamentalmente con el Evangelio de San Juan (por cierto, el más místico y misterioso), sobre todo al usar expresiones tales como “Hijo de Dios” para un segundo Dios generado por el primero y Único, a través del “Verbo”. Estas similitudes se interpretan como influencias cristianas sobre los autores de los Libros Herméticos. Sin embargo, se supone que ambos libros son de la misma época, ya que los Evangelios no se escribieron hasta el siglo II. Por lo tanto, también podría darse el fenómeno contrario: que el Hermetismo influyera sobre San Juan. Ambos hablan del Verbo como potencia creadora, si bien San Juan lo identifica con Jesucristo, mientras que el Hermetismo lo considera una fuerza espiritual e inmaterial. El propio San Juan dice en una de sus cartas:

“... el Verbo del que habláis, por el que todo ha sido hecho, que es la luz y la vida, se ha hecho carne...”

En esta cita se me hace evidente que la expresión hermética es anterior, y que San Juan entra en contacto con ella y la utiliza para su propio apostolado.
En la Estela de Berlín (y también en el templo de Philae y en el de Medinet-Abou) se lee:

“El Sol es el primer nacido, el Hijo de Dios, el Verbo.”

En términos muy parecidos se expresa San Juan al referirse a Jesús... ¡catorce siglos más tarde! En este caso podemos asegurar que los jeroglíficos no son una falsificación del siglo II.
Otra idea muy importante coincidente entre ambas escuelas es la de la Trinidad Padre-Hijo-Hombre que los cristianos transforman en Padre-Hijo-Espíritu Santo. Pero tampoco esto implica una influencia del cristianismo sobre el Hermetismo, pues podría implicar justamente lo contrario. Tanto más cuanto de la Trinidad no hay nada en las palabras de Jesús, y sabemos que es un dogma de origen pagano adaptado por la Iglesia posteriormente.

Influencia griega: Son también múltiples las similitudes entre la filosofía hermética y la filosofía griega de la línea pitagórico-platónica. Como en el Timeo, Dios está por encima de la materia, pero no la crea de la nada; la Inteligencia (Mente) ordena el mundo según un modelo ideal que es el Verbo (llamado Logos en Platón y Zenón); el Hombre es una mezcla de materia (animal) y espíritu; el Universo (o Mundo) es un “animal cósmico”; Dios es el Bien; los primeros hombres eran andróginos; “Conócete a ti mismo”,... Son innumerables. Ahora bien: es cierto que el Neoplatonismo tenía una gran importancia en Alejandría, pero también lo es que todos los filósofos griegos se jactaban de haber aprendido en Egipto, la patria de los Misterios.

Contenidos egipcios: Entre todas estas influencias, los eruditos (Vacherot, Louis Menard) encuentran también elementos que reconocen como netamente egipcios: en el fondo del politeísmo egipcio subyace la idea del Panteísmo, un dios único, el Todo, origen de todo lo existente (también de los dioses posteriores) que subyace a todo lo creado. Se puede decir que en los textos herméticos encontramos el panteísmo egipcio despojado de sus formas simbólicas y revestido de las formas abstractas de la filosofía. El Dios supremo es definido de forma muy similar al empleado en los Libros Herméticos en multitud de textos e inscripciones jeroglíficas (como el Libro de los Muertos). La creación del Hombre, su caída en la materia y el proceso de ascensión de nuevo a la condición divina se explica también de forma simbólica en el Libro de los Muertos y el mito de Osiris. La importancia del Verbo y la Palabra; del viento o soplo creador como alma del mundo; el proceso de animación mágica de las estatuas narrado en el Asclepios; ...

Aunque nos cueste reconocer algunos conceptos como egipcios, lo cierto es que son mucho más egipcios que cristianos o hebreos.

Otras relaciones: Son muy numerosas las similitudes entre el Hermetismo y las filosofías y religiones desarrolladas en torno al Mediterráneo, pero, ¿habrá que aceptar también que las similitudes con Oriente, que son muchas y fundamentales, representan también una influencia de los Vedas, el Budismo y la sabiduría tibetana sobre el Hermetismo? La narración de la Creación del Mundo y del Hombre tiene muchos más parecidos con la tradición india que con la propia Biblia: Del Uno surge el Trino Logos, y de él los 7 Rayos (Gobernadores) que van a regir los 7 Globos.... Los primeros hombres son andróginos, como los animales, y la división en sexos se produce al mismo tiempo en ambos. La explicación de la reencarnación y de la evolución... La importancia de la meditación y el desapego a las cosas materiales como medio de alcanzar la visión suprema, que es lo mismo que la Iluminación...

La verdad es que los Hermética contienen una enseñanza tan atemporal, profunda y universal que lo más honrado es considerar que corresponden a una “prisca theología", que coincide con las demás formas de pensamiento y religión en aquello de universal que existe en cada una, diferenciándose sólo en los aspectos temporales que ha ido marcando el tiempo y la historia de los distintos pueblos.

Y en cuanto a la antigüedad del Hermetismo, resulta un infantilismo asignarle la antigüedad de un texto material, teniendo en cuenta:

Que tres siglos antes de la fecha fatídica de datación (en el siglo I a.C.), el mismo Cicerón (106-43 a.C.) asignaba a Hermes (Mercurio para los romanos), quien otorgó las leyes y las letras a los egipcios, una antigüedad superior a la de Orfeo, que consideraba como su inmediato sucesor. Y si el fundador del Hermetismo es el mismo que dio las letras y las leyes a los egipcios, ¡los jeroglíficos aparecieron en torno al 3.100 a.C.!
Que las enseñanzas iniciáticas se transmitieron oralmente durante muchos siglos, y que los textos de esta naturaleza, de haberlos, serían escasos y muy valiosos para sus escuelas.
Que la implantación del cristianismo en el Imperio Romano fue acompañada de grandes desórdenes y destructivos enfrentamientos.

¿Tenemos una copia traducida en griego de un antiquísimo libro egipcio? Es posible. Nadie ha demostrado lo contrario. ¿Y dónde está el original? Teniendo en cuenta su valor, lo más probable es que se encontrara en la Biblioteca de Alejandría o en alguno de los importantes templos egipcios (uno de los textos, el “Libro Sagrado”, llamado también “Virgen del Mundo” o “Pupila del Mundo”, narra cómo Hermes embalsamó y escondió los libros por él escritos “cerca de los secretos de Osiris”). Pero la Biblioteca de Alejandría sufrió varios incendios, y a partir de los siglos III y IV el fanatismo condujo hacia una destrucción voraz de todo resquicio de sabiduría no cristiana que todavía quedara en el mundo.

Imagínense que todas las biblias se destruyeran y sobreviviera sólo un ejemplar editado en chino. ¿Habría que interpretar que este libro y las enseñanzas que contiene son de origen chino y del siglo XX? Quizás sea difícil la comparación, puesto que la Biblia es quizás el libro más editado y divulgado de los que existen. Por lo tanto, teniendo en cuenta que el contenido de los Libros Herméticos era reservado sólo a unos pocos (los que demostraban a través de numerosas y difíciles pruebas que eran merecedores de este conocimiento), es de suponer que no proliferaran las copias de tales textos. Es más, la opinión de su autoría por distintas personas tampoco es desdeñable: de las enseñanzas pitagóricas, sin ir más lejos, lo que nos ha llegado es un conjunto de apuntes de los estudiantes.


Más importante que la antigüedad de los textos nos resulta el análisis de los conocimientos contenidos en ellos. Por la ventana que suponen a la sabiduría egipcia (ya sea la de sus inicios o la de su ocaso), y por la trascendencia y valor que encierran en sí mismos, independientemente de su origen y de su autor.

“Hermético” es, aún hoy, sinónimo de cerrado, oculto, secreto. Pero, curiosamente, “Hermenéutica”, con la misma raíz, es el arte de comprender e interpretar símbolos y textos.

Vamos, pues, a examinar, aunque solamente sea superficialmente, algunos de los contenidos que se pueden extraer de estos libros herméticos, compendiados a través de una sabia hermenéutica en el Kybalion.

El Kybalion
Este libro recoge una serie de principios sobre el Mundo (la Creación, el Universo), transmitidos oralmente, pero que pueden seguirse perfectamente de la lectura de los Libros Herméticos que nos han llegado, si bien están desprovistos de la religiosidad que impregna a los libros antiguos. Se puede decir que constituyen la base filosófica que permite comprender las enseñanzas mistéricas e iniciáticas contenidas en ellos.

Los principios del Kybalión son los siguientes:

El TODO es MENTE: el universo es mental.
(Principio de mentalismo)


Dios es Uno, y al ser Uno es Todo: no hay nada que pueda estar fuera del Uno, de ahí que el Uno y Todo sean lo mismo. Él es lo que es (activo) y lo que no es (potencia). Él es Todo y todo está en Él.

“Y no digo únicamente que contiene todo, sino que verdaderamente es todo. Él no saca nada de fuera, hace surgir todo de Él mismo.” (Corpus Hermeticum, IX: Sobre el Pensamiento y la sensación)

Y lo hace surgir a través del Verbo, de su Pensamiento, la Inteligencia. Del Uno aparece lo Múltiple.
El Universo, el Mundo, que es “El Hijo de Dios”, es la expresión mental del Todo. Por lo tanto, la naturaleza del Universo es mental.

“El universo es un animal compuesto de materia e inteligencia... La inteligencia pone en movimiento a la materia”

“Dios está en la Inteligencia, la inteligencia en el alma, el alma en la materia, a través de la eternidad”.

Por eso el mundo es ordenado y bello, y observando con nuestra mente ese orden y esa belleza es que podemos “ver aparecer lo invisible”, entablar contacto con el Todo y comprenderlo.
Por el estudio de las leyes (entidades mentales) es que podemos conocer el Todo.

Como es arriba es abajo: como es abajo es arriba.
(Principio de correspondencia)


Hay una correspondencia entre las leyes y fenómenos de los diversos planos de existencia. A pesar de las cualidades diferentes de cada nivel, los “esquemas” organizativos son los mismos. Y no sólo se refiere a lo que ocurre en lo grande y en lo pequeño (organización similar de un átomo y de un sistema solar), sino en los diversos planos: material, energético, emocional, mental y espiritual.
El principio de correspondencia, a través de las “analogías”, capacita al hombre a conocer lo desconocido a partir de lo conocido.

Nada descansa; todo se mueve; todo vibra
(Principio de vibración)

“Dios no está ocioso, de otra forma todo estaría en reposo...”
“No puede haber producción sin movimiento... Ahora bien, todo lo que se mueve está vivo, y la vida universal es una transformación necesaria”

Todo está en movimiento, en vibración, aunque haya apariencia de quietud. Pero cada cosa, o cada nivel de la existencia, tiene una vibración a un determinado nivel: los sólidos tienen una vibración muy lenta, que aumenta en los líquidos y aún más en los gases; pero la vibración da un salto de nivel hacia la energía..... Y así sucesivamente en los demás planos: emocional, mental y espiritual.

Todo es dual: todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se encuentran; todas las paradojas pueden ser reconciliadas.
(Principio de polaridad)


Los opuestos no son más que aspectos opuestos de una misma cosa: luz y oscuridad son la misma cosa en diferentes grados, como amor y odio. Son expresiones extremas, en polos opuestos de una misma cosa. Bien y mal...

Todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la dereca es la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa.
(Principio de ritmo)

Todo está en movimiento, y todo fluye y refluye. En cierto modo, el movimiento es circular, provocado por los polos del principio anterior. El ritmo es el que consigue el equilibrio en el movimiento. El movimiento es cíclico.
A toda acción le corresponde una reacción.
También el movimiento de creación y destrucción, o de vida y muerte, es rítmico.

Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley; casualidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la ley.
(Principio de causa y efecto)


Nada escapa a la ley. No hay milagros: todo lo que ocurre tiene una causa, que normalmente se encuentra por un nivel superior de existencia: los fenómenos en la materia tienen una causa en la energía; los fenómenos en la energía, pueden tener una causa en la mente.

El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos.
(Principio de género)

Es la aplicación del principio de polaridad en la generación. Para que haya creación deben aplicarse los contrarios: para que se genere electricidad debe haber polo positivo y negativo; para que haya reproducción en los seres vivos debe haber un macho y una hembras. La generación se produce a través de los contrarios, por eso todo se presenta diferenciado en géneros.


Éstos principios enunciados han sido los principios iluminadores de la magia y la alquimia a lo largo de la Historia. Y me atrevería a decir que también iluminan la ciencia de bandera desde finales del siglo XX y en el Tercer Milenio.


ANA DÍAZ SIERRA

domingo 2 de noviembre de 2008

Pitágoras

Existen muy pocos datos fidedignos sobre Pitágoras de Samos aunque si que abundan referencias en autores, a veces muy posteriores, de carácter casi legendario o místico. Platón, en La República hace una interesante cita sobre el “modo de vida pitagórico”, señalando que “sus discípulos, conservando aún hoy su norma de vida se distinguían, de alguna manera de entre los demás hombres”. Cuenta la tradición que Pitágoras había sido hijo del propio Apolo, de donde provendría su naturaleza extraordinaria. En todo caso sus padres “terrestres” serían Mnarco y Pites y su vida se desarrollo entre el 570 y el 480 a.C. Como casi todos los sabios antiguos realizó muchos viajes, destacando una larga estancia en Egipto y probablemente también estuvo en Persia e incluso en India. A su regreso a Grecia abandonó Samos desplazándose a Crotona en la Magna Grecia, donde fundó su Escuela. Ésta tuvo un éxito enorme, atrayendo a numerosos discípulos no solo hombres sino también mujeres, y constituyéndose como el auténtico modelo de “escuela de filosofía” en cuanto núcleo de discípulos que se reúnen en torno a un Maestro y siguen un modelo de vida conformado por un conjunto de normas morales y políticas. Constituían de hecho una suerte de hermandad o fraternidad de corte aristocrático, en el sentido moral de los mejores en cuanto virtud, con unas estrictas normas de comportamiento y de silencio. La influencia y prestigio que iban alcanzando suscito numerosos rencores y enemigos y finalmente fueron atacados y destruida la Escuela, siendo asesinados muchos de sus miembros. El propio Pitágoras logró huir terminando sus días en la cercana Metaponto. No obstante la Escuela Pitagórica sobrevivió en otras ciudades influyendo poderosamente en el pensamiento de los siglos posteriores, experimentando un renovado vigor el neopitagorismo en el siglo I aC.

 

   ENSEÑANZAS

   Se atribuye a Pitágoras el origen de los términos “filosofía” y “filósofo”. Cicerón recoge la anécdota de cuando, estando de visita en Fliunte, al conversar con su gobernante este le llamo “sabio” pero Pitágoras le respondió que era “filósofo”, al desconocer el gobernante el significado de esta palabra  le aclaro: “filósofos son aquellos hombres que no vienen de otra vida a servir a la gloria o a las riquezas, sino que teniendo a todas las demás cosas en nada, examinan cuidadosamente la naturaleza de las cosas”.

   Uno de las enseñanzas fundamentales era la relativa a la inmortalidad y transmigración (reencarnación) de las almas. De ahí se seguía la necesidad de purificación en la vida cotidiana en la que todas las acciones debían tener un alto sentido moral pues en el proceso de las transmigraciones según hayamos actuado en esta existencia así será la siguiente. Es decir las almas vuelven al mundo en circunstancias correspondientes a las acciones pasadas. Consideraban que el alma era prisionera del cuerpo, mortal y perecedero, y al ser inmortal participaba de la misma naturaleza de los Dioses, así el alma sería un fragmento de la realidad divina engarzado en la materia mortal.

   Como consecuencia de ese común origen divino y de los largos ciclos de transmigraciones derivaban la idea del parentesco entre todos los seres vivos y particularmente la necesidad de la fraternidad entre todos los hombres. Así fueron los pitagóricos los primeros entre los griegos que hablaron de la comunidad de bienes y la renuncia de los propias fortunas en aras a la felicidad común.

   En el aspecto matemático, por el que quizás es mas conocido Pitágoras, planteaban que los números y las figuras geométricas son entes, son ideas, y tienen existencia propia. Lo primero sería la Idea, lo que Platón llamaría Arquetipo, esta se concreta u objetiva en un Número, que es un ente, y este a su vez se plasma en una Figura Geométrica, que ya empieza a ser mas presencia que esencia. Es decir es ya algo mas “material” o al menos “visible”. Cuando muchas figuras se reúnen forman cuerpos.  Pitágoras estableció así una relación entre aritmética y geometría. El uno se corresponde con el punto central de un círculo; el dos con el diámetro del círculo; el tres con el triángulo y el tetraedro; el cuatro con el cuadrado y el cubo, etc.  El diez sería el número clave pues se obtiene por la suma de los cuatro primeros y significa el comienzo de un nuevo ciclo numérico.

 Miguel Artola 

lunes 6 de octubre de 2008

Tertulia: “OPTIMISMO VITAL” de Bernabé Tierno

Resumen de la tertulia sobre “Optimismo Vital” de Bernabé Tierno
Celebrada el jueves, 2 de Octubre de 2008.

El pasado jueves 2 de Octubre, bajo los auspicios de un extraordinario optimismo, y después del periodo vacacional, reanudamos el ciclo de tertulias. Y que mejor libro para armarnos de fortaleza en este nuevo tramo que afrontamos, que “Optimismo Vital” del profesor Bernabé Tierno.

  Una vez más, la acogedora estancia que Nueva Acrópolis en Málaga tiene consagrada a los libros, nos dio cobijo y abrazó a nuestras quiméricas trayectorias, e inmersos en un infinito amor a los libros dio comienzo el reencuentro, y la gran oportunidad de comentar y leer juntos fragmentos del libro elegido para esta ocasión.

  En primer lugar se procedió a una breve introducción sobre Bernabé Tierno y su obra. Posteriormente, se leyó un resumen de la Introducción, sus once Capítulos y las 104 Reflexiones que el autor de “Optimismo Vital” nos brinda; para acto seguido pasar al intercambio dialéctico y constructivo de los asistentes a la tertulia sobre la interpretación que cada uno ha hecho de dicha lectura. (he de reconocer que ésta es la parte que más ansío de las tertulias)

    Pero, ¡Qué sorpresa! No hay posturas contrarias, ni exceso de temperamento por parte de los asistentes.

    “Optimismo Vital” es una búsqueda ética y moral que deriva de una reflexión profunda. Bajo la complicidad de la Psicología Positiva, Bernabé Tierno nos ofrece un reencuentro con los Valores Universales que la filosofía ha mantenido vivos a través de los siglos.

  “Optimismo Vital” es una vuelta de tuerca más a la esencia del camino recto del espíritu. Un camino extraordinario sobre el conocimiento de uno mismo. Es un punto de referencia que nos exige pensar y reflexionar para que seamos nosotros los constructores de nuestro destino.

   Leer “Optimismo Vital” es realmente una satisfacción, pues afortunadamente, Bernabé Tierno es un transmisor optimista e idealista, y nos plantea la cuestión existencial de nuestro propio destino de la manera más llana posible que un filósofo pueda lograr para dirigirse a sus lectores.

  Es mi deseo, de todo corazón, que aquellos que tengan la oportunidad de leer “Optimismo Vital” no la dejen pasar, no les pesará.

 

Posdata: superamos con éxito el test de optimismo que el profesor Bernabé incluye en dicho libro.

Paco López.

lunes 29 de septiembre de 2008

Serendipia




"El descubrimiento consiste en ver lo que todos han visto 

y pensar lo que nadie ha pensado". (Albert Szent-Gyorgy)


 

 INDICE

  1. Introducción
  2. El fenómeno serendípico:
    • Origen de la palabra e historia
    • El proceso serendípico

  

  1. Ejemplos de descubrimientos asombrosos y “accidentales” en Química:

a)      Mendeleyev y la tabla periódica

b)      Daguerré y la fotografía

c)      Goodyear y la vulcanización del caucho

d)      Kekulé: arquitectura molecular a partir de sueños

e)      Mestral y la invención del velcro

  1. La creatividad en la ciencia. El amor como factor en el pensamiento científico
  2. Educándonos hacia la serendipia. Serendipia & Intuición
  3. Conclusión
  4. Bibliografía


1. INTRODUCCIÓN:

 

        Cuando pensé en hacer este estudio sobre descubrimientos curiosos en Química ni yo misma sabia la dirección que iba a tomar este trabajo. En principio pretendía enumerar algunos hallazgos interesantes a lo largo de la historia, intentando hallar algún atisbo de algo más profundo, (dándole el punto de vista acropolitano), pues dudo mucho que estos descubrimientos fueran fruto del azar. Y como suele suceder, conforme iba indagando más en el tema, en tantos descubrimientos por accidente, descubrí la “Serendipia” y todo lo que la rodea, con lo que mi enfoque cambió radicalmente. De este modo, lo que pretendo con esta monografía no es tanto citar ciertos hallazgos o anécdotas, sino que estos me sirvan de apoyo para hablar de lo que realmente me interesa que es tratar de entender que lleva a un ser humano a hacer un gran descubrimiento. En este proceso intervendrán muchos factores pero con 

seguridad el factor más determinante será aquel que no es palpable, que sólo vive en nuestra imaginación y en la de todos estos científicos que antes que estudiosos eran soñadores y pioneros. Les invito pues a adentrarnos en el mágico mundo de la “Serendipia”…

 

2. EL FENÓMENO SERENDÍPICO:

     -Origen e Historia:

       

             “Serendipia” es una curiosa palabra asociada a otros hechos también curiosos. Probablemente no conozcan esta palabra, y de hecho, si la buscan en el diccionario no aparece 

porque este término no ha sido aceptado aún oficialmente.

La “serendipidad” podría definirse como “la facultad de hacer un descubrimiento o un hallazgo afortunado de manera accidental, o también, a encontrar soluciones a problemas no planteados, sin buscarla siquiera.” . Si existe, en cambio, la palabra “Serendipity” aceptado por la Academia de la lengua inglesa. Y en nuestro idioma, existe el término coloquial “Chiripa” que podría ser considerado un sinónimo de “Serendipia”.

Históricamente, esta palabra se extrajo del relato “Los tres príncipes del Serendip”, que se cita en la obra: “La historia de Simbad de las mil y una noches”. Les resumo el relato: “Había una vez un reino exótico y oriental llamado Serendip (parece ser que se podría situar en Sarandib o Serandib, denominación ancestral de la isla de Ceilán/Sri Lanka o quizá Serendip siempre existió en Persia, el reino de los cuentos), en dicho reino había tres príncipes que tenían el privilegio del descubrimiento fortuito. Ellos encontraban, sin buscarla, la respuesta a problemas que no se habían planteado; gracias a su capacidad de observación y a su sagacidad, descubrían incidentalmente la solución a dilemas impensados”. Tan peculiar le debió parecer este relato a Horace Walpole en el siglo XVIII que inventó al efecto la expresiva palabra “Serendipity” para denominar a todos esos descubrimientos producidos por la combinación de sagacidad y accidente.

 

  -El proceso Serendípico:

 

          La historia está llena de descubrimientos “Serendípicos”, es decir, que la “Serendipia” nos conduce a resultados importantes.

Las fases del proceso podrían ser las siguientes:

 

  • existe un problema
  • existe un sujeto con el problema
  • el sujeto está buscando una solución
  • el sujeto encuentra la solución por accidente

 

Pero esto nos conduce a una segunda cuestión: ¿Cómo sabe el sujeto que “eso” que ha descubierto es la solución? Aquí intervienen muchos factores pero por encima de todo existe sagacidad e intuición. El sujeto busca algo específico que encaje en el problema como una llave en una cerradura. Esto supone que debe estar atento y alerta, y que además sabe perfectamente qué falta, y lo espera. Por eso, la “Serendipia” no es un accidente, no es una casualidad, ni tampoco buena suerte, pero lo parece. Para quién está fuera del problema, llegar a la solución es fruto del azar, un regalo de los dioses. Quién está en el problema, en cambio, está atento, tenso, para cazar la respuesta al vuelo cuando se le presente, y en este caso, llegar a la solución no es una casualidad. La “Serendipia” no es magia, pero en el proceso “Serendípico” interviene la magia porque la solución surge de modo inesperado y del rincón más oculto de nuestro ser.

 

3. ALGUNOS DESCUBRIMIENTOS ASOMBROSOS EN QUÍMICA:

 

    a)”Mendeleyev y la invención de la tabla periódica”:

 

        Muchos habían intentado crear una Tabla Periódica para ordenar los elementos, pero conseguirlo parecía una utopía pues los elementos tenían propiedades muy diferentes. Sólo alguien con una inspiración fértil y con el valor para desafiar el saber convencional iba a resolverlo: Dmitry Mendeleyev, un siberiano que quería que la Ciencia se pusiese al servicio del mundo. Él intuía que existía un lazo de unión entre los elementos, por eso, hizo 63 cartas, una por elemento donde se incluía sus propiedades y su peso atómico (entonces sólo se conocían 63 elementos), e intentaba ordenarlos continuamente. Un día en sueños le vino la solución, y al despertar, empezó a ordenarlos. Así, distribuyó los elementos en siete grupos (precisamente usó el siete como número de ordenación natural: siete planos, siete notas, siete colores del arco iris…). Él no había hecho ningún experimento pero si ingenio era tal que él sabia que su Tabla Periódica no era perfecta porque faltaban elementos por descubrir, así describió las propiedades de tres elementos aún no descubiertos, para los que dejó un hueco concreto en la tabla. Años después, todas sus predicciones se hicieron realidad pues tres elementos fueron descubiertos y éstos cumplían al pie de la letra lo vaticinado por él.

 

     b) “Daguerré y la fotografía”:

 

           Daguerré quería conseguir fijar una imagen fotográfica con la máxima nitidez posible, pero con todos los productos que había experimentado no había tenido éxito.

Un día guardó varias placas con las que había estado experimentando en un armario y cuando días después las sacó, vio que en ellas la imagen aparecía clara. Este había sido el accidente pero el descubrimiento procede de la sagacidad de Daguerré al concluir que alguno de los compuestos químicos del armario era el causante. El mercurio de un termómetro de derramó y el vapor de Mercurio había causado el milagro, convirtiendo a Daguerré en el pionero de la Fotografía. Él dijo: “la buena fortuna me llevó a ello”.

 

    c) “Goodyear y la vulcanización del caucho”:

                Charles Goodyear estaba decidido a fabricar caucho sintético resistente a los cambios bruscos de temperatura. Tras muchos intentos, completamente obsesionado con hallar la solución, se le ocurrió mezclar azufre con el caucho que accidentalmente cayó sobre una cocina 

caliente, y para su sorpresa, no se fundió sino que se carbonizó lentamente como si fuese cuero. Goodyear comprendió inmediatamente el significado de este accidente. A este proceso de añadir azufre al caucho lo llamó “vulcanización” (en honor al Dios Vulcano).

 

 

    d) “Kekulé: arquitectura molecular a partir de sueños:

 

          Kekulé llevaba mucho tiempo intentando encontrar la estructura satisfactoria para la molécula de Benceno. En sus memorias cuenta que la solución le vino al quedarse dormido en el autobús: “comencé a soñar con átomos que se agitaban y chocaban entre ellos formando una cadena. Luego, varios átomos se unieron formando una serpiente que se mordía su propia cola y 

giraba velozmente”. Kekulé se despertó, y lo tuvo claro: el Benceno tenía que ser un compuesto cíclico de seis átomos de Carbono, algo que no se le había ocurrido a nadie.

Kekulé refiriéndose a su feliz descubrimiento a través de sueños dijo a sus colegas: “Aprendamos a dormir, caballeros, entonces quizá encontraremos la verdad. Pero cuidado con publicar nuestros sueños antes que hayan sido evaluados por el entendimiento despierto”.

 

    e) “Mestral y la invención del Velcro”:

         

          El ingeniero suizo George Mestral observó su chaqueta cubierta de esos pequeños cadillos llamados “arrancamoños”, tras un paseo por el campo. Al quitarlos de su abrigo y estudiarlos en le microscopio, descubrió que estos parásitos poseen numerosos ganchos dotados de una forma 

peculiar que les hace adherirse muy eficientemente en otras superficies igualmente irregulares. Tras esto se le ocurrió crear un sistema de cierre práctico basado en dicha estructura. Así, surgió el cierre de Velcro que hoy en día se usa en todas partes: ropa, calzado…


4. LA CREATIVIDAD EN LA CIENCIA.  EL AMOR COMO FACTOR DEL  PENSAMIENTO CIENTÍFICO:

 

      -La creatividad en la Ciencia:

 

             Uno de los factores determinantes para que se pueda producir la “Serendipia”, y para el progreso humano en general, es la creatividad, que es una facultad innata en el hombre. La creatividad se basa en la capacidad imaginativa de cada uno, y sin duda, detrás de los grandes descubrimientos de la Ciencia siempre ha estado la imaginación. Y es que para poder hacer un hallazgo, hace falta una mente abierta y libre, que contemple todas las posibles soluciones por inverosímiles que parezcan, pues si algo hemos aprendido (de los descubrimientos del apartado anterior), es que en cualquier momento “salta la liebre”, que la respuesta que tanto deseamos podemos hallarla en el momento más inesperado. Por eso, si un científico dedica su vida al estudio de un proceso, con la idea de descubrir lo que nadie ha podido hasta ahora, si no consigue encontrar la solución tras años de esfuerzo y dedicación, a este estudioso le quedan dos opciones: abandonar esa búsqueda que ha podido convertirse en una obsesión que domina su vida, o por el contrario, continuar sus investigaciones pero tomando otro camino, porque el científico tiene que ser práctico e inteligente, y ser capaz de romper barreras, de romper las propias barreras de su mente. Llega un momento en la trayectoria de todo investigador en que tiene que ser saber renunciar a una idea que no acaba de cuajar para contemplar otras posibilidades, que tal vez le lleven, por fin, al camino correcto.

Ante todo, la creatividad-imaginación no puede existir en una mente que se aferra desesperadamente a algo, la imaginación supone que nuestra mente pueda volar en libertad, dirigida por la Voluntad y supervisada por la inteligencia, pues sino no podríamos hablar de imaginación sino de fantasía: de múltiples imágenes que se suceden sin control pero que desde luego no no0s llevarán a ninguna solución viable.

El científico si quiere avanzar y poder acercarse a la “Serendipia”, no debe permitir que nada influya en su investigación, ni siquiera su propio deseo de éxito, porque desear algo con demasiada vehemencia puede ser el principal obstáculo para que podamos alcanzarlo.

 

 

- El amor como factor del pensamiento científico:

 

  El hombre suele creer que par conseguir sus objetivos basta con perseverar y formarse en una disciplina pero esto no es del todo exacto. Solemos pasar por alto un factor fundamental para la vida: el amor. Todo aquel que quiera aprender y especializarse en una disciplina científica no sólo ha de estudiar sobre ese tema sino que debe amarlo. Seguramente la mejor manera de alcanzar el éxito sea amar todo aquello en lo que trabajamos de una manera desinteresada. No olvidemos que la Ciencia lo que persigue es descubrir los secretos que la naturaleza posee, y para ello, el egoísmo o la vanidad son nuestros peores enemigos. Quizá se ha preguntado alguna vez qué determina que una persona pueda descubrir algo o no, y tal vez la respuesta sea más sencilla de lo que creemos: la naturaleza es un ente vivo y como tal, tiene su propia mente y su propia voz, ella le habla al científico al oído, pero éste completamente absorbido por sus circunstancias no es capaz de oírla, porque quién habla es el alma de la naturaleza, y ésta sólo puede ser oída por lo más sutil del hombre. Por eso, si es el amor al estudio y el amor a la humanidad lo que guía aun investigador, estará en condiciones de poder ver un poco más allá de lo habitual. Cuando el corazón está lleno de elevados sentimientos y pensamientos, es más fácil que el Hado o las Musas se conviertan en nuestras aliadas. Aquel que busca, si se encuentra en paz consigo mismo, sereno y con humildad, está preparado para recibir la solución que tanto esperaba. Tal vez la clave sea esa, tal vez todas las respuestas están en lo más recóndito de nuestro interior, y para hallarlas sólo tenemos que saber oír, sólo tenemos que acallar nuestra propia mente para poder oír la “voz del silencio” (como dijo la Maestra H.P. Blavatsky).

5. EDUCÁNDONOS HACIA LA “SERENDIPIA”:

 

     Hay quienes dicen que para hacer un nuevo descubrimiento hay que tener un poco de suerte, pero no nos limitemos a creer que las respuestas surgen por casualidad.

Lo cierto es que todos aquellos que han sido iluminados con alguna verdad que los demás no han sido capaces de encontrar, tenían muchas cosas en común, y es que sin saberlo se estaban preparando para poder ser dignos  del premio que iban a recibir (se encaminaban hacia su destino). Quiero decir, que es posible formarse y educarse a lo largo de la vida para poder acercarse, al menos, a la “serendipia”.

Las cualidades que nos educan hacia la “serendipia” son muy variados:

Para empezar, los accidentes se convierten en descubrimientos debido a la sagacidad de la persona que se tropezó con ese accidente. Pero no sólo eso, todo estudioso ha de tener una formación básica con la que trabajar, por eso, es fundamental una mente preparada (Louis Pasteur dijo: “La fortuna favorece a la mente preparada”), eso supone toda una vida dedicada al estudio: perseverancia, estar continuamente aprendiendo. Y además, esta preparación debe ser una formación global, lo más completa posible, porque muchos de los grandes descubrimientos se produjeron gracias a que el investigador tenía nociones básicas de muchos campos diferentes dentro de la Ciencia (se necesitan muchos conocimientos para comprender el problema, si este no se entiende, difícilmente se encontrará la solución). Los accidentes se convierten en descubrimientos gracias a la curiosidad manifiesta del que observa el suceso, que junto con la percepción le llevan a darse cuenta del significado de lo que acaba de ver. Ambas: curiosidad y percepción pueden ser más despiertas en el caso de algunas personas pero también pueden estimularse. Está claro que la observación va a ser fundamental en lo que la “serendipia” se refiere, por eso es muy útil, ir anotando todos los resultados obtenidos en las investigaciones: tanto los esperados como los inesperados. Y todo eso hay que interpretarlo con la mayor objetividad posible, para ello, es necesario ser flexibles en pensamiento y en interpretación no despreciando los resultados inesperados considerándolos “erróneos” porque, a veces, el resultado inesperado es lo que lleva al descubrimiento, por eso, la mente preparada ha de estar también preparada para sorprenderse.

También debemos contar con el poder de la fortuna (un viejo poema nórdico dice: “Es mejor tener suerte que ser listo”), que parece tener a una serie de “elegidos” que tendrán la suerte de estar en el lugar preciso en el momento adecuado.

No olvidemos tampoco, la creatividad como elemento básico del ser humano para concebir lo que parecía imposible.

Además, estos científicos tenían otra cosa más en común: no tenían miedo al descrédito profesional o a la humillación por plantearse lo que nadie creyó que valía la pena plantear. Tenían gran confianza en sí mismos y aunque encontraron una gran oposición entre sus colegas, ellos seguían defendiendo aquello de lo que estaban convencidos, generando así, nuevas maneras de pensar. Se caracterizaban por estar siempre aprendiendo de los errores o incluso, indagando en ellos como fuente de inspiración para nuevas investigaciones, porque el científico debe saber “sacarle partido a todo”, y tener en cuenta que las equivocaciones sugieren muchas veces rutas que nos pueden llevar a la verdad. Por tanto, el hecho de que muchos estudiosos fracasaran no es porque se movieran en la dirección equivocada sino más bien porque no se atrevieron a ir lo suficientemente lejos.

Queda un último factor, pero de él, hablo a continuación…

 

-“Serendipia” & intuición:

Todos los factores descritos en el apartado anterior son muy importantes a la hora de intentar hacer un gran descubrimiento, pero en última instancia existe un factor clave y absolutamente esencial: la intuición. Como sabemos, se relaciona con el sexto plano de la división septenaria del universo: Budhi, y para el hombre sigue siendo una facultad prácticamente adormecida (sin desarrollar aún), que podría definirse como el conocimiento directo o dicho de otro modo, saber sin precisar de la razón.

Con seguridad, todos los descubridores (del pasado y los que vengan en el futuro) tienen algo en común, ellos fueron capaces de entender el significado de lo que acababan de ver. Es como si el germen de una idea estuviese flotando en el aire, esperando ser descubierta, pues bien, estos “elegidos” pudieron alcanzarla por ser lo bastante listos o lo bastante intuitivos. Debemos creer que la respuesta está a veces delante nuestra pero necesitas ese destello (proveniente de la intuición) para verlo todo claro de repente, sabiendo conectar entre sí ideas que aparentemente no tenían relación alguna. Por eso, la “serendipia” está íntimamente ligada a Budhi: a la capacidad intuitiva del ser humano, así, aquellos que deseen experimentar el fenómeno “serendípico”, deben prepararse a conciencia, porque la intuición está asociada de alguna manera al aprendizaje. Sin embargo, seamos realistas, no todos los científicos de mérito que han buscado respuestas las han hallado, por eso, cabe pensar que la intuición es diferente en cada persona, esa chispa de Budhi necesaria para ver lo que nadie ha visto, no la posee todo el mundo por igual, sino que dependerá de las cualidades innatas del sujeto así como de su momento evolutivo. Pero por encima de todo, recordemos que si alguien quiere estar en contacto con lo levado, con la Triada, debe despegarse de lo inferior, no puede permitir que su personalidad le moleste y/o le guíe en sus investigaciones. Dicho de otro modo, para encontrar la verdad, para descubrir las respuestas, no pensemos en la fama o el dinero que podríamos lograr, sino que, debemos amar a la respuesta en sí misma, como el tesoro más preciado que la naturaleza nos puede regalar.

 

 

6. CONCLUSIÓN:

 

     Por más que pase el tiempo, la “Serendipia” como fenómeno continuará siendo un misterio por resolver, por eso, me conformo con haber tratado de entenderlo, aunque sólo sea un poco, permitiendo que cada cual saque sus propias conclusiones.

¿Cuestión de suerte o intuición? No veo por qué he de desechar una de las dos, puede que la intuición y la suerte vayan de la mano, puede que la intuición sea un golpe de suerte.

En cualquier caso, creo que si alguien tiene facultades para la música o el arte, también hay quien tiene facultades para la “Serendipia”, pues probablemente se nace con ella. Esta facultad está como latente, esperando el momento oportuno: cuando en el científico surge la idea, brillante y clara como un relámpago en la noche. Y lo más curioso es que lo que distingue a este científico de todos los demás, no es su preparación o su inteligencia, sino que al observar lo que sucedía a su alrededor, él supo reconocer lo que a los demás les pasó desapercibido. Supo acercarse a la “Serendipia”,y puede que lo hiciera siguiendo este esquema:

 

 

             OBSERVACIÓN>>>>IMAGINACIÓN>>>>INTUICIÓN

 

También debemos tener en cuenta que tanto el descubrimiento como la investigación siempre estarán ligados, de alguna manera, a la pureza de corazón y al amor. El amor o la pureza por sí solos no aseguran nada, pero han de formar parte de una persona para que sea digna ante los ojos de la naturaleza o de los dioses. Alguien que practica el amor, un filósofo, posee una serie de valores internos y externos que permiten que se pueda depositar la confianza en él, pues lo único seguro es que hará un buen uso de la información recibida, pensando antes en los demás que en él mismo. Un científico debe ser, en esencia, un filósofo, un pensador, un soñador cuyos sueños no tengan límites, por eso, Filosofía y Ciencia han de volver a unirse lo antes posible, porque una vez fueron uno. Todos tenemos a un científico y a un filósofo dentro, sólo hace falta que seamos capaces de encontrarlos para no perder la capacidad de sorprendernos ante la vida, pues toda la vida puede ser una “serendipia”: a lo largo de toda nuestra existencia tenemos experiencias, descubrimos un Ideal, conocemos personas… porque probablemente son nuestro destino. Asociémonos a lo elevado. Mantengámonos despiertos ante la intuición y la suerte. Tal vez, incluso, seamos capaces de hacer un descubrimiento. ¿Quién sabe?, El destino nos está esperando. Vayamos en su busca…


 

7. BIBLIOGRAFÍA:

 

·        “¡Eureka!. Descubrimientos científicos que cambiaron el mundo”.

         Leslie Alan Horvitz. Editorial Paidós

·        “Serendipia. Descubrimientos accidentales en ciencia.”

          Royston M. Roberts. Alianza editorial

·        “Breve historia de la química.” Isaac Asimos. Alianza editorial


Lourdes Martos

 

 


Libros para descargar: Las fuerzas Morales (de José Ingenieros)

LAS FUERZAS MORALES
José Ingenieros

Esta pequeña obra de José Ingenieros -filósofo y psicólogo argentino- es un compendio de sus escritos publicados en diversas revistas universitarias y estudiantiles durante el quinquenio transcurrido entre 1918 y 1923. Digo lo de pequeña obra, por el tamaño y grosor del librito, pero, si nos atenemos a su contenido, aún vigente, a pesar de haber transcurrido casi cien años; los conceptos que en él desarrolla José Ingenieros, no solo son Universales, sino que siguen siendo actuales.

   El contenido de Las Fuerzas Morales trasciende todos los tiempos, porque contiene en sí mismo la chispa de un espíritu libre, un corazón en constante transformación, cuya sensibilidad fluye con el Universo, porque sabe que el Orden Cósmico y Humano se desarrolla en un eterno movimiento, de suerte que todos podemos elegir ser más fuertes y perfectos o caer en la mediocridad.

   Estas lecciones o máximas de José Ingenieros van dirigidas a la juventud, pero no a la juventud de una edad concreta, sino a todos aquellos individuos que están dispuestos a ser responsables de sus actos, de lo que hagan o piensen y de lo que dejen de hacer, para transformarse a sí mismos y a su entorno, para lograr un mundo mejor. Y la única fuerza que puede mantener unidos a todos aquellos idealistas que luchan por un mundo mejor es la moral. Por eso, este librito será siempre actual, porque, entre otros valores, José Ingenieros aborda la justicia, la solidaridad, la dignidad, el deber, la bondad, el ideal, la ciencia, la educación.

  A ustedes, jóvenes de hoy, aconsejo la lectura de este pequeño librito, a ustedes, que habéis caído en el servilismo que la sociedad actual os ha impuesto, a ustedes, que os creéis libres y felices y no os saciáis de atiborraros de apetitos erróneos de los que siempre estáis insatisfechos y que solo os llevan al sufrimiento y a la infelicidad, a ustedes, eternos adolescentes, que navegáis irresponsables e inmaduros en una sociedad sin referentes adecuados, anclados al falso fondo del ocio y del consumo donde todo vale y nada sirve.

   A ustedes, víctimas de una realidad ficticia hecha a vuestro gusto. A ustedes, va dirigido este librito, para que toméis el mando de vosotros mismos, para que os hagáis cargo de vuestra individualidad y de vuestro propio futuro, de vuestra vida, para que sintáis la alegría de vivir y la esperanza de que sois la semilla y el proyecto de un futuro de innumerables posibilidades. La vida es vuestra mejor oportunidad, vivirla sin prisas, con reflexión y coherencia, dad por sentado que es lo único que tenéis y que nadie os podrá quitar. Esa es vuestra gran perspectiva y vuestro gran proyecto de crecimiento. No dejad pasad esta gran oportunidad, vuestra fuerza interior puede con todo, y no solo podréis hacer algo por vosotros mismos, sino que lograréis un mundo más fraternal y más solidario.

Paco López

                                                                         

martes 9 de septiembre de 2008

Tertulias literarias en la Biblioteca Alejandría de Nueva Acrópolis Málaga. Meses de Octubre, Noviembr y diciembre de 2008

Las tertulias tendrán lugar en la Biblioteca de Alejandría, De nueva Acrópolis de Málaga, en la C/ Comedias nº 5- 1º izq (tef:952223592 Tardes), un extraordinario marco donde los libros son el protagonista.Te esperamos


Jueves, 2 de Octubre.
Optimismo Vital
de Bernabé Tierno

RESUMEN:

Aunque la herencia, la educación recibida y otras circunstancias "condicionen" la predisposición al optimismo o al pesimismo en mayor o menor medida hasta los 14 o 15 años de la vida, en que se define el carácter, también es cierto que, en el pero de los casos, cualquier ser humano dispone de un amplísimo 80 u 85 por ciento de posibilidades de determinar y construir su propio destino con su libre actitud conscientemente positiva, tal y como han definido tantos escritores a lo largo de la historia y, actualmente, proclama Bernabé Tierno en su nueva obra desde el ámbito de la psicología positiva.En su opinión, es sólo nuestra responsabilidad que a partir de la adolescencia nos convirtamos en personas tónicas pero no tóxicas, constructivas no destructivas, pacíficas no violentas, agradables no desagradables, espirituales no materialistas, sensibles no insensibles..., felices no desgraciadas, optimistas no pesimistas, etc. Por ello, el lector de Optimismo vital encontrará en este libro todas las herramientas necesarias para ser el mejor y más entusiasta constructor de su propio destino.

Jueves, 30 de Octubre.
La Voz del silencio
de Helena Petronila Blavatsky

RESUMEN:

Este libro puede considerarse, sin género de duda, una de las obras cumbres de la escuela teosófica y uno de los más importantes textos de enseñanza oculta de todos los tiempos. Según la autora, La voz del silencio es un extracto de una obra denominada Libro de los Preceptos de Oro, a la cual tuvo acceso durante su formación y aprendizaje en los monasterios del Himalaya. Desde su primera publicación en 1889, esta obra capital se ha convertido en una referencia inexcusable para todos aquellos interesados en la vía iniciática y en la senda espiritual. Sus aforismos, llenos de profunda sabiduría, son una fuente inagotable de reflexión y meditación que impactarán, hoy como ayer, a todo discípulo seguidor de la verdadera enseñanza.

Jueves, 6 de Noviembre
El Alquimista
de Paulo Coello

RESUMEN:

Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar el lenguaje que está más allá de las palabras. El Alquimista relata las aventuras de Santiago, un joven pastor andaluz que un día abandona su rebaño para ir en pos de una quimera. Un enriquecedor viaje por las arenas del desierto que recrea un símbolo hermoso y revelador de la vida, el hombre y sus sueños.

Viernes 12 de Diciembre
El Juego del Ángel
Carlos ruiz Zafón

RESUMEN:
En la turbulenta Barcelona de los años 20 un joven escritor obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor para escribir un libro como no ha existido nunca, a cambio de una fortuna y, tal vez, mucho más.
Con estilo deslumbrante e impecable precisión narrativa, el autor de La Sombra del Viento nos transporta de nuevo a la Barcelona del Cementerio de los Libros Olvidados para ofrecernos una gran aventura de intriga, romance y tragedia, a través de un laberinto de secretos donde el embrujo de los libros, la pasión y la amistad se conjugan en un relato magistral.